"¿Qué demonios ha pasado?"

Isabella parpadeó varias veces, pero no consiguió ver nada más que un enorme borrón gris.

Al quinto intento desistió.

"¿Dónde se supone que estoy?"

Le llegaron a la mente recuerdos vagos... El jardín de Phineas y Ferb... El Viajesporlibroneitor... Phineas intentando salvarla... La explosión...

"¿Y si estoy... muerta?"

No, eso era imposible. ¿Cómo era aquella frase? ¡Ah, sí! "Pienso, luego existo" Según eso, Isabella García-Shapiro tenía muchas probabilidades de sobrevivir.

Entonces, como por arte de magia, comenzó a escuchar algo. Al principio le resultó ininteligible, pero después comenzó a entenderlo. Alguien decía su nombre... Una voz familiar, muy familiar...

Decidió arriesgarse de nuevo e intentó volver a abrir los ojos. Y para su sorpresa, al fin lo consiguió. Una imagen desenfocada apareció en un principio, pero al poco tiempo reconoció el rostro de...

-¡Phineas! -exclamó, loca de felicidad al verle de nuevo.

No dudó ni un instante y se abalanzó sobre su amigo. Le abrazó, le apretujó, le estrujó... Le habría comido a besos de haber sido posible. Estaba viva y Phineas estaba a su lado, ¿qué más podría pedir?

-¡Isabella! -dijo él con un tono que denotaba profundo alivio. Abrazó a la chica con más fuerza. Ella se puso completamente roja -. Creí... Es decir, creímos... Oh, gracias a Dios que estás bien, no sé que habría pasado si...

-Tranquilo, estoy bien -susurró ella sin dejar de rodearlo con los brazos-. Estamos los dos bien... -pero entonces le asaltó un pensamiento, y se separó de Phineas -. ¿Y Ferb?

-Está ahí -le respondió él con tranquilidad. Ferb la saludó con la mano desde la esquina-. Sobrevivimos los tres... Pero creo que tenemos un problema más gordo, ¿dónde estamos?

Isabella contempló con aire pensativo el cuarto dónde se encontraban. Estaba pintado de un color naranja chillón, y cubierto de pósters que... ¡se movían! Una litera ocupaba buena parte del espacio, cubierto por colchas también naranjas. Todo parecía tener una cantidad considerable de años, y desde el piso de arriba se oían unos aullidos misteriosos...

No tenía ni la menor idea de dónde estaban.

Se levantó de un salto y se acercó a uno de aquellos pósters. En él se veía a un grupo de jóvenes vestidos con una indumentaria deportiva de color naranja (al propietario de aquella habitación debía de gustarle mucho aquel color) y montados en escobas. Se movían por lo que parecía un enorme campo de fútbol y se pasaban varios tipos de balones.

Abajo estaba escrito: "Chudley Cannons"

La bombilla se encendió en la mente de la chica.

-¡Phineas! ¡Ferb! ¡Ya sé dónde estamos! -les anunció, muy contenta.

-¿En serio? ¿Dónde? -le preguntó un muy interesado Phineas.

Isabella abrió la boca para contárselo, cuando una voz resonó por toda la habitación.

-¿Phineas? ¿Ferb? ¿Isabella?

Ferb e Isabella se taparon los oídos, pero Phineas reconoció de quién era la voz.

.¿Baljeet? ¿Eres tú?

-¡Phineas! -exclamó la voz de Baljeet, que no parecía venir de ningún sitio en concreto -. ¿Estáis bien? ¿Están Isabella y Ferb contigo?

-Sí, relájate, estamos los tres sanos y salvos -respondió, sonriendo -. Baljeet, colega, ¿me equivoco si digo que estamos dentro de un libro?

La atronadora voz de Baljeet suspiró.

-No, no te equivocas. Y más concretamente, estáis dentro de Harry Potter y las Reliquias de la Muerte.

-¡Guay! ¡El Viajesporlibroneitor funciona! -se entusiasmó Phineas.

-¡No, no es nada guay! -se exasperó el chico -. Entrasteis en el libro por el cortocircuito, no había nada programado, ¡y no os puedo sacar!

Los tres chicos compartieron una mirada de incredulidad, pero había algo más en ella... terror.

-Quieres decir... ¿que estamos atrapados aquí... para siempre? -inquirió Isabella, aterrorizada.

-No exactamente... Podréis salir de aquí si completáis el libro entero.

-Con completar te refieres... -murmuró Ferb.

-Me refiero a que si conseguís que los acontecimientos transcurran tal y como vienen contados en el libro, podréis salir -explicó Baljeet intentando controlar el tartamudeo de su voz.

Isabella caviló en ello un instante. Había leído aquel libro, y no era precisamente un cuento de hadas. Tendrían que luchar... y muy duro.

