"Conflagración mística".
Por Neo-coatl18.
TOMO A.
Cap.1: "La huida del planeta Ara (primera parte)".
Sistema estelar: "Ara".
Muy interior del palacio real del semi-devastado y ahora sometido planeta Ara, habia un pasadizo secreto del cual solo el rey araita Neoth y unos cuantos sabian de su existencia. Un pasadizo que se habia construido, mas que anticipada, premonitoriamente como una via de escape alterna… por el que transitaban presurosos la princesa Anyag, el general Taek, y la escolta de diez soldados araitas que los acompañan hacia donde se encuentra el unico medio que les permitiria huir y ponerse a salvo de las fuerzas mictlanianas.
Totalmente ajenos a los terribles sucesos que se han dado hasta el momento, ellos continuaban avanzando rapidamente a través de ese frio y solitario pasadizo; pero repentinamente Anyag se detiene y voltea hacia atrás, pues tiene el presentimiento de que algo ha sucedido en el lugar donde su padre se encuentra.
Al notar esto, Taek y los soldados se detienen. Y acercandose a la preocupada jovencita, le pregunta:
"¡Princesa Anyag, ¿qué es lo que ocurre, porque se ha detenido?!".
Pero la joven no le responde al momento, absorta totalmente en esa incertidumbre. Taek no puede evitar el compartir la preocupación que se refleja en el rostro de Anyag... pero sabiendo que no hay tiempo que perder, le llama nuevamente su atención:
"¡Princesa Anyag!"...
Al escuchar su voz, Anyag vuelve a la realidad y volteando su vista hacia Taek, le expresa a modo de disculpa:
"¡¿Eh?, perdone general Taek!... lo que ocurre es que tuve un terrible presentimiento..."
"¿Un presentimiento?"- le interroga curioso el oficial de mas alto rango en el ejercito araita.
Anyag comienza a explicarle:
"¡Asi es!... de pronto, senti en mi interior una sensación escalofriante... ¡como si algo tragico hubiera sucedido en donde se encuentra mi padre!"- y con la intención de retroceder, Anyag avanza unos cuantos pasos mientras expresa con desesperación- "¡Debo volver... no debo abandonar a mi padre!".
Pero el general Taek, apresurándose se acerca a la chica y sujetándola del hombro derecho, le expresa de modo razonable:
"¡No princesa Anyag!; no debe volver alla, debemos continuar con lo ordenado por su padre. Quiza tenga razón en lo que dice, pero no tenemos porque retroceder..."
"¡Pero, ¿cómo puede pensar eso, general Taek?... ¡no debemos abandonar a mi padre, el corre un gran peligro!"- le replica la princesa Araita, mientras que en sus ojos se manifiesta la desesperación y tristeza que tan terrible situación le provocan.
Taek al ver la triste mirada de Anyag, no puede evitar compadecerse de ella. En verdad le parecia algo doloroso que una chica como Anyag tuviera que alejarse de su padre durante mucho tiempo , justo en los momentos que mas lo necesitaría... sin embargo, las circunstancias tuvieron que forzar a ambos a tener que tomar tan lamentables senderos. Por ello, creyendo que de algún modo u otro tenia que darle animos, comienza a expresarle al mismo tiempo que la toma suavemente de los hombros:
"¡Escuche, princesa Anyag!... se lo que siente en este momento, puesto que sera difícil para usted la ausencia de su padre durante quien sabe cuanto tiempo. No crea que para mi sea también algo facil, puesto que yo tengo en alta estima al rey Neoth y si por mi fuera, me hubiera quedado en el salon real a defenderlo incluso con mi propia vida. Pero
Su majestad me encomendó la proteccion de su vida, y no me dare por vencido hasta sacarla sana y salva de Ara, luchare contra lo que sea y quien sea para cumplir con mi mision. Ademas, por su padre no se preocupe… a los mictlanianos les conviene mas que permanezca vivo, puesto que solo asi podran tener bajo su control a todo el sistema estelar de Ara; ¡si logramos salir de aquí y llegamos a donde se encuentra el planeta- sede del F.M.E, podremos con la ayuda de los mundos aliados planear un contra-ataque y liberar tanto a Ara como a su padre!.¡Se lo aseguro, confie en mi!"- concluye, al mismo tiempo que en su rostro se dibuja una sonrisa llena de confianza.
Cuando acaba de oir las palabras de aquel oficial araita, Anyag lo observa fijamente a los ojos, mientras reflexiona sus palabras… y fijando su vista tambien en aquel objeto misterioso que es la pequeña caja negra que lleva en sus manos, la cual le fue encargada por su padre, le responde llena de seguridad:
"¡De acuerdo, general Taek!, ¡confio en lo que usted me dice!".
Taek sonrie nuevamente satisfecho y le dice a Anyag:
"¡Se lo agradezco princesa!... ¡sigamos adelante, no hay tiempo que perder!".
"¡Si!".
Y asi ellos continuan su camino hacia el punto que deben llegar. Anyag vuelve su vista hacia atrás nuevamente, mientras piensa de manera melancolica:
("¡Papa', espero volver a verte pronto!").
Salon principal del palacio real:
Después de haber derrotado con suma facilidad a la guardia de soldados araitas que protegían sin éxito al rey Neoth, aquel oscuro guerrero se lanza ahora sobre su siguiente "presa", ni mas ni menos, que el mismo soberano araita; este, creyendo que su muerte esta pronta, cierra sus ojos en espera de que aquella extraña y aterradora arma que lleva consigo ese asesino, termine por hacerlo pedazos. Pero inesperadamente sucede lo contrario:
"¡Je… abre los ojos, viejo imbécil, que aun es muy pronto para que recibas a la muerte!".
Al escuchar esto, Neoth se siente sorprendido de continuar vivo; pero al abrir sus ojos el impacto se hace mayor al descubrir como la punta de esa arma que carga el siniestro guerrero, esta a solo unos centímetros de rozar su cuello. Mientras que el despiadado asesino, quien se encontraba frente a el con una pose amenazante, continua hablándole:
"¡Vaya suerte la tuya!, ¡no creerás que soy tan estúpido para quitarte la vida así nomas... puesto que el sagrado imperio del Mictlan cree que aun le puedes ser de utilidad en la "reorganización" que pronto llevaremos acabo sobre tu pueblo, je, je, je!".
Pese al temor que se aloja en el, Neoth no duda en interrogarle a ese truhan:
"Quien… ¿Quién es usted?, ¿Cuáles son sus intenciones?!".
