Hola de nuevo, siento haber tardado pero es que ayer no estuve en todo el día en casa y el viernes no pude meterme en el ordenador.
Espero que os guste!
Capitulo 2:Tōchaku
Desde la copa de los árboles vieron la entrada de la aldea, los dos jóvenes saltaron y cayeron limpiamente al suelo. Cruzaron la puerta, uno al lado del otro. Yakumo sacó de su mochila un pergamino que le había dado el Raikage justo antes de salir de la aldea
-Al fin llegamos – murmuró Tasuki.
-Entremos – dijo Yakumo de forma fría.
-Tal vez conocer a nuestros padres le venga bien a Yakumo - pensó Tasuki.
Los guardias estaban sentados y hablaban tranquilamente cuando de repente sintieron los chacras de los hermanos. Uno de ellos tenía el pelo azul oscuro y alborotado, sus ojos era de un azul cielo limpio, su piel tenía un tono algo pálido pero sin pasarse. Aparentaba unos 18 años. Miró a los jóvenes con curiosidad. Su mirada se posó más rato en la chica. Cuando sus ojos se encontraron con los de la joven no pudo evitar sentir un escalofrío, esa mirada era igual a la de... La voz de su compañero interrumpió sus pensamientos.
-¿Qué trae por aquí a dos ninjas de Kumogakure? - preguntó el chico mientras observaba sus protectores.
Este chico tenía el pelo castaño claro y lo tenía alborotado como su compañero, sus ojos eran azules pero no eran grandes y expresivos, sus ojos eran como rendijas. Su piel era muy morena, aparentaba la misma edad que el otro chico.
Yakumo simplemente les tendió el pergamino. El chico de pelo azul oscuro lo cogió, lo leyó. Le devolvió el pergamino a la chica.
-Yo los acompañaré a la torre del Hokage – le dijo a su compañero
-De acuerdo, no tardes mucho Jiraiya – habló el otro chico.
-No te preocupes, Kei –respondió Jiraiya y sonrió como un niño –Acompañadme – les dijo a Yakumo y Tasuki.
Los ninjas de Kumo simplemente lo siguieron. Se movían con rapidez saltando por encima de los tejados. Tasuki aprovechó para observar la aldea, era muy diferente a la suya, sobre todo por el clima. Konoha era más cálida que su aldea y además de podía ver el cielo azul, cosa que era casi imposible en Kumogakure.
Al mismo tiempo dos chicas estaban entrenando en el bosque que rodeaba la aldea. Entrenaban sus técnicas de cuerpo a cuerpo, las dos se movían con rapidez.
-Eres lenta, Hikari – dijo una de las chicas
Su pelo era castaño, lo tenía recogido en una coleta alta, ojos azules y piel blanca. Llevaba una falda muy corta de color morado con unos shorts debajo de color negro, una camiseta de malla que le tapaba por la zona del pecho, llevaba unas botas hasta las rodillas. Era muy guapa, sus ojos azules destacaban en su cara que parecía la de una muñeca. Su rostro contrastaba mucho con su ferocidad, una ferocidad que era visible en cada golpe, era sensual y feroz a la vez, una mezcla rara pero que parecía ser algo natural.
-Eso quisieras, Kimiko – habló Hikari
El pelo de Hikari era negro, lo llevaba recogido en dos coletas altas, ojos verdosos y piel morena. La chica llevaba un vestido rojo con detalles blancos, el vestido era de manga corta y le llegaba unos diez centímetros por encima de las rodillas además se abría por el lado de la pierna derecha, llevaba unos guantes negros y botas altas como su amiga.
Siguieron entrenando hasta que cayeron al suelo exhaustas, a causa del duro entrenamiento que estaban realizando. Llevaban horas en el bosque, entrenando sin descanso.
-¿No crees que nos estamos pasando con el entrenamiento, Kimiko? – preguntó Hikari mientras observaba las nubes.
-No, además tenemos que superar a nuestros hermanos mayores – contestó la chica con una dulce sonrisa.
Mientras hablaba, Kimiko acariciaba a una preciosa perra que parecía un lobo, la perra tenía el pelaje plateado, muy claro, además tenía un ojo de cada color, uno era azul y el otro color miel. No era muy grande, tenía el tamaño perfecto para el estilo de la kunoichi.
-Tienes razón, además quiero demostrar que Tetsu no es el único fuerte en mi familia y también quiero que mis padres estén orgullosos de mí – dijo Hikari.
