Red20: Bueno, no he visto que muchos hayan dejado algún comentario u opinión sobre el proceso por el cual estaré avanzando mis historias y reeditando varias antiguas. En todo caso es solo si quieren. También como mencione, no solo sera sin entregar nada a cambio, pues igual habrá premios a finales de mes, cualquier detalle o duda en mi perfil o vía inbox. En fin, ahora a continuar con esta bella historia, jeje.
Segundo día – Destrucción entre manos.
Después de aquella interrupción que me tomaron completamente por sorpresa los padres de Ruby y mi padre, quitaron todo el ambiente que se había generado al fin los dos solos. Aparte de que a Ruby también se le esfumaron las ganas de continuar con aquel beso, y con la declaración que con mucho valor había juntado para confesarme. En verdad que me dieron ganas de morder a mi padre por metiche.
Y no solo yo me encontraba así, también Ruby estaba igual o mas molesto que yo con ellos, que al verlos irse se metió a la cama conmigo sin mirarme a la cara. Fue demasiado distante que sentí un escalofrió recorrer mi espalda. Ruby serio y enojado me da mucho miedo, generalmente no se bien en que piensa, si me miente o dice la verdad, si bromea o es serio, si algo le gusta o disgusta. Pero cuando se nota en su rostro enojo, se que es como tratar de montar un Magcargo con grietas en su caparazón, si acomodo mi trasero en un lugar equivocado, saldré con el trasero quemado.
Aparte, cada vez que intentaba acercarme a Ruby, el se alejaba de mi lado de la cama, y si trataba de abrazarlo parecia que pudiera leer mis pensamientos porque se quitaba de mis brazos dejándome en una pose ridícula mientras mantenía su distancia. Yo quería que el me volviera a abrazar y que durmiéramos juntos como lo harían dos personas que se aman, no como si fuéramos una pareja de Sandslash evitando picarnos con los aguijones de la espalda.
A la mañana siguiente no pude dormir del todo bien, estuve muchas horas viéndolo dormir tan tranquilo que me sentía nerviosa, aunque al mirarlo fijamente durante el resto de la noche mi corazón se fue apaciguando de a poco al ver su rostro tan tranquilo que no pude evitar caer rendida del sueño por lo que desperté muy tarde, ni cuenta me di cuando Ruby se levantó antes que yo que yo y sin que me diera cuenta. Es como si fuera alguna especie de Ninja o Pokémon fantasma para que no lo haya notado. Aunque el hecho de que no estuviera a mi lado al despertar me hizo sentir alivio, compartía cama con él y aunque aún estuviéramos vestidos, el sentir su brazo desnudo me hacía sentir avergonzada cada vez que lo tocaba sin querer. Aunque antes de salir de su cama para ir a buscarlo pude notar que mi mano tenía una camisa suya...
- ¡¿E-E-E-E-Eh?! ¿N-N-N-No se lo habré quitado cuando dormía, verdad?
Mi cabeza la sentía hervir por pensar que pudiera haber hecho algo entre sueños como para arrancarle la camisa. La extendí frente a mi con nerviosismo mientras sentía un calor sofocante en mi rostro y pecho para no descubrir algo pervertido que hubiera hecho. Al abrirlo tenía los ojos cerrados y lentamente abría mi ojo derecho para notar el estado de su camisa.
- N-N-No tiene nada. ¡Ufff!
Respiré más aliviada al notar que todo estaba en mi mente. Luego mis sentidos volvían a la normalidad y pude sentir con mi olfato que había un excedente de humedad saliendo de una habitación contigua al cuarto de Ruby. Seguro se había quitado su ropa para ir a darse un baño... ¿Estaba desnudo frente a mi cuando yo estaba dormida? ¿Si hubiera despertado lo hubiera visto sin nada? ¿Qué tanto hubiera visto de él? ¿Se hubiera ocultado su cuerpo con sus manos como una chica? Muchos pensamientos como esos rondaban mi cabeza mientras sentía como una corriente eléctrica vibraba en mi cabeza junto un fuerte enrojecimiento en mi rostro.
