¡Hola!

Muchas gracias por los comentarios chicas, tarde mucho haciendo el capitulo porque de plano no sabia que escribir. Así que me tome unas vacaciones para pensármelo y todo y ahora me he terminado el capitulo de lo más rápido. Así que espero que lo disfruten.

Akyraa: Los personajes masculinos de Naruto generalmente son sexys y todo xD Masashi en verdad sabe como crear sex idols. Y bueno, yo la verdad adoro toda pareja que tenga a Sakura como co-protganista o protagonista, es mi kunoichi favorita de la serie por ser quien más ha cambiado a lo largo de la historia, claro, al igual que Hinata.

Lilyy-chan: El calor es mi nemesis xD así que estamos igual. Y si, muchas gracias por corregirme, ya que Sasori también tiene aparición en el fic y no quisiera cambiarle el apellido también xD

marijf22: La misión de Sakura tiene muchos fines -w- asi que estara interesante...

cerezo21: Me alegra que te interesara, espero que la sigas leyendo.

Kimiyu: Bueno, supongo que una de las armas de un escritor es dejar a la gente con ganas de más xDD me alegra que te gustara y gracias, mi forma de escribir no es perfecta pero trato de hacerla lo más buena posible.

Guest: Gracias, solo tarde porque se me fue el avión con la historia xD pero ya esta terminado el capitulo así que ya no hay mucho de que preocuparse. Claro que seguiré con la historia y que bueno que te haya gustado, espero que la sigas leyendo.

Daiana: Claro! :D

seelee-chan: jeje por supuesto, aquí esta.

Yuukimaru-chan: ¡Aqui esta! Trate de hacerlo lo más largo posible :3

¡Muchas gracias a to que comentaron! Una de las razones por la que la gente escribe es por sus lectores.

Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, quizás el titulo tampoco. Pero la historia es originalmente mía.


GUERRA EN EL DESIERTO

CAPITULO II

Sangre en la Arena

Las cuatro paredes de color amarillo arenoso que la rodeaban se quedaban atrás con lo que antes era su casa. Extrañaba su enorme cama suave y cálida que siempre estaba tendida con sabanas rosadas, cálidas y muy bien cuidadas, también su gran ventanal donde salía todas las noches a tomar aire y a mirar la luna, incluso para mirar a la gente pasar a lo largo de su calle. Extrañaba tanto leer en las noches frías con una taza de chocolate en mano, hacer pijamadas con Ino, Tenten y Hinata, entrenar con Lee, incluso extrañaba ayudar de vez en cuando a Shikamaru con su papeleo, y hacer los encargos de Tsunade al Clan Hyuga, donde tenía que estar con Neji para trabajar más tranquila. Ahora todos esos recuerdos se habían quedado en una pequeña nube que Sakura podía recordar solo cinco minutos al día, los únicos cinco minutos del día en el que ella podía pasarla bien en Suna. Tres semanas habían pasado desde que fue encargada como protectora del Kazekage, y ella lo único que estaba haciendo en ese entonces era escoltarlo y vigilarlo a cada viaje que este tenía que hacer. Tres semanas en las que no pudo evitar los sermones de Temari, y tres semanas recibiendo la misma mirada inexpresiva de Gaara.

