Hola, aquí les traigo el segundo capitulo ;)

Disclaimer: Magi y sus personajes le pertenecen a Shinobu Ohtaka, y Los Juegos del Hambre y sus personajes le pertenecen a Suzanne Collins.


Aquí empieza su destino, y solo el futuro dirá lo que pasara con ella y las vidas de las personas con las cuales carga en sus hombros.

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Capitulo 2

~Cuídala, lobo~

Pov Normal

- Pero abuela – Morgiana hizo un puchero, había pasado un año desde que se entero de la existencia y muerte de su hermana mayor y desde entonces ha estado bajo la estricta enseñanza de su abuela – entiendo que no pueda ir por mi cabello pero quiero acompañarte al menos una vez al distrito… me siento muy sola cuando no estás.

En realidad quería estar todo el tiempo posible con su abuela, cuando se entero que la perdería en unos cuantos años más fue suficiente para ver lo apreciada que su abuela era para ella y lo ansiosa que se ponía cada vez que no estaba a su lado.

La abuela rio y acaricio la cabeza de su nieta – eres una pequeña manipuladora ¿Enserio crees que no se qué vas a jugar con tus amigos del bosque cuando no estoy?

Morgiana se sorprendió y bajo la vista apenada, sus preciados amigos del bosque eran especiales para ella también y nunca los menospreciaría, es solo… que ella también quería amigos "reales".

- Hagamos esto, si te quedas aquí tranquila, te prometo que la próxima visita vendrás conmigo – morgiana se emociono y abrazo a su abuela feliz – con la condición de que te tintes el cabello.

La niña de siete años se petrifico y se alejo de su abuela con precaución, y preguntándose si fue buena idea insistir en el tema. Morgiana odiaba los tintes, por el simple hecho de que afectaban su buen olfato… y claro también era porque ella amaba su pelo rojo, su más fuerte vínculo con su clan.

La abuela al ver su reacción se carcajeo y se fue al distrito entre risas y frases tiradas al aire al azar sobre lo divertido que era jugar con su pequeña nieta. Cuando estuvo lo suficientemente lejos de la niña dejo de reírse y tomo una expresión seria, una que no quería mostrarle a su pequeño tesoro.

- Hay que aprovechar todas las risas, no importa que tan insignificantes sean.

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Morgiana estaba sentada en la rama de un árbol y balanceaba sus piernas con fastidio, otra vez su abuela le hizo una broma y se salió con la suya, ella sabía que no se pondría un tinte sin importar cuánto quisiera acompañar a su abuela en sus viajes, había un cierto grado de desagrado hacia el simple hecho de llevar una pintura en su pelo, que prefería mejor quedarse en casa a esperar a que su astuta abuela regresara.

- Si sigues así te saldrán arrugas – Morgiana se asusto por la repentina presencia de un niño de unos diez años, tenía el pelo negro con reflejos en azul y sus ojos eran azules, y la veía colgando de cabeza, sosteniéndose solo con sus piernas a una rama más alta - ¿Te preocupa algo, Mor?

- Aladdin – Morgiana sonrió con cariño a su mejor amigo para luego fruncir el ceño confundida - ¿Cuándo llegaste?

Aladdin rio y se acomodo a su lado en la rama – hace un rato ¿Tu abuela volvió a irse al distrito 12?

La niña asintió, ambos se quedaron quietos en la altura del árbol, no se necesitaban palabras entre ellos para saber que ninguno quería hablar. Aladdin sabía que cuando la abuela de su mejor amiga se iba, lo único que tenían que hacer ellos era estar con ella, y evitar que se sintiera sola… o que empezara a ponerse ansiosa por su abuela… aunque era entendible sentirse así cuando has perdido a la mayoría de tu familia y eres la última niña Fanalis que queda viva.

- Por cierto ¿Dónde están ellos? – Morgiana olfateo el aire y sonrió al "encontrar" a sus otros amigos, ella salto de la rama y corrió hacia donde sabia estaban ellos.

Aladdin suspiro e hizo un puchero - ¿Para qué pregunta si ella misma encuentra la respuesta? – Él salto y fue a donde había desaparecido su amiga – bueno, al menos podemos empezar por fin a jugar.

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En otro lado, la abuela estaba de visita en el Distrito 12, iba cada cierto tiempo a cambiar sus capturas por dinero, o información. No necesitaba el dinero, vivía en el bosque y allí tenía todo lo que necesitaban ella y su nieta, pero si no cambiaba sus presas por dinero empezarían a sospechar.

Estaba en El Quemador, el marcado negro del Distrito 12 y el lugar más seguro para una persona que quiere pasar desapercibida. Saludo a Sae su amiga en el lugar y con la que puede intercambiar información, gracias a ella se entero que había un hombre que cazaba en el bosque en secreto, lo cual fue beneficioso para ella, ya que así pudo estar atenta en no cruzarse con él. También fue bueno tener una amiga con quien compartir anécdotas de su nieta y oír las de ella.

Iba a regresar a casa cuando de repente choco con un hombre de alrededor de los 30 años, con el pelo largo rubio y ojos grises con toques de azul. En eso la abuela arrugo la nariz con desagrado, y buscando de donde venia tal hedor, descubrió que en la mano del hombre había una botella de licor con un muy fuerte olor, se tapo la nariz con asco.