- ¿S-S-Se seguirá bañando?
No escuchaba nada. Seguramente ya había salido. Me levanté sin hacer ruido para no asustarlo como si fuera una presa fácil. Pero al mirar bien no se encontraba ahí. Utilicé mejor mi olfato y pude sentir un delicioso aroma que provenía desde la cocina. Bajé con los ojos cerrados al ver a Ruby en la cocina siendo el responsable por ese delicioso aroma para el desayuno. Aunque cada vez ganaba puntos femeninos porque lo vi vestir un delantal blanco y de un bordado de encaje blanco, y si lo veía de espaldas parecía como una madre trabajadora preparando el almuerzo a sus hijos.
- Ruby. ¿Qué estas preparando? Huele en verdad delicioso – pregunté algo impaciente mientras miraba sobre su hombro lo que hacía. Aunque cada vez que lo hacía ponía la espátula en mi rostro para que no viera.
- Estoy preparando un delicioso omelet con tres quesos. Espero que te guste.
Ruby ya no parecía enojado como ayer, pero si algo serio. Seguramente por estar concentrado en la comida y evitando que metiera mano. Para mi ya estaba cocinada, no sé por qué no me dejaba ya tomarlo. Tomé mi lugar luego de ver que no podía cruzar por el almuerzo y en eso Ruby dio media vuelta con ambos platos en la mano y me miro con una gran sonrisa. Ahora me daba miedo, no uno de que me haga sentir ganas de huir de él, si no de inseguridad, no creía que estuviera aún bien. Aunque se me quitó esa idea en la cabeza porque en realidad se le veía muy bien con ese delantal blanco al lucirlo frente a mi. No le había tomado mucha atención hasta que lo vi completamente y quede bajo en un trance cómo si me hubieran lanzado un ataque psíquico por verlo tan radiante. Quería tanto una probada de él en ese momento, que en mi mente apareció la imagen de el sosteniéndome fuertemente entre sus brazos y ambos dándonos un beso apasionante, mientras el vestía aún con su delantal, y mi fantasía evolucionó a algo más extraño, como si yo llegase a casa después de alguna jornada laboral y él me viera llegar como si se tratara de la esposa. No podía evitar ocultar una sonrisa boba por pensar que eso sería algún futuro posible y que me emocionaba al escuchar aquella frase de "¿Quieres cenar, bañarte o tal vez a mí?". Solo que mi fantasía quedo como un simple sueño, ya que Ruby me despertó de mí trance.
- Sapphire… Sapphire… Despierta... Por favor despierta – me despertó Ruby con un tono preocupado, mientras me sacudía como loco de un lado a otro.
- S-Si, quiero comerte en el baño - respondí medio dormida. Quería morirme cuando me di cuenta que lo dije en voz alta y no lo pensé.
- ¿Que quieres qué?
- D-Digo, que no me estés jaloneando de esa manera – le respondí con fuerza, mientras le quitaba sus manos de encima de mi -. Te falta tener tacto para tratar a una chica que estaba medio dormida.
- Q-Que bien que estés bien Sapphire. Y l-lo siento si no fui delicado, pero no es para que me trates de esa forma después de levantarte del suelo. En verdad que eres mala conmigo, ya me tenías preocupado – me respondió medio asustado y con un cierto tono de alivio. Creo que me pasé un poco, pero no quería que supiera en lo que soñaba despierta.
- Tampoco es como para que te pongas así de sensible conmigo, sabes que me si me caigo de un árbol no me pasa nada- le respondí mirando a otro lado y cruzando mis brazos mientras seguía sentada en el suelo.
- E-Eso es cierto. Lo olvidé.
- Recuerda que entre los dos, soy la que mejor aguanta al otro – dije con una sonrisa irónica mientras el me ayudaba a levantarme del suelo.
- De eso no estoy seguro, pero sigo preocupado. ¿Que fue lo que te hizo dormir si te veías activa?