Aquella noche Sakura miraba el techo contando los grumos o imaginando figuras con ayuda e las grietas que estaban por todas partes. Tenía puesto su pijama más cálido que tenía ya que en Suna el clima era totalmente diferente en las noches. Miro su gran florero vacio que había ya limpiado más de cinco veces, estaba vacío porque hace unos días tenía una rosa puesta que Sakura había colocado en su habitación para al menos darle un poco más de vida a su nuevo cuarto, pero por culpa del clima caluroso en el día y frío en la noche, fue un cambio de ambiente muy drástico para la flor y esta se seco. Había trabajado en la florería Yamanaka durante un tiempo donde solo trabajaba de medio tiempo en el hospital, así que sabía que no había muchas plantas y flores que se pudieran conservar en casa, y todas las plantas curativas estaban en un gran invernadero. Recibió una carta de Ino donde decía que Naruto regreso hace poco a la aldea de su extenso viaje de dos años y medio con el maestro Jiraiya, y aunque quisiera visitarlo, podría hacerlo solo si el Kazekage tuviera algún asunto formal que tratar en aquella aldea. Miró las estrellas en la pequeña ventana donde a veces y asomaba la cabeza para mirar el exterior, pero se había dado cuenta de que Suna entraba en completo silencio tan pronto llegara el atardecer. Era un lugar tranquilo y durante el día había mucho movimiento tanto en las calles como en las tiendas. Los niños de ese entonces se la pasaban en lugares con columpios y demás juegos infantiles, una campesina había mencionado que el Kazekage había ordenado a hacer más lugares parecidos junto con una academia ninja de un nivel más grande.

« ¿Podía ser tan buen líder alguien tan frío e inexpresivo como Sobaku no Gaara?» Se preguntaba Sakura muy a menudo. La aldea de Suna era diferente en ese entonces, decían todos. No como cuando lideraba el anterior Kazekage que se preocupaba más por crear guerras y adueñarse de tierras, diciendo que era para fortalecer su aldea, ignorando las necesidades como el agua, la comida y la delincuencia en ese entonces. Rumoraban que utilizaba los ingresos de la aldea para apostar e ir a los burdeles de mala muerte. Dejando todo claro, decían que el antiguo Kazekage era un completo inhumano. Sin embargo, Sobaku no Gaara había dado todo su esfuerzo para hacer lo que ahora era Suna. Dijeron que lo primero que hizo fue preocuparse de los niños huérfanos, niños sin hogar, después construyo muchas más casas y tiendas para gente vagabunda, visito más de una academia ninja e incluso ayudo a más de uno, como Matsuri, una joven de cabello castaño que se había vuelto parte de los ayudantes en papeleo del Kazekage, y ella era una persona muy devota a las palabras del Kazekage. Sakura escuchaba de otras trabajadoras, en los tiempos donde vigilaba la puerta de la oficina del Kazekage, que Matsuri estaba loca por Gaara, tanto hasta el punto de haber rogado y suplicado por meses trabajar en la torre del líder.

Sakura se levanto por la mañana como siempre, apenas saliendo el sol y en un tenue color violeta que siempre abrazaba al cielo. Lo primero que hizo fue ducharse en su propio baño y alistar su cinturón con armas equipadas: kunais, estrellas, bisturís envenenados, etc. El día anterior, Kankuro, el único de Suna con el que había congeniado bien, había informado de un nuevo viaje hacia el País de la Lluvia, Ame, la aldea escondida entre la lluvia. Estaba emocionada por varias razones, uno de ellos era que podría estar en un clima húmedo y lluvioso, alejado de todo clima seco y caluroso de Suna por al menos una semana, otro era que Gaara le gustaba trabajar solo cuando salía a aldeas vecinas, por lo que algunas veces le dejaba tiempo libre a Sakura para explorar los lugares, sin duda el que más le relajo fue el hecho de que Temari se quedaría en Suna para encargarse de algunos deberes en lugar de su hermano, así que solo Kankuro, ella y un grupo de escolta los acompañarían. Terminó de ducharse y saliendo en bata fue hasta su ventanita, donde miro el sol apenas poniéndose. Tenía puesto su mismo conjunto de ropa, acompañado por un abrigo de color beige que le ayudaba contra el frío.

