Había un póster de Galia en el bar al que fueron. Digo, de Marilyn. Así como tamaño natural, ella con un vestido rojo espectacular. Gales se puso nervioso y juró comprarle uno igual. Un vestido digo. Seguro a la gala le va a hacer mucha ilusión. Y al mundo entero también.

Germania dice que quiere fotos.

Ya debe llevar tiempo ella buscando uno blanco como el... como EL vestido de Marilyn. "¡Mañana vamos a la modista a que te haga uno!" grita el británico.

Es que... Gales y Germania… Galia entrecierra los ojos y pregunta si los podría convencer de hacer algo los dos juntos porque Germania no es Roma que quiere seducir al chico y Gales no le odia tanto a él.

Gales parpadea y se sonroja... Oh cielos…

—¿Los... d-dos?

Gales NUNCA ha participado en un trío… ¡Ha! No me lo creo. Tal vez con Francia, vamos, insisto que sí pudo mezclar a Suiza y a Bélgica...

Con el francés y con Suiza. Y Francia se ahogó en una nube de amor. O tal vez con Prusia, porque Suiza asegura que con él NO.

Gales aprieta los ojos y Francia le manda a decir a España que él no hace esas cosas. España, que ahora mismo está en el mundo de las combinaciones, le ignora y pregunta que si Romanito...

—¡¿Romanito?! ¿Qué con Romanito? —pregunta Romanito.

Si le molestaría invitar a alguien. Sólo para probar y jugar, no por otra cosa porque hacer el amor con Romanito es excelente y perfecto como es hasta ahora en todas las formas en que sucede.

(Irlanda le manda decir a Gales que sería RARO y enfermo acostarse con el padre de Inglaterra...)

—A... ¿Alguien... cómo quién? —cejas italianas fruncidas.

(Seychelles dice que a ella también le gusta Germania, sólo por joder. Irlanda se calla de golpe y la mira IN-CRÉ-DU-LO.)

—E-eeeeeh... —la verdad es que España está pensando en Veneciano... o en Austria. (¡¿Veneciano, de verdad?!) (Eh, no le juzguéis, ¡Romanito soñó con él y Roma!)

—¿Ajaaa? —Romano está pensando en Prusia.

—No sé, ¿quién te haría gracia? —pregunta España.

—Ehhh... —se acuerda del sueño y se sonroja —. Propón y te digo...

—Mmmm... Ve... —empieza y al menor se le ensombrece la mirada—. Bélgica. Bélgica, eso. Estaba pensando en ella.

—¿De-De verdad? —el italiano hace cara de extrañeza. España carraspea.

—Ehm... bueno, digo... es raro, pero... ella me cae bien y... a ti también y...

—Prusia.

—¿Eh?

—Sería raro y no sé si te enfocarías en esto... Mmm... ¡Oh! ¡Ya sé! Helena —se sonroja.

—¡Helena! —creo que ya sé de quién estaba realmente enamorado España cuando era pequeño. Calcado a su padre. Pero CALCADO.

Romanito se sonroja porque repentinamente siente esto demasiado más posible de lo que pensaba. De hecho YA está pensando en cómo pedírselo. (De hecho... todos estamos temiendo que Vaticano se parezca a Helena cuando crezca. Y los mate a todos y conquiste al mundo. Brillante plan, Iglesia Católica.)

Cielos... España no podría parecerse más a su padre. Y está seguro de que ella va a decir que sí, obvio, es Helena.

—Cielos... De... ¿De verdad lo dices? —pregunta Romano haciendo cara de desinterés.

—¿No? ¿No quieres? Creo que... podría ser divertido.

—Bueeeeno, puede que para cambiar y des aburrirme del mismo sexo soso contigo... —se encoge de hombros y se estira por el teléfono.

—¡No seas malo! —se le echa un poco encima y se muere de risa. El italiano sonríe malignamente y le deja abrazarle igual, sin protestar esta vez.

—Es la verdad... —se sonroja un poquito, más emocionado de la idea de lo que aparenta.

—Cielos, Francia y Prusia van a envidiarme para siempre si hacemos esto —no todos tus pensamientos tienen que ser en voz alta, en serio. Lo abraza más.

—¡No vas a decirles! —es que sabe que es verdad.

—¡¿Cómo podría no hacerlo?!

—Pues así, ¿qué va a decir Vaticano cuando crezca si se entera? —le molesta.

—Que tiene el paparino más cochinote que existe —se ríe.

—¡Callateeee! E invítala a comer el sábado.

España se mueeeere de risa, pensando en realidad que va a pedir hacerlo ella. Seguro es un carácter y choca un poco con Romano cuando sea adolescente porque... SEGURO va a crecer imitándole. Basta con que diga que le gusta Alemania o algo así para rebelarse.

Romano dice que a su niña NO va a gustarle Alemania como a su hermano, que su niña va a ser más lista. España dice que le va a gustar Prusia… Y Sealand.