- No es de tu incumbencia Ruby – le respondí con un tono grosero. Sé que no debería, pero no podía evitar recordar nuevamente aquella escena que quería ocultar una sonrisa nerviosa de él que no se quería borrar de mi rostro.
- Esta bien, esta bien. Solo disfruta de tú desayuno.
Lo bueno que él no quiera pelear, pude mirar nuevamente aquella comida que había preparado para mi y en el instante en que probé bocado de su platillo, sentí una gran ola de sabores, una armonía que me hacían olvidar el porque estaba enfadada con el y me hacía sentir mejor conmigo misma y más alegre de la vida. No sabía que el fuera tan buen cocinero. Tan delicioso fue, que no me daba cuenta que cada pedazo que me llevaba a la boca lo hacía con tal rapidez que no me quedo ya nada en cuestión de segundos.
- Más por favor – pedí muy gustosa por el desayuno, mientras le estiraba mi plato hacia él.
-Tranquilízate Sapphire, no te comas todo de un solo bocado – Ruby tomó mi plato sin quitar una mirada de asombro por su plato. Seguramente me vi mal pero era inevitable el desaparecer su comida como si fuera magia hacia mi estómago.
Aunque me sentía algo decepcionada de mi. Cada cosa que hacía le daban puntos de esposa que yo iba perdiendo.
- Vaya Ruby, en verdad que eres un gran cocinero - le dije mientras me levantaba de mi asiento para ver cómo cocinaba, debería de prestar atención a cómo lo hace -. Ni mi papá me cocina así de rico. Debiste de haber aprendido muy bien con tu madre.
- No es nada, Sapphire – respondió mientras se reía un poco, mientras se sonrojaba de mis halagos, lo cual era raro. Siempre decía para si mismo lo genial que es sin nada de vergüenza –. Además yo lo aprendí todo solo. No es algo difícil de hacer. En serio.
Eso me dolió más. Sentía como si esas últimas palabras se clavaran en mi pecho. Mi orgullo como mujer se iba deshaciendo a cada minuto.
- V-Vaya Ruby, si que eres sorprendente - le seguí halagando tratando de ocultar mi aura asesina -. Ojala yo pudiera hacer lo mismo que tu.
En verdad era que no estaba presumiendo lo que hacía como siempre hace, por lo cual no tenía pretexto para atacarlo de la nada. Aparte, me sentía culpable por él. Y era porque él había hecho todas las tareas del hogar sin que pudiera ayudarle en nada, y encima de eso hizo la cena cuando ni había descansado bien, nuestros padres le hicieron enfadar y se levantó temprano para hacernos el desayuno. No podía enojarme con él en nada. Rendida fui a buscar mi asiento e idear alguna forma para al menos hacer algo en casa y él no tuviera que hacer nada como mi invitado. Seguramente no me dejaba tocar nada porque yo era la invitada en su casa. Si va a mi casa, cambia todo. Perfecto.
- No te preocupes, se que algún día lograras hacerlo bien.
La respuesta que me dio con una gran sonrisa dibujada en su rostro, que aunque pudiera no ser altanera pero de alguna forma me hacía enojar, logró hervir mi sangre. En ese momento, no quería seguir estando por debajo de las habilidades hogareñas que Ruby tenía. Yo quería demostrarle en serio que puedo ser capaz de hacer las cosas igual que el. No podría seguir soportando que el fuera el que cuidara todo el tiempo de mi y que yo no haga nada bien para compensarlo. Lo único que se me ocurrió en esa situación fue el hacer que el se tomara un descanso y que yo me encargara de todo.
El único problema que tenía con ese plan fue que el no iba a querer por las buenas que yo me hiciera cargo de las cosas del hogar. Así que decidí que la mejor opción fuera que el del sacarlo de mi camino... Pero después de acabarme la comida mágica calma bestias como yo que ya había terminado de prepararme. Una chica sigue teniendo su debilidad por la comida deliciosa.
