Oaaa *saludo estilo teletubi xD* ante todo, gracias a quien leyeron este trabajo-ocio y a los que dejaron un review *-*

En este –como era de ocio- Manu no reserva sus chilenismos.

Es el más corto de los tres y ojalá lo disfruten

Antes de dejar la conti quiero decir que Manu dice mucho "raro" no porque yo no tenga vocabulario ni me haya dado flojera buscar sinónimos, es sólo que en Chile en este tipo de situaciones no se suele usar "extraño, poco común, diferente, exótico, excepcional, etc" :3


Merezco un aplauso, más que eso un premio, merezco vacaciones de invierno de un mes y una chorrillana gigante por este enorme sacrificio. Sin saber cómo; usando todas las estrategias posibles, algunas fracasaron miserablemente en el momento; exprimiendo al máximo mis básicos conocimientos de inglés, yo sabía que luego de que el Arthur vino a mi casa (n/a: guerra de las malvinas) debí haber seguido practicando el inglés pero con lo weón que soy no lo hice; aferrándome a las útiles mímicas y al autocontrol, debo decir que eso fue lo que más me costó, lo único que quería era mandar todo a la punta del cerro y volver a mi casa; logré sobrevivir al almuerzo chino con este chino raro y sus costumbres raras.

-¿Disfrutó su almuerzo?- le preguntó el japonés muy formalmente aunque miraba extrañado la conducta del latino. Chile jugaba con el tenedor como si éste fuera un palo de hockey, los granitos de arroz que quedaban eran los discos y un pedacito de carne el arco. Estaba tan concentrado jugando con eso y pensando su soliloquio que no le prestó atención al anfitrión, lo que le molestó pero no se le notó. Le repitió la pregunta.

-¿Ah?- Manuel dejó de jugar su hockey sobre plato y miró al nipón.- Disculpe ¿Qué dijo?

Miré a Japón y vi que una pequeñita nube blanca apareció en su cabeza en un instante. Me preguntó si me había gustado la comida. Lo primero que pasó por mi cabeza fue "me cargó, ni sé que diablos es esto y sabe muy raro ¿cómo no tienen comida occidental aquí para los extranjeros? Ni que quisiéramos comer su extraña comida. De seguro la carne es de alguna cosa rara. Perro, pulpo, ballena, gato, delfín, o tal vez que otra weá rara. Ya me quiero ir a mi casa, no sé que cresta hago aquí".

-Sí, me gustó.- le contestó. Inmediatamente después de eso el latino bostezó. El cambio de hora le afectaba profundamente, ya que son doce horas de diferencia.

-Veo que está cansado.- dijo Japón con su característica voz pausada, ya que al preguntarle tenía un leve acento de molestia.- será mejor que regrese a su hotel.- Chile sólo se limitó a sentir, pues no había entendido casi nada.

¿Hotel? ¿Me está dejando libre? Geniaal, por fin. Aunque yo me quiero ir, pero algo es algo. Japón pagó el almuerzo y nos fuimos. Quería yo llegar al hotel solo –no quiero estar más con él- pero como igual pienso y no soy tan atarantado para mis cosas, me di cuenta que si me iba por mi cuenta me iba a perder y eso definitivamente sería mi fin porque ahí si que me voy a la cresta (n/a: colapso)

Nos subimos al autito que me hizo pasar vergüenza y esta vez me fui lo más apegado posible a la puerta de mi lado y miraba el paisaje para ignorar a este chino que no puedo mirar porque sino me pone caras raras, ni que yo fuera a hacerle algo… ahora que lo pienso ¿Acaso él sabrá que tengo mala fama de lanza (n/a: ladrón) y piensa que lo voy a…? si no lo voy a lancear (n/a: asaltar) ni na' por el estilo. Maldita sea, todo porque hay gente weona que se roba tonteras y luego a mí me cargan con que soy lanza. Aparte que me sentí re mal cuando Argentina me dijo que en su casa mostraron cuando la gente saqueó los supers (n/a: supermercados) y se robó plasmas, lavadoras, comida pa' perros, confort (n/a: papel higiénico) y no cosas de primera necesidad. Si es por eso que está así conmigo, que plancha (n/a: vergüenza, pena). Ahhhh *eso fue un bostezo* puta que tengo sueño weón, ya quiero llegar al hotel y dormir.

