Sumary: Es tu vida y es tu momento, y no hay otra vida y quién sabe si habrá otro momento.

Maze Runner pertenece a James Dashner.

Reto Espejo para Ame Winner .

Advertencia: Esto contiene temas religiosos y temática slash (niñoxniño), si no te gusta o no eres tolerante, desde ya puedes abandonar el fic.

Los temas aquí son tratados con la seriedad propia y sin el deseo de ofender a terceros.

Aclaraciones: Esto es un AU (Universo Alterno).

Agradezco mucho a todos aquellos que han leído.

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2.-

Thomas lo veía de manera curiosa como si lo que observaran sus ojos fuese lo más extraño de un museo de cosas diferentes. ¿Y quizás así era? Un chico desaliñado y sucio, por su aspecto seguramente su personalidad tampoco cuadraba con los pertenecientes ahí.

—¿Entonces perteneces al otro orfanato?

Newt no estaba seguro de qué pensar con respecto al nuevo, aparentaba ser una agradable persona y aunque Minho se mostraba tranquilo de tenerlo ahí, él no, porque en primer lugar había interrumpido algo importante y no mostraba ningún gesto de arrepentimiento.

—Shank, deja de interrogarlo —el asiático se encontraba ahora apoyándose en una pared lejos de la cama mientras cruzaba los brazos, estaba algo serio y poco dirigía la mirada al rubio, estaba más centrado en lo otro—, mejor escupe qué has venido a decir. ¿No estabas en un viaje importante?

Éste dudó un poco, pero resolviendo que la situación lo ameritaba, caminó donde su amigo de la infancia y le tendió algo que llevaba en la mano.

—En realidad he venido por ti —mostró una sonrisa sincera—. ¿Recuerdas ese viaje que hemos planeado? Me han aprobado para iniciar estudios en Roma y me he tomado la libertad para sugerirte en las becas, sólo me han dado la respuesta he venido para darte la noticia en persona.

Sobre el rostro del rubio se desdibujaron las emociones.

—¿De qué klunk hablas shank? —Minho tomó la hoja y la leyó, mientras lo hacía una sombra se asentó sobre sus ojos y al alzarlos no pudo resistir la mirada del rubio quien parecía ansioso de que lo negara—. Thomas...

El nombrado miró breve al invitado y luego a su amigo. —Lo hemos planeado durante mucho tiempo, ¿recuerdas? Mantendremos una beca corriendo y después abriremos una escuela para ayudar a chicos como nosotros en pos del bien para la humanidad. Minho —éste relamió los labios no sabiendo cómo sentirse—, pensé... pensé que te alegrarías con la noticia. ¿Qué sucede?

Hubo un breve silencio.

Thomas, aún sin entender, puso una mano sobre el hombro ajeno y se acercó en complicidad de modo que fuera sólo para ellos dos. —¿Sucedió algo que quieras contarme?

El aludido se rascó la cabeza y resoplando cansado enfrentó al otro, aún no quería dar esa noticia aunque la decisión la había tomado tiempo atrás. Era sólo que primero quería resolver otras cosas.

—He aceptado una beca que me ofrecen en la universidad de la ciudad —quizás no era ni la más reconocida o la más grande, pero cuando fue le gustó lo que vio—, y también he decidido que no continuaré dentro de la orden.

Se creó otro silencio y, si Minho y Thomas hubieran tenido un oído demasiado fino, el corazón bombeando rápidamente de Newt les hubiera dejado sordos. Pero contrario a demostrarlo, éste sólo dejó escapar una minúscula sonrisa.

—Escucha shank, eso no cambia na-...

—No lo acepto.

—¿De qué hablas?

—No... —se alejó un paso mirándole como si no creyera quién estaba frente a él—. Minho, no sé qué ha pasado durante este tiempo que he estado ausente, pero teníamos metas claras. ¿Quizás te encuentras confundido? —y alzó las manos mostrando las palmas, como si pidiera tiempo—. No nos precipitemos, ¿de acuerdo? Quizás unos días de meditación puedan...

—Shank...

El moreno negó y medio volvió a sonreír. —Dejaré que asimiles la noticia, después... —y miró discreto hacia el rubio—... podremos hablar en privado —Volvió a colocar pero ahora ambas manos sobre los hombros del otro y apretó ligero dedicándole un gesto sincero de estar contento de volver a verle—. Me da gusto verte, no sabes lo mucho que tengo que contarte.

—Mientras no me digas que hiciste klunk el Vaticano en tu recorrido...

Thomas rió breve y, tras un gesto para despedirse del invitado, caminó a la puerta retirándose.

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Entre pasos callados Thomas se dirigió por un largo pasillo que justo ahora se le antojaba más frío de lo que se había acostumbrado, torció a la izquierda y, tras ignorar a un hombre mayor que limpiaba los pisos, tocó en una enorme puerta de madera, esperó e ingresó tras el llamado.

