Sweeney Todd y Eleanor Lovett recorrieron silenciosamente las calles de Londres, buscando una mendiga en particular, la cual había sido alguna vez la esposa de Benjamin Barker. La señora Lovett colocó su mano en frente de Sweeney cuando descubrió a Lucy.

"Allí está" le susurró. Con cautela, él se acercó a la mendiga, sorprendido por su aspecto .Lucy también lo vio y se acercó a él. Cantaba una triste canción a medida que se aproximaban:

"¡Limosnas! Limosnas!

Para una miserable mujer

En una miserable

Y fría

Mañana…"

"Lucy…"Susurró Sweeney. La mendiga se detuvo en seco sobre su camino, mirándolo con el miedo impreso en sus ojos.

"¿Cómo sabe mi nombre, señor?"

"Soy yo Lucy, soy Ben…" se acercó un paso hacia ella, mostrándole la sonrisa característica que Benjamin Barker tenía cuando era feliz. Su mirada estaba iluminada.

"¿Ben…?" susurró. Él movió la cabeza, con los ojos brillantes como solían estarlo en el pasado. Ella sonrió también, pero fue más bien parecida a un gruñido. Se levantó su andrajoso vestido y comenzó a cantar nuevamente, pero esta vez su canción era cruda:

"¿Qué clase de jugada sucia te gustaría, Querido?

Para recordar los viejos tiempos, querido

¡Podríamos tener nosotros otro niño!"

Sweeney retrocedió y se alejó de Lucy, desconcertado ante su canción. Las cosas empeoraron cuando Lucy descubrió a la Señora Lovett. Corrió hacia ella, cantando:

"¿Por qué no me dejas divertirme un rato, querida?

Con tu conchita, querida,

¡Lo haré por algunas limosnas!"

Lucy arremetió contra la Señora Lovett, pero Sweeney la agarró por detrás. Giró para quedar de frente a ella.



"¡Recuérdate a ti misma, Lucy!"le gritó, sacudiéndola. Ella se encogió. Horrorizado por sus propias acciones, Sweeney la dejó ir. Ella se alejó de él. Sweeney volvió a aproximarse a Lucy cuidadosamente.

"Vuelve a casa con nosotros, Lucy…-por favor-"

"¡EEEEEEEEEEEK!" gritó ella. Huyó hacia la multitud cercana, finalmente fuera del alcance de la vista. Sweeney miró el lugar donde Lucy había estado parada, horrorizado por lo que había tenido que presenciar. Sin previo aviso, se dio vuelta y con enojo empujó a la Señora Lovett al suelo.

"¿¡COMO PUDO PERMITIR QUE SE CONVIERTA EN ESTO!?"Le rugió.

"¡Hice todo lo que pude!...¿Se pregunta por qué estoy en quiebra?¡Por que Albert y yo gastamos la mayor parte de nuestros ahorros para sacarla del manicomio!¡Fue mi marido quien la dejó en la calle!¿Acaso no recuerda cómo era él?"Le respondió ella a gritos, ambos estaban asustados y encolerizados. Sweeney miró lejos de ella, y la levantó.

"…sí, recuerdo…" murmuró, sintiéndose mal por su arrebato. La Señora Lovett se tranquilizó un poco.

"Todo va a estar bien. Ella vendrá bastante pronto, mi querido. Y puede volver a tener su viejo departamento gratis. La vida ha sido dura para usted, y creo que necesita un descanso, Señor Barker—"

"No", la interrumpió, girándose para estar de frente a ella.

"Ya no Barker. Aquel hombre está muerto. Soy Todd ahora. Sweeney Todd, y va a vengarse…"dijo con un gruñido suave. La Señora Lovett permaneció quieta por un minuto.

"Muy bien, Señor Todd. Vámonos a casa.".En silencio, ambos regresaron a la calle Fleet.