Al terminar todo en la casa de Ruby, fuimos directo a mi casa, aunque me sentía nerviosa. Nunca le había dejado entrar a mi casa... ¿Y si ve mi ropa interior? No tengo nada lindo como lo que él hace... O lo que usa. Rayos, hasta su ropa interior se ve mejor que la mía. No pude evitar mirarla antes de bajar a desayunar... No es por ser pervertida, sólo que me preguntaba si lo que decía nuestro senpai Gold era cierto sobre revistas sucias con él.
Apenas llegamos a mi casa, Ruby buscó algún lugar donde dejar su ropa durante el tiempo que esté viviendo en mi casa. Antes de que subiera a dejar sus cosas tomé su mochila y la fui a arrojar en mi cuarto. No quería que entrara y viera el desastre que tenía ahí.
- Sapphire. ¿Qué te sucede?
- No me sucede nada pervertido.
Cerré rápido la puerta y tiré toda la basura que había en mi cuarto a un bote que tenía vació en mi cuarto, extendí mis sábanas sobre lo que quedaba arriba de mi cama y no viera la cantidad de lodo que tenían mis sábanas. Al final recogí toda mi ropa interior que estaba tirada por todo el suelo y lo arrojé al azar en todos los cajones.
- Sapphire. Me das mi ropa. Voy a dejarlo al cuarto de tu padre.
- ¡No!
Antes de poder darme cuenta, Ruby entró forcejeando la puerta mientras sostenía en mis manos la última pieza de ropa interior que tenía. Ambos nos vimos fijamente a los ojos. Y antes de que él pudiera articular una palabra le di una patada sacándolo de mi cuarto y antes de que pudiera levantarse tomé su cabeza y le di un golpe a su frente con la mía. Eso fue suficiente para dejarlo inconsciente.
- Lo siento, pero no debes entrar al cuarto de una chica sin tener su permiso - le dije mientras guardaba la última pieza en alguno de los cajones sin ningún orden.
Después de haberlo dejado en ese estado me di cuenta que podía demostrarle que puedo ser capaz de ser igual una esposa como lo es él. Aparte creo que es mejor evitar que despierte, no ha descansado bien en todo el día de ayer. Me agaché para subir al pobre Ruby en mis brazos... Aunque parecía que la cargaba como una princesa.
- En serio, cada vez ganas más puntos de esposa aún estando inconsciente. Pero...
El verlo tan de cerca pude notar que se veía muy tierno cuando dormía, en verdad hacía que mi corazón se tranquilizara al ver toda esa paz en su rostro...
- Nuevamente, es tu culpa, no voy a pedir una disculpa por noquearte.
Al entrar a mi cuarto, lo recosté en mi cama y busque algún material que pudiera servir como soga para atarlo. Solo que mientras lo veía tan acorrucado encima de mi cama me dieron ganas de volver a intentar besarlo. Mi cabeza volvió a entrar en aquel trance como en el de la cocina. Él seguía llevando puesto su delantal blanco, como el de un camarero al salir de su casa y se veía tan genial que me daban ganas de que el me sostuviera entre sus brazos (en lugar de al revés). El tan solo mirarlo así me mantenía soñando despierta.
- ¿Sapphire? ¿Me podrías decir por qué rayos me golpeaste en la cabeza? ¿Y por qué estoy en tu habitación?
Ruby ya había recobrado el conocimiento de nuevo. Ni cuenta me di de cuanto tiempo me quedé embobada viéndolo dormir. Aunque se veía algo alterado y se encontraba viéndome fijamente a la cara como si le hubiera hecho algo tan malo, él entró a mi cuarto, tiene la culpa. Pero al despertarme luego de recobrar la conciencia, mi reacción fue la de golpearlo en el estómago. No quería volver a pegarle, fue un reflejo al ver su rostro más cerca de lo esperado, aunque aparte de darle el golpe a su estómago volví a golpear su frente contra la mía, me asustó bastante.
- Lo siento de nuevo Ruby, Yo no quería. Tú tienes la culpa de despertarme de esa manera... ¿Oh? Creo que ya no me está oyendo.