- Señor, es muy temprano como para estar bebiendo – era cerca del mediodía pero no necesito de su gran olfato como para saber que ese hombre llevaba bebiendo desde hace días.

- Gracias señora pero es mi vida y hago lo que quiera – el hombre bebió otro sorbo de la botella – oh perdone usted, donde están mis modales ¿Quiere que la ayude?

El hombre sonrió mordaz, era obvio que estaba completamente borracho, la abuela frunció el ceño pero hizo lo opuesto a lo que una persona normal haría, le dio una lección.

- Claro caballero, tome – la abuela le dio unos pesados abrigos que cambio por el ciervo que cazo y le hizo que lo cargara – si es tan amable sígame y gracias por ofrecer su ayuda.

La abuela sonrió perversamente, tendría que aguatar la peste al alcohol un rato pero valía la pena para ver la cara impactante que tenía el hombre en ese momento, era obvio que el ofrecimiento del hombre era una broma, o eso era hasta que la abuela lo cambió.

- Soy Lirio por cierto – la abuela le tendió la mano al hombre y espero a que se presentase, por algún motivo presentía que ese hombre seria una persona importante para el futuro de su nieta y del cual, apenas anoche, las estrellas le hablaron sobre un cercano encuentro con él.

- Soy Haymitch Abernathy – el hombre estrecho la mano de Lirio, aun aturdido por el comportamiento de la abuela, pero con todo y su consternación cargo los abrigos en uno de sus hombros y la siguió.

Lirio se sorprendió al conocer su nombre, había oído de él y como no si era el único vencedor del Distrito 12, el único vivo después de la muerte de Jazmín. Si, él es el que las estrellas le predijeron.

Pasaron el rato hablando, o al menos la abuela hablo y trato de que el hombre se involucrara en la conversación. Le comento sobre su nieta, aunque solo sobre las recurrentes travesuras de la niña, lo que logro sacarle más de una sonrisa al hombre.

- Debe de ser suerte, vivir sin preocupaciones de que algún familiar vaya a los juegos – Haymitch pensó en su hermano, madre y novia, que murieron por su desobediencia al presidente Snow.

Lirio vio al hombre con simpatía y tristeza, ella no se creía el cuento de que "Los vencedores" vivían la mejor vida, y en los ojos de Haymitch pudo ver la suficiente prueba de ello – Puede que sea suerte, pero el tiempo sigue corriendo, algún día ella estará entre las demás chicas para ser seleccionada para los juegos – parte verdad y parte mentira, Morgiana iba a ir a los juegos, ella lo sabía y no fue por las estrellas sino por la mirada en su nieta un año atrás, cuando le conto la verdad sobre su hermana, al ver sus ojos lo supo, ella iría a los juegos a poner de cabeza al Capitolio y a romper las cadenas que ataban a los distritos, y a los Fanalis. Lástima que ella no estaría presente para consolarla en sus futuras tristezas.

Haymitch vio la incertidumbre y la abatimiento de Lirio y pensando que se trataba del miedo a que su nieta muera, hablo para calmarla – si ella es elegida, yo hare lo que pueda para mantenerla viva.

Lirio paro en seco y vio con sorpresa la expresión seria en Haymitch, él tenía la misma mirada decidida que vio en su nieta, la mirada de una bestia. Sin poderlo controlar, Lirio rio con humor a la situación y las pocas personas que pasaban se detuvieron a ver con rareza a la abuela y a Haymitch, que se incomodaba cada vez más al no entender el chiste. Al calmarse Lirio vio con diversión al Haymitch.

- Entonces te tomare la palabra – Lirio se puso seria y vio directo a los ojos de Haymitch, retándolo a la manera Fanalis, aunque él no lo supiera – cuando mi nieta vaya a los juegos, por favor cuídala, lobo.

- ¿L-lobo? – Haymitch vio extrañado a la abuela.

- Si vas a cuidarla tienes que mejorar tú físico, no aceptare a ningún hombre flojo y débil.

Haymitch se sonrojo y suspiro derrotado, en lo que se metía por estar de bocón – está bien ¿Cómo se llama tu nieta? Necesito saber cómo es para poder reconocerla.

Lirio tomo las prendas de vuelta y le dio una media sonrisa – No te lo diré, lo descubrirás cuando llegue el momento, lobo.

La abuela rio al ver el desconcierto en Haymitch, y con eso se fue por un callejón vacio, si, algún día él chocaría con el pequeño torbellino que era su nieta, así como choco con ella, de eso estaba segura.

- ¿Me gustaría saber quien tendría más carácter de las dos bestias? – pensó divertida – ah bueno… creo que le daré un voto al lobo.

Y con ese susurro que se llevo el viento, la abuela regreso a casa, para ver a su nieta dormida en el costado del viejo Amon, el enorme tigre blanco.


¿Les gusto? Please reviews :)

Respuesta al comentario

- SamBleh: eres la culpable de que subiera el segundo capitulo (puchero, molesta) no lo iba hacer pero como negarme al buen review que me dejaste (suspiro), gracias por tu halago, aunque pienso que me falta mejorar, espero te guste el capitulo. Sobre "Gran Dragón", estoy un poco falta de inspiración pero creo que el próximo capitulo que subiré será de esa historia, así que no te impacientes ;).