Sigue con esto! ;3 espero q le siga gustando! XD

TE VEO (POV. S.U.)

— Padre, ya es hora de irnos, iré a avisar a mamá.

Miro en dirección a mi hija. ¿Ir? Ruedo los ojos hasta clavarlos en el enorme reloj de péndulo color caoba que está en la sala. 8:40. ¿Ya es tan tarde? Me levanto mientras ella me imita y se dirige al segundo piso, en donde se encuentra Sakura. Molesto. Atino a pensar para caminar hacia la puerta principal. Aunque no quiera ir, Sakura lo deseaba desde hace tiempo y convenció a Salada para que fuera.

Si en algo se parece mi hija a mí, es en la forma de ser. Cuando tiene algo en mente hace hasta lo imposible para conseguirlo. Al fin y al cabo, tiene la sangre de los Uchiha, y es la futura heredera de mi empresa… pero aun así, siempre sentiré que algo más me falta. No… no es algo, es alguien. Chasqueo la lengua mientras el mayordomo principal me abre la puerta y me guía hasta mi Audi R8 Limo.

— Dile a mi espose e hija que se apresuren.

— Como diga, amo.

Contesta para salir en busca de las susodichas mientras el chofer me abre la puerta y entro. No quiero ir, pero debo de hacerlo. Miro el techo negro de la limosina mientras suspiro y saco mi celular. Aun no puedo olvidarlo de todo. Pienso al ver la foto que nos habíamos tomado cuando fue nuestra primera cita. Aun no olvido que me engañaste… Vuelvo a chasquear la lengua mientras apago el aparato. Pero creo que ya ha pasado el tiempo de niñerías y caprichos. Arrugo el ceño mientras me acomodo en mi sitio. Yo soy Sasuke Uchiha, segundo heredero de las empresas Uchiha y un importante hombre de negocios. No me puedo dar el lujo de pensar en el pasado… debo enterrarlo.

— Cariño, disculpa por la espera.

Ignoro lo que dice mientras entra y se sienta a mi lado derecho, haciendo que nuestra hija se sienta atrás. ¿Tanto por un vestido? La miro de reojo mientras muevo la mano para que el chofer comience a manejar. En estos momentos nos estamos dirigiendo a una reunión de promoción, por decirlo de esta forma.

— ¿Te gusta? Es un diseño de Thakoon NY4.

Vuelvo a ignorarla mientras aparto la vista en dirección a la ventana. No puedo tolerarte, porque por más que te trato de esta forma, siempre terminas dedicándome una sonrisa y transigiendo mi forma de ser… es irritante. Observo como el carro sale de la seguridad de las rejas negras de nuestra casa.

El punto de reunión será en el nuevo hotel de cinco estrellas: S.A.5 que se inauguró en Octubre del año pasado por la empresa Hyuuga.

— ¿Cuánto tardaremos padre? Tengo una exposición para el lunes y no quiero faltar o fallar por no haber estudiado lo suficiente.

— Salada… intenta divertirte un poco. Siempre eres muy estricta cuando se trata de estudios; es decir, sé que no está mal, pero aún eres joven. Deberías de…

— Déjala. Se está preocupando por su futuro, me parece bien.

Hablo haciendo que Sakura asienta. Demasiada sumisa. Ladeo la mirada para observar el paisaje. ¿Qué estarás haciendo ahora? Miro las gotas de lluvia que comienzan a caer en el vidrio. No puedo evitar pensar en ti. Apoyo mi brazo en la puerta para recargar mi mentón en esta. Aún recuerdo todo lo que pasamos juntos…

Todo comenzó en tercero de primaria, para ese tiempo ya tenía este carácter que hacía que todos se alejaran de mí, aunque eso no me importaba mientras tuviera a Naruto. A los siete años, entendí que me había enamorado de él. De mi mejor amigo… no supe como tomarlo en ese entonces, aún era inmaduro y pensaba que dos hombres no podían estar juntos. Por un tiempo pensé que estaba loco y que necesitaba ir a terapias, pero todo cambió cuando eso pasó…

— ¡¿Qué?!