El oscuro guerrero, con evidente molestia, le responde:
"¡Pero que impertinencia la tuya, reyezuelo!... aunque si deseas saber de mi, con gusto me revelo…". Y quitándose la oscura capucha que lleva encima de su cabeza, deja su aspecto al descubierto: se trata de un hombre no mayor de 40 años, piel clara, cabello negro, largo hasta la mitad del cuerpo, de aspecto desaliñado y barba de candado… pero la característica mas inquietante de su rostro eran sus ojos, los cuales destellaban con un espeluznante color rojo intenso; esos ojos de ningún modo podían ser humanos- "¡Mi nombre es Jhevarak, cazador negro al servicio del Mictlan!... y en cuanto a mis intenciones, solo te puedo decir que yo y mis discípulos estamos aquí para garantizar la seguridad… ¡debemos asegurarnos de que ni tu ni cualquiera de los gusanos que habitan este miserable mundo, atente contra los mandatos de nuestro supremo emperador!, ¿entendido, reyezuelo?"- y al momento que apunta con su arma directo a los ojos del emperador araita, al mismo tiempo que en la punta de esta se manifiesta un destello que despide un calor molesto para el, casi al punto de quemárselos. Ante esto, el oscuro guerrero solo mira divertido como Neoth reacciona ante aquella tortura, cubriéndose los ojos con su mano derecha.
Sin embargo, la expresión de aquel siniestro guerrero cambia al instante de la burla a la severidad cuando le pregunta al emperador araita:
"¡Por cierto, falta alguien mas aquí… ¿donde esta tu hija, reyezuelo?!".
Neoth, quien aun resiente el dolor de tortura que le aplico Jhevarak, a pesar de ello no esta dispuesto a revelar la ubicación de Anyag y por ello, le interroga fingiendo ignorancia:
"¿Mi hija?... ¡no tengo idea de lo que usted me habla!".
Pero lo único que provoca con esto, es que aquel cazador oscuro se enfurezca aun mas… y sin pensarlo 2 veces, lo toma del cuello con tanta fuerza que el soberano siente como el aire le falta casi en su totalidad… mientras le expresa a gritos:
"¡¿Acaso quieres verme la cara, maldito regente de pacotilla?!... ¡bien sabemos en el Mictlan que tienes Una hija llamada Anyag!. Asi que te voy a dar 10 segundos para que la mocosa aparezca en este mismo instante… ¡o de lo contrario, con mi propio poder derribare desde sus cimientos este inmundo basurero; pues si ella se oculta en algún rincón, no me importa que muera aplastada, je, je!"- concluye, al mismo tiempo que con su arma apunta hacia un lado, mientras que en la punta de esta se manifiesta una pequeña esfera de energia.
Neoth comienza a sudar debido a la desesperación que lo domina; no es que le importe que su palacio acabe por ser destruido… pero si Anyag aun no ha escapado junto con quienes la acompañan, el enorme poder de aquel cazador negro podria alcanzarlos y hacerlos desaparecer, junto con el secreto que la princesa lleva en sus manos. De ningun modo podria revelar su ubicación y solo esperaba que ellos estuvieran ya a apunto de partir. En cuantos a aquel siniestro guerrero, esperaba impaciente su pronta respuesta, aunque casi sentía ganas de destrozarle el cuello en ese mismo instante; pero al observarlo fijamente al rostro, mediante los movimientos de sus ojos daba la impresión de poder "leer" sus pensamientos… y cuando la mirada del emperador araita se torna hacia el acceso secreto del pasadizo, Jhevarak nota rapidamente esto y de manera sorpresiva, apunta su arma hacia ese punto, ¡saliendo disparada de estas un rayo de luz que al golpear en ese lugar, la puerta corrediza estalla, dejando al descubierto el pasadizo secreto!.
Neoth no puede dar credito a ese acontecimiento, pese a seguir siendo sujetado del cuello por el siniestro guerrero mictlaniano; pero para su suerte, Jhevarak lo suelta bruscamente y lo deja caer sobre su trono. Y mientras Neoth intenta recuperar la respiración, Jhevarak lo observa lleno de ira y comienza a reclamarle a gritos:
"¡¿Asi que ese era tu secreto, miserable reyezuelo?... ¿una via de escape que pensaste estupidamente jamás íbamos a descubrir?!".
Aun incredulo y ya algo recuperado, Neoth le interroga:
"¡¿Pero… como… como supo sobre esto?!".
Jhevarak comienza a explicarle, con cierto tono de alarde:
"Veras… ¡yo tengo el poder de leer la mente!; asi es, yo puedo penetrar y conocer los pensamientos de mentes debiles como la tuya. ¡y vaya que tu mismo me facilitaste el poder de hacerlo!..."
"¿Cómo, que yo mismo le facilite el poder de leer mi mente?, ¡no entiendo!"- le interroga intrigado el rey araita.
"¡Es porque pude comenzar a leer tus pensamientos a través de los gestos de tu cara y el movimiento de tus ojos, como quien conoce de lo que trata un libro con solo ver su portada!. Es sencillo: las expresiones faciales y corporales son tan solo "vías de escape" de las emociones, las cuales se originan en la mente… cuando las mentes comunes no tienen control sobre sus emociones y las expresan exteriormente, nosotros podemos mediante estas, acceder y conocer sus pensamientos. Ello requiere un minimo esfuerzo, que solo ocupamos en grado mayor con mentes verdaderamente fuertes; pero en tu caso, gracias al temor que escapaba de tu mente... ¡pude saber acerca de ese maldito pasadizo y como tu hija y algunas ratas del ejercito araita lo usan como una alternativa para intentar escapar de nosotros!".
Al terminar de escuchar esto, el asombro de Neoth aumenta tanto como su angustia; piensa que gracias a su "error", aquel cazador negro pudo leer su mente y saber el secreto del escape de Anyag y quienes la protegen y ahora, esos rufianes podrán alcanzarlos sin que el pueda evitarlo. Mientras tanto, Jhevarak vuelve su vista hacia el acceso descubierto, perdiéndose en lo mas profundo de aquel extenso pasillo y después de unos segundos, declara:
"¡Que sorpresa!, ¡puedo ver que la mocosa también lleva consigo algo mas!... ¿acaso se trata del mismo secreto que nosotros hemos buscado por tanto tiempo, el cual permitiria a nuestro supremo emperador regir al universo por toda la eternidad?".
Al escuchar esto, Neoth esta tan sorprendido que no puede expresar palabra alguna. No puede asimilar el como aquel siniestro guerrero logro saber que Anyag lleva consigo el secreto que tambien le habia encomendado. Su angustia aumenta mas en ese momento, puesto que no solo Anyag y sus protectores corren peligro, sino que los mictlanianos tambien llegarian a poseer en sus manos el secreto mas poderoso que amenazaria la estabilidad de todo el universo. Desde el principio, juro a quienes le habian encomendado la custodia de tan importante objeto que no dejaria jamas que este cayera en manos equivocadas, aun si para ello debia arriesgar su propia vida; pero desafortunadamente, sentia ahora el dolor de haber fallado a aquella promesa y permitir que tanto la vida de su hija como la de todos los que habitan el cosmos esten en peligro de ser sometidos al tiranico mandato del oscuro Mictlan.