-Chile-kun no parece una mala persona.- pensó Japón mientras miraba al chico que se estaba quedando dormido de reojo, en su casa no era de buenos modales mirar a la gente insistentemente pero le llamaba la atención aquel joven latino tan distinto a él, por eso reaccionaba nervioso y asustado a sus movimientos.- siempre he tenido problemas con los choques culturales, todo era tan tranquilo en la era Edo.

Creo que me estaba quedando dormido en el auto porque de repente perdía el hilo de lo que estaba incluso pensando, no puedo mostrar la hilacha (n/a: mostrar algo malo de uno) así como así. Me siento tan solo e incomprendido aquí… ¡eso! No me queda otra que hacer eso, pero no lo puedo hacer acá.

Después de un rato llegamos al hotel. Lo único que hasta ahora he aprendido de estos chinos es a despedirme con una reverencia y un "thanks". Aunque odié con toda mi alma hacerlo, le hice esa weá al chino y él inclinó su cabeza. Puta que vergüenza eso weón, ojalá que nunca nadie sepa de esto. Entré al hotel y vi que había alguien con un cartelito que tenía escrito "Chiri" y al lado mi bande… un momento ¿Qué weá es eso de "Chiri" y que hacía eso escrito al lado de mi hermosa bandera? ¿Y quién es ese weón? El weón se me acercó, para variar era chino, pero me habló en español –uno con caleta de acento pero bueno, nada es perfecto en el otro lado del mundo.

-¿Usted es "Chiri"?- le preguntó el hombre. Era un traductor de origen japonés quien fue designado por los superiores de Japón para que ayudara al latino a entender el idioma natal.

-¿Habla español?- le preguntó el latino muy rápido, como si se tratara de un igual, provocando que el traductor se perdiera.

-Yo soy traductor recién trabajando. Yo voy a estar con usted para que usted comprenda mejor el japonés.- se notaba que recién se había graduado.- me pidieron que lo esperara aquí para que usted conozca su habitación.- hablaba pausado y seleccionando bien sus palabras.

Genial, lo único que faltaba. Un traductor sin experiencia. Genial, gracias Dios por apiadarte de mí. Ahora sí que estaba molesto con mi mala suerte.

-Ah ya, ya, sí, sí.- comenzó a decir tratando de cortar su dialogo.- ¿estoy registrado aquí o no?- le dijo algo agresivamente y con el ceño fruncido.

-S-sí.- contestó algo cohibido el traductor.- es la habitación diez-diez-tres (mil trece).- le contestó luego de pasarle una llave. Chile la recibió de mala gana.- está en el piso…

-Diez, ya me lo imagino.- le interrumpió, tomó sus maletas y se acercó al ascensor. Apretó el botón para arriba pero en un momento recordó algo y volvió donde el traductor.- que te quede muy claro, es Chile, no Chiri. Si vas a ser mi traductor dí y escribe bien mi nombre, me importa un comino que esto sea oriente, yo soy Chile aquí y en la quebrada del ají (n/a: en todas partes) ¿te que'ó claro?- le dijo amenazadoramente y mirándolo fijamente. El pobre traductor sólo asintió nervioso.

-Hai, hai. Yo comprendo.- una vez dicho eso, el latino volvió al ascensor, tomó sus maletas y entró en él. Todos los presentes miraron extrañados la escena, algo así no se veía todos los días en Japón.

Estaba molesto. No, ahora estaba enojado. Primero me despiertan súper temprano para ir al otro lado del mundo de un minuto a otro, no dormí esa noche por quedarme leyendo a Neruda, estoy súper trasnochado, la reunión es en dos malditos días más, estoy solo aquí en esta mierda de país, mi superior se dio a la fuga y no tengo pito idea donde está, un puto auto me hizo pasar vergüenza, tuve que soportar a Japón en su almuerzo y hacer esfuerzos sobrehumanos para sobrevivir, me tuve que comer su rara comida, llego al maldito hotel y está este traductor weón que me llama "Chiri" ¿Qué mierda se creen estos asiáticos con cambiarme el nombre? Me costó más que la cresta volverme un país, liberarme de Antonio, murieron caleta de patriotas (n/a: los que querían liberar a Chile de España), salí más lastimado que la cresta ¿y pa' qué? ¿Pa' que unos chinos idiotas me digan "Chiri"?