Abro los ojos ante lo que acabo de escuchar. Esto no puede ser verdad… hace solo tres horas estuve en su casa, ¿cómo pudo pasar eso en tan poco tiempo? Salgo corriendo en dirección al hospital. ¡¿Quién pudo ser capaz de hacerle algo así?! Pienso mientras acelero el paso, pero la nieve que comienza a caer con mayor fuerza, me inhabilita de correr como siempre hago. ¡Naruto! Incremento la velocidad hasta lo último que puedo, pero el sonido del claxon de un carro me hace detenerme.

— ¡Sube!

Acato la orden de Itachi sin decir nada y me siento de copiloto en su Alfa Romeo 8C negro. Me abrocho el cinturón de seguridad mientras acelera a fondo. Naruto… Muerdo mi labio inferior con fuerzas mientras siento la ira creciendo cada vez más. ¡¿Por qué me fui?! ¡Si yo no me hubiese ido en ese instante… si me hubiese quedado contigo! Comienzo a sentir el líquido rojizo escurrirse lentamente por mi labio. ¡¿Por qué?! Golpeo la ventana con un puñetazo. ¡Maldición!

— No te desquites con el auto Sasuke, no conseguirás nada.

— Cállate.

— Nadie es culpable, no seas duro contigo mismo.

— Cállate.

— En estos momentos, debes de ser fuerte por Naruto.

— ¡Cállate! ¡No entiendes na…!

Me callo al sentir como frena en seco haciendo que voltee a mirarlo con la más fría de mis expresiones, pero vuelvo en mí al ver su semblante sereno. Solo quieres ayudar… eso lo sé, pero aun así… me gana la impotencia de no poder hacer nada.

— Al igual que tú, estimo a Naruto, pero no conseguiremos nada si nos alteramos, es cuando más necesitamos de estar calmados y analizar la situación. No seas impulsivo o terminarás hiriéndote a ti y a la persona que más quieres.

Vuelve a avanzar mientras me quedo callado. Es imposible mentirle al fin y al cabo él me conoce desde siempre. Giro la mirada hacia la ventana y observo la velocidad con la cual vamos. No me importa romper las leyes de tránsito si con eso consigo verte ahora mismo. Vuelvo mi vista al frente. ¿Cómo alguien te puede hacer eso? ¿Por qué lo harían…? Tú eres la persona más buena y humilde que he conocido. ¡¿Quién te haría algo así?!

— Tranquilízate Sasuke. A pesar de que suene imposible, debes de hacerlo. Por otro lado, nuestros padres ya han hablado con Jiraiya-sama y han acordado encontrarse lo antes posible; por lo pronto, esperaremos a que Naruto despierte y lo trasladaremos a la residencia principal.

— ¿Vendrá a vivir con nosotros?

— Sí, hasta que su abuelo regrese. Padre ya dio la autorización de trasladarlo apenas abra los ojos; además, Tsunade-sama, la mejor doctora de la familia Ootori6, irá personalmente a tratarlo.

Asiento mientras la ira comienza a desvanecerse. Al menos estará en las mejores manos y bajo la protección de los Uchiha. Al quedarme solo en casa por tanto tiempo (el que dura las horas de su trabajo), padre puso guardias de seguridad por todos lados, que viven adentro y están armados hasta los dientes. En nuestra casa nada malo le puede pasar.

Nuestra familia se ha encargado por generaciones de ser los ministros de economía y finanzas del país; además, tenemos múltiples empresas esparcidas por todo el mundo. Por otra parte, rivalizamos con cuatro grandes empresas a nivel nacional: Ootori, Akashi, Namikaze y Hyuuga. Los cinco somos conocidos como las cinco grandes potencias del país. Los Ootori son reconocidos por provenir de una larga línea de doctores que tienen múltiples empresas dedicadas a la salud; los Akashi por tener la firma de abogados más grande del mundo y por no perder un caso nunca; los Hyuuga por sus múltiples hoteles dentro y fuera del país; y los Namikaze por sus empresas de tecnología.