La chica estaba acostada en el suelo y mientras hablaba observaba las nubes. Lo que no le dijo a su amiga es que lo que más deseaba era que su padre viese su capacidad, quería que se diese cuenta de que ella era una excelente estratega.
Mientras tanto los dos ninjas de Kumo habían llegado, acompañados por el joven guardia, a la torre del Hokage. Ambos jóvenes, no pudieron evitar pensar que esa torre era muy diferente a la de su aldea. La torre de Kumo era mucho más alta y sin duda estaba llena de ninjas, pero eso era porque la biblioteca de la aldea estaba en ese lugar y siempre habían ninjas ahí metidos buscando alguna información o simplemente estudiando.
-Hola Aoi-san – saludó Jiraiya con una sonrisa.
-Hola Jiraiya-kun – le contestó la mujer.
La mujer, llamada Aoi tendría unos 40 años y era la ayudante del Hokage. Su pelo era verde oscuro, lo llevaba corto, con un flequillo de lado que le daba un aspecto jovial. Sus ojos eran color avellana, los cuales estaban llenos de una encantadora calidez.
-¿En qué puedo ayudarte? – preguntó Aoi
-Ellos dos vienen de parte del Raikage y querían hablar con el Hokage – explicó el chico.
El ninja de Konoha señaló a los jóvenes y después sonrió con gran calidez.
-Entiendo, voy a ver si puede atenderlos – dijo Aoi levantándose de su silla y desapareciendo por la puerta que daba al pasillo de la oficina del Hokage.
Momentos después unos nudillos golpearon la puerta del despacho del Hokage
-Adelante – dijo una voz de forma autoritaria.
-Hokage-sama, hay dos jóvenes de Kumo que quieren hablar con usted – le informó Aoi – Hola Sakura, Hinata.
-Hola Aoi – saludaron las dos mujeres.
-Déjales pasar – dijo el Hokage con tranquila – Y, Aoi llámame Naruto no Hokage-sama.
-Sí – respondió la mujer ante el pedido de Naruto.
Aoi salió de la oficina del Hokage, la verdad es que se le hacía muy violento tratar a Naurto como un superior cuando hacía años que lo conocía pero él era el Hokage y tampoco quería pasarse con las confianzas. La mujer llegó a su pequeña oficina en la que estaban los tres jóvenes.
-El Hokage dice que podéis pasar – les informó a los dos jóvenes de Kumo.
-Bueno pues entonces yo me voy – dijo Jiraiya saliendo por la ventana.
Aoi les indicó con amabilidad cómo llegar hasta el despacho del kage de Konoha.
-De acuerdo, gracias – le agradeció Tasuki con una sonrisa.
-Gracias – le dijo Yakumo con una mirada llena de frialdad.
Yakumo y Tasuki siguieron las indicaciones de Aoi y llegaron ante una puerta. Yakumo tocó a la puerta suavemente.
-Adelante – se oyó una voz tranquila desde el interior.
La chica abrió la puerta. En el despacho habían tres personas. Un hombre de unos cuarenta años, rubio de ojos de un azul muy profundo, ese hombre llevaba la ropa que debe llevar el Hokage, les dirigió una sonrisa sincera a ambos jóvenes. En una mesa más pequeña se encontraban una mujer con varios papeles en las manos, su pelo era azul oscuro, largo y liso, y sus ojos de un extraño color perla, sus ojos estaban llenos de bondad, la mujer observó a los jóvenes con curiosidad. La tercera persona que se encontraba en el despacho estaba de pie con un papel en la mano, ella era una mujer con el pelo de un precioso color rosa, sus ojos eran color esmeralda, su mirada se dirigió a los dos adolescentes.
Cuando Sakura fijó sus ojos en ambos jóvenes sintió una extraña sensación.
-¿Qué hacen dos ninjas de Kumo en Konoha y cuales son sus nombres? – preguntó el Hokage con una sonrisa amable.
-Yo soy Yakumo y él es mi hermano Tasuki – contestó la chica.
-Vosotros sois los hijos de Shin ¿verdad? – dijo Hinata con una agradable sonrisa.
-Él era nuestro padre adoptivo – le contestó Tasuki.
-¿Y por qué estáis aquí?– preguntó Sakura con curiosidad.
-Hace un par de días descubrimos que éramos adoptados y el Raikage nos dijo que nuestros padres se encontraban en esta aldea – fue la respuesta se Tasuki.
