Francia se acurruca en la cama con la mano en el culo de Inglaterra, teniendo un sueño muy agradable que... Lo involucra.

—Mmmmmm... —sonríe.

Inglaterra suspira abrazándole, completamente dormido, tan cómodo.

—Mmmmmm... Beso... —susurra Francia entre sueños buscándole los labios en la vida real, es posible que los encuentre con facilidad, así que medio entreabre los ojos sonriendo un poco—. Mmmm... Sí estas aquí... —susurra magreándole el culo.

—Mmmmm —sonríe el inglés. Francia se estira un poco acariciándole la espalda. Sonríe otra vez dándole un beso sobre uno de los párpados.

—Y si te... despierto...

—Roma... —susurra en español sin despertarse.

—Mmmmm... mm? —le acaricia un poco el pelo y decide que quizás esté soñando con el imperio romano o algo así... sonríe un poco cada vez más despierto y vuelve a besarle en los labios.

Inglaterra se deja besar sonriendo y entreabriendo los ojos un poco. Francia abre más los labios y sonríe, acariciándole la nuca con una mano y volviendo a magrearle el culo.

—Mmmm —suelta el británico con satisfacción sin haber visto nada, volviendo a cerrar los ojos y respondiendo al beso, moviendo las manos para acariciarle también.

Algo en el cerebro de Francia, lejanamente, le indica que hay algo... raro... aun así, le beso es tremendamente agradable, así que le da una palmadita en el culo y profundiza más el beso.

Inglaterra se mueve para ponerse encima, demasiado dormido aun para que su cerebro entienda algo de lo que sucede, pero esto le gusta mucho.

Francia al ver cooperación no se corta en lo absoluto, sigue besándole pasándole las manos por el culo y los muslos, abriéndole las piernas

El inglés se deja, sintiendo ese movimiento raro, pero esto es tan poco frecuente... le pasa las manos por el pelo buscando.

El francés cierra los ojos y corta un poco el beso, para buscarle el cuello cuando el británico vuelve a abrirlos para verle la cara y encontrar el rizo, se queda paralizado.

Francia no se detiene en absoluto, le lame, de hecho, ese lugar tan útil que tiene el inglés detrás de la oreja.

—Fra... oh, joder —se queda a media frase.

El francés frunce un poco el ceño, pero... bueno, le ha escuchado decir tantos improperios y groserías en tantos idiomas... que esta sólo le parece la excentricidad del día.

—Tu me plais beaucoup... —le susurra al oído arrastrando las eeeerres todo lo que puede— mais c'est un secret.

—No... nonononono —se separa instantes después cuando deja de hacerle eso en el oído mirando alrededor y notando que no está en su casa—. ¿Dónde está Romano?

Francia le mira descolocado.

—¿Eh?

—Francia... ¿Dónde estamos? Tío, no bebí tanto ayer, estoy seguro...

Francia parpadea y luego se ríe un poco, levantando una ceja.

—¿Qué clase de estupidez estás haciendo? —pregunta volviendo a abrazarle, yendo a su cuello.

—Pues no es como que me moleste, pero yo estoy seguro de que estaba en mi casa con Romanito... —le deja hacer sin prestar mucha atención. El francés pone los ojos en blanco.

—Oui y yo soy napoleón... no sé qué intentas, pero ese camino con Espagne, es ridículo —le mordisquea la manzana de adán que bien que sabe que le gusta—, y ahora mismo estás desnudo en mis brazos, no creo que necesitemos pensar en Espagne —hace énfasis en la palabra desnudo.

—No estoy pensando en mí, estoy buscando a Italia, esa frase no tiene sentido, tío —responde sin ninguna preocupación en lo absoluto, levantándole la barbilla. El francés se detiene.

—Bien... vale, te llevas un premio al bufón del día... te traeré el desayuno a la cama si quieres, ahora —le pone la mano en el culo culo, más o menos donde planea colocar a la tour eiffel en los próximos minutos y le mira a los ojos. Sonríe esperando la reacción.

—Mmmm —echa la cabeza atrás sonriendo con satisfacción—. Eso molaría mucho.

—Qué traes tu hablando así hoy, eh? Ni creas que me das marcha especial—protesta un poco, sorprendido con la reacción que es distinta a la que esperaba, se le acerca a comerle el cuello de nuevo.