Después de Francia, claro... y Roma. Ya, a quien coño no, pero... No. ¡Ella va a ser más lista! Y una complicada etapa laaaaaaarga en su infancia en la que estará enamorada de Romano. Este se sonroja un poquito.

Romano ha estado enamorado perdidamente de ella desde el día que la soñó. Pero ÉL no es un pervertido como España. Y él SÍ se comportará como su paparino y le ayudará a salir de esa etapa tan rara y confusa. No va a darle cuerda con sus perversiones.

(Lo dice el nada pervertido italiano que se tardó unos quince segundos en encontrar a la pareja para un trío PERFECTA. España asegura que por eso le ama.)

El mafioso se sienta junto España con un vasito de vino y cierta sonrisa.

—¿Eh? —le mira de reojo, pero el menor bebe de su vasito sin decir nada, repegándosele un poco.

—¿Hace cuánto que no te acuestas con alguien que no sea yo? —esas preguntas difíciles.

España parpadea, parpadea otra vez y otra vez. Piensa en Britania por algún motivo traicionero pero no llegó a pasar, así que no cuenta. Cualquier cosa que pase con Francia tampoco cuenta...

Romano levanta una ceja porque esta respuesta está tardando mucho, MUCHO y se lo está teniendo que pensar demasiado.

—Estoy intentando recordar...

—Mmmm... ¿Francia?

—Puede... no me acuerdo —sonríe—. ¿Por?

—No sé, nunca hemos hecho un trío.

—Creo que tiene gracia... es una forma de saciar la curiosidad sin que sean... ya sabes, cuernos. Además, me da mucho morbo verte un poco con alguien más.

Romano levanta las cejas y sonríe porque es que no le parece ni por asomo una mala idea y sí que cree que puede darle un poco de... Sabor a su relación.

—¿Morbo verme con alguien más? —se sonroja con la idea de... Es que además Helena… Dios mío, es como perfecto.

—Pues... siendo puro sexo, ¿sabes? —se encoge de hombros. El menor se sonroja un poco más y es que a él también le da morbooooo. Se le medio esconde en el cuello.

—¿Ya le hablaste?

—Le pedí que viniera hoy y se lo propondremos los dos. Llevaré a Vati con Belbel por esta noche. Fue bueno asegurarnos primero que papá estaría ocupado.

—¿Crees que Roma se enfade si se entera? —pregunta y le BRILLAN los ojos con el prospecto.

—Nah —se ríe. El italiano arruga la nariz y... Se pone nervioso todo con que sea hoy, no crean que no.

—Veneciano dice que es buena... Muy buena.

—Maldito Veneciano que se lo supo montar... a veces me da una rabia —tan pasional. Romano levanta las cejas y le mira a los ojos.

—Podrías irte a tirártelos a todos si quieres —aunque es claro que él también piensa exactamente lo mismo.

—Ya lo sé, pero prefiero volver.

—Pero siendo un trío...

—Exacto. Hagamos un pacto tú y yo...

—¿Ajá?

—No habrá reproches de lo que pase con Helena. Ni celos. Yo te quiero a ti más que nadie en el mundo y eso no tiene nada que ver con esto, ¿vale?

Romano se humedece los labios aunque sabe que no va a ser tan siempre para ninguno de los dos.

—Vale... Aunque tampoco se vale nada más que sexo.

—Vale —le tiende la mano.

Entrelaza los dedos con los del español y le aprieta la mano, acercándose a él para darle un beso en los labios. España tira de él porque era exactamente lo que pretendía también, pero el menor se separa de golpe después de darle el beso y le suelta la mano, levantándose.

—Voy a prepararlo todo.

—Yo me llevaré a Vati —le guiña el ojo.

El mayor de los italianos se sonroja más y sale corriendo al cuarto y no tengo idea de a qué se refiere con prepararse, debe ser como... Darse un baño con sales de olor… los latinos. España suspira y silbando se va a preparar las cosas de Vati.

Todos van a envidiarte, España.

Paparino —golpea la puerta del baño cuando lo tiene todo.

—Pasaaa —canturrea y el ibérico entra con Vaticano en brazos, sonriendo.

—Nos vamos —le avisa y Romanito, que está en la tina llena de espuma, se sonroja un poco.

—Vale... Ehm... Si quieres quedarte con Bélgica y no volver hasta mañana... No tengo problema —asegura más por estar nervioso que nada.

—Nah, no creo —se acerca y le tiende un poco a Vaticano para que le dé un beso.

Le da un beso a la niña y le dice que está más guapa que nunca, y le pide que se porte bien con la tía Bélgica y que si acaso llega a ver al gruñón de su novio, que le muerda el dedo con fuerza. España se ríe sosteniéndola mientras ella mira a Romano con sus ojotes abiertos.

Romano le da la bendición lo último antes de dejarles ir. España se abalanza a besarle también y este le besa pero se quita rápidamente... Con plena intención de dejarle con ganas.