Espero afuera de la casa del Kazekage a que este tocara para poder irse hacia la entrada de Suna. Y cuando escucho el leve golpe, se fueron. Nunca se preocupo por hacer una plática con Gaara, ya que él era n tipo de pocas palabras, si no fuera porque necesitaba de su voz para dar discursos y alianzas, Gaara hubiera preferido ser mudo. Las calles empezaban a ser pobladas, mayor mente por mujeres adultas que salían a barres afuera de sus casas, estas con una sonrisa saludaban a Gaara con una sonrisa y una reverencia y este les saludaba con un gesto con su mano y una tenue sonrisa. Sakura frunció el seño sin que él se diera cuenta.

—Eres diferente cuando estas con los demás… —susurro la chica de cabello rosado. Cuando ya no había gente por la cual saludar, Gaara dejo de sonreír.

—Un líder tiene que pensar en sus aldeanos antes que en uno mismo —comentó con la voz calmada—. Si me mostrara de otra manera ante la gente ellos pensaran a dudar de mis habilidades de liderazgo, un líder siempre guarda la calma y nunca se muestra débil...

Sakura bajo la cabeza, era una respuesta sincera y ella lo sabía. Más que nada Naruto era el que compartía ese tipo de ideas y opiniones, un chico que siempre se muestra alegre puede ser solo una faceta para despreocupar a los demás, y Gaara en su caso siempre se mostraba calmado y al menos falsamente agradable dando a entender que todo estaba tan bien como de costumbre. Pudo haber culpado al calor, pero su cuerpo no estaba deshidratado ni nada, pero pareció divisar el rostro de Naruto Uzumaki en la de Gaara.

—Tienes razón… mis disculpas.

No dijeron nada más hasta llegar a la entrada de Suna, donde ya la escolta de ninjas enmascarados les esperaba. Todos como de costumbre se pusieron sus sombreros de paja, y empezaron a caminar en aquel día tranquilo sobre la arena. La brisa era cálida y el sol daba a todo lo que podía. Sakura empezó a sudar después de unas horas de trayecto, al igual que otros ninjas, pero Gaara se mostraba igual que cuando amaneció aun caminando, con los brazos cruzados y la frente en alto. Gaara era un hombre que nunca mostraba sus disgustos y sus gustos, su rostro siempre esta inexpresivo y Sakura casi nunca podía averiguar qué era lo que pensaba, pero ella siempre asegura que tenía que ver con su trabajo.

«Para que alguien este así de metido en su trabajo es admirable…»

Sakura solo miraba a Gaara en silencio, no tenía nada que decirle después del pequeño intercambio de diálogos que tuvieron al medio día, y así fue como el anochecer llego tan rápido como la temperatura bajo dejando a Sakura titiritando cuando una briza les atacaba. Llego la hora de que Sakura se abrigo por completo y se refugiaran en una cueva, y mientras todo el grupo de ninjas seguían caminando una cinta de arena los cubrió a todos, quedando envueltos en ella como si la arena fuera la coraza de un huevo.

— ¿Qué… es esto? —preguntó Sakura mientras acariciaba la superficie de la textura suave de la arena. Kankuro se acerco hasta ella para responderle.

— Cuando Gaara viaja con nosotros él utiliza su arena para protegernos de las tormentas y las temperaturas de la noche, aquí adentro es más cálido si es cerrado y adentro hay mucha gente.

Sakura no dijo nada más, y por un pequeño agujero que Gaara había hecho para no dejar sin oxigeno a los demás vio como este seguía caminando, con los brazos cruzados y en completo silencio. A Sakura le aterraba todo de él, su personalidad fría, su enojo, sus palabras gélidas, pero ahora estaba confundida respecto a todo su perfil. Era contradictorio todo lo que hacía y como actuaba, era completamente amable con algunas mujeres de la aldea, era serio con todos sus demás trabajadores, su mirada era muy perturbadora, pero siempre se preocupaba por todo. Dentro de aquella coraza Sakura estaba pensando que había un gran corazón, de la misma fuerza que la de Naruto.