—No estoy hablando raro —responde y por primera vez nota que su voz sí es rara—. Debo estar algo ronco. Quizás si bebí demasiado porque te juro que creía que estaba en mi casa ayer.

—Estás en mi casa, tonto... ahora deja de hablar y bésame —le busca los labios, dobla las piernas y querido mío, este es el momento concreto en que si pretendes detenerle, tienes que detenerle... porque en poco tiempo no habrá marcha atrás

—Eh, eh, eh, eso no, que es pecado —se ríe poniendo las manos sobre el lugar como barrera.

Francia, que se estaba mordiendo el labio y anticipando completamente el momento se detiene, frunciendo un poquito el ceño, descolocado.

—Hasta el matrimonio, nada —vuelve a reírse y se acerca a besarle.

—De qué estás... mmmm —le besa de vuelta, sonriendo un poco, sin entender del todo el chiste, pensando que esto es culpa del ridículo humor inglés que entiende la mitad de las veces.

El británico se recrea un poco, tocándole sin pudor alguno. Francia se pone bastante nervioso con esto, tragando saliva y dejándole hacer, porque estas cosas no pasan muy a menudo.

—Y ahora qué vas a hacer, ¿eh? —pregunta intentando ponerle un poco nervioso.

—Pues a ti que te parece —sonríe de lado.

—Mmmm... —sonríe también, malignillo en la medida que su poca irrigación cerebral se lo permite—, ¿tu? ¿A poco puedes? ¿No vas a ponerte... nervioso?

—¿Nervioso? Ni que fuera la primera vez, mi amor —lleva la mano al lugar adecuado otra vez mientras le acaricia con la otra.

Esto pone un poco nervioso a Francia, en realidad, pero hace un esfuerzo porque no se le note mientras entrecierra los ojos y le mira.

—Te oyes rarísimo —indica poniendo una mano en el big ben, sonriendo—, pero pareces nervioso igual, no me convences —se inventa acariciándole el abdomen con la otra.

—Ya me contarás en qué te lo parezco —se deja, sonriendo tranquilamente.

—A qué hora tomaste tanto como dices, ¿eh? —pregunta moviendo la mano de manera tal que habitualmente deja al inglés sin habla.

—Mmmmm —vuelve a sonreír echando atrás la cabeza—. Ayer noche.

—No tomaste nada más que un par de copas de vino —hace otro movimiento.

—¿Tú también... —gemidito maravilloso para nada contenido—. estabas?

Gemidito que cae directamente como un rayo sobre la tour eiffel, causando muestras de alegría. Francia mira a Inglaterra y parpadea lentamente haciendo otro movimiento.

—Vaya... ahora resulta que no te acuerdas —protesta dejando de mover la mano pero sin soltarle.

—Ah! ¿¡por qué paras!? —protesta sonriendo retorciéndose un poquito.

—¿Quieres que siga? —pregunta sin poder evitar la tentación de que le PIDA que siga.

—¿Es que tengo que hacer como el cejas? —se ríe otra vez—. Oh, France, please, more, more! —chilla en inglés muerto de risa.

Francia vuelve a pensar que esto... debe ser parte del humor inglés que no acaba por comprender. Hace un movimiento brusco y consigue tirar a Inglaterra de espaldas, que le mira riéndose aun.

—Eres un tonto —protesta Francia riendo un poquito con él y poniéndosele encima—. Deja ya las imitaciones.

—Vale, vale... —ahora es Inglaterra quien va a por él.

—Vale, vale... —protesta en el beso unos instantes antes de darle un buen beso e intentar fundirle el cerebro y se lo funde un poco por qué bueno, Francia besa muy bien y no está en una predisposición agresiva.

El francés frunce un poco el ceño en el beso, porque esto está raro... se separa un poco del inglés.

—¿Qué mosco te picó anoche, eh? Y no digo del doble sentido, ¿tomaste algo después de venir a dormir? —pregunta intentando que doble las piernas... muy agobiado, muy extrañado, eso sí, pero los planes de tirárselo no han cambiado, que le mira, y sonríe, notando otra vez lo que quiere hacer, impidiéndole.

—Nooo, Francia, pórtate bieeeeen.

—Deja de hablarme así —protesta volviendo a besarle para fundirle el cerebro, sin dejar de intentar doblarle las piernas... lo sentimos, pero es que todo aquel que tiene a una pareja tsundere entenderá que hay veces que hay que obligarles un poco.

Inglaterra se deja besar pero vuelve a impedirle hacer nada ahí abajo más allá de toqueteo.