-Que extraño es ese extranjero.- comentó en susurros una surcoreana que alojaba en el hotel y estaba en el ascensor a una amiga suya, que también alojaba, la actitud del joven país. Él estaba de brazos cruzados, apoyado en la esquina derecha del ascensor, sus maletas estaban en el suelo y las arrinconaba usando sus piernas*. Tenía el rostro colorado y el entrecejo fruncido y apretaba su brazo izquierdo con su mano derecha para liberar un poco la rabia que tenía. Tenía la cabeza inclinada y murmuraba todo lo que pensaba con una evidente carga de ira.

-Sí. Que poco educado es. Mostrar su molestia de esa manera.

-No está hablando en inglés.

-¿Qué idioma será?

Y pa' variar, aquí to' estos weones me miran como si fuera una cosa rara, la nueva atracción del circo. Detesto esto, me carga.

Cuando escuché la palabra "ten" de la voz que va anunciando los pisos tomé mis maletas y salí del ascensor. Busqué mi número y resultaba que estaba lejos del ascensor, al otro lado del piso. Que ando con mala suerte weón. Aagghh *profundo quejido de rabia ahogado*. Ya, Manu, cálmate weón. Respira lentamente, relájate, no estalles que no es el momento. Vas a llegar a tu pieza, te vas a tirar en la cama, vas a dormir zeta y cuando despiertes todo va a ser mejor.

Me dije eso a mi mismo porque sino, creo que explotaría ahí mismo. Entré; dejé las maletas tiradas por ahí; fui al baño a mojarme la cara porque la sentía hirviendo, estaba colorado; llegué a la cama y me tiré en ella, sin importarme la ropa ni nada. Estaba a punto de dormirme cuando recordé lo que había pensado en el auto.

-¡Tengo que llamar al Panchito!- dijo en voz alta el chileno que estaba boca abajo sobre su cama. Antes de decirlo estiró los brazos y flectó las rodillas, colocándolas sobre la cama.- si no lo llamo no va a llegar pronto y ya no aguanto un minuto más así.- se levantó dispuesto a salir, pero algo lo detuvo.

No puedo salir porque sino me voy a perder. Creo que no fue buena idea mandar a la cresta al traductor. Ahora podría estar en la calle con él y él me guiaría para poder llamar al Panchito. No creo que pueda llamar de aquí, la última vez que salí, cuando me fui de gira con este superior, se me ocurrió llamar a la Dana para decirle que no fuera donde el José (n/a: Perú) ni donde la Rosaura (n/a: Bolivia) porque la Charito me había mandado un mail diciéndome que ellos habían invitado a la cabra chica a su casa y la cabra chica, con lo tontita que es, les había dicho que sí. Tengo que estar encima de ella porque sino esos me la van a quitar ¿Cómo cresta no entienden que les gané y que la Dana es mía? ¿Acaso tengo que pelear con ellos una tercera vez para que entiendan? pero ese no es el punto. Como decía, se me ocurrió llamar a la casa para decirle (n/a: exigirle, gritarle, impedirle a la chilena) a la cabra chica que no fuera para allá. El resultado: una costosa deuda con el hotel y mi superior molesto conmigo. Sorry, pero la cabra chica se puso a llorar porque quería ir y que yo era malo, que no la quería y yo "comprensivamente" le "aclaré" los porqués de mi petición. Eso toma tiempo. Me pregunto yo ahora… ¿Se volverá a enojar conmigo por llamar desde aquí al Panchito? ¿Y si mejor lo llamo desde mi celular? Total, tengo plan y roaming y el que paga todas mis cuentas es él. Mejor lo llamo desde el celular, aparte que este superior tiene plata así que una cuenta cara de teléfono no debe ser la gran cosa para él. Ahhhh *bostezo* tengo mucho sueño. En mi casa debe ser de noche.

-Mejor duermo y luego lo llamo.- concluyó el joven país, volviendo a su cama y se recostó en ella. Se quedó dormido casi instantáneamente.


Algo que no entiendan, siéntanse libres de preguntar :3

Amo los momentos tsunderes de Manu *-*

*En Chilito cada vez que uno deja algo en el suelo para tener libre las manos (bolsas, mochilas, maletas, cajas, demases) las sujeta con las piernas y pies para evitar que alguien te las robe. Aunque estemos en el extranjero y/o en un lugar seguro seguimos haciendo eso.

Y recuerden, yo no busco ofender a nadie, a ningún país, cultura ni persona con este fic y los disclaimer están en el primer cap

Ojalá les haya gustado :)