Llego el momento en que todos pararon a descansar en una cueva, era idéntica a la que Sakura había acudido en su ida a Suna, pero supuso que todas las cuevas eran iguales. Justo cuando todos se habían dispuesto a descansar, un estruendo que causo que la arena incluso rebotara aturdió a todos. Parecía un palpitar profundo, capaz de hacerte retumbar el corazón de la misma manera, otro temblor los volvió a sacudir. Sakura se levanto tan alarmada como todos los demás, otro retumbar, y otro más. Eran tan audibles y fuertes que hacía que la arena encima de la cueva cayera como lluvia.

— ¡¿Qué está pasando?! —exclamó uno de los ninjas que ayudaban en la escolta.

— Explosiones… y fuertes —contesto Kankuro saliendo de la cueva como todos los demás.

Justo después de que Sakura diera un paso afuera de la cueva, una explosión enorme los azotó a todos, destruyendo la cueva y creando un gran hoyo en la arena, una de las rocas estaba a punto de caer en Sakura, que estaba enterrada entre escombros de arena y demás piedras, hasta que un enorme brazo de arena cogió la roca, haciéndola añicos y convirtiéndola en polvo.

—Vete con Kankuro y los demás, yo me encargo…

— ¡No! —Gritó Sakura mientras se levantaba de los escombros—. ¡Soy tu guardaespaldas, es mi deber protegerte! ¡Tú mejor ve con los demás!

Una nueva explosión los ataco, lanzándolo sobre el aire que gracias a la arena suave ninguno sufrió ningún daño. Gaara se levanto lo más rápido posible para evitar las siguientes explosiones con una gran barrera de arena.

— ¡Tonta! —Le gritó el chico de cabello de fuego, con la voz exaltada—. ¡Si te quedas aquí solo serás una molestia, vete antes de que te deje morir!

Sakura se estremeció de tan solo ver su mirada azul dilatada, su expresión facial gélida y dura. No dijo nada más y con una expresión de miedo salió corriendo del lugar, lo hizo tan rápido que incluso diviso las puertas de Suna a lo lejos. Kankuro y mucho más ninjas ya estaban poniendo en marcha un plan de ataque para aquel terrorista que sorpresivamente los ataco en medio de la nada. Kankuro y Temari, al divisar la figura de la muchacha de ojos jade llegar jadeando, se acercaron hasta ella.

— ¿Dónde está Gaara? —le preguntó Kankuro, tomándola por los hombros— ¿Está bien?

—Me ordeno… que me fuera lo más lejos posible —alcanzo a pronunciar junto con sus jadeos— Kankuro… él…

—No te preocupes por eso —le interrumpió Temari—. No es tu culpa, el enemigo que estamos enfrentando es alguien que solo el Kazekage puede combatir.

Sin decir mucho los tres fueron hasta una habitación grande, con una gran puerta de donde salían y entraban cientos de ninjas, entraban sin nada y salían llenos de armas. Sakura miro como uno regresaba gravemente lastimado, quemaduras de tercer grado, desintegración de tejidos, coloración de la piel, definitivamente eran las consecuencias de un ataque explosivo. Cuando avanzaron tanto y entraron a un cuarto mucho más pequeño, lleno de cajas y hojas, Temari saco una carpeta de un casillero lleno de ellas. Lo abrió en una página específica, con una fotografía en la hoja.

—Deidara, miembro de la organización Akatsuki —nombro Kankuro, señalando con su índice la imagen del chico rubio, Sakura supo que el ojo iónico que tenía tuvo que hacerlo un buen medico, que debió instalarlo en su cuerpo alijando los nervios de su cerebro con los cables del aparato. Un enorme mechón rubio cubría su ojo izquierda, el que no tenía ningún aparato. Sakura pensó que se parecía a Ino por un momento.

—Sus jutsus hechos con barro son una técnica prohibida de la Aldea oculta entre las rocas, destruyo gran parte de la aldea con explosiones y abandonó el lugar para unirse a la organización —comento Temari, mientras cerraba la carpeta y sacaba un gran plano de los alrededores de Suna—. Debemos vigilar Suna, el grup ya deben de estar en el lado norte de Suna, el grup están listo para salir al lado sur.