Mientras tanto, Jhevarak medita durante unos segundos y dirigiendose a sus acompañantes, expresa:
"¡Bien, como no debemos perder el tiempo en conjeturas, hay que detenerlos en este mismo instante antes de que logren su huida!"- al momento, mira hacia los otros tres individuos que también están encapuchados y mientras se dibuja en su rostro una siniestra sonrisa, les ordena- "¡Escuchen, discípulos mios!... ahora es su turno para actuar, y la primera orden que les doy es dirigirse por ese pasillo para capturar a esa mocosa llamada Anyag y a las basuras que la escoltan y la protegen. Lleven consigo a un comando de nuestros soldados y alcáncenlos ahora mismo; y cuando lo hagan, ¡procuren no dejar con vida a ninguna de esas ratas, solo serian un estorbo!. Pero con respecto a la princesita, ¡traiganla aquí junto con el valioso objeto que lleva consigo y cuiden que no sufra daño alguno… claro, nuestro supremo emperador la quiere también a ella intacta, je, je!".
"¡Si maestro!"- le responden al unisono los otros 3 individuos encapuchados, al mismo tiempo que uno de los oficiales del ejercito mictlaniano, ordena a un conjunto de 20 soldados ir también en busquedad de la princesa y sus acompañantes. Los soldados obedecen al instante y de modo muy disciplinado pero presuroso, aquel comando avanza por delante de los oscuros guerreros en dirección al pasadizo. Despues de que estos han accedido, los 3 discipulos de Jhevarak también avanzan tras de ellos sin titubear; pero a pesar de los urgente de aquella misión esos 3 guerreros oscuros se mueven con una inquietante calma, como si ellos tuvieran anticipado el éxito.
Neoth, desesperado por ver como aquellos rufianes se dirigen para capturar a Anyag y quienes la cuidan, sin importarle las consecuencias se levanta rapido de su sitial con intencion de correr hacia el pasadizo y evitar de alguna forma que lo hagan:
"¡No Anyag!, ¡no les permiti… aghh!"- peor la momento, ¡recibe un puñetazo muy fuerte en la boca del estomago por parte de Jhevarak!; totalmente adolorido, el soberano araita retrocede unos pasos hasta volver a sentarse en su trono, mientras que el cazador negro le grita de modo amenazante:
"¡Quieto, maldito reyezuelo!, ¡si en verdad quieres garantizar tu seguridad y la de tu hija, sera mejor que no intentes ninguna idiotez!... ¡no nos provoques!".
Neoth pese al intenso dolor que le ha provocado el violento ataque de Jhevarak, su unica preocupación seguian siendo Anyag y el secreto que lleva consigo. Y por mucho que el lo quisiera, no podia hacer nada por detener a esos rufianes que van tras su hija. Asi que lo unico que puede hacer, es tener la esperanza de que la princesa araita logre escapar a tiempo:
("¡Anyag… espero en Dios que puedas escapar de Ara sana y salva!").
Interior del pasadizo secreto:
Anyag, el general Taek y la escolta que los acompañan, llegan frente a una enorme puerta metalica la cual parece ser su meta final. Al ver aquella entrada herméticamente cerrada, la joven solo atina a expresar una interrogante sin dirigirse a nadie en especifico:
"¡¿Pero… como vamos a seguir avanzando, si no parece haber a la vista forma alguna para abrir esta puerta?!".
Taek, mientras tanto, observa detalladamente aquella puerta bien cerrada, cuando en eso su vista se centra en el lado izquierdo de esa puerta, al vislumbrar una especie de cuadro adherido a la pared. El general araita se mueve rápidamente hacia aquel punto y al observarlo detenidamente, se da cuenta de que ese cuadro es una especie de tablero el cual contiene botones grabados con caracteres alfa-numericos escritos en el propio idioma de los araitas. Taek sabe que para poder abrir aquella puerta, debia marcar el aquel tablero un codigo de letras y numeros secretos; y al momento intenta recordar aquel codigo que el rey Neoth le habia confiado horas antes de que diera inicio el ataque de los mictlanianos:
(Flash-back).
"¡Desafortunadamente, lo hemos confirmado… la flota invasora del Mcitlan se dirige hacia nuestro sistema estelar!"- le expresa temeroso el rey Neoth a su mas alto oficial de la armada araita. Al escuchar esto, Taek no puede evitar el quedar sin habla… pero al instante, reacciona y tratando de mantener la compostura, le responde:
"¡Es terrible saber que los mictlanianos estan pronto a invadirnos!; pero no se preocupe su majestad… ¡estamos listos para hacerle frente a esos malditos, sin importar las consecuencias!".
Neoth muestra una una ligera sonrisa como respuesta a la entusiasta declaracion del gral. Taek… aunque en el fondo, sabe que son muy pocas las posibilidades de triunfar ante el abrumador poderio del ejercito del Mictlan. Por lo tanto, el soberano de Ara decide explicarle en ese mismo momento a sumas alto oficial de confianza, el plan que tiene en mente:
"¡Escuche, gral. Taek!... en caso de que no obtengamos el triunfo sobre nuestros enemigos, llevaremos a cabo el plan de escape que seria nuestra ultima alternativa…"
"¿Acaso se refiere a…"?"- al momento, le interroga el general, adelantandose. Pero el soberano tambien le responde al instante:
"¡Asi es!, haremos uso del pasadizo secreto, Sin embargo, tendre que explicarle que, al final de este nos esperara una nave, la cual nos permitiria huir hacia el espacio y de ese modo, dirigirnos al planeta-sede del F.M.E. Pero durante ese recorrido deberá memorizar este pequeño "verso" que le indicare a continuación, el cual se trata en realidad de una clave codificada que le sera util en un momento determinado"- concluye Neoth.
Taek se muestra intrigado por esto, pero refiere escuchar atentamente a su soberano antes de hacer cualquier interrogante.
Neoth comienza a explicarle:
"Bien escuche con suma atención:
"El principio de la expresión y el principio universal se unen;
Alfa y Omega caminan siempre hacia la perfección.
Como a los 4 extremos del altar, 4 velas se encienden,
¡En cada extremo del universo, el hombre por estos principios guiado,
Hallara la total comprensión!".
Muy bien, espero que haya memorizado bien este verso… ¡confio en que sabrá decodificar y darle el uso en el momento adecuado, general Taek!"- concluye el soberano de Ara.
"¡Asi es, su majestad!"- le contesta afirmativamente el general araita. Pero no dispuesto a guardarse una duda muy importante, le interroga- "Sin embargo, su alteza… si me perdona la duda, ¿podria saber por anticipado en que momento me será útil tal clave?".