—¡Qué malo! —protesta cuando lo nota—. Si no tuviera a la niña en brazos habría metido la mano en esa pobre barrera de burbujas de jabón que tienes.

Veo que no eres el único capaz de crear expectativas, Romanito. Se sonroja, desde luego y hace un gesto con la mano.

—Vete ya que luego te enrollas hablando y como llegues después de que llegue ella... Te dejo afuera —amenaza, un poco en broma un poco en… España se muere de la risa y se va a la puerta, después de salir vuelve a meter la cabeza.

—No te olvides que te quiero, tío bueno.

—¡Callaaaa! —se hunde en el agua, sonriendo idiotamente.

Y ahí sí se va.

xoXOXox

Helena... Helena antes de irse va a despedirse de Egipto con un buen beso, abrazo y susurrito de amor. Y va a recibir el correspondiente gruñido de protesta.

Pero esta vez no le importa, hasta lo disfruta, sonriendo... Porque además como siempre le roba un vestido sexy para irse. Ojos en blanco egipcios. La griega le da otro beso más, ya no la líes que se queda contigo.

¡Pero si Egipto no le hace nada! Vale, vale... ¡Es que Helena está muy contenta de que esté en casa otra vez! Con cierta curiosidad por saber qué es para lo que la han invitado a cenar, es que Helena llega a casa de España y Romano. Les ha traído una botella de vino de la que preparan en casa y unas flores... Y un cuento a Vaticano.

xoXOXox

Es que poco después de la conversación de Bélgica y Escocia sobre los niños y el retraso en su regla es que España toca el timbre de la casa. Por fortuna, Bélgica está ya bañada, aunque aún haciendo un poco de dramita en su cuarto mientras tiende la cama... Ni siquiera le pide a Escocia que abra (en canicas...), baja ella directamente.

Él ha decidido recoger las cosas del desayuno. Bélgica levanta las cejas y abre la puerta cuando ve a España y a Vaticano por la mirilla.

—Hola —saluda nerviosita y un poco seria.

—Holaaa tía Bélgicaaaa —España hace a Vaticano saludar con la manita riendo.

—Aaaa zia elgiaaaa! —repite ella. Bel sonríe a pesar de todo porque Vati es muy mooooona, extendiendo las manitas hacia ella.

—Hola muñeca, ¡¿cómo estás?!

—Dile: Muy bieeeen, con muchas ganas de fiesta, de pasar el día con mi tía más guaaay —responde España poniendo voz de idiota. Ella sonríe un poco, aunque mira a España.

—¿E-El día conmigo? —pregunta.

—¡No me digas que ahora no puedes! Te llamé hace un par de días, ¿no te acuerdas?

Esta es la historia en la que Bélgica no se entera de nada.

—¡Pero era la siguiente semana! —aprieta los ojos pensando si acaso no habrá quedado en coma una semana entera sin darse cuenta—. E-Es que... Es que está Alba.

—Belbeeeel —suplica un poco—. Porfa, me lo prometiste.

—E-Es que acabamos de discutir y... Es que va a pensar que lo he hecho a propósito —aprieta los ojos.

—¿Discutir por? —reacomoda a Vaticano en sus brazos. La belga se sonroja un poco.

—Le... dije algo dormida sobre... Algo... Sobre... Tener hijos.

—Oh...

—No ha ido muy bien, la verdad... —se humedece los labios y extiende los brazos—. ¿Cuando regresan por ella?

—Mañana... ¿de veras no te importa? Puedo hablar con él, o llamar a Francia o a alguien...

—Lo peor que puede pasar es que se vaya… —se abraza un poco con un brazo. España se muerde un poco el labio porque tampoco quiere eso.

—Todos los británicos son iguales —protesta.

—No te preocupes... ¿Vale? Sólo... Vete y déjamela y ya está. Tranquilo —decide para NADA segura.

—¿Seguro?

—No. Pero entre más lo piense será peor. O… Sabes, espera. Dame un segundo aquí, no te muevas, ¿vale? —se mete otra vez a la casa, apretando los ojos y preguntándose qué pasa con el día de hoy que todo parece ser demasiado complicado... O señalar a un lugar en concreto. España frunce un poco el ceño y mira a Vaticano, que le mira tan desconsoladita.

Albaaaa —le llama, buscándole por ahí a ver dónde está. El pelirrojo saca la cabeza de la cocina y ella le mira preocupada—. Tenemos un problema nuevo. Bueno, en realidad... Tengo, tú... Bueno...

Escocia suspira y la mira a la cara, secándose las manos.

—No pienses mal, ¿vale? O... Algo así. Cielos hoy todo es un desastre —protesta un poco—. Está España ahí afuera.

El británico levanta las cejas y se sonroja porque... está desnudo aun. Va a buscar un delantal al menos.

—Espera, no... No va a pasar él, sólo... ¿Te acuerdas que de alguna manera perdí una semana en mi vida?

