Sólo tú puedes abrirme la puerta para que pueda entrar…
*02*
Un sol triste y opaco entraba por entre las cortinas abiertas de la ventana de la habitación de Archibald Craven, los pálidos rayos del astro despertaron a Mary Lennox cuando le dieron de lleno en su linda carita.
¿Tío Archie?- preguntó la niña rubia.
No, el señor de la casa no se encontraba en la habitación. Solo estaban Collin y ella en la cama ¿A dónde habría ido tío Archie?
Después de estirarse Mary despertó a su primo.
…
¿Escuchaste algo anoche, Martha?- preguntó Mary a su amiga cuando le sirvió el desayuno.
No, señorita Mary- dijo la hermana mayor de Dickon- solo la tormenta.
Pero Collin y yo escuchamos a alguien que cantaba o que lloraba, bueno, había alguien afuera- continuó hablando Mary mientras enfriaba un poco el avena que iba a comer.
Yo no escuché nada, señorita Mary, tal vez fue uno de los fantasmas del páramo- continuo la chica mayor- mi mamá dice que hay fantasmas en el páramo.
¡Martha! ¡No existen los fantasmas!- le reprendió con una sonrisa Mary- nunca he visto un fantasma en toda mi vida, ¡Ni en la India, ni aquí!
No porque no los ha visto no significa que no existan, señorita Mary- le sonrió Martha.
…
Después del desayuno, Mary salió a buscar a Collin quien seguramente ya se encontraría listo para ir a jugar a su Jardín Secreto.
¡Collin!- saludó su prima solo verlo.
¡Mary!- saludó a su vez el hijo del señor Craven- ¿has visto a papá?
No, no he visto a tío Archie desde ayer en la noche ¿por qué?- Mary llegó hasta la base de las escaleras donde se encontraba Collin- ¿pasa algo?
No, pero es muy extraño que no fuera a desayunar conmigo, siempre estamos juntos cuando está en casa- informó Collin.
Mary estaba a punto de decir algo cuando el grito de la señora Medlock los hizo correr al lado contrario del corredor.
¡¿La ventana?- gritaba el ama de llaves.
¿Qué tiene la ventana?- preguntó Ben, el jardinero, llegando de pronto, había hecho una pausa en su trabajo en los jardines para ir por algo caliente.
El exterior estaba muy frío por la tormenta de la noche anterior y el cielo estaba tan lleno de nubes negras que amenazaban otra tormenta en cualquier momento.
¡La ventana, Ben! ¡Rompieron el cristal de la ventana!- rugía la señora Medlock- ¿Quién ha sido?
Collin y Mary observaban con mucha atención la ventana rota, Mary no pudo evitar pensar que ese ventanal daba hacia el lado de la mansión del que habían escuchado –trataba de orientarse- el llanto-canto de la noche anterior. El vidrio estaba roto como si alguien le hubiera dado un fuerte puñetazo; pero ¿quién?
¿Qué es tanto ruido?- preguntó el señor Craven llegando de pronto.
Llegó tan de improvisto que todos dieron un salto, no lo habían escuchado acercarse.
¡Papá, el vidrio se rompió!- informó al momento Collin adelantándose a la señora Medlock.
Archibald se sonrió.
Tal vez fue la tormenta- le trato de tranquilizar su padre- tal vez alguna rama de un árbol le golpeó y la ha roto.
Pero de este lado no hay árboles, tío Archie- habló Mary.
De pronto la niña lo notó, tío Archie tenía las manos dentro de las bolsas de su bata de noche, una abrigadora bata de color vino pero ¿porqué la bolsa derecha se veía más oscura que la otra?
Vamos, vamos- llamó la señora Medlock- deben irse de aquí sino se cortaran con los vidrios. ¡Martha, venga a limpiar!
Sí, señora- contestó la jovencita.
…
Archibald Craven vio como su hijo y su sobrina se alejaban con rumbo al jardín secreto junto con Ben.
Martha y la señora Medlock comenzaron a limpiar todo el desastre de la ventana rota mientras él caminaba lentamente por el corredor perdido en sus pensamientos.
Solo llegar a su habitación sacó las manos de los bolsillos, su mano derecha sangraba todavía a causa de unos profundos cortes en los puños.
¿Qué había pasado?