—¿Exactamente qué pretendes? —pregunta Francia al tercer intento, mirándole a los ojos.

—Ya te lo he dicho, tío, eso no. Te quiero mucho, pero no voy a hacerle eso a Romano.

—¿De qué merde hablas con Romano?

—Pues de Romano, ¿cuántos conoces TÚ?

—Angleterre... no sé qué es lo que pretendes, de verdad, pero ya basta.

—Espera... ¿qué? —frunce el ceño cuando le llama así.

—Angleterre yaa... no es justo que hagas esto —protesta volviendo a besarle.

—Eh, eh, ¿qué tipo de competencia desleal es esta? —no le deja besarle ahora—. ¿Por qué me llamas Inglaterra?

—¿Competencia desleal? —pregunta—, estás intentando hacer algo así tipo doble sentido a ver si me excito más con Espagne o algo así, esto es absurdo.

—Hombre tío, pues ya sé que te gusta más Inglaterra, no soy idiota, pero tampoco tienes porque restregármelo. Puedo ir a calmarme solo al baño si te pones en estas.

Francia frunce el ceño sin dejar de mirar a Inglaterra a los ojos.

—Espera... —parpadea descolocado.

—Pero conste que has sido tú quien ha venido a despertarme con besitos y todo eso —le mira.

—Espera, espera, espera... —parpadea y se le acerca un poco—. Dame un beso, ¿vale?

Inglaterra se acerca y lo hace con naturalidad, Francia le besa con los ojos abiertos y a medio beso se separa. El británico le mira.

—No te enfades... no te enfades, ¿vale?

—¿Enfadarme? —parpadea el británico.

—Espagne? —susurra y luego aprieta los ojos esperando la debacle.

—¿Qué?

Francia abre un ojo y le mira. Inglaterra levanta las cejas.

—En serio ya no es gracioso, venga...

—Pero de qué... —la maravillosa magia del mundo hace que Inglaterra de pronto, se vea reflejado a sí mismo en las puertas de espejo del armario de Francia. Levanta las cejas hasta el techo.

—No sé qué estás haciendo, pero en serio... Yo te quiero a ti, Espagne es mi hermano —susurra pasándole una mano por el pelo.

—La virgen... —susurra mirándose en el espejo y luego mirándose las manos, vuelve a mirar al espejo y finalmente se vuelve a Francia, mirándole a los ojos con intensidad.

—Le imitas ridículamente bien —aprieta los ojos.

—Of curs yu blodi git, ai mit jim lot taim ago —responde en su pobre inglés y ahí es cuando reconoce su voz, mirando fijamente a Francia a ver cómo reacciona.

Francia parpadea frunciendo el ceño y sonríe un poco.

—¿Que tonterías son estas?

—Te refieres a las tuyas, of course —vuelve a replicar en inglés, intentando no descojonarse. Francia le da un empujón en los hombros y se ríe dejándose caer sobre él.

—Eres un completo idiota.

Inglaterra sonríe aun flipando con esto e inclina la cabeza.

—Me asustaste, cher... —le da una mordida en el hombro y vuelve a ponerle una mano en las regiones vitales

—France... —susurra dejándole hacer y haciéndole de vuelta.

—Je t'aime, a ti... ¿Bien? —siente la necesidad absoluta de decirle (que raro) volviendo a comerle el cuello, teniendo un escalofrío.

—I know... I'm in love with you desde antes de que pueda recordarlo —susurra.

Francia parpadea un poco y se separa, mirándole a los ojos.

—Ya sé que no te lo digo tan a menudo como quisieras, but... I'me really happy to be with you —sigue. Francia parpadea otra vez.

—¿Lo... Lo estas? —susurra

—Muchísimo. Que haya pasado por fin is the best thing I never wish... You are the most important person for me in the world and I can't live without you —sigue, acariciándole la espalda.

Francia suspira y parpadea otra vez y le mira a los ojos. Se muerde el labio.

—Estoy soñando —decide.

Inglaterra niega con la cabeza y le acaricia la cara riendo un poquito, sinceramente.

—¿Estás drogado? —pregunta mirándole un ojo y luego el otro, y... (Ay, Francia que dramático eres hasta en lo bonito) se le empañan un poquito los ojos.

—¿No crees que lo que digo es cierto? —continua en inglés, un poco desconsolado ahora, pensado que quizás se ha pasado un poco, pero Francia merece oírlo y TODOS saben que es verdad.