—Ah... yes, ese asunto.

—Quedé de cuidar a su chiquita.

What? When? —levanta las cejas, deteniéndose en seco. La chica traga saliva.

—Hoy.

But... el... Tomorrowland...

Le mira... Y se revuelve un poco porque lleva desde que despertó entre la espada y la pared con todo.

—Es que... No puedo decirle que no.

—Entonces... no se lo digas —responde apretando los ojos porque también él siente que antes quizás ha sido un poco tajante y se ha pasado.

—Puedes ir tú si quieres... Porque sé que esto parece también como que te puse una trampa.

—Me... me lo pensaré, déjame hablar con mi hermano.

Bélgica se humedece los labios con esta respuesta... Y asiente. Así que ahí va de vuelta a la puerta, pensando que lo más probable es que vaya a irse con su hermano mientras ella cuida a la niña... Que es más o menos parecido a lo que pudo haber pasado de haber estado embarazada en serio.

—Ya, ya he hablado con él —resume cuando llega con España, que está jugando con Vaticano.

—Muy serio tiene que ser para que tengamos que estar esperándonos en la calle —protesta.

—Es que está... desnudo —confiesa sonrojadita y es de verdad la razón por la que no lo dejó entrar. El español levanta las cejas con eso sin creerle demasiado.

—¡Pues más vale que se vista frente a mi niña! —tan indignado. Ella le mira agobiadita.

—Sí que va a vestirse, hombre... como si tu niña no hubiera visto ya a bastantes hombres desnudos —asegura cargándola. Él la fulmina un poco igual, porque de todos modos Escocia lo hace todo mal igual—. No me hagas sentir más mal hoy, España, que ya bastante...

Ojos en blanco ibéricos.

—A saber qué te ha dicho ese imbécil. Si no quiere tener hijos contigo es que es un idiota, igual que lo de no querer ni vernos, ni que le hubiéramos hecho algo.

Bélgica suspira.

—Tú más que nadie deberías entender que este tema es muy delicado... Acuérdate cuando ustedes discutieron algo parecido a esto.

—¡No es lo mismo!

—Lo es. Y no es ningún tipo de reclamo pero recuerdo muy bien un día que Romano me habló llorando justamente porque tú no querías tener un hijo.

—No lo es, yo tuve muchos en una época. ¿Cuál es la excusa de él?

—No todo el mundo está hecho para ser padre... Quizás no está en nuestro destino serlo, no es una obligación —se excusa. Ojos en blanco de nuevo.

—¿Y lo que tiene personal contra nosotros cómo lo defiendes?

—Sólo no es de vida familiar como nosotros...

—Hay cosas, Bélgica, que son indefendibles... no es como si te pegara, pero estás justificándole en cosas similares. Además, bien que le gusta que sí vayas tú con su familia y con ellos sí es familiar.

Bélgica aprieta los ojos.

—¡No es similar! ¡Sólo es una cosa que a nosotros nos gusta y a él no! ¡No es como que pueda simplemente obligarle, de hecho si yo no quisiera ir a sus cosas no iría!

—Sí, claro —bufa.

—De hecho, ¿sabes? Con esa actitud no me extraña que no quiera ir.

—¿Qué? ¡Tal vez no tendría esta actitud si viniera!

—¿Y vas a ayudarme a arreglarlo o sólo vas a decirme que elegí mal a alguien que me quiere y me respeta?

—Es que no me parece que te respete mucho.

—Ugh... Es imposible discutir contigo.

—Defendiendo causas perdidas, sí.

—¡No es una causa perdida, es la persona que YO elegí!

—¡Pues mereces a alguien mejor!

—¡No QUIERO a nadie más, ni mejor ni peor! —le grita y yo creo que Vaticano va a llorar en tres dos uno. Exacto—. ¡Ugh! ¿Ves? ¡Ya la hiciste llorar!

—¡Yo no, tú eres quien grita cosas sin sentido! —intenta quitársela, pero la belga no se deja.

—Vete ya, ya la calmaremos.

—No me voy a ir, ¡dame a mi hija!

—¿Ahora no confías en que pueda hacer que deje de llorar?

—¡Devuélvemela que la estás haciendo llorar más!

Bélgica fulmina a España sin impedir que se la quite y España la fulmina también, intentando calmar a la chiquilla.

—Quizás soy yo la que no es confiable.

—¿Esta es tu forma de decirme que no? Porque podrías haber sido un poco menos violenta —le quita la bolsa también.

—España, por favor déjamela... De verdad quiero quedármela —pide cambiando la actitud a una mucho más suave—. No te estoy diciendo que no, si tú y yo estábamos discutiendo otra cosa.

—Pues no parece, también le molestará que te la quedes, claro, es tu casa y todo eso... pero el que manda es él.

—¡No manda él! ¡Escucha lo que dices tú, cual si yo fuera una idiota! ¡No sé qué te parecería bien que hiciera, pero si no te has fijado eres tú el que me la quitó!