—Thomas, hijo, toma asiento —Ethan creó un gesto para que el hombre de pie que parecía más una estatua que otra cosa, sirviera té al invitado—. ¿Qué puedes decirme?

—Padre Ethan —el moreno se inclinó un poco en respeto, después pareció meditar bien lo que diría—, entiendo ahora la urgencia y estoy de acuerdo. Lo lamento por Minho, pero estoy seguro que unos días de meditación le ayudaran a entrar en razón.

—Estamos de acuerdo, hijo —el mayor ordenó al otro hombre salir y levantándose se condujo cerca de Thomas, luego le apretó el hombro en gesto de acompañamiento—. Minho... siempre ha sido un chico descarriado, sin embargo es talentoso, tú has logrado grandes cosas con él y ese don que posee. Justo ahora son tiempos peligrosos y, con una mente como la suya tras tu ausencia, es claro que ha perdido dirección. Me duele aceptar que no los tendré temporalmente aquí, sin embargo todo es un por un bien mayor, un mejor mundo.

El moreno bajó la cabeza no muy seguro con sus pensamientos, había algo que le mantenía inquieto. Él, mejor que nadie conocía a Minho, la seguridad en sus palabras no le había gustado.

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—Minho —Newt lo miró—, no necesitas quedarte, ven conmigo.

—Shank, esto no tiene qué ver contigo.

—Pues me gustaría que sea así —se acercó.

Incómodo Minho se rascó la nuca. —Esto es raro y ridículo —Y lo era, no entendía por qué se sentía así, ese chico le daba un presentimiento irreal; e incluso...

Sin entender bien, el moreno lo tomó por una mano mirándola como si fuera algo raro, pero la que había quedado libre, el rubio la llevó al cuello del otro y después alargó su brazo para cerrarlo en un abrazo. —¿Y se siente mal? —él habló bajito con la cara escondida al cuello ajeno y se permitió cerrar un poco más la distancia. Minho no contestó, pero tampoco le alejó.

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Orfanato del Norte rezaba un cartel grandote a punto de romperse sobre un arco oxidado de metal que se alzaba a una altura gigantesca bordeado de inmensos muros de rocas que al acercarse provocaban incluso vértigo. Una vez cruzando se podría apreciar un terreno más vacío que nada con una casa que parecía hecha a mano por los propios habitantes e intercalado a los alrededores otro par de ellas pero más sencillas.

Un par de chicos no mayores de dieciséis cruzaban desde el centro a un área donde parecían sembrar cosecha, otros iban y venían llevando materiales como madera o herramientas varias. Por ahí alguien más pequeño, acarreaba un bote con agua y otro le seguía con escoba.

—No han mencionado algún cambio —la mujer escuchaba atenta al joven de color; éste de unos diecisiete años llevaba unas ojeras bastante marcadas como si no hubiese dormido. Paige, quien lo escuchaba con cuidado asintió meditativa y le aconsejó que era tiempo de ir a dormir. Sin hacerse del rogar, Alby, como se llamaba el chico, asintió y se marchó.

En silencio quien eran el director del orfanato quedó observando la hoja que hubiera sido enviada, no decía mucho, incluso era breve y a la urgencia solicitaba su presencia.

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Alby ingresando a lo que era su habitación, que realmente constaba de un cuarto largo y angosto con seis camas instaladas de un lado y otras seis de otro, fue a echarse a la primera dejándose caer en una plancha muda, peleó con sus pies para sacarse los tenis y manoteando se alcanzó una almohada que echó encima de su cara.

Estaba preocupado.

Respirando hondo se dio por fin el tiempo de asimilar lo que sucedía, desde la noticia todo era como un remolino donde nada se detenía.

Se dio la vuelta quedando barriga contra el mullido colchón y, cuando sus ojos capturaron la cama de al lado sola y aún ordenada como si nadie hubiera dormido en ella por días, se volvió a torcer para mirar a otro lado cerrando sus ojos.

—Klunk Newt, ¿qué estupidez pensabas?

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—Shank, es mejor que regreses —separándose Minho marcó una distancia que incluso al rubio se le antojo agresiva—. Iré a la ciudad el sábado, ¿qué te parece si nos vemos por allá?

—¿Por qué no hoy? Ven conmigo, pateemos un par de traseros.

—Te ayudaré a salir, se ponen de la klunk por la noche para evitar qu-... —Cuando Minho abrió la puerta un sujeto lo esperaba escoltado por dos hombres más, éstos le empujaron dentro con fuerza, Newt intentó ayudarle, pero terminó rodando fuera de la habitación.