—Es... Tú nunca... —se muerde el labio y sonríe antes de acercársele —, Angleteeeerree.

—I know... tú... me has hecho mucho daño en mi vida, más que nadie y te lo recuerdo constantemente, but you make me more happy than nobody every single day —sentencia.

—Tú me haces más feliz a mí.. Tu... Eres el único que... —suelta un sollocito y le besa en los labios.

Inglaterra le besa también suavemente y el problema es que ahora Francia va a querer hacer el amor, así que se le separa antes de que pueda empezar a ponerse en posición.

Francia le besa en los labios con fuerza, el corazón acelerado y los ojos cerrados.

—Quoi? —pregunta y presupone que lo que quiere es ir el al revés. Sonríe y asiente extendiendo los brazos hacia él y diciéndole alguna melosidad del tipo "lo que quieras"

Inglaterra niega.

—¿Qué pasa?

—Not now... —pide mirándole a los ojos—, va a ser especial hoy, OK? Voy a ir todo el día desnudo y te diré todas las cosas bonitas que realmente pienso y me gustan de ti, si prometes que no haremos eso hasta que yo te diga —propone.

Francia parpadea e inclina la cabeza.

—¿Vas a... quoi?

—¿No quieres? Sí te dejaré que me toques —sigue. Francia parpadea otra vez

—¿Quién eres tú y qué has hecho con Mon petit lapin? —pregunta medio en broma medio en serio. Inglaterra se encoge de hombros.

—¿Mi copa llevaba suero de la verdad?

Francia le besa en los labios.

—Entre otras cosas... A ver —se pasa una mano por el pelo—, vas a andar desnudo, todo el día, para mí... Y voy a poderte tocar.

Asiente

—Y no vas a encerrarte en el armario.

—No —se ríe.

—Y me has dicho que me amas y me quieres más que a nadie.

—Baby, I was born to love you —responde—. No para que me gustes o me atraigas... para amarte.

Francia le sostiene la mirada unos instantes y luego sonríe de lado.

—Cher...

Inglaterra sonríe también. Francia se le echa encima con fuerza y empieza a hacerle cosquillas.

—Aaah! —se ríe empezando a defenderse.

El francés se ríe también sintiendo un poco extraño al inglés pero a la vez demasiado familiar, sin dejar que se defienda demasiado.

Inglaterra sigue riéndose con la respiración agitada, sin usar trucos sucios. Así que no mucho más adelante, Francia se detiene, riendo y le pasa las dos manos por el pelo, haciéndoselo hacia atrás.

—Gané... —declara

Inglaterra cierra los ojos y echa atrás la cabeza.

—Anda ya —susurra.

Francia frunce el ceño otra vez aunque sonríe. Le da un beso en la barbilla.

—Gané porque soy mejor que tú.

—Te dejé ganar, Frog, aun vas a querer un premio.

El francés sonríe más porque esto suena mucho más normal. Le lame el cuello.

—Quizás sea yo el que te de un premio a ti... Y no me dejaste ganar —susurra bajando y dejando un rastrito de saliva por su pecho.

—Mmmm —suelta con satisfacción, apartando la cabeza y sonriendo—. Un premio por dejarte ganar... —susurra.

—Non, un premio por decir cosas bonitas —beso en el ombligo.

—Ah, ¿te gustan? —sonríe sinceramente con los ojos cerrados—. Creo que tampoco te digo lo bastante a menudo cuanto me gusta que me toques y hagas todas esas cosas que me hacen volverme loco que solo tú sabes hacer...

Francia, que para entonces ya tenía la nariz medio metida en la zona peligrosa de debajo del ombligo, le mira con los ojos entrecerrados.

—T-Te gusta... que... —parpadea.

—Quizás te diga algunos secretos más sobre qué cosas me gustan más o menos mientras las haces si te esfuerzas —le guiña un ojo. Francia le mira fijamente considerando que todo esto es sumamente... extraño, por decir lo menos. Traga saliva e inclina la cabeza.

—¿Qué es lo que tienes hoy, cher?

—Solo te estoy ayudando, más vale que aproveches, porque no creo que me sienta con ganas de decírtelo muchas más veces, Frog.

Francia se humedece los labios y parpadea.