Antes de que él pudiese levantarse nuevamente, busqué algunas cuerdas para esconderlo en mi armario. Ahí seguro no sale. Sé que al llegar vio la casa hecho un desastre. Tanto mi papá, como yo no somos nada buenos en el tema de cuidado del hogar, así que antes de que despierte, verá todo arreglado. Normalmente viene un ayudante de su laboratorio para limpiar el área de pokémon, así que por ahora eso está cubierto. Lo que queda es la sala, la cocina y también la cena. Puedo hacerlo, si él puede, yo lo haré mil veces mejor.
- Bien… Creo que esto será suficiente. No creo que sea capaz de zafarse de esta – me dije a mi misma, mientras jalaba con fuerza una de las lianas que estaban fuera de mi ventana -. Crecerá igual para dos semanas. Una semana no las voy a usar - até bien a Ruby como para que no pudiera moverse –. Pero en caso de que quiera salir… - en eso fije mi mirada al closet de mi cuarto y lo deje recostado encima de mi vestido que el arreglo para mi, con el fin de que no estuviera incomodo en el suelo para luego encerrarlo ahí bajo llave –. Ahora sí. ¡A dar todo lo que tengo de mi para que estés orgulloso! – grité con todas mis energías al closet en donde el estaba.
En verdad que ahora si me encontraba inspirada para hacerlo todo. Salí corriendo con muchas energías desde mi cuarto y tras bajar las escaleras, vi que casi no tenía mucho que limpiar. Ruby ya se había encargado de todo el primer día que estuvimos en la casa. No había mucho que yo pudiera hacer. Pero de algún modo u otro iba a hacer que la casa quedara mejor que lo que el la había dejado.
Empecé primero a buscar algo con lo que yo pudiera limpiar o arreglar de mi casa, vi que en el cuarto de baño teníamos mucha ropa sucia, tanto mía como la de mi padre. En verdad, ¿qué tan malos podríamos ser mi padre y yo? Tomé toda la ropa, jabón y otro químico con olor a limpio que se use para la limpieza, algo debe de eso funcionar. Aunque creo que teníamos mucha ropa, puse lo que podía caber en la lavadora. No sé si es hasta lo que aguante, y no puedo preguntarle a Ruby para que me ayude, debo hacerlo sola... Aparte que sigue inconsciente... Pero claro, también puedo poner su ropa. Quitaré la ropa de papá que de por sí no va a estar aquí en una semana, puedo hacerlo después y poner la ropa de Ruby con la mía, dijo que apenas llegara a casa la ropa que tenía en su mochila la iba a lavar en mi casa.
Fui por la mochila y tiré toda su ropa al suelo, no sabía si debían separarse grandes y chicos, o camisas y pantalones para lavar.
- Creo que es igual.
Mientras tomaba su ropa para ponerla a lavar, noté una que estaba muy húmeda. Su playera que se había quitado antes de haberse ido a bañar seguía ahí. Antes de haber ido a desayunar no lo había notado por estar somnolienta pero tiene aún su aroma. La tomé de entre todas sus ropas y pude sentir en mi nariz su esencia, era como si me abrazara con ella. Creo que ésto es lo que todas las esposas hacen con la ropa de sus esposos. No podía evitar imaginar que la camisa era él y me arrullaba entre sus brazos. El soñar medio despierta hacía que también tirara saliva lo que hizo que recordara la ropa.
- ¿Pero qué estoy haciendo? Debería de apurarme y lavar su ropa.
Me decía molesta mientras me quitaba su playera sudada del rostro. Aún tenía que demostrarle de lo que puedo ser capaz de hacer. Tomé el resto de su ropa que dejo tirada en el suelo y me dirigí corriendo a la habitación de limpieza, para lavar sus ropas. Ahora sí, solo arroje la barra de jabón junto con un vaso muy grande de algo que decía devergene... Algo así, pero lo usaba mi papá para lavar la ropa.
