Capitulo 1: Fantasías no cumplidas
Advertencia: Este capítulo posee contenido sexual leve.
Jake volvió a su oficina. Se sentó en su escritorio y comenzó a escribir su informe, sobre lo que había pasado. No estaba seguro si debía poner todos los detalles, rodar y colocarse entre las piernas de una señorita no sonaba de lo más profesional.
La cabeza le dolía. Decidió dejar el trabajo de lado por un momento, se dirigió a la sala de estar del edificio, era bastante amplia, paredes en tonos color crema, una gran sala roja con algunas mesas y varios electrodomésticos y utensilios de cocina.
Cuando se acerco a la barra a preparase un café, accidentalmente vio su reflejo en el microondas. No pudo evitar notar su herida, se veía… mal.
Como si no fuese suficiente con mi cicatriz. Pensó él. Una cicatriz con un pasado oscuro...
El lugar donde recibió el golpe estaba morado y rojo alrededor, sin mencionar que dolía como el infierno, pensó en la mujer que se lo hizo. Recordó sus grandes ojos azules, sus mejillas sonrojadas por la vergüenza, sus carnosos labios, tan cerca de los suyos; así como sus pechos en su contra cuando él estaba encima de ella, ella tenía un buen par a decir verdad…
-Agente Muller, le molestaría venir a mi oficina por un momento.- Dijo Hunnigan en voz un poco molesta.
Jake acató las ordenes y siguió de tras de ella. Paso por varias puertas hasta llegar a su desino y cerró la puerta tras de sí.
-Sr. Muller, tome asiento por favor. –
Jake hizo lo que le pidió mientras la miraba con cara de póker.
-Supongo que no me llamaste para felicitarme…- Dijo el hombre con un tono de fastidio en su voz.
-Hemos perdido al agente Daniel Ackerman… No ha sido un accidente, alguien le ha tendido una trampa. Lo ha enviado al piso más contaminado, sin armas y lo ha encerrado.-
Jake bajó la mirada, no era como si tuviese mucho contacto con él, desde la academia, no eran exactamente amigos. Tuvieron unas cuantas peleas y ambos fueron suspendidos por eso, aunque ninguna con un motivo relevante. Ackerman no era su mejor amigo, sin embargo se sintió un poco mal.
Pobre bastardo. Pensó para sí mismo.
Hubo un silencio incomodo en la sala.
-Señor Muller, ¿Dónde estaba usted a la hora en que su compañero fue atacado?-
Jake la miro con ira en los ojos, a caso ella estaba pensando que él…
-¡¿Insinúa yo participé en la muerte de Ackerman?!- El pelirrojo respondió subiendo su tono de voz y levantándose de la silla.
-No insinuó nada, los hechos me conducen a pensarlo- Dijo ella sin subir su tono de voz.
-¡¿Que hechos?! –Ahora Jake de verdad estaba furioso.
-Tiene un registro de varias agresiones con él durante su formación, además del hecho que usted estuvo mucho tiempo en un solo piso durante la limpieza del hospital; todo el tiempo de hecho.-
- Siento mucho lo de Ackerman, pero yo no hice nada, sinceramente ni si quiera sabia que él estaba yendo.- El macho dijo ahora más calmado.
-¿Alguien puede corroborar su historia?-
-¡El agente Kennedy! Estuve con él.-
-Eso fue después del ataque, necesitamos un testigo que pueda defender su cuartada durante la caída de Daniel.- Dijo la morena.
-Sí, había alguien, una civil que estaba siendo atacada, una trabajadora del hospital; o al menos eso parecía.-
-¿Es posible que me dé su nombre?, nos encargaremos de interrogarla- Ella pregunto con curiosidad-
-Sherry.- Jake volvió a sentarse más relajado.
Hunnigan subió una ceja en la espera de su apellido.
-¿Solo eso tiene de ella?- La mujer con gafas dijo al no escuchar respuesta.
-Bueno, era una chica, no más de 1.70, cabello rubio, grandes ojos azules, cuerpo de barbie y es más peligrosa de lo que se ve...- él dijo con una sonrisa al recordar el golpe directo a su costado.