Recordarán que Archibald Craven se había quedado pensando en la voz que cantaba y lloraba al mismo tiempo durante la tormenta pasaba, había intentado conciliar el sueño pero parecía que el reposo no sería para él esa noche… la mañana casi estaba presente mientras la lluvia continuaba azotando los cristales de todos los ventanales de la mansión cuando volvió a escuchar la misteriosa voz; pero ahora podía jurar con toda seguridad que se trataba de la voz de su amada Lillias, su amada esposa que había perdido hacia once años…
Parecía como si estuviera en trance ya que lentamente se levantó de la cama sin despertar a ninguno de los niños que dormían junto a él y tras colocarse la bata de noche color vino que Mary aseguraba le sentaba "apropiadamente" se encaminó a la puerta y con un leve chirrido se encontró afuera en el corredor.
Sí, no se había equivocado, era la nota de la melodiosa voz de Lillias, su amada Lillias, caminó en silencio con el corazón palpitando fuertemente en su pecho por la emoción ¿Sería Lillias? ¿Sería un sueño? No necesitaba ninguna vela para ubicarse dentro de su propia casa, sabía hacia dónde debía ir solo guiándose con la voz de su amada esposa.
Sabía que ella descansaba en el camposanto desde hacía años, eso decían todos; pero, ¿y si ella nunca se había ido? ¿Y si siempre se había quedado con él acompañándolo? ¿Fantasmas? No, no había fantasmas en la casa, solo era una vieja casa triste y solitaria para un antaño hombre triste y solitario pero ¿si no era un fantasma que era? ¿Quién era quien cantaba y lloraba al mismo tiempo bajo la tormenta?
Siguiendo el correr de sus pensamientos Archibald Craven llegó hasta la ventana que Mary ubicaría en la mañana como dónde había escuchado el llanto y el canto de la tormenta, sí, la niña no estaba equivocada, Archie estaba de pie frente al ventanal mirando hacia la oscuridad del páramo que rodeaba la mansión, escuchaba atentamente la voz de ese misterioso ser que le llamaba, que le hechizaba. No fue hasta que un relámpago iluminó la noche que moría a la distancia que lo vio, ¡Sí, no había duda! ¡Había alguien afuera! ¡Y no era cualquier alguien!¡Era ella, era Lillias!
¡Lillias!- gritó Archibald sin poder creer pero su grito fue callado por un trueno- ¡Lillias!
La figura como se había dejado ver también desapareció, parecía que había sido un cruel juego de la noche que lo había engañado ¡Jugar de esa forma con un hombre torturado!
Archie no prestó atención a que no había nadie afuera, seguía gritando el nombre de Lillias desesperado ¡No quería que se fuera de nuevo! Si solo era una alucinación, ¿qué le costaba quedarse un momento más? Si era un sueño ¡Aun no deseaba despertar! Sin darse cuenta se había acercado cada vez más al vidrio de la ventana hasta que su propio reflejo era lo único que se veía en el cristal. Desesperado lo golpeó con todas sus fuerzas rompiéndolo y lastimando profundamente su mano.
El dolor lo hizo reaccionar. ¿Qué estaba haciendo? ¿Se estaba volviendo loco? Pensó en regresar a la habitación con su hijo y con Mary pero aun estaba tan desconcertado con sus acciones y sus pensamientos que prefirió pasearse por los corredores oscuros, tal vez eso lo calmara un poco.
Cuando Mary y Collin encontraron a la señora Medlock y la ventana rota, Archibald no tuvo el valor de descubrirse como el responsable ¿cómo explicarle lo sucedido a Collin? No, no podía, ya encontraría la forma de inventarse algo creíble cuando pidiera a Martha que le vendara su mano lastimada.
…
En efecto Archibald Craven había visto algo en el exterior de la casa, algo que no podía entrar a menos que se le invitara a pasar como a todo huésped, fue hasta que el señor Craven rompió el vidrio de la ventana, que el visitante nocturno lo tomó como la invitación de pasar al frío hogar… Inconscientemente, ahora sin que nadie se diera cuenta un alguien o un algo seguía paso a paso a Archibald Craven, cuando mintió a su hijo, estaba detrás de él, cuando caminó por el corredor, le seguía sus pasos, y ahora en su habitación mientras contemplaba su mano herida, también sollozaba en silencio por la sangre derramada y por las punzadas de dolor que Archie sentía… Alguien había llegado con la tormenta y no tenía la intención de irse…
Continuara…