—¡Porque la estabas haciendo llorar, sólo falta que él le pegue o algo!

La chica le mira esta vez sí, INCRÉDULA.

—¡¿Que le... PEGUE?! ¡Piénsate bien eso y retira lo dicho!

—No me sorprendería tanto.

—Si no confías en él, no confías en mí —frunce el ceño, de verdad enfadada.

—Confiaría más en él si le conociera mejor.

—¡Yo le confiaría a él mi propia vida! Es INCREÍBLE lo que me estás diciendo.

—¡No tiene nada de increíble!

—Es increíble y ofensivo del todo, sólo porque no confías en mi buen juicio de estar con alguien incapaz de pegarle a tu niña...

—¡Podría confiar yo mismo si le conociera, pero ya te golpeó a ti!

—Fue un ACCIDENTE. ¡España, no te pases! ¡Es mi novio, estoy muy feliz con él y esto que estás haciendo es HORRIBLE!

—¿Y lo que él nos hace no es horrible?

—Es... Sólo...

—¿Hacernos discutir contigo cada vez? ¿Que tengamos que vernos casi a escondidas cuando a él le parece?

—¿Qué quieres que haga? Dime... Exactamente cómo te parece que debería actuar.

—Sólo quiero conocerle, no es justo que veáis más a su familia que a la tuya.

—Entra —le señala la puerta, quitándose para que pueda pasar.

—No, no ahora. Con Romano. Bien.

—Voy a convencerle... Pero es que no puedo meter presión en TODO. Dame tiempo.

—Vale —suspira.

—Porque lejos de presionarle a él, a quien presionas hasta ponerme histérica es a mí. Y me es imposible hacerles feliz a todos —agrega y estira las manos—. Pero no va a hacerle ningún daño, hombre.

—No puedo no presionarte, mi amor —se la da. Bélgica la abraza un poco y se acerca a él para abrazarle también.

—Anda... No seas malo.

España las abraza a las dos con mucha fuerza. Bélgica sonríe esta vez, para el drama que hacían hace un rato... Le da un beso en la mejilla y se separa. El chico la mira, suspirando otra vez.

—Vamos a estar bieeeen. Anda —le asegura y toma a Vaticano del brazo haciendo que se despida—. ¡Adiós papa! Ve a divertirte con el paparinoooo.

—Os quiero mucho —las vuelve a abrazar.

—Nosotras a ti también, ¿verdad, Vati? ¿Verdad?

—Mis chicas favoritas —le da un beso a cada una.

—Dale un beso a Romanito de mi parte.

—Claro que sí. Hasta mañana, Vati, hasta mañanaaaa —se despide con voz de idiota y a la niña se le humedecen los ojos de nuevo estirándose un poco para que no se vaya.

—Aww... —se enternece Bélgica—. Vamos a pasarlo bien ya cocinar y a ver la tele...

—Papá vuelve mañana, no llores mi amor. Te quierooo.

—Y nosotros a tiiiii.

Vaticano mira Bélgica un poco insegura y es entonces que España aprovecha para desaparecer con todo el dolor de su corazón, pero es que si no, no se va. Nunca se va a ir, ya lo sabía Romano. Eso, échale en cara querer más a su hija que a su amor platónico de la infancia.

Y ahí entra a la casa Bélgica sin hacerle demasiada despedida a España para que no llore.

—Vamos a dibujar, ¿quieres dibujar? De hecho... Antes... Vamos a conocer a Aaaaalba.

Escocia está en el cuarto, vistiéndose y llamando a Irlanda.

Hello? —contesta el irlandés.

—Pasa, capullo.

—¿Qué pasa?

—¿Dónde estás?

—En casa aun. Ya nunca hablamos. ¿Estás tú allá?

Yeah, desde ayer.

—¡Oh! —se ríe un poco —. Bien, bien... ¿Dándole duro?

—Tanto que al final nos quedamos aquí hoy, te aviso con tiempo.

—Aquí... ¿Allí? ¿Cómo? ¿No van a ir en la noche?

—Eso es.

—¡Me hubieras dicho eso antes y le hubiera insistido a Seychelles que viniera! —protesta un poco... Como si no le hubiera insistido ya y no hubiera podido ir—. ¿No se pueden quedar todo el día en eso y ya salir en la noche, de verdad?

—No soy nadie para frenarle sus ganas de marcha —sonríe de todos modos.

—¡Pero es que es mucho más divertido si vamos varios!

—Puedes ligarte ahí a alguien.

—No quiero ligarme a nadie —primera vez en su vida que dice esas palabras.

—No me refiero a un tío, que conste —aun así está impresionado.

—No, no... Yo tampoco. Ni chico ni chica, ahora ya tengo novia —creo que hasta a él mismo le impresiona tenerla.

—Aaaawww —es que le encanta molestar.