Neoth cierra los ojos y mientras da un pequeño respiro, solo le responde:
"¡No se preocupe, durante ese recorrido lo descubrirá sin dificultad!... ¡asi lo hara, puesto que usted cuenta con una inteligencia excepcional!".
"¡Gracias su majestad, no lo defraudare!"- le responde algo sorprendido el militar de mas alto rango de Ara.
(Fin del flash- back).
("¿De manera que para esto era precisamente el verso del rey Neoth?... ¡cielos, esto es un verso-acertijo, como los que se usan en la universidades araitas; es un método que se utiliza para comprobar el nivel de inteligencia y deducción de los estudiantes!. Requiere de un profundo análisis que llevaría mucho tiempo, algo que seria fácil para mentes muy avanzadas. ¡Pero no debo titubear, puesto que de esto dependen nuestras vidas!... ¡vamos… piensa…!")- reflexiona el gral. araita, mientras se concentra en hallar el significado de aquel verso-acertijo. Anyag únicamente lo observa, intrigada por saber que es lo que Taek piensa mientras mantiene su vista fija en el tablero… pero por alguna razón, prefiere no distraerlo.
Por fortuna, después de unos instantes de reflexionar, Taek expresa de modo entusiasta:
"¡Por fin, lo tengo!".
Anyag y el resto de sus acompañantes no pueden evitar sentirse algo desconcertados ante la reacción de Taek. Pero al instante, es la princesa araita quien se dirige a el interrogándolo:
"Disculpe, gral. Taek… ¿a que se refiere?"…
Taek, en el mismo tono entusiasta, le explica:
"¡Disculpe usted princesa, por no haberle explicado desde el principio el porque de que reaccione asi!; pero por fin, ¡conozco la clave para accesar en este tablero y asi, la entrada pueda abrirse!".
"¡¿Habla… en serio?!"- le vuelve a interrogar Anyag, con un tono que refleja alegria.
"¡Si, por supuesto!, y ahora mismo llevare a cabo el procedimiento".
Y ni tardo ni perezoso, Taek comienza a teclear en el tablero aquella clave:
"A1AZ10ARA8… ¡vamos, ábrete!"- y cuando la clave termina por ser accesada, ¡la enorme puerta comienza a abrirse dividiéndose a la mitad y desplazándose hacia los lados!. Al ver esto, Anyag no duda en expresar jubilo, lo mismo que los soldados araitas:
"¡Si, bien hecho, gral. Taek!, ¡usted es el mejor, si!".
El militar al momento le agradece, mientras piensa satisfecho:
("¡No fue una gran dificultad!; el verso tan solo esta basado en viejos principios matematico- filosoficos que hasta los niños conocen bien: "A" es la primera letra del alfabeto, o sea el principio de la expresión. "1" es el principio universal o sea, el principio de las matematicas, el idioma de todo el universo. "Alfa" y "Omega" tan solo eran como antiguamente se les conocio a las letras "A" y "Z", mientras que el numero "10" simboliza la perfección; y en cuanto a "Ara8" el primero es el mismo nombre de nuestra nación, nombre que significa: "Altar" y 8 es la suma de 4+4… ¡después del todo, fue relativamente facil, ja, ja!").
Cuando la enorme puerta se termina por abrir, el grupo sabe que no deben perder el tiempo en acceder alli:
"¡Vamos, princesa Anyag, hay que continuar!"- le expresa el general.
"¡Si!"- asiente Anyag y al instante, todos avanzan.
Cuando ellos terminan por cruzar aquella entrada, Anyag y sus acompañantes se muestran sorprendidos por el sitio donde se hallan: es una especie de enorme bodega casi vacia en su totalidad, sin ninguna salida al exterior. Sin embargo, es lo unico que se halla frente a ellos lo que mas asombrados los deja: ¡una gran nave espacial plateada y de forma triangular!... aquel transporte lleva como distintivo la bandera de Ara en el lado derecho, la cual consiste en un rectangulo de color verde, y en el centro de este, se encuentra dibujado una especie de reliquia antigua llamada: "Altar portátil", la cual tenia forma de un candado, mientras que 4 estrellas rodean este objeto, de arriba abajo y a los lados cada una.
Los presentes no dejan de contemplar asombrados aquella majestuosa nave… cuando repentinamente, ¡la enorme puerta se vuelve a cerrar automáticamente, haciendo un gran estruendo!. Ante esto, Anyag y su escolta se sobre-saltan y vuelven su vista hacia el acceso… el unico que no lo hace es Taek, quien piensa:
("¡Vaya, esta es una puerta automatizada, la cual se cerro instantáneamente después de que todos cruzamos!; es para evitar que, en caso de que algún enemigo nos siga, no pueda acceder aquí… ¡solo espero que nadie nos haya seguido!").
Después de aquella repentina sorpresa, el grupo continua avanzando en dirección hacia la nave, cuando inesperadamente, ¡uno de los lados de la nave se abre a manera de rampa!. Los presentes se detienen bastante sorprendidos por esto, pero sin perder tiempo los soldados araitas reaccionan y se colocan rapidamente frente a Anyag y el gral. Taek, para prevenir una posible amenaza. Y al ver como de aquella nave estacionada una silueta desciende, los soldados se preparan y a puntan sus armas, mientras que la princesa araita y Taek solo miran llenos de incertidumbre… pero cuando la figura se va acercando a ellos, esta alza las manos en señal de estar desarmado y les dice:
"¡Esperen soldados!, ¡no soy una amenaza para ninguno de ustedes!".
Taek rápidamente reconoce a aquel individuo y da la orden a sus soldados para que bajen sus armas:
"¡Alto, dejen de apuntar sus armas!, ¡el es de los nuestros!".
Los soldados obedecen al instante. Mientras que el gral. Taek avanza lentamente hacia aquel individuo y cuando ambos estan frente a frente, este le expresa a modo de agradecimiento:
"¡Se lo agradezco, gral. Taek!"- concluye con un saludo militar de su mano llevandolo a la frente.
Taek le responde de la misma manera, mientras le expresa:
"¡No es nada, comandante Oresthiak!".
Artol Oresthiak, su nombre completo, es un oficial cuyo rango era el de un rango debajo de Taek. De aspecto juvenil y bien parecido, cabello corto pero abundante, ojos color amarillo, estatura mediana, piel clara. Su edad oscilaria entre los 25 y los 28 años, ademas de llevar siempre puestos unos anteojos redondos, debido a un defecto de la vista; su carácter es el de una persona confiable y optimista.
Al instante los soldados, quienes todavian estaban perplejos, reaccionan al escuchar a uno de ellos proclamar:
"¡Oficial en el area!"- comenzando a tomar formación en linea y en posición de firmes.