— A penas lleguemos tendré que informar a padre sobre la salud de Naruto, tú aprovecha el momento y ve con él. Sé que Naruto se pondrá feliz si lo primero que ve al despertarse es tu rostro.

— No tienes por qué decirlo.

Hablo mientras retorno a mi típica personalidad. Tiene razón, en estos momentos no debo de preocupar a Naruto… sobre todo cuando se entere de lo que le pasó a sus padres. Aprieto los puños con fuerza. No importa, yo no te dejaré solo nunca más. ¡Te lo juro! Pienso mientras miro el enorme hospital a lo lejos.

— Una cosa más antes de que lleguemos. No debes de decirle nada a Naruto sobre la muerte de sus padres. Todavía no se sabe cómo reaccionará si le cuentas eso… es mejor que lo sepa una vez este mejor.

— No soy idiota, no lo haría aun si no me lo hubieses dicho.

Sonríe de lado mientras frena estacionando el auto y bajo de él. Tengo que verle. Pienso mientras entiendo la indirecta de mi hermano. Se demorará un poco en los trámites; además, debe de estacionar el auto… momento que aprovecharé para ir a la habitación en donde se encuentra Naruto. Entro en el enorme edifico y el inconfundible olor a hospital invade mi olfato y aunque lo odie, no le presto atención. Camino en dirección a los ascensores y entro en el primero que abre la puerta. Se encuentra en el piso 10. Aprieto el botón con dicho número y espero mientras la música de hospital comienza a sonar por los altavoces.

— Naruto…

Susurro al ver como el ascensor se detiene en el segundo piso dejando paso a un chico de lentes junto con otro rubio. En estos momentos podría estar al lado del presidente o del papa y no me importaría. Giro la cabeza mirando la parte en donde están los números de piso que va subiendo el ascensor. Por experiencia sé que a esta hora no hay muchas personas, así que el ascensor llegará más rápido de lo habitual. Chasqueo la lengua como un acto de desespero mientras sigo mirando ese tablero. Necesito verlo ante de que…

— Oh… pero si se trata de Sasuke. ¡Entonces no me había equivocado! Por un momento pensé que no eras tú, pero esa cara de pocos amigos y ese chasquido de lengua, no hay duda… eres Sasuke Uchiha.

Arrugo el ceño ante lo dicho por el chico rubio que había entrado hace un rato; por su parte, él se posiciona en frente mío con una sonrisa boba en los labios. ¿Me conoce? ¿De dónde? Miro fijamente a sus ojos de extraño color entre violeta y azules, haciendo que la imagen de un niño montando un cabello blanco en Francia aparezca en mi mente.

— Tamaki Suoh.

— Sí, el mismo. Pensé que no me reconocerías; es decir, nos conocimos en Francia en ese campeonato de Horseball.

El horseball es un juego oriundo del sudoeste de Francia. Se trata de un deporte que combina el baloncesto, el polo y el rugby. El objetivo es conseguir más anotaciones en la canasta verticales del equipo opuesto. En este deporte juegan cuatro personas -más dos en las bancas- que intentan meter la pelota, envuelta en un armazón de seis asas de cuero, en la canasta del adversario. Este deporte, más que por diversión, lo jugaba por obligación puesto que se trataba de una tradición familiar por parte de mi familia materna.

— Sí.

— Nunca pensé que te encontraría aquí.

— Digo lo mismo.

— ¿Cuántos años han pasado? ¿Siete, ocho?

— Diría que recién pasará medio año.

— ¿En serio? ¡Wau! El tiempo sí que vuela. Siento como si hubiese pasado una eternidad.

— Medio año es mucho tiempo, Suoh.

— ¿Mi apellido? ¿No te lo había dicho ya?

Habla arrugando un poco el ceño, señal de que está molesto. Lo reconozco, sé que te enfada que te diga así, pero es educación básica llamar a alguien por el apellido y no por el nombre. Pienso mientras me preparo mentalmente para sus réplicas.