—Bah, has todo el awww que quieras, yo no soy un descerebrado como tú al que controlan con sexo. ¡A mí me gusta la música y pretendo ir a oírla! Es que... Ya, dime... ¿Es que ella no quiere ir o qué?

—Ahí va el último resquicio de libertad irlandesa, despídele como un hombre, no seas maleducado —le riñe un poco como Gales y empieza a cantar el himno irlandés. El menor se ríe.

—¡Es que cómo me dices eso cuando TÚ eres el que no va a salir hoy y te vas a quedar pintándole las uñas!

—Nada de pintarle las uñas, me quedo porque me ha dado elegir entre la música o el sexo.

—¡Pero habíamos quedado!

—Es verdad, me sabe taaaaaaan mal —ojos en blanco.

—Bah, qué te va a saber mal. Pero... ¿Y si llegan más tarde?

Bollocks, mira que eres plasta... ¿y quieres que te tome de la manita también?

—No, idiota... Pero... Bueno, a ver, vale, que te den por culo. ¿Ustedes tienen mi boleto?

—Búscate la vida, macho —protesta porque no quiere que venga aquí.

—¡Bueno, joder, eres el más puto inconsistente que hay! —protesta Irlanda—. En resumen, te ha salido un bloody mejor plan y a la mierda yo.

—Veo que lo pillas. Debe ser tu perspicacia la que le atrae a Seychelles —le pica. Irlanda hace los ojos en blanco.

—Pues... Vale, cabrón... Que la disfrutes entonces.

Thank you, una será a tu salud.

Thank you. Cómele las tetas de mi parte.

—Eso haré, eso haré —sonríe de lado. El irlandés se ríe un poco.

—Pues eso. Nos vemos.

—Ala, que te den —se despide el escocés.

Y ahí cuelga Irlanda, pensándose que algo se trae el idiota de su hermano mayor y él va a ir a verlo con sus propios ojos.

Una vez vestido, suspira pensando que esto va a ser un desastre, pero al menos Irlanda no se ha enterado del problema real. Y ahí es cuando debe oír a Bélgica.

Albaaa?

—¡Estoy aquí!

Bélgica mira a Vaticano y le da un beso en la mejilla, más para darse ánimos a si misma que otra cosa.

—Vas a caerle muy bien al tío Alba... ¿Vale? —le susurra, sonriéndole un poco y acariciándole la espada.

—¿Apá? —pregunta ella porque no creas que no ha notado que no está.

—Apá ahora viene... —le asegura con una sonrisa nerviosa entrando a su cuarto. Escocia se gira a mirarlas—. Mira... quien está aquí, Vati. Él es Alba —le explica a la chiquilla. Y al pelirrojo le falta el aire de repente, de pura ansiedad.

—Ehm... Mira, Alba, ella es mi sobrina Vaticano.

Dale un segundo que se está casi muriendo. Respiiiiira, respiiiiiira. Aunque puede que en un par de años esta misma escena sea de tu esposa con tu hija... Y no sé qué tan libre serás entonces... Pero no hay nada de qué apanicarse *la voz de Gales*.

Justo pensando en eso es que levanta una mano, pidiendo un instante y se va corriendo a encerrarse al baño. Bélgica suspira pensando en realidad que con justa razón se ha ido a encerrar al baño... Era así como EL PEOR día para hacerle esto.

—Al tío Alba le gusta jugar a las escondidas —le explica a Vaticano—. ¿Por qué no tú y yo vamos a jugar un poco al jardín?

Escocia se moja toda la cabeza y la cara... y recuerda que no se ha duchado, así que se desnuda y se dispone a ello. Recuerda también que no ha apagado la estufa en casa, así que se dispone a ir a hacerlo saltando por la ventana del baño.

No es personal, es por evitar un accidente y cae al suelo junto a Vaticano en el jardín, con una pierna rota, que le impide levantarse, pero no arrastrarse por el suelo por su vida.

Belgium, sálvate tú, es tarde para mí!"

Vaticano le muerde el cuello, convirtiéndole en zombi y así es como Escocia deja de ser un hombre libre.

Sacude la cabeza debajo de la ducha volviendo a la parte racional de su mente. Sólo es tu sobrina... Bueno de hecho no es tu nada, es la sobrina de Bélgica. No es que ella esté embarazada... No es que vaya a morirse si no tienen hijos... Respiiiiira.

Tiene que poner al agua fría. MUY FRÍA de la ducha para sentirse mejor *Pat pat*. De hecho, debe lamentar no poder fumar y ducharse a la vez. Nah, lo que lamenta es no bajar por alcohol.

Si bajas puede que te den un poco. O que no te vean muy mal si le empinas a una botella.

Acaba de ducharse y vuelve a vestirse suspirando, pensando de verdad en todo esto. Podía irse. Sí, podía... y perderla para siempre, a la chica más excepcional que había encontrado nunca. Seguro no se enfadaría tanto, pero sí se decepcionaría, como parecía decepcionada antes que han hablado sobre su sueño.