Al observar esto, Taek se dirige a aquel joven oficial y le expresa a modo de disculpa:
"¡Le pido de la manera mas sincera que nos perdone, comandante Oresthiak!... es solo que llegamos aquí algo tensos y no esperábamos encontrar a alguien mas en este lugar".
A lo que Oresthiak, de modo muy tranquilo, le responde:
"¡No se preocupe por ello, gral. Taek!, después del todo es comprensible que reaccionen de ese modo. Mi presencia aquí es inesperada… y posiblemente se hubiera tratado de algun enemigo, que pudiera haberse infiltrado".
En ese momento, Anyag se acerca a ambos, mirando al joven oficial con cierta curiosidad. Taek no pierde el tiempo en hacer las respectivas presentaciones:
"¡Ah, por cierto!... ¡C. Oresthiak, ella es la princesa Anyag Xe-ackat, hija de nuestro noble soberano!"- y dirigiendose a la joven- "¡Princesa, permitame presentarle al oficial Artol Oresthiak, comandante en jefe de nmuestra fuerza aerea y sideral!".
Oresthiak, de manera caballerosa, le toma la mano a Anyag y le expresa:
"¡Aunque se muy bien de usted, es un gran placer poder conocerla en persona, princesa Anyag!"- concluyendo con un beso en la misma mano.
Anyag, quien al instante se sonroja, le responde al joven oficial de manera amable:
"¡Muchas gracias, comandante Oresthiak!... ¡es usted todo un caballero!".
Taek interrumpe, declarando:
"¡Perdone mi insistencia, C. Oresthiak, pero debemos partir en este mismo instante!; la situación se ha tornado bastante difícil y por el momento la única esperanza que tenemos, es huir de Ara y llegar hasta donde se ubica el F.M.E . Solo asi podremos poner a la princesa Anyag a salvo a la vez obtengamos ayuda para después llevar a cabo la liberación de Ara".
"¡Si entiendo!"- expresa Oresthiak, con un tono melancolico en su voz. Y añade- "Desde que llegue aquí, no he dejado de coordinar desde este mismo sitio las acciones de resistencia contra el invasor; ¡sin embargo… todo ha sido en vano… la mayor parte de nuestras fuerzas han caido y aun no estoy seguro de cuantos elementos continuan existiendo!... ¡en verdad, lamento que todo haya terminado asi!".
Taek al ver el pesar que inunda al joven oficial, le expresa como una manera de darle animos:
"¡No se preocupe, C. Oresthiak!, era evidente la superioridad militar del Mictlan; y pese a que nuestras fuerzas lucharon tan valientemente por evitar esta hecatombe, ¡desafortunadamente la derrota fue nuestro destino!. Pero no hay aun porque apesumbrarse… ¡en medio de la adversidad, siempre brillara una pequeña luz de esperanza que tarde o temprano se expandirá!".
Al escuchar esto, Oresthiak recupera un poco su animo y le expresa a su superior:
"¡Muchas gracias de nuevo, gral. Taek!, ¡por infundirme confianza!".
Taek sonrie con cierta satisfacción… pero al momento, cambia de tema y le interroga:
"¡Bien, C. Oresthiak!, es evidente que su presencia aquí obedece al hecho de que usted fue designado por el rey Neoth para pilotear la nave de escape, ¿no es asi?... sin embargo, desearia saber, ¿Cómo fue posible que pudiera llegar y acceder a este lugar secreto?".
Oresthiak no titubea en explicarle:
"¡Fue sencillo!... un dia ante de que iniciara la invasión, el rey Neoth hablo conmigo y me confio una especie de verso-clave, el cual contenia el codigo alfa- numerico que me permitiria el acceso a este sitio; ¡al principio, pense que era complicado… pero en verdad, era solo una adivinanza para niños!. Supongo que a usted tampoco se le hizo muy difícil poder descifrarla, ¿no es asi, general?, ¡je, je ,je!".
Pero Taek, quien trata de disimular la vergüenza que su cara refleja, al mimo tiempo que una pequeña gota de sudor se manifiesta en su rostro, piensa:
("¡Gracias C. Oresthiak, por hacer "evidente" lo "privilegiada" que es mi inteligencia!")- pero con una sonrisa forzada, le contesta- "¡por supuesto, comandante, asi fue!".
Pero al momento, Artol recuerda algo que para el era muy importante saber en ese momento, por lo cual se dirige a ellso con la siguiente interrogante:
"¡pero diganme, ¿Dónde esta el rey Neoth?, ¿Por qué no se encuentra aquí con ustedes?!".
Anyag, quien vuelve a adoptar un semblante triste, comienza a explicarle:
"¡Mi padre… el prefirio quedarse en el palacio real!. Quiso que unicamente yo me salvara y el en cambio, se quedaria para vivir bajo el yugo de los mictlanianos y asi, ayudar a nuestra gente. Inclusive, tambien me confio el cuidado de este objeto tan misterioso"- concluye, enseñandole la pequeña caja negra que lleva en sus manos.
Impactado por escuchar esto, Oresthiak mira primero hacia aquel objeto curioso y al llevar su vista a la mirada triste de la princesa araita, se compadece de ella y le expresa como una manera de darle animo:
"¡Princesa Anyag!... aunque es difícil entender los motivos por los que nuestro soberano haya tomado tales decisiones; ¡estoy seguro que lo hizo movido tanto por su amor hacia usted, como a nuestra gente!. No se entristezca por favor… ¡tal como lo dijo el gral. Taek, siempre habrá una luz de esperanza entre la oscuridad!".
Anyag, al escuchar esto por parte del C. Oresthiak, fija sus ojos en los de el como reflexionando aquellas alentadoras palabras… hasta que ya un poco mas animada, la chica le responde:
"¡Gracias comandante!, ¡le agradezco a usted a al gral. Taek el apoyo que me brindan en este momento tal difícil!".
Oresthiak sonrie con satisfacción, lo mismo que el gral. Taek. Y al momento, expresa:
"¡Bien, princesa Anyag!, como su piloto designado para conducir la nave: "Aurora"…"
"¿"Aurora"?, ¿asi se llama?... ¡es un nombre muy hermoso!"- le interrumpe la joven.
"¡Si, ese es su nombre, gracias por le cumplido!"-le responde Artol, de modo simpatico. Y continua- "Como le iba diciendo, el rey Neoth me confio la mision de sacarla sana y salva de Ara. Por lo tanto, le ruego que abordemos ahora la nave, para partir lo mas pronto posible".
"¡Gracias, sera todo un placer!"- le responde agradecida Anyag. Pero cuando ellos avanzan hacia la nave: "Aurora" para abordarla, de pronto… ¡un fuerte estruendo golpea la entrada a ese sitio, tan fuerte que estremece por todos lados!:
"¡Aaahh!"- exclama Anyag, al sobresaltarse por ello.