—Conoces el reglamento Minho —el nombrado se reincorporó apresurándose a la puerta, pero sólo logró ver el gesto duro de Ethan mientras ésta se cerrada; intentó abrir pero terminó golpeando y maldiciendo para que abrieran—. Quedarás en meditación el tiempo necesario —el mayor miró a Newt con absoluto estoicismo, el rubio se había levantado y lo miraba desafiante—. En cuanto a ti...

Ambos hombres que lo escoltaban se miraron con cierto temor, era muy bien conocida la fama de aquel sacerdote; sólo se limitaron a esperar.

—Padre Ethan —Newt pudo ver que aquel mismo chico que antes conociera, aparecía—, por favor permítame hablar con él —éste puso una mano al hombro del rubio para que se calmara, pero fue rechazada inmediatamente. Thomas ignoró el gesto y sereno observó al mayor—. Yo me encargaré de la situación.

Entre pensativo, el hombre, a quien se le conocía por ser un duro exorcista, contempló en su mente las opciones antes de dar la orden a los hombres para que se retiraran y después él también hacerlo.

—Vamos... —Thomas comenzó a caminar pero cuando Newt no le siguió, giró a verlo—. Tú decides de qué manera lo haremos —le mostró lo que traía a la mano, el rubio dudó, observó la puerta a la que seguían golpeando y, accediendo, siguió a su lado.

—No sé qué pretendes, pero la mente de Minho por ahora es confusa —Thomas hablaba—, si tu intención es llevarlo, no lo permitiré.

—Esto es entre nosotros, no contigo.

—Lo es desde que lo involucraste, él es mi mejor amigo.

—Amigo o no, yo lo veo con suficiente edad para tomar decisiones.

Thomas se detuvo, habían caminado hacia el patio amplio, aquel donde solía correr todas las madrugas y por las tardes con el otro runner. A la derecha se perfilaba una modesta puerta de madera vieja y roída. El moreno no continuó pronto la conversación, simplemente aparentaba meditar profundamente algo mientras observaba a la lejanía. Entonces tras un aleteo de un buho, continuó.

—Minho se encuentra un poco confundido, desconozco la razón, pero te aseguro que las cosas tomaran su curso. Créeme, todo esto es por su bien y por un bien mayor y él lo sabe. ¿De verdad deseas cambiar esa vida que él tanto se ha esforzado sólo por un capricho tuyo?

Newt lo miraba. —No es tu problema.

—Ya te dije que sí —Dejando salir una exhalación cansada, el moreno se sobó el puente de la nariz como si lo que hiciera lo agobiara más que nada, sin embargo en su expresión no mostraba absoluto remordimiento—. No me estás dejando otra alternativa —alzando la mano lo empujó por el pecho haciéndolo cruzar aquel marco de madera, Newt poco se dio cuenta de cuando estuvo en el suelo hasta que se encontró ahí mientras el otro alzaba una mano en forma de rezo, entre sus dedos un rosario. La puerta se cerró con un tronido de eco y después se escuchó como el cerrojo se encadenaba.

—Es por su bien —se repitió Thomas ignorando los gritos al otro lado; se dio media vuelta y se encaminó de regreso a las habitaciones, tenía que hablar con su amigo y preparar el viaje al cual estaba seguro que Minho recapacitaría y lo tomaría.

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Newt pateó la puerta multiplicadas veces hasta que cojeando se retrajo doblándose con dolor, hincándose para alcanzarse el tobillo y sobarse.

—Klunk...

Entre la oscuridad a su espalda, ahí donde la luz de las farolas terminaba y comenzaba la calle vacía, varias palabras perdidas llegaron a sus oídos. Se levantó encarando, y observando mejor se dio cuenta que no estaba solo, las siluetas de unas sombras lo esperaban.

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—Me he encargado —Thomas se mostraba serio, Ethan en cambio, complacido.

—Ha sido lo mejor —le colocó una mano al hombro y apretó suavemente mostrando compañerismo y a la vez orgullo—, jamás lo dudes. Recuerda que el mal reina afuera y nos hará dudar, por esa razón debemos ser fuertes y no perder nuestra dirección.

El moreno no dijo nada, sólo veía hacia adelante al piso lejano.

—Me estoy encargando personalmente de su salida, pronto podrán tomar el primer vuelo a Roma —soltándole y dándole la espalda, el mayor cruzó las manos tras su espalda—. Cuento contigo para lo demás, estoy colocando toda mi confianza en ti.

Dejando la habitación, Thomas se encaminó por el largo pasillo que increíblemente estaba silencioso. Eso no era buena señal. Apresurándose solicitó a los guardias que custodiaban la puerta que abrieran, sin embargo al ingresar no había nadie excepto una cama acarreada a media habitación y un hueco a la pared. Dudó, según él año atrás ambos habían prometido sellar esas salidas y respetar las reglas.