—Mon dieu... no sé qué tienes hoy pero... —susurra antes de girar la cabeza y atacar con precisión al big ben, empeñado en hacerlo lo suficientemente bien como para que Inglaterra no pueda decir que haya algo que no le gusta lo suficiente.

Inglaterra gime sin contenerse en lo más mínimo y lo único que hace es, muy entrecortadamente pedir "más rápido" "más lento" "más a la derecha".

Francia hace todo lo que le piden, no sin considerar RARO que Inglaterra esté tan dispuesto a decirle exactamente qué hacer, claro, pero la realidad es que los sonidos que hace, tan poco contenidos, son novedosos y bastante agradables, sumados a las caras que pone el inglés. Cuando este termina Francia está completamente... feliz.

Inglaterra le mira, aun con la respiración agitada, los ojos entrecerrados, sonrisita y sonrojadito.

—Dieu... —se muerde el labio al verle la cara, mirándole como si quisiera... ok, no como si quisiera comérselo...

—I love you, eres la persona más sexy del mundo y haces esto como los ángeles —susurra acercándosele para besarle.

Francia cierra los ojos con esta declaración, dejando que le bese, claro, respondiéndole el beso con intensidad, embotado con las palabras del inglés. Es como oírle decir lo que siempre había sabido pero que Inglaterra nunca jamás le diría...

—¿Cómo quieres que te ayude a acabar yo? —pregunta al separarse.

—Quoi? —pregunta genuinamente extrañado con esta pregunta.

—¿Con las manos, con los labios, quieres que te haga un striptease y acabas tu solo o otra cosa? —propone.

—Eh..amm... eh... —tomado por sorpresa por COMPLETO.

Inglaterra vuelve a besarle para no partirse de risa. Francia le devuelve el beso sumamente descolocado, levantando una mano y hundiéndosela el pelo en la nuca.

Después de un rato un poco más largo, Inglaterra le pone una mano sobre la tour eiffel y se la acaricia, separándose.

—No me has respondido.

Francia le pone una mano sobre la suya y le mira a los ojos, tragando saliva.

—Te me... subes... je... como quieras.

—No, venga ¿qué te apetece? Haré lo que quieras...

—¿Qué te pasa hoy? —susurra moviendo un poquito la cadera en contra de la mano del inglés, para causar fricción—. ¿Cómo vas a hacerme un... streaptease?

—Pues me pongo de pie... —movimiento con los dedos—. Pongo un poco de música... —besito rápido en los labios.

—¿Tú vas a hacer... —gemidillo—... eso?

Inglaterra se separa suavemente incorporándose. Francia resopla un poco y se lleva el mismo la mano a la tour eiffel; resopla mirándole atentamente y pasándose una mano por el pelo, preguntándole si esto no será una artimaña extraña

Inglaterra mira alrededor.

—Quizás puedas cantar tú mismo...

—¿Cómo pongo música? —pregunta levantándose agradeciendo estar en Paris y no en Londres—. Oh... —se pone un poco nervioso porque no canta tan bien—. Algo en francés... —susurra.

—Non, non, está bien... espera —se estira tomando su teléfono de la mesita de noche. Busca algo, nerviosito y mirando a Inglaterra de reojo, lo más rápido que puede antes de que se vaya a arrepentir.

Inglaterra se pasa una mano por el pelo y busca alrededor, tomando un pañuelo de cuello de Francia para usarlo para bailar.

El francés entrecierra los ojos sin poderse creer que esto vaya a pasar. Se revuelve un poquito en la cama e Inglaterra empieza a bailar, sonriéndole, mirándole a los ojos sin pudor alguno.

Francia abre la boca absolutamente impresionado y va a decir algo, y se arrepiente antes de decir nada, volviendo a cerrarla

—What's up, love? —pregunta sonriendo al verle la cara.

El francés aprieta los ojos un par de segundos y los vuelve a abrir. El inglés se acerca y le da un beso rápido antes de volver a bailar, concentrado.

—Te estoy viendo... TODO —murmura .

Inglaterra se cubre un poco, pícaramente y le sonríe mostrándole y tapándose. Francia le mira a los ojos.

—Mon dieu, Angleterre... —baja la mano y hace movimientos concretos sobre la tour eiffel pensando que no tenía idea de que fuera capaz de hacer esto.

—Mon Dieu, France —responde acercándosele y bailándole cerca. Él suelta el aire por la boca haciendo "SSssss" con un escalofrío, inclinando la cabeza.