En ese momento, todos voltean hacia la entrada, impactados y llenos de incertidumbre por no saber que provoco aquel estruendo. Y al mirar como aquella pesada puerta continua recibiendo poderosos golpes, el gral. Taek interroga sin dirigirse a nadie en especifico:
"¡Pero… ¿Qué o quien demonios esta provocando esos impactos sobre la entrada?!".
Anyag, de pronto siente la necesidad de cerrar los ojos durante unos instantes. Y cuando lo hace, recibe una especie de vision espontanea, lo que causa que al momento declare:
"¡Son ellos… son los mictlanianos!".
Al escuchar esto, todos los presentes voltean hacia la princesa araita llenos de temor. Al instante, uno de los soldados le interroga:
"¡Pero princesa… ¿Cómo… como puede saber eso, si se tomaron las medidas necesarias para que no nos descubrieran?!... ¡tiene que ser un error!".
Anyag unicamente atina a responderle:
"¡No puedo saberlo con precision… pero estoy segura que son los soldados del Mictlan!".
Taek, quien hasta el momento no despegaba la vista de aquella entrada, voltea hacia los presentes y expresa:
"¡Eso no es importante ahora!... lo importante es partir en este mismo instante, antes de que esos bastardos entren y nos capturen vivos"- y dirigiendose a los soldados, les da la siguiente orden- "¡Atentos, hagan formación de batalla, ahora!".
Los soldados obedecen y colocandose delante de Anyag, Oresthiak y el gral. Taek, alistan sus armas para el proximo enfrentamiento.
Al momento, el gral. Araita se dirige al C. Oresthiak y le indica:
"¡Comandante, tome a la princesa, aborden la nave y despeguen lo mas rapido posible!".
Al oir esto, Anyag se muestra sorprendida y le pregunta a aquel militar de mas alto rango:
"¡Pero, gral. Taek… ¿Qué es lo que dice?, ¿acaso no piensa venir con nosotros?!".
Mientras alista sus propias armas, Taek le explica sus razones:
"¡Princesa, en verdad lo siento!...pero mi lugar esta aquí, luchando hombro a hombro con mis soldados. Esto lo haremos para darles a ustedes el tiempo suficiente para que puedan escapar; ¡después del todo, lo importante aquí no es salvar mi vida, sino la de usted!".
Cuando acaba de escuchar esta declaracion, Anyag se niega a aceptar la decisión del gral. Taek. Por lo tanto, ella comienza a rogarle:
"¡Por favor, se lo suplico, gral. Taek!, venga con nosotros… mi padre le confio a usted mi proteccion y no es justo que quiera ahora abandonarme; ¡por eso le pido, no se sacrifique innecesariamente, no lo haga!"- y al instante, unas lagrimas empiezan a correr por sus mejillas.
Taek al ver esto, se compadece de Anyag y le expresa:
"¡No se preocupe, princesa, no estara sola!... a partir de este momento, Oresthiak sera quien estara a cargo de su cuidado. Yo ya he cumplido con mi mision, que fue traerla hasta aquí y asegurarme de que escape viva y sin ningun rasguño de nuestro mundo"- y mientras seca algunas lagrimas del rostro de Anyag, le expresa de modo enternecedor- "Solo tengo una ultima cosa que confesarle… ¡si hubiera poseido la suerte de tener una hija propia, me hubiera encantado que fuera una muchacha tan maravillosa como lo es usted!... ¡cuidese mucho y jamas pierda sus esperanzas!"- y ambos finalizan, dandose un fuerte abrazo.
Al instante, Taek se prepara para dar batalla y se dirige a Oresthiak:
"¡Rapido comandante, no pierdan tiempo y vayanse, ahora!".
Oresthiak, a pesar de estar un poco conmovido, le responde lleno de firmeza a su superior:
"¡Si, general!, ¡le agradezco por todo!".
Y al momento, el joven oficial toma suavemente del brazo a Anyag, diciendole que la siguiera. Ella comprende y sin mas perdida de tiempo, lo dos se encaminan directo a la nave y suben a ella, mientras Anyag voltea a ver de nuevo al gral. Taek, quien con la mano derecha le hace una señal de despedida. Cuando ambos ya han abordado y la pequeña rampa de acceso se cierra, Taek voltea a ver hacia el frente, con una sonrisa de satisfacción en su rostro y se prepara para la batalla junto con sus soldados.
Justo en ese instante, ¡una explosion aun mas fuerte acaba por destruir la hermetica entrada!... ante esto los defensores se cubren el rostro, totalmente aturdidos. Mientras tanto, los invasores comienzan a penetrar y se preparan para dar batalla a los valientes soldados araitas. Al poder fijar la vista al frente y observar como los mictlanianos se encontraban cara a cara con ellos, Taek entre temeroso pero decidido, se dirige a ellos en tono severo:
"¡Alto ahí, miserables!"…
Pero en respuesta, los soldados del Mictlan comienzan a abrir fuego, provocando que uno de los soldados araitas que estaba a un lado de Taek sea alcanzado y caiga muerto al instante. El resto responde al momento y da inicio la batalla campal.
Mientras tanto, vemos en el amplio interior de la nave "Aurora", Oresthiak prepara todo para iniciar el despegue, mientras que Anyag observa a traves de una de las ventanillas de la nave como se desarrollan los acontecimientos. Y al presenciar el inicio de la batalla, Anyag no puede evitar que el terror la invada ante lo que para ella es un horrendo festin de sangre y muerte.
En cuanto a la batalla, aunque los defensores lograban algunos triunfos al hacer caer a uno que otro soldado mictlaniano… estos seguian imponiendose y poco a poco, los araitas empezaban a ser abatidos como simples moscas. Al ver esto, Taek siente como esta a punto de enloquecer por la desesperación; pero no dispuesto a rezagarse, empuña firmemente sus 2 pistolas laser y comienza a contra-atacar ; su punteria es tan certera, que en cuestion de segundos ¡logra derribar a 5 soldados mictlanianos al mismo tiempo!... al observar esto desde el interior de la nave: "Aurora", Anyag se siente segura al ver la habilidad para combatir que posee el gral. Araita.
Sin embargo, justo en ese momento, hacen acto de presencia los 3 oscuros guerreros discipulos de Jhevarak; y al observar como los de su bando comenzaban a ser abatidos, parecen no estar dispuestos a esperar mas… y en efecto asi sucede; los 3 cazadores negros se mueven a u8na velocidad sorprendente, apareciendo justo en medio de la contienda. Al ver esto, uno de los soldados del Mictlan ordena al resto de sus otros compañeros el cese al fuego, mientras que sus contrincantes hacen lo mismo… todos observan llenos de incertidumbre a aquellas oscuras y amenazantes siluetas que aparecieron repentinamente.