—Sakura —llamó Kankuro—. Iras con Temari al lado norte, ahí es donde está más cerca la batalla de Gaara contra el Akatsuki, si él se encuentra en peligro es nuestro deber ir a ayudarle, ¿Vale? —le preguntó, Sakura asintió.

— ¡Vale!

Sin decir más, todos quedaron en el acuerdo y acudieron a sus posiciones, Sakura miraba el cielo esperanzada, protegiendo a la aldea de las llamas de fuego que caían como estrellas fugaces, una desgraciadamente había rozado su mejilla, causándole un ardor, al ser medico lo único que se imagino fue un pequeño rosón que le haya requemado la piel como un día sin bloqueador. Pero la expresión de uno de los suyos le asustó un poco.

— ¡Haruno-san, t-tu mejilla! —exclamó este con los ojos abiertos, una de sus manos apuntaba con su dedo índice la majilla herida, mientras temblaba interminablemente.

—Eso no importa, preocúpate más por tu aldea.

Temari presto un poco de atención a la situación, y rápidamente tapo su boca con su mano impidiendo que lo que tuviera dentro saliera por el asco. Debería tener una apariencia aterradora, pero ella no sentía ningún dolor, ni siquiera se atrevía a quejarse. Una explosión se aproximo a ellos, en forma de una mariposa enorme que caía con una alada desprendida en círculos. Cuando esta toco el suelo en una de las paredes de la aldea esta causo una gran explosión que arraso con Sakura, Temari y el otro ninja, lanzándolos a alguna parte. Lo único que Sakura pudo divisar antes de caer inocente fueron tres cosas, una fue el liquido resbalar por su cabeza, como una gota de sudor pero algo espesa, después fue el cuerpo inerte del ninja de antes, que estaba tirado en una posición imposible a lo que ella lo dio por muerto, y por último fue a Gaara caer de su plataforma de arena en el cielo.

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El incomodo olor de alcohol le despertó de una manera brusca, donde al abrir los ojos lo primero que vio fue un espejo de cuerpo completo que estaba en frente de su camilla de enfermería. Una banda estaba alrededor de su cabeza y fue común que sintiera una fuerte jaqueca a causa del impacto y la brusquedad con la que despertó. Un parche de color blanco abarcaba gran parte de su mejilla, sin decir mucho se quito las cintas de su mejilla y se retiro el parche, quedando totalmente estática en aquella cama individual. Una enorme masa deforme, de un color rosado combinado con rojos oscuros e incluso un color ceniza descansaba en aquella zona, y añadiendo los fármacos y lociones contra quemaduras que le habían aplicado, la mezcla de la herida era una asquerosa masa de chicle quemado. Aparte de aquellas dos heridas alrededor de su abdomen solo había banditas y vendajes ligeros, lo que indicaba que eran heridas y quemaduras simples de primer grado, que eran curadas por completo después de unos días. Escucho la puerta abrirse y cerrarse y Kankuro fue el único que miro.

— ¿Cómo te sientes? —la habitación era muy espaciosa, pero estaba dividida en cubículos separados por cortinas de color verde pastel. Sakura sonrió arrogante.

— Me he sentido peor.

—Me alegra escuchar eso, pero te tengo malas noticas, a ti también Temari —le dirigió la palabra después a la otra cortina que estaba a un lado de Sakura. Cuando esta fue abierta Temari estaba en las mismas condiciones, añadiendo un pie roto y un enorme collarín alrededor de su cuello—. Gaara fue capturado por el maldito Akatsuki.

El corazón de Temari paro en un instante, y el sonido de la falta de aire fue sonoro para todos. Las enfermeras y dos médicos acudieron de inmediato a ella, quien aferrándola a la cama y evitando que ella cometiera la imprudencia de ponerse de pie con la pierna rota. Sakura en cambio se quedo con los ojos como platos, sin mover un musculo, y en un minuto ella se dejo caer sola en la cama, mirando la pared como si estuviera el enemigo allí mismo, a punto de asecharla.