- Esta bien, buscaré en los registros del hospital y la traeremos mañana para la interrogación. – ella dijo extendiendo la mano a Jake para una cordial despedida.
Jake la aceptó de mala gana y se levantó para salir.
Justo antes de que saliera fue llamado por Hunnigan una vez más.
-Agente Muller.- El volteó con rostro de fastidio y la miró.
-¿Cómo se hizo eso?- Ella pregunto señalando el costado de su cara.
-Larga historia…- Salió y cerró la puerta detrás de él.
Sherry decidió que era hora de visitar a sus padres. Realmente lo necesitaba, había pasado por mucho hoy, de estar atendiendo a un paciente como comúnmente lo hacía a intentar luchar con un muerto viviente y ser salvada por un sujeto atractivo.
No estaba tan mal del todo. Pensó. Luego otros pensamientos llegaron, tal vez se estaba haciendo muchas ilusiones, el solo cumplía con su trabajo y ya, si ella no hubiese estado en peligro el ni si quiera la hubiera notado, tal vez ni si quiera ella lo habría notado a él. Cerró los ojos y se concentró en su conducción.
Se bajo de su coche y se abrazó a sí misma, el viento estaba realmente fresco.
Tocó a la gran puerta de color café oscuro, era realmente una casa grande y bonita en los suburbios. Fue recibida calurosamente por su madre, Annette, una mujer de 42 años, 1.70, delgada, rubia y hermosos ojos azules que su hija había heredado de ella.
-Sherry, pasa, es un gusto verte, cariño- Dijo ella con una sonrisa en su cara, realmente la extrañaba.
-Gracias, mamá- respondió ella alegremente.
Fue muy bien recibida por todos, su padre, William, un hombre adicto al trabajo de 45 años, alto 1.83, cabello rubio y ojos azules más claros que los de Sherry.
Su hermano David, poco más alto que su padre, delgado, con cabello despeinado y un poco oscuro para ser rubio; ojos miel que había heredado de su abuela paterna. Tenía una personalidad extravagante, tal vez un poco inmadura para sus 17 años de edad. Y luego estaba su melliza, Beth, un centímetro más pequeña que Sherry, igual de delgada, rubia y hermosos ojos como los de su hermano.
Y finalmente su hermana, Jacqueline, que aunque no estaba presente siempre estaba en su mente. Era una perra. Hermoso cuerpo de modelo, cabello largo y castaño; ojos miel un poco oscuros y delicadas facciones que rodeaban su cara bonita. Nunca fue la mejor hermana sin embargo…
Ella se sentó en el sofá, aunque rápidamente se trasladó a la cocina, pues prácticamente su madre la obligo a comer.
Ella degusto el espagueti que su madre había preparado, aunque estaba delicioso ella realmente no tenía hambre. Se forzó a comer al menos la mitad para no hacer sentir mal a su progenitora.
-Mamá, necesito contarte algo.- Le dijo con una mirada de tristeza en sus ojos. Aunque cuando su madre la miro ella desvió su cara y miro sus manos en su regazo.
-Claro, cuéntame, me alegro que confíes en mí.-
-Hoy en el trabajo, todo iba bien, acababa de salir el tercer paciente que había atendido en día, luego se acerco este hombre, tenía la mirada desviada y manchas de sangre en su ropa. Se abalanzo sobre mí y logre esquivarlo...
-Oh por dios, cariño, ¿estás bien? – La interrumpió Annette asustada.
-Sí, es solo que… Ese hombre había sido expuesto al virus T, mamá, un virus que convierte a las personas en una clase de muertos vivientes o algo así.-
Su madre la miró en estado de shock intentando entender lo que decía.
-Sherry… Eso es…- comentó con angustia.
-Mamá te juro que no estoy mintiendo, yo…
-Te creo.- Volvió a ser interrumpida por la rubia a su lado.
-Gracias, realmente ya no quiero seguir hablando de esto...- Ella decía la verdad, recordarlo la aterraba.