— Llámame por mi nombre, TA-MA-KI. No es muy difícil, ¿verdad Kyoya?

¿Kyoya? Miro al chico de cabello negro que no hace más que escribir algo en su laptop, pero, al instante, cierra su computadora para regresarme la mirada. Sí, se trata de un Ootori. Pienso mientras sigue mirándome sin pestañar. ¿Una pelea de miradas? Sigo observándolo sin hablar. No me importa quién seas, en estos momentos no tengo ganas de nada.

— ¿Eh? ¿Ustedes dos ya se conocen? Normalmente Kyoya no aparta la vista de su laptop y tú no prestas atención a la gente que te rodea.

Ambos volteamos la vista dejando la competición en un empate, por el momento, y miramos a Tamaki, quien está intentando armar las piezas en su cabeza. Es la primera vez que lo veo. Mejor dicho, es la primera vez que conozco, personalmente, a alguien de la familia Ootori. El único recuerdo que tengo en un hospital, es cuando vinimos a ver a mamá cuando se resbaló jugando conmigo en la pista de hielo y pasó cuando tenía cuatro.

— Es la primera vez que lo veo.

— ¿Alguna vez te he hablado de un Uchiha?

El ambiente del lugar comienza a tornarse tenso. Dado que nuestras familias compiten, nosotros somos, automáticamente, rivales. Afilo la mirada mientras el otro me regresa el mismo gesto. Los Ootori, siempre se han llevado bien con los Uchiha, pero también son rivales… ¿Tengo que llevarme bien con él?

— ¡Ah! ¡Cierto! Se me había olvidado preguntarte lo más importante, ¿qué haces en el hospital? ¿Te encuentras mal? Si es así podemos decirle a la abuela de Kyoya que te cure.

Es verdad, tengo algo más importante que hacer en este hospital que pensar en los Ootori; además, Tsunade es la cabeza de esa familia y es quien ayudará a Naruto, de ser así… ojo por ojo, diente por diente; terminaré aceptando la relación amical que tienen ambas empresas. Relajo mi expresión y volteo para ver el número en el que estamos. 9, falta solo un piso. Niego con la cabeza mientras camino en dirección a la puerta, esperando a que se abra.

— He venido a ver a alguien que está mal. Nos vemos.

Hablo mientras se abre la puerta del ascensor y salgo sin decir nada más, pero una mano me detiene en medio de la puerta haciendo que voltee y mire a Tamaki. ¿Qué sucede esta vez? Pienso al mirar su sonrisa de oreja a oreja.

— Cuídate.

Me suelta mientras la puerta del ascensor se va cerrando lentamente. ¿Qué? No, no importa. Se trata de Tamaki, al fin y al cabo. Suspiro mientras ignoro lo que acaba de suceder y camino en dirección a la habitación 124. Mientras Naruto se quede en mi casa tendré más contacto con la familia Ootori… si Tamaki se entera entonces querrá ir a visitarme. En ese pequeño viaje que no duró más de dos meses él se pegó mucho a mí, a pesar de mi forma de ser. Volteo a la derecha mientras cruzo por las escaleras y al costado izquierdo de unas enfermeras que no dudan ni un segundo en voltear a verme y comenzar a hablar entre ellas. Nunca entenderé a las mujeres. Confieso por lo bajo en mi mente mientras apresuro el paso disimuladamente. Tengo que llegar cuanto antes. Pienso al ver el cuarto número 122. Dos habitaciones más y estaré contigo. Hablo mientras comienzo a correr y paso la alcoba 123. Solo una más… Incremento la velocidad haciendo que llegue a mi destino más rápido de lo esperado. Naruto… Mi corazón empieza a latir de forma precipitada. Abro la puerta lentamente mientras me preparo mentalmente para lo que está por venir. No debo de preocuparlo, debo de mostrarme los más tranquilo posible… Pienso mientras abro la habitación por completo dejándome ver un cuarto blanco con un televisor plasma en la pared del lado derecho, un cuarto cerrado a la mano izquierda y una camilla al frente mío en donde está reposando un ángel… mí ángel.

— Llegue.