—Por eso… —continúo Kankuro—. Hemos llamado refuerzos de Konoha, y el grupo de Kakashi y Gai fueron los elegidos para venir. —sin avisar Kankuro miro a Sakura, quien rápidamente se puso cuerda y reacciono de una manera extraña, su mirada se fijo con la de él y después miro a la nada.

—Naruto… Kakashi-sensei… ¿Vendrán? —se atrevió a balbucear Sakura. Kankuro asintió serio.

—Me parece que ingresó un nuevo miembro, siendo tú remplazo y el de Uchiha —no espero que el cuerpo de Sakura se alterara tanto por aquellas frases.

Sakura se levanto como si nada, reclamo su ropa y se cambio lo más rápido que pudo, dejando solo su venda en su cabeza y su mejilla. Salió corriendo de la clínica para poder subir hasta el último piso. Unos minutos después comenzó a gritar, las lágrimas comenzaron a brotar como una cascada y sus gritos aumentaron, cayó de rodillas al suelo y empezó a golpearlo sin parar, hasta un punto donde había una abolladura en el suelo, como si ella hubiera tratada de hacer un hoyo en el concreto.

¿Por qué reacciono de esa manera? De alguna forma eso le recordaba a que vería de nuevo a su infancia, y eso significaba que sus recuerdos dolorosos volverían a la vida pasarían por sus ojos una y otra vez como una tortura que ella misma se impuso al dejarse llevar por los impulsos de una niña mimada y encaprichada. Se sobresalto cuando una mano ancha y enorme le acaricio el hombro, consolándola. Kankuro le sonreía con sinceridad, y eso lo agradecía porque en aquella aldea ella no se sentía bienvenida, Temari incluso se lo hacía saber con duras indirectas. Ella le respondió de la misma manera, y con ayuda de él ella se puso de pie ya más acorde a su madurez.

— ¿Debería preguntar el por qué de todo esto? —Sakura negó riendo a la vez, Kankuro se rasco un poco el gorro que llevaba puesto, y juntos caminaron hasta el piso donde originalmente se encontraban—. Sakura… si es que tu quieres, o más bien, si puedes… ¿Iras al rescate de Gaara? —Sakura paro unos segundos, pero después siguió.

—Es mi deber, Kankuro, quiera o no mi deber es el proteger con mi vida al Kazekage de Suna, yo…

—Sakura —interrumpió Kankuro con una mirada más sincera y abierta a Sakura, ella lo interpreto como melancolía—. Muchos de aquí estamos ayudando a Gaara, no al Kazekage, recuerda que aunque no lo quieras recordar, tu equipo, mi equipo, y muchos más… estamos destinados a trabajar juntos algún día.

Sakura miro sin decir nada a Kankuro, y este siguió caminando ya sin mirarla o esperarla. Kankuro había sido un espectador en la vida de Gaara, pero hace ya poco tiempo que en verdad de había vuelto su hermano.

—Se que te debo obligar a que lo salves… pero si esto acaba bien… —paro un momento, como si le costara decirlo—. Enviare un permiso de cancelación para la misión, o quizá un intercambio de guardaespaldas… eso es todo, adiós.

El reloj del hospital aun caminaba, y un par de enfermeras habían pasado alado del cuerpo inmóvil de Sakura. Ella misma se hubiera complacido al golpearse, pero no tenía ni las ganas de lastimarse justamente. Se daba cuenta hasta esos segundos de haber perdido la vista de Kankuro, de las horas que han pasado desde que Gaara, a quien apenas comenzaba a considerar como un humano con moral, se habían desvanecido por completo. Antes, ella siempre pensó que manteniendo una mente formal, alejada de los sentimientos y concentrada en el deber todo saldría bien, y lo había hecho al menos en Konoha. De un momento a otro, Sobaku no Kankuro le estaba pidiendo que salvara al Kazekage de Suna con el corazón.