Su madre le dio una sonrisa y tomó una de sus manos entre las suyas, demostrándole que la comprendía y que estaba bien, ella escucharía cuando Sherry estuviese lista para contarle de nuevo.
Sherry le dio una sonrisa. Ella estaba a punto de contarle sobre Jake, pero que le iba a decir, entre ellos no había pasado nada, el solo había cumplido con su deber y ella había estado en el lugar de los hechos.
Abrió la boca como si fuera a decir algo pero las palabras no salieron, en lugar de hablar de su salvador, decidió hablar de la comida que su madre le había preparado.
Así transcurrieron las horas, hasta que oscureció y ella decidió que era hora de volver a su apartamento.
Se despidió de su familia poco funcional y condujo hasta su destino.
Jake llegó a su apartamento temprano, pensó en llamar a Hayden pero después del drama de la mañana el realmente no tenia cabeza para lidiar con ella.
Se decidió por ir al bar. No era el lugar más fino pero siempre encontraba tías buenas para revolcarse.
Llamo a León, no necesitaba compañía pero de vez en cuando era agradable, sobretodo quería hablar con alguien sobre su problema legal con Ackerman, y aunque una buena opción sería su madre, no sabía cómo podía reaccionar. El sabía que su madre no creería que el mato a un hombre, aunque había matado a varios en el paso, el realmente había cambiado.
Llego al bar y vio a León en la barra, se sentó junto a él, y pidió un vodka spirytus.
-Algo tranqui para comenzar, ¿huh?- Dijo el Agente Kennedy a su lado.
Jake se burlo de su elección de palabras, Algo ¿"tranqui"?. Tan propio de León...
-Bueno, no vengo a perder el tiempo con una cerveza.- Y señalo a la cerveza que León estaba tomando.
A Jake le entregaron su pedido y el no tardo en vaciar la copa. Directo al hígado. Jake había desarrollado una alta tolerancia al alcohol, el realmente podía ingerir grandes cantidades sin si quiera sentirse mareado. Por otra parte León con 3 cervezas y un trago de tequila veía estrellas.
Jake le contó a León sobre su problema con Ackerman y León aseguro que definitivamente defendería a Jake.
Paso un tiempo y tras varios, muchos shots, llegaron los retos…
-¿Ves a aquella chica que acaba de entrar?- Dijo el pelirrojo.
-Sí, la del escote-
-Esa misma, ¿a que no la llevas a casa?- Le dijo con una sonrisa arrogante.
-Eso está por verse...- Dijo el rubio y fue tras su presa.
León se acercó a ella, intento hablar con ella.
-Hola, hermosa-
-No molestes.-
León estaba sorprendido, nunca lo habían rechazado así.
El la miro mientras se alejaba y se dirigía a la barra, luego miro a Jake muerto de la risa en el banco.
La mujer pidió su trago y luego miro en dirección a Jake.
Que dulce especie. Pensó ella.
-Me llamo Jacqui.- Dijo ella con una sonrisa atrevida.
Jake la miro y elevó una ceja, se echo a reír por dentro y por fuera solo sonrió de lado, no podía creer que el reto de León se haya acercado a él sin si quiera haberla mirado.
-Jake.-
-Así que, te gusta la soledad, ¿eh?- Dijo ella con voz sensual.
Jake miró a León que estaba en estado de shock y le dio una sonrisa engreída. Volvió los ojos a la mujer a su lado y decidió que la llevaría casa.
-No es mala una vez que te acostumbras a ella.-
Ellos hablaron por unos minutos, ella era realmente agradable y él un conquistador nato.
Siguieron pidiendo tragos y divirtiéndose, Jake miro a León, ya estaba encima de otra señorita.
Mi día de suerte. Pensó.
De repente, ni si quiera supo cómo pero estaba encima de ella en uno de los sillones del bar, besando de su cuello a la clavícula. Se colocó entre sus piernas y ella gemía debajo de él.
Él le mordisqueo el cuello para después llegar al lóbulo de la oreja y chuparlo.
Comenzó a lamer su cuello y a buscar puntos sensibles en el mientras sus manos se deslizaban por sus largas piernas.
