Muchas gracias por los reviews, seguiré subiendo capítulos, y de momento tengo unos cuantos escritos, así que don't worry ^^
CAPÍTULO 2. Una tarde en el parque
[Narrador: Ryo]
Al salir de allí vimos que todos estaban expectantes. Me sentí como si aquello fuera mi boda y ellos estuvieran esperando para abrir fuego con el arroz de un momento a otro. Lamentablemente, Rika no era (ni parecía que hubiera posibilidades de que fuera a serlo algún día) mi flamante nueva esposa, y lo que habíamos estado haciendo en el edificio había sido, sin duda, todo lo contrario a firmar certificados de matrimonio.
Creo que ella también se sentía incómoda, pues era obvio que todos pensaban que si nos habíamos escapado del grupo para estar a solas era para arreglar lo nuestro o algo parecido (arreglar… ¿qué?), y la miraban con cara de… "dale la mano o algo, ¿no?". Me miró y se sonrojó, y echó a andar hacia ellos sin esperarme, como estableciendo una barrera, invisible físicamente, pero visible para todos los que estábamos allí, entre ella y yo. Me dirigí hacia Henry, que estaba un poco más separado de los demás, viendo de reojo cómo Jen se abalanzaba sobre Rika, abrazándola y comentándole la de tiempo que hacía que no se veían y lo preciosa que estaba.
- Dios, ¡tienes que dejarme hacerte una prueba de cámara! – decía ella entusiasmada, mientras echábamos a andar.
- ¡¿Perdón? Jen, te has equivocado, la modelo es mi madre. Esa rubia que vive en mi casa. Puedes ir cuando quieras, sonreirá en cuanto vea esa réflex.
- Jo, ¡venga Rika! Total, un par de fotos, qué te cuesta…
- ¿A qué viene tanto interés?
- Es que he decidido estudiar fotografía, y cuanto más me meto en el tema más me gusta. ¡Pueden hacerse cosas increíbles con una cámara! Y claro, ahora lo veo todo como si fuera un escenario potencial, como este parque, ¿ves? – dijo al entrar al Shinjuku Central Park – Con estos árboles y… ¡Venga, una foto!
- ¡Que no me gustan las fotos! – exclamó mientras se movía con agilidad, esquivando rápidamente el flash.
- Venga ya… - se quejaba Jen unos segundos después, mientras pasaba las últimas diez o doce fotos - ¡No has salido en ninguna! ¿Eres un vampiro?
Rika puso cara de desdén.
- Claro, por eso me entretengo corriendo bajo el S… - ¡Click!
- ¡Te pillé! ¡Jajaja! Aunque no es la gloriosa foto que esperaba hacerte, pero bueno…
- ¡Dame esooooo!
Forcejearon un buen rato y se persiguieron por la cámara, pero pude ver que Rika le estaba dando ventaja, sabía que ella era bastante más rápida; si hubiese querido, hubiera cogido la cámara y borrado la foto antes de que el flash hubiese dejado de brillar, pero en el fondo sólo trataba de alargar la situación porque la competición, aunque fuera por algo tan nimio como aquello, le encantaba y la hacía sentir que caminaba sobre terreno seguro. Y tras realizar todo este proceso de lógica mental, me di cuenta de que analizaba demasiado minuciosamente sus movimientos y decidí distraerme con otra cosa.
- No sabía que a Jen también le gustara sacar de quicio a Rika – comenté en voz baja, sabiendo que Henry me oiría. Éste se rió disimuladamente y contestó:
- Dos años dan para mucho.
Pensé en sus palabras y me di cuenta de que en realidad, para mí, gran parte de mi vida continuaba siendo exactamente igual que entonces. Sentí curiosidad.
- ¿Qué más ha cambiado?
- Bueno, no tanto en realidad. Esos dos siguen igual que siempre – dijo señalando con la mirada a Kazu y Kenta –, y no parece que vayan a cambiar durante el próximo siglo. En cambio, Takato por fin se armó de valor para declararse a Jen, y ahora están juntos.
- Oh… ¿Desde cuándo?
- Hará unos seis meses.
Observé con cierta envidia cómo ahora él se encontraba al lado de Jen mientras los dos hablaban con Rika, y cómo le cogía la mano disimulada pero visiblemente. Quise ir hasta allí y agarrar a Rika de la cintura como si fuera lo más natural del mundo. Henry se dio cuenta de lo que estaba pensando.
- ¿Puedo preguntar qué ha ocurrido allí arriba?
Me pilló de improviso la pregunta, pero tampoco tenía mucho que ocultar.
- Nada… Lamentablemente, no ha ocurrido nada.