La verdad es que nunca había lavado yo sola la ropa en una lavadora, pero no le veía lo difícil, todo lo haría la máquina y debía oprimir botones. Solo puse la opción al máximo por haber tanta ropa y apreté el botón rojo que siempre oprime mi padre para que empiece a lavar y me fui de ahí a revisar que otra cosa podría hacerme cargo en la casa.
Pasé a la cocina y pude notar que había restos de comida en los platos del día antes de las vacaciones de nuestros padres, mi padre no los limpió antes de irse. Bueno, creo que puedo dejar que se remojen un poco antes de lavarlos, la suciedad estaba muy pegada y reseca. Si dejo eso primero podré limpiar los suelos, será pan comido todo. El sacar toda la basura por la entrada y luego ponerla en bolsas, luego usar una escoba diferente para enjuagar el piso y quitar el resto de suciedad y lodo que siempre se dejaba y esperar a que se seque. A decir verdad fue divertido hacerlo, con razón lo hace Ruby.
No creí que me había tardado tanto con limpiar los suelos porque cuando giré mi vista a la cocina para empezar con los trastes, observé que el agua se estaba desbordando del fregadero y estaba escurriendo en el suelo. Al tratar de cerrar la llave, me resbale con tanta agua, que me costo algo de trabajo ponerme de pie y cerrarla por completo. Lo bueno que no la rompí.
- Rayos, ahora tendré que secar todo esto – me dije al ver que estaba toda empapada también y me sobaba la espalda por aquel golpe –. Creo que si necesitare ayuda... Un momento. No, no puedo pedir ayuda. Me prometí a mi misma que me encargaría de ambos pasara lo que pasara.
Al decirme eso regresé a buscar la escoba para limpiar con agua y una cubeta para secar el suelo. Ya así podría continuar lavando los platos que había dejado ahí. Terminé de secar y lavar los trastes sólo para que al ver el reloj ya se había poco el tiempo y yo estaba completamente cansada, normalmente resisto más ejercicio. Mi cuerpo se sentía demasiado cansado que mi estomago me empezó a gruñir, aunque eso me recordó otra cosa que me hará ganar muchos puntos de esposa.
- Lo tengo. Ahora también le probaré a Ruby que yo igualmente no necesito de alguien que me enseñe a cocinar para ser tan buen chef como lo es él. Ya lo vera. Se pondrá muy orgulloso de mi que al fin aceptara volver a intentar darme un beso.
Con un plan en mente y mi entusiasmo al máximo. Lo único que me faltaba era saber que podría preparar para la cena. Fui directo al refrigerador a ver que es lo que podría preparar. Pero no había mucho. Por lo que decidí hacer un platillo mixto con algunas bayas que tenía guardadas. Las rebané y algunas las preparé en el horno para hacer un buen estofado. Solo que noté que me faltaban unos cuantos ingredientes, o eso creo. Sólo había visto una vez un programa de cocina y no le presté mucha atención de cómo lo hacían porque se me antojaba todo lo que le ponían.
Así que deje el horno encendido a temperatura baja para que no se calentara de más los ingredientes que le había agregado mientras iba al bosque a conseguir más bayas y frutas para prepararnos un batido y un buen postre. Al regresar de mi excursión al bosque tenía mi mochila muy llena, pero note que la ventana de la cocina estaba echando humo.
- No puede ser. La casa se esta quemando.
Salí corriendo a tratar de buscar algo para apagar el fuego, dejando en el suelo mi mochila. Al entrar por la ventana de la cocina pude ver que no había nada de fuego, pero si mucha espuma en el suelo y que el humo que provenía del horno fue a causa de que deje mucho tiempo el estofado dentro.