Susurro al ver que está dormido y camino lentamente hasta él, dándome cuenta de la jeringa que tiene en su mano derecha y que llega hasta una bolsa de sangre. ¿Quién pudo ser capaz de hacer algo como esto? Pienso acercándome cada vez más. ¿Por qué tú? Llego hasta su lado y me fijo en las vendas que cubren su cuello, abdomen, piernas y manos. Es mi culpa… si yo me hubiese quedado más tiempo nada de esto hubiese pasado. Aprieto los puños con fuerza mientras me siento al lado de él. Lo lamento… Cojo un mechón rubio de su cabello y lo oculto tras su oreja izquierda. Nunca debí de irme, tuve que haberme quedado como me pediste. Bajo mi mano hasta su rostro y comienzo a delinear su perfil. Tuve que haberte hecho caso. Detengo mi mano encima de sus labios y comienzo acercarme lentamente a él. Tuve que haberlo hecho…

— Lo siento, nunca más te dejaré ir. Es una…

¡DETENTE! Habla mi conciencia haciendo que quede a milímetros de los labios de Naruto. ¿Qué? Me alejo al instante. ¡¿Por qué?! Esto no puede estar bien… ¿qué es lo que le quería hacer? Retrocedo chocándome con la silla. Yo soy Sasuke… Sasuke Uchiha y tengo muy en claro lo que puedo y no puedo hacer. Bajo la mirada por unos segundos al suelo. ¿En qué momento me descuidé? ¿Cuándo baje la guardia tanto que él entro? ¿Por qué no puedo eliminar esta oleada de emociones? ¿Quién me puede decir si estos sentimientos están bien? ¿Si me puedo o no, enamorar de otro hombre? ¿Cómo pretenden que siga siendo yo mismo cuando tengo este proble…? Observo como Naruto comienza a moverse en la cama. No, no es un problema… y ese es el verdadero problema. ¿A quién trato de engañar? No puedo ocultar más tiempo mis propios sentimientos… puedo pretender engañar al mundo entero, pero jamás me podré engañar a mí mismo.

— Tengo miedo… miedo de perder a mi único mejor amigo y quisiera decirte miles de cosas, pero no puedo. Se supone que un Uchiha no tiene sentimientos.

Hablo a sabiendas de que no soy oído. Nunca podría decir esta clase de cosas cuando está despierto, sería muestra de debilidad, una que mi padre me obligó no tener… pero cuando te conocí, eso no te importó, aun cuando te evitaba, tú estabas atrás de mí. Sonrío ante mis pensamientos. ¿En qué momento fue que se invirtieron los papeles? Ahora soy yo quien necesita de ti… Bajo la vista hasta las vendas y la rabia e ira comienzan a inundarme. Tú eres la única persona que estuvo conmigo sin obligación de un lazo sanguíneo. Estuviste ahí porque así lo quisiste… y cuando más me necesitabas, no estuve para ti. ¡Maldición! Cierro los ojos mientras choco nuestras frentes. Abre los ojos, despierta y dime que todo está bien, que nada te pasó, que todo ha sido un mal sueño.

— No me importa, ya no me importa. ¡No existe peor ciego que el que se niega a ver! Y por eso ya no quiero ocultarlo más. ¡Me gustas…! ¡Te quiero! Por eso, por favor Naruto, abre los ojos.

Confieso los sentimientos que tanto he callado. ¡¿Por qué justo ahora?! ¿Por qué? Si solo pudiese retroceder en el tiempo… lo haría con mucho gusto. ¡Me gustas! ¡Te quiero! ¡A pesar de que ambos seamos hombres! ¡A pesar de que este sentimiento no pueda ser recíproco…!

— No me dejes…

4: El vestido que usó Anna Kendrick en los Oscar 2015

5: Hotel inventado por mí. Sería una combinación entre el Al Arab en Dubái (parte exterior) y el Ritz de Paris (parte interna).

6: En esta historia, Tsunade es familiar de Kyoya Ootori de OHSHC.

De vuelta por si no entienden algo! ;3