Y el idiota de Gales tenía razón. Por eso le había dicho a Irlanda que no irían y se quedaría con ella, él tampoco podía presionar e imponerse más. Si ella quería algo así... había de haber alguna manera de lograrlo sin tener un ataque de ansiedad nada más de verla.

Toma aire profundamente, dispuesto a intentar hacer un esfuerzo y baja... encontrando los pendientes, que ahora le parecían algo absurdo al lado de esto. Se los guarda en el bolsillo. Las encuentra a las dos volviendo del Jardín que han tenido que entrar porque Vaticano se ha caído al suelo y se ha llenado las manos de tierra.

He-hey.

—Oh... —se gira a mirarle... y le sonríe un poco, tratando de quitarle hierro al asunto—. Teníamos las manos sucias.

—Oh —se humedece los labios. La belga le sonríe un poquito más, girándose a él.

—Ehh... Íbamos a comer un poco de fruta. ¿Nos acompañas?

Y-Yes —vacila claramente nervioso, mirando a Vaticano como si fuera una jaula de avispas. Ella se esconde un poco en el cuello de Bélgica, asustada y vergonzosa.

—Eh, eh... No pasa nada. Alba es un chico muy divertido... Ahora lo vas a ver. ¿A que sí? —le cierra un ojo a Escocia acercándose más, quién se tensa y da un pasito atrás—. ¿Te puedo pedir un favor? No hay silla para sentarla... ¿Puedes sentarte aquí y detenerla en lo que preparo la papilla? —a Bélgica le gustan las emociones fuertes.

—¿Qué yo qué?

—Sólo siéntate en la silla y consigue que no se caiga de cabeza.

—En la... —mira la silla como si tuviera puntas afiladas.

—Te juro que no te va a contagiar de ninguna enfermedad mortal... Es casi como sostener a un cachorro —asegura haciendo un gesto con la cabeza.

—¿Si se me cae y se me rompe es tú culpa?

—No va a caérsete... Pero sí, vale... Será mi culpa.

El escocés traga saliva de todos modos, sintiéndose como que va a sujetar una bomba. Bélgica se le acerca un poquito, con más cuidado esta vez, casi como si fuera un cervatillo asustado. Él se humedece los labios, muy, muy tenso.

—Y si mejor hago yo la... lo que sea —propone y no crean que Bélgica no lo pensó... Pero esta niña es hija de España y Romano. Y estamos hablandod e un británico. Cocinando.

—Eh… No por ofender pero... Los estándares de comida...

—Cielos...

—Venga, Alba... Relájate, ¿vale? Deja de pensar en la conversación de hace un rato y sólo ódiame un poco por ponerte a hacer labores de silla.

Lo está intentando, en serio. La belga le mira porque sabe que está presionando un poco más de lo que debería... Intentando actuar con normalidad.

Ok, ok... —respira, respira.

—Te serviría que te cambiara las labores de silla por... Alguna cosa relacionada a... ¿La cama? Así serias un chico rudo que sólo le interesa eso —propone una nueva perspectiva.

—Eso me recuerda que le he dicho a Eire que no iremos esta noche.

Bélgica levanta las cejas con eso... Y sonríe un poquito, agradecida. El pelirrojo gira la cara, desviando la mirada.

—¿Sabes? ¿Por qué no mejor sacas un par de cervezas del refrigerador? Creo que puedo cargarla mientras preparo esto —decide.

—¿Qué insinúas? —protesta ahora. Ella le mira con cara de... Sólo quiero hacerte la vida más simple. Se humedece los labios y se le acerca extendiendo a la niña hacia él.

—Nada. Ten.

Él se tensa de nuevo pero la sujeta... con demasiada fuerza. Llanto instantáneo. Bélgica le mira unos instantes... Y decide algo que como se entere Romano o España van a matarla.

—Bien. Voy a preparar entonces —se da la media vuelta sin quitársela.

—¡Eh! —protesta nervioso y ella llora más fuerte.

Bélgica hace como que no le oye... Ni a ella (lo cual no es tan simple), casi suplicando en silencio que se mueva de alguna manera o haga algo que la tranquilice.

Escocia mira a la niña, sosteniéndola de las axilas con los brazos estirados. Ella llora inclemente, acostumbrada a brazos mucho más suaves y mucha mayor cercanía.

—Vale, está claro que te doy miedo, que sepas que no eres la única. Estoy más que acostumbrado a que todas las tías huyan de mí la primera vez que me ven. Además, tu padre se caga patas para abajo sólo de verme, así que...

Bélgica sonríe un poquito con esto. Vaticano no deja de llorar, porque además tiene la voz roooonca y da más miedo aun.

—Ah, yes, yes, grita todo lo que quieras, creo que eso es lo que hacen los italianos para expresarse. No estoy seguro que logres cantar ópera de este modo, pero tú no te cortes... Ya te he dicho que no me extraña que me tengas miedo, Belgium es la única que no me lo tiene —se va al sofá y la sienta a su lado porque tiene miedo que se le caiga.