Él cogió la indirecta y no volvió a preguntar. Lo bueno que tenía Henry es que nunca hablaba por hablar, y tenía mucho cuidado al controlar los límites de una conversación; por ello, estando con él no había que temer al silencio cuando realmente no había más que decir, ya que para él era algo tan natural que no transmitía la incomodidad que se siente cuando sabes que la otra persona está esperando a que digas algo. Suponía que esa era una de las razones por las que Rika prefería pasar el tiempo con él y no con Takato o los demás; no es que les quisiera menos (aunque sí es cierto que tenía más confianza con Henry), sino que se sentía más tranquila al no temer el momento en que se vería presionada a hablar sin razón o a contar algo que prefiriera guardarse. También yo le prefería por eso, aunque siempre hacía que me cuestionara cuáles eran en realidad los términos de su relación, y nunca le decía todo lo que pasaba por mi mente, ya que en el fondo siempre barajaba la posibilidad de que algún día tuviera que planteármelo como un "rival". Sin embargo, jamás le noté una actitud con Rika que denotara pretensiones ocultas, y creo que más de una vez intentó favorecer mi relación con ella. Conclusión, no sabía exactamente qué podía esperar de él, pero en fin, era una buena persona, si alguna vez resultara que él y Rika estuvieran juntos, supongo que… Nah, a quién pretendo engañar, le odiaría igualmente, pero me dolería tener que hacerlo.
Jen y Takato se acercaron de nuevo a donde estábamos la mayoría, pero Rika se quedó apartada, como si hubiera algo que le impidiera salvar los escasos metros que la separaban de nosotros. Los demás no se dieron cuenta, tan sólo era yo el idiota que no era capaz de dejar de preocuparse por el más mínimo detalle que observaba en ella. Se dirigió hacia unas rocas que había apiladas por allí, sacó un libro de bolsillo y se dispuso a aislarse del mundo.
"Amigos" había dicho ella. Amigos significaba que no necesitaba ninguna excusa para ir a charlar con ella, ¿no?
- Dorian Gray, ¿eh? – la sorprendí mirándola por encima de sus páginas. Ella levantó los ojos de las líneas con gesto de incredulidad. – Vamos, a ti no te hace falta investigar nuevas formas de preservar la belleza… - sonrió brevemente, pero ignoró mi comentario.
- ¿Lo conoces?
- Es un clásico.
-Sí, pero no es muy popular en Japón.
- Es difícil para una sociedad colectivista como esta comprender todo el individualismo del que se hace gala en ese libro.
Por su cara me di cuenta de que realmente no esperaba oírme decir algo así; no supe si sentirme halagado o subestimado.
A partir de ahí comenzamos a hablar animadamente de nuestros gustos en una gran variedad de temas: literatura, cine, música… Me asombré al comprobar que, a pesar de los más de 1000km que nos habían estado separando, coincidíamos en muchos de ellos. Me pareció que al principio ella pensaba que sólo le decía que sí a todo para aparentar que teníamos más cosas en común de las que había en realidad, y por ello se mostraba un poco recelosa; pero llegó un momento en que no pudo negar que yo sabía del tema tanto como ella, y aunque no lo exteriorizó, creo que en el fondo estaba tan emocionada como yo.
Se nos fue la tarde volando, y no me di cuenta de lo pendientes que estaban los demás de nosotros hasta que de repente alguien me tiró a Rika encima, al desestabilizarla de las rocas a las que se había encaramado. La sujeté abrazándola automáticamente para que no se cayese al suelo, pero cuando durante un ínfimo momento nuestras miradas se cruzaron estando en aquella posición, no puedo jurar que no la hubiese besado si no hubiera habido nadie más delante, aunque probablemente hubiera tenido que arrepentirme después.
- ¿Pero qué…? – decía ella agarrada a mí, mientras intentaba localizar al causante de todo aquello - ¡KAZU!
Kazu salió de su escondite desternillándose de risa, pero la fiesta sólo le duró hasta que Rika se acercó rápidamente por detrás y le dio un tremendo capón.
- ¡AU!
- Nunca aprenderás…
- ¿Por qué no repartes el golpe entre Jen y yo? Ella ha tenido la idea…
- Tsk, ¡chivato! – dijo la aludida, mientras se le subían cada vez más los colores del cabreo y la vergüenza.
- Jen, no me lo esperaba de ti…
Aquello ya nos había interrumpido y no vi muchas esperanzas de volver a tener a Rika sólo para mí durante aquella tarde (aunque fuera para hablar), pero me alegré de que al menos aquello sirviera para que ella volviera a tener una excusa para integrarse con todos los demás, algo que parecía que, en el fondo, seguía costándole. Pronto se hizo de noche y decidimos que volver a casa cuanto antes era lo mejor, puesto que en cualquier momento íbamos a tener que agarrar los bártulos para largarnos al mundo digital, así que debíamos estar preparados.
Los demás se dispersaron más deprisa, y de alguna manera nos quedamos de nuevo sólo ella y yo (a veces pienso que Jen también tuvo algo que ver en esto… o igual sólo fue porque el resto tenía que irse en la dirección opuesta). Empezamos a andar, pero llegado el punto en el que se dividían nuestros caminos, la noté nerviosa; probablemente, porque sabía que lo más seguro era que yo (como tenía en mente desde hacía un rato) le preguntara si la acompañaba a su casa, y ella tendría que encontrar una excusa para decirme que no. Así que decidí ahorrarnos todo aquello y quedarme con las ganas de continuar andando con ella, dejando que se despidiera rápidamente y se marchara en dirección al barrio residencial. Y yo… Yo me volví a las oficinas de Hypnos, porque la verdad, no me había dado cuenta hasta entonces de que aquella noche no tenía ningún sitio para dormir.
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