-Aah- ella gemía con necesidad.
Su mano fue debajo de su falda a acariciar sus bragas y continúo a besar entre sus pechos.
-Por favor, salgamos de aquí.- Ella dijo sin aliento.
Jake asintió y la llevó a su apartamento.
Apenas subieron al elevador y el la tomo por los muslos lo que provoco que ella se enredara alrededor de su cintura mientras se besaban apasionadamente. El comenzó a chupar su labio inferior y lo mordió un poco. Metió su lengua en su boca como empezó a luchar por bajarse del elevador. Apretó sus glúteos en las manos, esta chica realmente tenía unos buenos.
Llegó a su puerta y la llevo directamente al sillón.
Ella estaba arriba de él ahora, besando su cuello y rostro. Las manos de Jake corrían por su trasero hasta su cadera.
El comenzó a desabotonar la blusa que llevaba, sonrió cuando se dio cuenta que no llevaba sostén, metió en su boca una de las puntas de sus pechos. Él le paso la lengua por su areola suave y con una de sus manos comenzó a pellizcar su pezón izquierdo.
Ella gemía, realmente lo necesitaba en este momento. Sus caderas estaban moviéndose arriba y abajo en los pantalones de Jake.
Ella estaba ronroneando arriba de él.
El cambio su boca a dar atención a su otro pezón. Empezó a mordisquear un poco mientras ella molía sus caderas contra su centro duro. El gruñó en la sensación.
Jake rodó sobre ella y continúo a besar y chupar su cuello. Ella grito cuando sintió la mano de Jake entre sus piernas.
Jake volvió la boca a salivar sus pechos, metió tentadoramente su mano en sus bragas mientras la besaba.
Comenzó a frotar su clítoris mientras ella gemía en su boca. Jake le introdujo un dedo lentamente. Y luego lo saco y empujo de nuevo rápidamente.
Ella arqueo la espalda en la presión que sentía dentro de ella. El dedo de Jake era largo y grueso, lo suficiente para hacerla gritar.
Jake continúo a poner sus labios sobre los de ella, nada tierno a decir verdad, los separo y metió su lengua mientras luchaba con la suya por la dominación.
Ella empezó a rasgar en su espalda cuando Jake añadió otro dedo y movió su mano más rápido.
Los jugos de ella cubrían la mano de Jake, ella estaba realmente mojada.
Las caderas de Jacqui se movían en contra de la mano de Jake, ella realmente estaba cerca del borde.
Los dedos de Jake se movieron aun más rápido para complacer a su cuerpo ardiente. Ella continuo a morder su hombro mientras él comenzó a frotar su clítoris con el pulgar.
Jacqui metió su mano por debajo de los pantalones de Jake. Puso su mano en su longitud y comenzó a moverla arriba y abajo hábilmente. Jake no pudo reprimir un gemido y pego sus labios con los de ella.
Jake dejo su boca y saco sus dedos de ella, ella hizo lo mismo al sacar su mano de su erección. El hombre comenzó a bajar su camino hasta sus bragas.
Le quito la falda con las manos y la aventó tras de él. Retiró las bragas con los dientes de manera muy lenta y seductora.
Subió encima de ella a besarla ferozmente y de nuevo a meter su lengua, le dio un último vistazo a los ojos y…
Se alejó.
El no podía hacerlo, no sabía porque, realmente esta era la fantasía sexual de cualquier hombre y no tenía idea de porque su repentina decisión.
-¿Qué pasa?- Pregunto ella en un gemido.
-Yo, no puedo… lo siento- él dijo.
-Estoy tomando la píldora, no hay problema.-
-No, no es eso, es solo que yo... lo siento.
Ella estaba en shock no podía creerlo, se levanto, ella estaba temblando, se sentía tan mojada y excitada, lucho consigo misma, se vistió y le dejo su número a Jake en su mesa de centro.
Salió, aunque vacilante y se fue.
Jake se dio una ducha de agua fría y se fue a la cama.
¿Qué carajo había pasado? Había algo de esas chica que realmente le recordaba a Sherry…