« ¿Acaso… a esto se refería Tsunade al ser una misión rango A?»

Cuando ya no había nadie a su alrededor golpeo la pared, agrietándola tan fuerte que los grumos del techo incluso cayeron por el estruendo. Trato de guardar la calma pero no fue posible cuando tomo el manubrio de la puerta de su habitación, al ver la mirada de Temari, igual a la de Kankuro, inconscientemente aplasto la manecilla de metal, dejándola hecha una uniforme figura. La mirada de la Haruno se volvió apagada y a la vez desinteresada, pasando a un lado de Temari cerró las cortinas de su pequeño espacio y comenzó a vestirse, un resplandor de color esmeralda empezó a emanar de la habitación y para cuando Temari abrió la cortina ara ver lo que sucedía, las heridas de la ninja ya no existían, ni siquiera tenía puesto los vendajes en su cabeza. Temari le miro expectante un rato, y solo dejo que Sakura se fuera con sus cosas a donde tuviera que ir, algo le dijo que no se iría de la aldea, por lo que no se preocupo.

Al salir del hospital un tenue color rojizo abrazo el panorama que ella miraba. No se había dado cuenta de que ya era tarde y había estado inconsciente junto con Temari un día entero. Llego hasta la residencia de Gaara, donde ahora solo estaba ella y encima de su cama había una carta de Kankuro que indicaba que Naruto y Kakashi llegarían máximos en dos días. La búsqueda de Gaara había dejado conmocionada a la aldea, y Sakura no podía negar que también lo estaba.

Decidió por tomar una larga ducha, quitándose de encima el olor a carne quemada, sangre, arena y lodo. Se miro por el espejo que empezaba a dejar de verse su reflejo por el vapor del agua caliente, su mejilla tenía una pequeña cicatriz y la herida de su cabeza no alcanzaba a verse demasiado. Decidió dejar en paz aquellas heridas leves, para que estas se recuperaran de una forma natural. La herida se desvanecería por completo en tres días, que eran lo que tardarían los equipos de Konoha en llegar lo más rápido posible, y el tiempo necesario para decidir lo que había conversado con Kankuro. Salió de la habitación, y a pesar de que Gaara siempre fuese siempre silencioso y ausente en el corto tiempo que ella había pasado allí, ahora si se sentía sola de verdad.

Cerró los ojos al instante incapaz de volverlos a abrir por el cansancio emocional que ella sentía en ese momento. Debatirse entre superar y permanecer de la misma forma era algo por lo que Sakura ya había pasado. Sasuke Uchiha se fue de la aldea de Konoha por voluntad propia, dejando a sus dos mejores amigos abandonados y decepcionados, en especial a Sakura. Ella, con toda la esperanza de seguir buscando a Sasuke decidió un buen día dejar de hacerlo, y seguir caminando alado del camino de Naruto y Kakashi. Ahora tenía que empezar a caminar, alado de Gaara, o permanecer en el miedo que siempre tuvo, esa muralla entre los dos que ella misma había puesto y Gaara no había hecho nada por derribarla. Suspiro por decima vez, se posición en ovillo debajo de sus sabanas y se abrazo a sí misma. Quería sus cinco minutos de felicidad de nuevo, recordar su estancia en Konoha y dejar de lado la gran revuela de Suna, dejándola como un conflicto fuera de su incumbencia.

Apretó sus ojos aun cerrados, y se volteo al no conciliar el sueño. De un momento a otro las partes de su cuerpo de fueron relajando, y una pequeña brisa del frío nocturno de Suna hizo estremecer el cuerpo de Sakura. Ella, entre sueños, miro una brisa de arena y una sombra de una persona caminando entre la arena. Era Gaara, con su traje de Kazekage y con una sonrisa, sus ojos aguamarina estaban un poco más vivos que antes, y sus manos de un momento a otro estaban tomando las suyas.