Totalmente impresionado por aquellas presencias, Taek sabe quienes son ellos y eso hace que su temor aumente mas, puesto que cree que sus posibilidades de salir triunfantes se han reducido aun mas, ademas de el tiempo suficiente para que Anyag y el C. Oresthiak puedan escapar de Ara; aun asi, el no esta dispuesto a ceder ni un instante.
Mientras en el "Aurora", Oresthiak ya tiene preparados todos los sistemas de la nave, ahora lo unico que le falta es activar el comando para que en la parte baja de aquel transporte, funcione una rampa que al colocarse en forma inclinada paralela añ techo donde se ubican unas compuertas, puedan despegar y salir de ese lugar. En cuanto a Anyag, quien aun continuaba presenciando el desarrollo de tales acontecimientos, se muestra tambien llena de incertidumbre por aquellas 3 oscuras presencias… puesto que puede sentir como esos individuos representan una amenaza aun mayor para todos en ese lugar.
Los soldados araitas continuanban observando bastante tensos a quienes serian sus nuevos rivales, mientras estos permanecian inmoviles, sumidos en una fria calma. Hasta que uno de ellos extiende su brazo derecho hacia debajo de manera inclinada, mientras que se desliza a traves de el hasta su mano un artefacto, el cual muestra al frente… se trata del mismo tipo de arma que usa el cazador negro Jhevarak. Sus compañeros hacen lo mismo.
Ante esto, la tension entre los defensores crece aun mas; y en el momento en que las armas tan extraordinarias de los oscuros guerreros se extienden a ambos extremos, los soldados de Ara deciden no titubear mas y al momento abren fuego en contra de aquellos tres:
"¡Ataquen, no les permitan avanzar!"- ordena el gral. Taek, al mismo tiempo que comienzan a escucharse los disparos de los láser.
Pero de manera increíble, aquellos cazadores negros ni se inmutan ante esos ataques y con rapidos movimientos de sus manos, ¡logran rechazar esos disparos al contacto de sus lanzas!. Sin importar el numero y la intensidad de los disparos, estos no logran hacer mella sobre los siniestros guerreros; al darse cuenta de esto, los araitas suspenden sus ataques, pues saben que seria inútil continuar, mientras que el panico comienza a apoderarse de ellos. Y sin pensarlo dos veces, uno de los cazadores es el primero en actuar, haciendo algo increíble: clava con fuerza su propia arma en el piso, accion que resulta incomprensible para los defensores, pero de repente… ¡algo extraño surge del suelo a gran velocidad en medio de los araitas e inevitablemente atraviesa el cuerpo de uno de ellos, matandolo en el acto!. El resto mira aterrorizado como aquel objeto, que en realidad es la punta de aquella extraña arma, se retira del cuerpo sin vida de aquel soldado; y mientras este cae al suelo inerte, el arma recupera su forma original. Otro de los cazadores, que se ubica al lado derecho del que ataco en ese momento, extienden su brazo en direccion a otro soldado y debajo de su manga algo extraño surge y se mueve velozmente hacia el soldado, ¡terminando por clavarse en su frente!. El extraño ataque, el cual consistia en una especie de extensión con forma de "tentáculo" blanco, largo y semi-transparante, continua clavado en la cabeza de la desafortunada victima durante un minuto hasta que el mismo "tentáculo" se retira, mientras que el soldado araita cae ya sin vida.
Al ver esto, otro de los defensores siente como esta a punto de perder la cordura y al fijar su vista en la tercera figura oscura, la desesperación lo impulsa a continuar disparando contra ella, en un vano intento por derrotarla. Pero esta no le cuesta trabajo volver a rechazar los disparos con los rapidos movimientos que hace con su propia lanza; y mientras esta continua sin detenerse ni un momento, aquel oscuro guerrero con su unica mano desocupada (la izquierda), extrae de un pequeño saco adherido a su cintura… una especie de enorme aguja metalica y de manera imperceptible, la naza hacia arriba a una sorprendente velocidad; al instante lleva su misma mano frente a su rostro oculto, comenzando a reailzar una especie de veloces y extrañas señales con sus dedos… justo en ese momento, ¡la aguja que habia lanzado hacia arriba comienza a "encenderse" y la velocidad de un proyectil, se dirige hacia el soldado araita!; este no se ha dado cuenta todavía de ello, pero logra captar un extraño silbido proveniente de arriba… y cuando alza su vista, ¡observa aterrorizado aquel punto luminoso dirigiendose a el!, y antes de que pudiera reaccionar, ¡el extraño proyectil cae sobre el y al contacto con su cuerpo, explota y termina por volarlo en pedazos!.
Al presenciar tan tragicos sucesos, el gral. Taek y el ultimo soldado araita que queda estan paralizados por el terror y el miedo… lo mismo que la princesa Anyag, quien cierra los ojos deseando despertar de lo que para ella era una "pesadilla". En ese momento, el ultimo soldado araita intenta retroceder, pero cuando percibe una presencia tras de si e inevitablemente voltea:
"¡Aaargh!"- Se trata del primer cazador negro, el cual de modo despiadado lo atraviesa con la punta de su lanza. El guerrero oscuro, no conforme con ello, lo levanta en el aire con su brazo derecho sin ninguna dificultad y como una simple basura, ¡lo arroja a un lado con una fuerza tremenda!; al terminar por rodar en el suelo, el defensor araita yace ahí sin vida.
Taek esta totalmente sumido en el panico, lo mismo que Anyag, la cual tiembla por el terror que le provoca lo que ha observado y la idea de que ella, Taek y el C. Oresthiak sean los proximos. Mientras tanto los 3 cazadores negros, quienes no parecen en ningun momento estar perturbados por los asesinatos que cometieron, observan fijamente a Taek, al mismo tiempo que dos blanden sus lanzas en señal de que el gral. Araita sera el siguiente en morir. En cuanto al primero de ellos, el prefiere dirigirse justo hacia donde se ubica la nave "Aurora". Al ver esto, Taek se alarma y sin importarle las consecuencias, corre rápidamente hasta colocarse frente a aquel oscuro guerrero, mientras le expresas de modo desafiante:
"¡Si ustedes quieren la vida de la princesa Anyag… solo lo haran sobre mi cadáver!".
A lo que aquel cazador, no muy impresionado, le responde:
"¡De acuerdo, viejo!... ¡pero de cualquier forma, te vamos a dar una dura lección antes de que mueras…!"
"¡La cual sera, que cualquier miserable que ose retar a los cazadores negros del Mictlan…!"- interviene el segundo cazador negro.