- Oh no. Me tarde demasiado. ¿Y ahora qué hago, la casa esta en un desastre? - lo único que podía pensar era en imaginar qué haría Ruby, pero me era difícil, lo que me venía a la cabeza era limpiar sus pokémon o el aprender a tejer, algo que me detuvo de seguir pensando en eso era el frío de algún liquido llegar a mis piernas - ¿Espuma? Hay mucha, ¿de dónde vendrá esa espuma?, no recuerdo haber hecho algo como para que…
Cuando me puse a recordar todo lo que había hecho en la casa, me llego a la mente que la ropa no la había sacado de la lavadora. ¿Qué podía hacer?, estaba casi la casa inundada y el humo seguía extendiéndose. Solo pude apagarlo antes de que ocasionara un incendio. Pero cuando intente detener lo que pasaba en el cuarto de limpieza, la espuma era tan espesa que no me dejaba avanzar y seguía extendiéndose. Yo ya no podía hacerme cargo de todo esto. No tenía elección, tenía que pedirle ayuda a Ruby, solo el era capaz de solucionar algo como esto. Subí de inmediato a mi habitación y al abrir la puerta de mi closet, pude ver que el ya se había quitado la soga y que se encontraba haciéndome otro uniforme porque no podía salir de ahí.
- Hola Sapphire. ¿Cómo va todo? – me preguntó de forma despreocupada mientras cocía más ropa mía.
- ¿Cómo es que te desamarraste? – estaba totalmente preocupada por la casa, pero lo que más me asombró en ese instante fue que el se desatara como si nada.
- No fue difícil, usaste lianas y aquí adentro tenías un clavo saliendo de entre la pared, aparte algunas estaban muy viejas, si las usabas otro par de días fuera de ventana te caerías al suelo sobre tu trasero. Así que no fue complicado romperlas cuando desperté.
- ¿Y por qué estas tan despreocupado después de que te encerré en mi closet? ¿No deberías de estar molesto conmigo, en lugar de hacerme más ropa?
Durante una breve pausa de silencio, Ruby oculto su rostro entre las sombras y con mayor tranquilidad y seriedad me demostró mi error.
- ¿Por qué no estoy molesto contigo? Es porque estoy haciendo lo mismo que tú haces. Me encerraste aquí porque me querías demostrar que puedes ser capaz de lograr ser una mejor persona. Y si yo me enfadara contigo porque me hayas encerrado o porque me hayas atado, eso quiere decir que no logre ser también una mejor persona contigo. Sé que querías mejorar en algunos aspectos sin mi ayuda Sapphire, por eso quería compensarte tus esfuerzo mientras continuara dentro del armario haciendo más conjuntos que te gustaran como muestra de agradecimiento.
- Oh Ruby. Perdóname por haberte encerrado de esa forma. Perdóname – sus palabras me hicieron llorar y no podía sostenerme por mi misma, me sentía estúpida por considerarme útil para él.
De un momento a otro, él me sostuvo entre sus brazos haciendo sentir su cuerpo en un cálido abrazo para que me sintiera. En realidad se sentía muy bien, tanto que me hacía olvidar de todos mis problemas.
- No te preocupes Sapphire, ya todo quedo atrás. Ahora dime. ¿Cómo te fue con la casa?
- ¡La casa! – en ese instante recordé que la casa estaba hecho un desastre y que el cuarto de limpieza estaba todo un lió. No podía apagar la lavadora.
- ¿Acaso le paso algo a la casa? – me preguntó de forma despreocupada, como si pensara que fuera algo sin tanta importancia.
- Perdón Ruby, pero se esta ahogando la casa con espuma que esta sacando la lavadora y no puedo llegar hasta ella para apagarla.
- No te preocupes, creo que puedo hacerme cargo. Así que bajemos a ver cual es el problema. ¿De acuerdo? – Ruby en verdad parecía estar completamente despreocupado. Y me dio una hermosa sonrisa de seguridad.
- Bien Ruby. Confío en ti. Yo te llevo.
Ambos bajamos rápido por las escaleras y veíamos que tan rápido avanzaba la espuma que estaba saliendo por las ventanas de la casa. Y a pesar de que todo iba de mal en peor, Ruby se veía en realidad concentrado en lo que hacía.
- Sapphire. Tráeme otra liana.
- ¿Para qué la quieres Ruby?
- Necesito atarme con ella.