Apretando los dientes Thomas se dio media vuelta y continuó rápido, sabía a dónde se dirigía y tenía ventaja.
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Newt corría rápido mientras a intervalos echaba rápidas miradas sobre su hombro. No podía verlos pero los escuchaba acercándose cada vez más.

—No... —susurró al tiempo que trastabillaba con una roca y casi caía, pero apretando los dientes recompuso el paso y siguió lo más rápido que podía. Necesitaba regresar y estar con Minho, sólo él podía alejarlos, sólo él..—. Minho...

Dobló a la derecha y siguió. No tenía más opciones, probablemente a ese paso no llegaría al amanecer.

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El golpe lo recibió ciego y entre lo mismo un puñado de estrellas le deslumbró mientras un ardor le recorría la mandíbula. Sin embargo Thomas sólo se sobó y enderezó. —Minho, no soy tu enemigo.

Entre la oscuridad el otro se acercó, parecía dudoso.

—¿Thomas?

—No shank, soy Dios —pudo verse una leve sonrisa por parte de ambos, eso pareció aliviar un poco el momento—. ¿Crees que podamos hablar?

—¿Estás de mierda, verdad? —Minho escupió a un lado tallándose la comisura del labio y la mejilla derecha, un par de golpes se había conseguido para llegar ahí—. Primero salgamos de aquí y después te escucharé.

Recorrer aquel pasillo abandonado no había difícil, desde que lo encontrara se lo aprendió de memoria, sin embargo al salir a la desembocadura donde guardaban las viñas de vino, fue que se topó con un par de veladores y las puertas cerradas. Había conseguido tras el pasar de casi una hora una barra pesada de madera y con ella casi lograba abrir el candado viejo de la puerta que fue cuando escuchó que abrían del otro lado. Inteligentemente esperó y, al recién llegado dar el primer paso dentro, lo recibió con su mejor saludo.

—Bien, si eso es lo que quieres tengo un plan.

Despacio Thomas le guió por otro pasillo con la propuesta en mano, que hasta cuando llegaron y él cerró tras de sí, explicó—. Aquí te encuentras a salvo, nadie dudaría de mi palabra —estiró los labios mostrando los dientes en una sonrisa, aquel gesto intentaba dar una confianza que pareció ser recibida. Le ofreció sentarse y un después le sirvió un vaso de agua al que pareció verter algo más, por final le pasó algo de ropa porque el otro estaba lleno de tierra y telarañas.

—¿Vas a decirme qué sucede? Minho —relamió los labios—, ¿planeabas marcharte con ese chico? —No quería creer eso pero la mudez del otro dejaba mucho qué desear. En silencio siguió aguardando por una respuesta, éste le daba la espalda mientras se cambiaba la camisa, pudo observarle varias cicatrices que no recordaba.

—Soy tu amigo, lo sabes, puedes confiar en mí.

—Shank, él no tiene que ver con esto —aunque ahora quizás sí; iba a pedirle un par de días de asilo mientras se buscaba un lugar. Terminó de guardarse unas monedas al bolsillo y caminó a la puerta pero Thomas le retuvo por la mano.

—¿Y con esas cicatrices?

—Thomas, regresa al Vaticano shank, las cosas aquí no son el mejor lugar —si antes Ethan aparentaba ser un fanático devoto, no iba mejor. Se detuvo un segundo y le puso una mano al hombro con sincero gesto agradecido—. Eres mi familia Thomas, si cambias de opinión, sabrás como... —las palabras se le atoraron brevemente, dudó e intentó nuevamente pero el cerebro lo tenía torpe.

—Minho, no estás viendo las cosas como son... —Thomas sin inmutarse lo veía—, pero es indispensable que entiendas la realidad —pero Minho sólo escuchaba un sonido distorsionado con frases inconexas. Intentó esforzarse por mantenerse en pie hasta que cayó—... Es por tu bien amigo mío, sólo te protejo.

Caminando a la puerta la abrió y dos hombres ingresaron, él les dio una breve indicación antes de acercarse al exorcista.

—Me temo que el día de mañana no podrán salir, sin embargo todo está listo para el siguiente.

—Agradezco su entusiasmo padre Ethan, por ahora me encargaré —veía preocupado a su amigo—. Es esencial aislarlo para que su mente se aclare. Después de eso estoy seguro que las cosas volverán a ser como antes.

—Confío en ti.

—No lo defraudaré, a ninguno.

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Continuará...

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Comentarios: Ahora no dejaré opciones y puesto que la siguiente parte es la última, tienes que mencionar dos cosas que quieres que pasen sin involucrar el final.

Ni hablar, gracias por su atención.

Me despido y cualquier cosa manden un mail o facilítense la vida y dejen un review.

Fin de la transmisión...