-¿Y cómo sabía eso el Raikage? - preguntó Naruto.
-Al parecer tenemos una técnica que es hereditaria y posee un clan de esta villa – respondió Yakumo.
-¿Y cuál es ese clan? - preguntó Hinata.
El ambiente era tenso, los tres adultos deseaban saber la respuesta a esa pregunta, necesitaban saberlo.
Ambos jóvenes se miraron y la chica asintió, el chico los miró.
-Uchiha – fue lo único que salió de la boca del chico.
A Sakura casi le da un infarto, la mujer cayó al suelo de rodillas, sus ojos estaban muy abiertos y respiraba con dificultad. Cuando Hinata superó la sorpresa corrió hacia su amiga y la ayudó a respirar. Naruto parecía una estatua, el hombre no sabía qué hacer ni qué decir. Sus ojos cambiaron de repente, la ira estaba reflejada en ellos. Y sin que Tasuki se lo esperase el rubio tenía una mano en el cuello. Yakumo desenvainó su katana dispuesta a atacar al Hokage pero otra katana detuvo su golpe. La joven miró con furia al dueño de la katana que la había detenido, era un hombre mayor, de ojos de un profundo color negro. Las miradas de ambos espadachines chocaron, los ojos de la chica estaban llenos de ira pero en los del hombre sólo había frialdad y un destello de confusión.
-Naruto, Sasuke, ¡basta! - Hinata interrumpió la escena.
Al oír ese nombre la chica retrocedió, miró al hombre confusa. ¿Había oído bien? Ella sabía que el Hokage se llamaba Naruto y que el hombre que supuestamente era su padre se llamaba Sasuke Uchiha. Por otro lado, el Hokage soltó a Tasuki, el cual le dirigió una mirada llena de confusión. La chica miró a su hermano y le preguntó con la mirada que si estaba bien, el chico sólo asintió.
-¿Qué está pasando? - preguntó Sasuke.
Todos guardaron silencio, a ver quién era el valiente que le decía al hombre que esos dos decían ser sus hijos, además el Uchiha todavía no había soltado su katana, al igual que Yakumo. Naruto abrió la boca para hablar pero la joven de pelo rosa se le adelantó.
-Lo que está pasando es que somos hijos tuyos.
Eso dejó a Sasuke helado, pocas veces se había visto al hombre tan sorprendido, pero ¿quién no lo estaría?. El moreno miró a la chica, sus ojos volvieron a chocar, él examinó su chacra, la chica tenía mucho y era muy parecido al de él, además ella tenía el pelo rosa como Sakura, y sin duda esa mirada llena de orgullo y frialdad era la de un Uchiha. Pero aún así no podía estar seguro, necesitaba una prueba más importante, y sin duda esa prueba era el sharingan.
-Muéstramelo – fueron las palabras que salieron de su boca.
-Yo se lo mostraré – le dijo Tasuki.
Ahora la mirada de Sasuke estaba fija en el chico, y no solamente la suya, Naruto, Hinata y Sakura también lo miraban, esta última todavía estaba un poco en shock. El chico cerró los ojos concentró su chacra en ellos, al abrirlos todos pudieron apreciar los ojos rojos con tres aspas que tanto habían visto en el hombre moreno.
-Entonces es cierto – murmuró Sakura.
-Pero también podrían ser hijos de Itachi – habló Naruto.
-¿Cuánto tiempo os lleváis? - preguntó el Uchiha.
-No lo sabemos, siempre nos dijeron que éramos mellizos, lo cierto es que nos parecemos en algunos rasgos y el Raikage nos dijo que al llegar a la villa se nos hicieron pruebas médicas y ambos teníamos la misma edad – explicó la chica.
-¿Tú también posees el sharingan?
-Sí – afirmó la chica.
-Enséñamelo – ordenó Sasuke.
-Yakumo – murmuró Tasuki.
-Tranquilo – habló la chica, una sonrisa de lado se dibujó en su rostro.
En ese momento Naruto supo que si que era la hija de Sasuke.
-No hace falta que lo hagas – intervino el Hokage.
Todos miraron al hombre rubio pidiendo una explicación. Naruto suspiró y se dispuso a explicarse.
Gracias por leer ^^
Para los que leéis mi otro fic quiero que sepáis que intentaré subir el próximo capítulo este martes.
Espero que sigáis leyendo esta historia
Nos leemos =)