- ¿Acaso es que te gusta que te amarren?, no sabía que ese fuera tus tipos de gustos - eso si no me esperaba que me pidiera.
- ¿Qué? ¿Pero en qué estas pensando? La necesito para amarrarme y avanzar entre la espuma, para no perderme. Tú estarás del otro extremo para que tires de mi y me saques de ahí. ¿Entendiste?
- Bien Ruby, ya entendí, voy por algunas lianas.
Fui corriendo a la ventana de mi cuarto de nuevo para tomar otra liana lo suficientemente larga para que avanzara con mayor libertad. Lo até del estómago con fuerza y avanzo con lentitud por la espuma.
- Recuerda Sapphire, hasta que tire de la cuerda, me vas a sacar de ahí lo más rápido que puedas con todas tus fuerzas.
- No te preocupes, déjame eso a mí.
Mientras el avanzaba intrépidamente por el camino blanco que dejaba tanta espuma, el trataba de mantener el equilibrio para evitar caer al suelo. Tardó varios minutos en encontrar el botón de apagado de la lavadora, solo que cuando la espuma dejo de moverse, la liana que sujetaba a Ruby no se movía más.
Como no se movía pensé que le debió de haber pasado algo malo que tire de el con todas mis fuerzas. Parecía estar inconciente y su boca estaba llena de jabón. Intente de quitarle el líquido que se había tragado haciendo el método de presión a sus pulmones para que evitara que se ahogara.
- Ruby, no te mueras. Por favor. No lo hagas. – de estar tan concentrada en hacer que él despertara, no me di cuenta de que sus brazos me estaban rodeando la cintura ya que él estaba fingiendo haberse ahogado.
- No te preocupes no lo haré – me susurró al oído entre risas mientras que me abrazaba de improviso.
- Ruby, no me hagas ese tipo de bromas – le regañé mientras le daba una cachetada y él se seguía riendo por lo que hizo.
- ¡Ouch! Está bien. No te enojes. Pero dime. ¿Aún quieres continuar con lo que dejamos pendiente ayer?
- En serio Ruby. ¿Lo dices de enserio?
- Si.
Por ese pequeño y bello instante, volvimos a intentar darnos un beso, hasta que un extraño sonido que venía desde fuera de la casa nos dio un fuerte susto y de paso hizo que interrumpiera que intentáramos besarnos de nuevo. El ruido provenía de la ventana, y cuando los dos giramos la cabeza para ver que causo ese ruido. Pudimos ver a todos nuestros pokémon viéndonos fijamente sonrojados y con una gran sonrisa en sus rostros que nos hicieron sentir pena al verlos.
- ¿P…Pero qué hacen ellos aquí? ¿No se suponía que estaban en el laboratorio de tu padre?
- Si, se suponía que ellos estaban ahí.
En ese instante la Mightyena de Ruby, Nana, se metió por la ventana con una nota que llevaba en su hocico. Ruby la tomo para leerla en voz alta, para que yo también supiera que es lo que decía en ella.
- Estimados hijos, perdón por las molestias. Pero los chicos del laboratorio quienes se encargaban de cuidar a sus pokémon también se fueron de vacaciones y nos llamaron para decirnos que les enviarían esta carta que escribió uno de ellos, para que sus pokémon se las entregaran y se quedaran con ustedes – al terminar de leer la carta Ruby parecía estar sumamente molesto con nuestros padres – Esos descuidados. ¿Por qué es que todos los adultos son así de irresponsables con sus deberes?
Y así acabo el día, con la casa hecha un desastre y el volver a dormir sin cenar y molestos. Ruby porque detestaba que ellos fueran tan irresponsables y yo porque Ruby se le volvieron a quitar las ganas de besarme de nuevo.
Red20: Bueno, espero les haya gustado. Aunque creo que hubo varios cambios seguro algunos lo habrán notado, pero había cosas que sentí podía alocarme otro poco más. Espero a saber su opinión y ya saben si quieren apoyarme, los diversos medios se encuentran en mi perfil con lo que quieran dar.