Vaticano no deja de mirarle con ojos muy abiertos, porque la voz grave le llama mucho la atención... Además de aterrorizarla. Bélgica les espía un poquito.

—Aaaapaaaaa —llama a CUALQUIERA de sus padres en realidad.

—No entiendo lo que dices... y estoy seguro que tú no entiendes nada de lo que digo ahora que lo pienso, así que qué importa... —la mira de reojo sacando un puro para tener algo en las manos.

Y algo en el sello dorado del puro le llama la atención, bajando un poco los italianos gritos y mirándolo con atención. Escocia levanta las cejas con eso al notar que baja la intensidad.

—¿Qué es lo que te gusta?

La niña hace un puchero cuando vuelve a hablar, aunque no deja de mirar el puro.

—¿Esto? ¿Esto te gusta? —se lo acerca. Vaticano estira las manitas hacia él.

—Abububuu.

Se lo da porque el escocés es la cosa más políticamente incorrecta que existe. Bélgica sonríe un poco más porque es bastante milagroso que haya logrado que se medio calle.

—Bububaaa —y ahí va a la boca.

—No te va a gustar como sabe —la deja hacer. En efecto, no tarda demasiado en hacer carita de asco y sacárselo de la boca—. Pero huele bien, mira —se acerca y lo huele él para que ella le imite, demasiado de improvisto.

La péqueña se asusta y otra vez hace un pucherito... Y mueve la mano de golpe. Termina por darle un suave paff en la cara.

—¡Eh, nada de golpes! —protesta.

Y amenaaaaza con llorar otra vez con la protesta. Ojos en blanco y se echa para atrás, dejándole el puro. Ella se lo vueeeeelve a meter a la boca y el escocés la mira, dejándola hacer.

Vuelve a sacárselo porque no sabe bien, frunciendo el ceño.

—Papapapa.

—No te creas que yo no quiero que venga, nos ha jodido todo el plan a todos. Tanto a ti como a mí, así que estamos a mano.

Vaticano le extiende el puro.

—Abawawa bubuwawa mumumu —le habla de vuelta, aun llorosita.

—¿Qué pasa? ¿Ya no te gusta? Eres más lista que mi hermano pequeño, él lamía los sapos por horas antes de decidir no hacerlo más —lo toma de vuelta.

Alguien está muy habituada a que le hablen a ella, así que el que lo haga él le tranquiliza.

—Saaaa popopo.

Hey! Sabes hablar un poco —sonríe—. Un sapo, eso es. Más vale que te vayas acostumbrando a ellos y que te gusten. Las chicas que no les tienen miedo a los sapos son irresistibles.

Ella sonríe un poquiiiiito cuando lo hace el extendiendo las manos a su cara.

—Aunque si quieres que te diga la verdad, creo que las mujeres estáis demasiado presionadas a hacer cosas sólo para ser irresistibles, así que te aconsejo que te acostumbres a que te gusten los sapos porque son animales geniales a pesar de lo feos que parecen, no por nada que tenga que ver con los hombres —sigue, pero no se acerca.

—Saaaa popopo.

—Vamos a ver si encuentro un sapo para mostrarte. Cuando aprendí a andar yo solo, que fue lo primero que hice en mi vida para poder huir de los gritos de la histérica de mi madre, la segunda cosa que aprendí fue a cazarlos... No sé si aquí hay tantos como en el norte —la levanta en brazos y se va al jardín.

—Waaah! —suelta un sonido agudo cuando la levanta y se le echa encima un poco para medio sostenerse, porque insisto que es un poco bestia... Aunque su papá también la lanza por los aires a veces... Igual que su tío Prusia.

Wait! ¿Sabes andar sola? —la pone al suelo.

Y Vati medio se sostiene, abrazándole de una pierna, pero tarda absolutamente nada en resbalarse entre sus piernas. Así que se agacha él de nuevo y la levanta.

Bloody Hell, pues ya eres grandecita.

—Booodi heee.

—Ah, eso es. Palabrotas. Ya me caes mejor —vuelve a sonreír.

—Booodi heeeee —vuelve a decir tan contenta.

Bloody, pronúncialo bien o pensarán que no lo has aprendido de mí. Blooooody Heeeeell.

—Booooodiii Heeee.

Blllloody hellllll, con eles.

—Loooo… Booooodi eeeeel.

—Bueno, ya lo mejoraremos —mira alrededor a ver dónde podría encontrar un sapo en el jardín—. Ah, aquí no habrá, ¡todo está demasiado seco!

—Saaaaa po popopo.

—Tendríamos que ir a un arroyo.

—Podemos ir a donde quieran... —suelta Bélgica atrás de ambos y Escocia da un salto, girándose.


Ahora en serio, Bélgica es una histerica o Escocia es realmente mono con una niña? ¡No olvides agradecer a Josita su beteo y edición!