"¡Jamas sobrevive!"- expresa la tercera oscura figura, con un tono de voz mas agudo.
Taek adopta una posición de combate y al momento que se mueve con rapidez, exclama:
"¡Eso lo veremos!".
Y dando un pequeño salto, el general de las fuerzas de Ara intenta conectarle una patada en el rostro al cazador negro, pero no obtiene éxito, ya que este logra esquivarlo con suma facilidad. Aprovechando este momento, el oscuro guerrero lanza contra el la punta de su lanza en un intento por clavarsela en el cuerpo… pero sorprendentemente, ¡Taek logra esquivar la estocada a tiempo! y agachandose, lanza una patada directo a la mano derecha de su adversario, ¡logrando que este deje de sujetar su arma y la misma sea aventada unos metros!. Pese a que no sea notorio en su rostro, el cazador negro parece estar pasmado por la habilidad para el combate del gral. Araita; aprovechando este momento, Taek apoya ambas manos en el suelo, ¡se impulsa y con ambas piernas golpea en el pecho a su enemigo y logra derribarlo!.
Anyag quien sigue observando desde el interior de la nave, exclama con jubilo total:
"¡Viva, el gral. Taek logro derribar a uno de esos asesinos!... ¡vamos general, derrótelos con todas sus fuerzas!".
Oresthiak, quien seguia haciendo los preparativos para la partida, voltea a ver a Anyag bastante sorprendido por lo que ella expresa en ese momento.
Taek, que incluso esta sorprendido de si mismo, piensa:
("¡Wow, después del todo, si me sirvieron de algo esos años de exhaustivo entrenamiento, je!").
Pero al ver a los otros dos cazadores, decide no perder el tiempo en reflexiones y corre lo mas rapido que puede hacia esos dos. Estos, de manera extraña, no parecen querer evitarlo; pero cuando Taek ya esta por alcanzarlos y se prepara para asestarle a uno de ellos un puñetazo… ¡los 2 cazadores "desaparecen" haciendo que el gral. araita descargue su golpe contra la nada!. Este se detiene, totalmente sorprendido por ello… pero al instante, ¡uno de los cazadores negros aparece por detrás de el a unos metros de distancia! Y extendiendo su brazo derecho hacia Taek, ¡de debajo de su manga, surge nuevamente el extraño "tentáculo", el cual se mueve rapidamente hacia su cuello y se enreda en el!:
"¡Aagrhh!!"- En ese instante, el gral. araita siente como el aire comienza a faltarle, mientras intenta liberarse… pero es inútil.
En tanto el oscuro guerrero, mientras continua provocandole asfixia, le expresa:
"¡Viejo inútil!, ¿crees que con eso nos ibas a detener fácilmente?... ¡te advertimos desde el principio que nadie sobrevive a un combate contra los cazadores negros!"- y al instante, el "tentáculo" impulsa a Taek con gran fuerza hacia arriba, soltandolo instantáneamente. Y mientras el gral. araita se eleva rapidamente, de manera sorpresiva aparece el tercero de los cazadores frente a el y dando media vuelta en el aire, ¡termina por darle una poderosa patada que lo manda directo al suelo del lado izquierdo, terminando por rodar a varios metros!.
Al ver esto, Anyag expresa con desesperación y angustia:
"¡No por favor!... ¡no lo maten, se los suplico!".
Al cabo de unos minutos, Taek logra recuperar la consciencia y se levanta lentamente, aunque se encuentra bastante aturdido. Y de su cuerpo son notorias las heridas que le ha provocado hasta el momento aquel enfrentamiento. Pero cuando intenta avanzar dispuesto a seguir luchando, instantáneamente aparece frente a si, el otro cazador negro que habia logrado bloquear; el cual comienza a expresarle:
"¡Vaya, debo admitir que lograste derribarme por unos instantes, puesto que no esperaba de un gusano como tu cierta habilidad para el combate!... pero tu buena suerte ha finalizado, nosotros estamos a un nivel superior al tuyo, fue una tonteria que te atrevieras a enfrentarnos… ¡y por ello, recibiras ahora mismo la muerte!"- y al momento que aprieta los puños, estos se iluminan con una brillante luminosidad blanqui-azul y comienza a descargar golpes muy poderosos sobre su ya maltratado cuerpo. Anyag solo observa angustiada el terrible suplicio al que el militar araita esta siendo sometido.
El cazador negro, no conforme con esto, suspende sus despiadados ataques sobre su victima y extiende su brazo izquierdo hacia el mismo lado. Y al instante, su propia arma, la cual se ubicaba en ese punto, flota por si misma y de manera sorpresiva, ¡se auto-impulsa con rapidez, volviendo a la mano de su dueño!. El cazador negro, mientras observa con extrema crueldad al ya moribundo gral. Taek, cambia hacia su otra mano aquella lanza, al mismo tiempo que la punta de esta destella con un brillo muy poderoso; en ese momento, le expresa por ultimo:
"¡Muere ahora mismo, asquerosa basura!".
Y empuñando con gran fuerza su arma hacia el lado derecho, aquel rufian la descarga sobre el gral. Taek, rasgando su pecho:
"¡Aagghh!!"…
Lo cual causa que este caiga al instante, aparentemente muerto.
"¡No, gral. Taek!, ¡lo han matado… no puede ser!"- grita Anyag horrorizada, mientras se deja caer en un asiento cercano y comienza a llorar totalmente angustiada. Al escuchar esto, Oresthiak voltea a verla, incredulo y ala vez conmocionado por tan terrible noticia.
Mientras tanto, los 3 cazadores negros observa friamente el cadáver envuelto en sangre del valiente gral. Taek… del mismo modo que depredadores infernales observan despiadados a una infortunada presa, ya sin vida.
(Siguiente capitulo)…
Notas de autor:
¡Hola, que tal!, pues aquí tienen el primer cap. de mi nueva historia. Si se preguntan el porque de que en el titulo lleve añadido la leyenda "Tomo A", se los explicare a continuación:
Esta historia mia esta dividida en 2 partes, la primera, que es el "Tomo A", se centrara en la parte original del argumento, puesto que es importante que lo desarrolle de tal manera, en los siguientes capitulos se daran cuenta de porque. La segunda parte, que se titulara "Tomo B", sera un crossover con varias series, entre las que estara la ya famosa: "Saint Seiya" y otras mas aun no confirmadas, aunque podria incluirse a "Dragon Ball" y algunos personajes de "DC Comics"… pero no estoy seguro del todo, ¡aunque eso si, les pido que tengan paciencia y en un futuro, ya lo veran!.
Muy bien, espero que les guste como se va desarrollando mi historia, la cual a mi parecer, es algo emocionante. Pero el punto de vista que tengan ustedes de ella, no duden en expresarla directamente.
En fin… ¡nos vemos después!.