El británico se le acerca al cuello rozándole con los labios y sube hasta su boca, quedándose a milímetros de ella.

El francés traga saliva y levanta una mano para tocarle, buscándole los labios sin dejar de... consentirse a sí mismo.

Inglaterra se separa de la misma forma en la que se ha acercado y vuelve a dar una vuelta sobre si mismo.

—Mon dieu... me encantas... cómo es posible que puedas hacer estas cosas así... —susurra consiguiendo darle una palmada en el culo mientras da la vuelta.

—Por ti iría al fin del mundo de rodillas —responde volviendo a acercarse.

—Eso no es verdad —susurra sonriendo.

—¿Cómo qué no? —se le acerca otra vez.

—No mientas tan abiertamente —sonríe

—Mentiras... —susurra—. ¿Por qué no me crees?

—Porque no es verdad... irías a reírte de mi al fin del mundo, quizás —extiende la mano y toma la mano del inglés.

—Te llevaría conmigo —entrelaza los dedos.

—Ya fuiste una vez por mí al fin del mundo —susurra recordando la primera guerra mundial y humedeciéndose los labios.

—Y volvimos...

—Podrías... —se mira de reojo las regiones vitales.

El británico mira al mismo sitio y vacila un momento por que no cree por imitar bien al británico en eso, así que le pone las manos encima y le hace acabar mientras le besa.

Cosa que no tarda demasiado, en lo absoluto, Francia es sumamente feliz con la mente en blaaaanco. Tira de Inglaterra y se echa de espaldas en la cama (estaba medio sentado), sonriendo de oreja a oreja con la respiración agitada.

—Ahhhhh... mon dieu... este es un buen sueño —susurra.

Inglaterra le abraza.

—Je t'aime, Angleterre... no necesitas hacer todo esto para que lo haga, lo sabes, ¿verdad? —pregunta dándole un beso en la cabeza—. No que no me guste, claro que me gusta... y no que no sea lo que... bueno, siempre... es bonito que lo hagas, claro que es bonito, pero... yo te quiero aun cuando no lo haces.

—I know, no lo hago por eso... I just... pensé que te gustaría por una vez.

—Claro que me gusta, me gusta mucho... —susurra y le abraza más contra él—, más de lo que puedes imaginarte.

Inglaterra sonríe acurrucándosele.

—¿Sabes qué podríamos hacer?

—Quoi?

—Voy a ducharme y luego vamos a desayunar a la calle —sonríe.

—Oh... ¿por una vez no vas a negrearme haciéndome hacerte el desayuno? —pregunta sonriendo

—Exacto —le guiña un ojo—. Aunque me encanta como cocinas y siempre hubiese querido hacerlo igual, prefiero que estés conmigo haciéndome caso a mí.

—Mon dieu, Angleterre... en verdad estoy sorprendido el día de hoy con tu enorme sinceridad... no sabía que eras capaz ni de admitirte eso a ti mismo.

—Ah... —suelta musicalmente y le besa—. Soy una caja de sorpresas.

—Vaya que eres una caja de sorpresas —sonríe en el beso y en cuanto Inglaterra se levanta, el francés se estira en la cama, mirándole irse

—Pero no se te ocurra contarle todo esto a Spain, eh? —pide en la puerta del baño, mirándole sin entrar, ni cubrirse.

—A... eh? Espagne? —le mira de arriba a abajo aun flipando de que no se cubra en lo absoluto... frunce el ceño.

Inglaterra le guiña el ojo y se mete al baño.

Francia inclina la cabeza entrecerrando los ojos, pensando que todo esto es muy muy raro, e Inglaterra... ¿se habrá golpeado la cabeza? Como sea... le ha dicho que le quiere y que le hace feliz y un montón de cosas lindas. Se hace un poco de bolita en la cama, poniéndose de lado y sonríe idiotamente.

Entre tanto, Inglaterra se planta frente al espejo mirándose a sí mismo fijamente y flipando.

Y di que solo está flipando... Le manda decir Romanito que a ver a qué chinche hora se le ocurre que si él está aquí... el MONSTRUO DE LAS CEJAS está con él. Ah... no ha pensado en eso. Romano le fulmina.

Francia busca por ahí el teléfono que tiene aún en la pantalla la foto que, ustedes no saben, pero le ha tomado a Inglaterra mientras ponía la música, sonríe un poquito y marca al teléfono de España.


Definitivamente, este par se lo montan mejor. ¿O no?