Ella estupefacta le miro a la cara, mientras que él le miraba comprensible, murmuro un par de cosas que Sakura no pudo escuchar, y después una tormenta de arena hizo que la vista de Gaara se perdiera en los ojos de Sakura. Sin querer, se exalto mirando hacia todas partes, era curioso que la arena no le molestara en lo absoluto, incluso no fue necesario taparse la cara y a su cabello no le entro ni un gramo de arena. Cuando la tormenta seso. Otro rostro estaba frente a ella.

Deidara, el Akatsuki del cual ella solo conocía por una fotografía. Le miro el rostro ensangrentado, su ojo metálico y su bandada rasgada de su frente. En su mano derecha, este sostenía una mano de color de piel más claro, lo que significaba que no era suya, la sorpresa fue ver las mangas blancas manchadas de sangre. Era Gaara, estaba segura ella. Sin pensarlo dos veces ella misma fue corriendo hasta donde estaba el ninja Akatsuki, el cual desaparecía cada vez que Sakura estaba a unos metros de llegar a él. Con una sonrisa altanera y presumiendo su rostro ensangrentado, totalmente orgulloso de sus actos, movió sus labios sin emitir sonido, diciendo alguna frase. La cual Sakura entendió perfectamente, hasta dejarla estupefacta.

Despertó de su revoltoso sueño a las cuatro de la mañana del ya siguiente día. Aun que con su ropa para dormir salió corriendo hasta la otra residencia de los Sobaku, golpeo la puerta tan fuerte que en unos momentos ya se escuchaban los pasos adormilados de alguien. Sakura no tenía tiempo de mirar la casa, que estaba pintada de un color blanco, acompañado por puertas de madera y ventanas de cristal de un tamaño colosal. Cuando abrió la puerta ella rápidamente hablo.

— ¡Kankuro, Kankuro! —exclamó ella asustada, y el aludido que apenas y podía saber de quién se trataba por culpa de la oscuridad de la hora solo le tomo por los hombros y sacudirla un poco, solo para tranquilizarla.

— ¡Tranquila, Sakura, relájate! —pidió el chico de rostro pintado. Quien después de unos segundos ella y estaba un poco mejor—, ¿qué sucede?

—Gaara… —murmuro ella apenas audible—. ¡Es Gaara Kankuro, si no hacemos algo él va…!

Un silencio misterioso se monto en aquel espacio pequeño, que era la puerta de madera. Sakura ni siquiera le miraba a los ojos en aquel momento, parecía estar buscando algo en su subconsciente y Kankuro ya sin sueño y algo confundido examinaba la expresión de la chica. De un momento a otro este no dijo nada más y le abrazo d una forma protectora y consoladora.

La mirada de ella estaba perdida, recordando una y otra vez escenas de sus sueños que ella quería censurar a toda costa, y aun así estas se mostraban más explicitas clavándole una daga en el pecho y todo el cuerpo. La mirada sádica de Deidara, el cuerpo frío que llego a parecer un títere de Gaara, la sangre salpicando por todas partes y llegando incluso hasta la mejilla de Sakura. Gritó con todas sus fuerzas contra el pecho de Kankuro, hundiendo el sonido lo más posible.

—Kankuro… si no voy… —empezó a murmurar ella—, si no voy… él va a…

—No…— interrumpió el castaño con una mirada más dura—. El es el Kazekage.

Paso un silencio breve, y Sakura se apretó más al pecho de Kankuro.

—Ellos lo asesinaran… —término diciendo—. Estoy asustada…


¡Fin!

¿Qué les ha parecido la historia? ¡Espero que genial porque no me mate horas en la pc por nada!

El próximo capitulo que subiré sera de mi Fic Detrás de la Ventana, por si están interesados :D

¡Adiós! Espero reviews...