Pero había algo que aún no comprendía. Decidió formular la pregunta en voz alta:

-Baljeet, una cosa: ¿nosotros... ?

Pero no pudo completar la frase, porque la puerta del anaranjado cuarto se abrió abruptamente y entró en él una mujer.

Era bajita y rechoncha. Sus cabellos eran de un naranja intenso, lo que hacía que combinara irónicamente bien con el tono de la habitación. Su rostro era amable y tenía un aspecto maternal y comprensivo.

Todos reconocieron al instante de quién se trataba: era Molly Weasley, y no parecía nada sorprendida de ver a tres completos desconocidos en el dormitorio de su hijo.

-Ah, aquí estáis -dijo con tranquilidad al verlos -. Ron, necesito que ordenes este cuarto ahora mismo. Tu hermano se va a casar en esta casa, y no puedo permitir que esto siga pareciendo una guarida de kneazels -ordenó con la mirada fija en Phineas. Éste la observaba con cara de desconcierto-. Harry, Hermione, vosotros subid a la habitación de Ginny, no quiero distracciones para este jovencito.

Y dicho esto, salió de allí sin más preámbulos.

Hubo un incómodo silencio, que Isabella se encargó de romper:

-¿Acaba de pasar lo que creo que acaba de pasar?

-Me temo que sí... -le contestó Ferb en un susurro.

-Esto es lo que intentaba explicaros -volvió a hablar Baljeet con voz atronadora -. La máquina lo ha hecho todo por su cuenta, os ha asignado un personaje a cada uno sin preguntar nada y luego ha desactivado las salidas.

Los cuatro callaron por un instante, intentando asimilar el lío en el que estaban metidos.

¿Qué podría pasar si aquello salía mal? Isabella intentó no pensar en ello. Era demasiado deprimente para lo deprimida que estaba ya...

-Una última cosa, Baljeet.

-Tú dirás.

-Ahora mismo ya estamos cambiando la historia, ¿verdad? Es decir, en el libro, Harry, Ron y Hermione no tienen esta conversación, ¿no es cierto? -preguntó muy lógicamente Phineas.

Era verdad. ¿No se suponía que debían seguir la historia al pie de la letra?

-Estás en lo cierto, pero ten en cuenta que no todos los hechos son igual de relevantes. Si cambias la Batalla de Hogwarts, por ejemplo, las consecuencias podrían ser catastróficas. En cambio, si modificaras la comida que Harry tomó un día antes, el futuro no debería cambiar mucho, ¿no?

-Pero no podemos estar seguros de cuan relevante es cada uno de los hechos -opinó Ferb sabiamente -. No hay modo de saberlo...

-Supongo... Que eso tendréis que decidirlo vosotros...

De nuevo silencio. La cosa se complicaba en cuestión de segundos.

-Oye, chicos, de verdad que podemos conseguirlo -les animó la voz de su amigo -. Yo puedo iros leyendo lo que debe ocurrir en cada momento, contáis con todo nuestro apoyo...

Bueno, se acabó. Ya era suficiente.

-¡Ya claro, eso lo dices tú, que estás tranquilamente sentado en Danville sin ningún riesgo para tu vida! -explotó Isabella gritando al cielo -. ¡No es justo! No... lo es...

La chica rompió a llorar sin poderlo evitar. Se sentó en la parte de abajo de la litera y se acurrucó contra la almohada. Quería llorar, llorar y llorar, y que nadie la molestara. Nadie podía entenderlo...

Pero en eso se equivocaba. Había dos personas más que sentían exactamente lo mismo que ella, y tuvo la suerte de tenerlas en ese momento a su lado.

-Isabella... No vas a estar sola... Estamos nosotros, y todos los demás están en Danville, apoyándonos... Lo sabes, ¿verdad? -le murmuró Phineas rodeándola con un brazo.

Ella se secó las lágrimas, muy avergonzada.

-Lo sé... Lo siento, ha sido muy egoísta por mi parte...

Y en ese momento, como conscientes de la ayuda que necesitaba su amiga, siete voces hablaron a coro:

-Isabella...

-Isabella, tranquila...

-Jefa, estamos contigo...

-Vas a salir de ésta, siempre lo haces, ya lo verás...

-Isabella, no te preocupes...

-Eres fuerte, jefa, y lo sabes...

-Lo vamos a conseguir, somos las Chicas Scout del Club de Acampada 46231, nunca nos rendimos...

La muchacha sonrió agradecida. Tenía tanta suerte de tener tan buenas amigas... Y amigos, por supuesto... En ese momento tuvo la convicción y la seguridad de que pasase lo que pasase, Phineas, Ferb, Baljeet, Ginger, Gretchen, Katie, Milly, Adyson y todos las demás iban a estar siempre a su lado.

Solo tenía que creer en una persona más, y sabía que lo conseguiría.

En sí misma.