¡Buenas a todas! Traigo actualización antes de lo esperado. Este capítulo se lo dedico a Denisse Marukura y FairyD porque me dijeron que les gusta mucho Subaru =). Ojalá les guste este capítulo. Disfruten!

Disclaimer: Diabolik Lovers no es de mi propiedad. Pertenece a sus respectivos dueños y a Rejet, yo solo tomo prestados sus personajes para que nos divirtamos un rato.


Vicio 02: Sumisión

Pareja: Subaru x Yui

Rating : T


30 vicios

Sumisión

Era de noche. Podía apreciarse la figura de la luna acompañada de un manto de estrellas en un cielo despejado. Yui caminaba tranquilamente por los jardines de la mansión, necesitaba despejar su mente un poco y tomar aire fresco. La cena con los hermanos Sakamaki había sido tan tensa como siempre.

Le llamo la atención no ver a Subaru en la mesa junto a los demás ¿Dónde podría estar? Ella sabía que al menor de los vampiros no le gustaba para nada compartir momentos con el resto de sus hermanos, prefería estar solo. Pero a pesar de eso, nunca antes había faltado a una cena…ello se debía principalmente a que no quería ser sermoneado por Reiji. La rubia no pudo apartar la vista de la silla vacía en donde debería estar sentado Subaru.

De repente una pelea entre Raito y Ayato la sacó de su ensoñación. Ambos vampiros discutían por cual de los dos debería beber la sangre de Yui esa noche. La chica sintió un escalofrío recorrerla y apenas terminó su plato de comida, salió disparada hacia los jardines dispuesta a alejarse de aquella escena.

Y allí se encontraba ahora, caminando sin rumbo entre las bellas flores y decorados. Aquel jardín se asemejaba a un laberinto, nunca se sabía donde podrías llegar a aparecer, dependiendo el camino que tomaras. La mansión de los vampiros Sakamaki estaba rodeada de muchos misterios.

Yui suspiró algo frustrada. Y pensar que antes de que todo esto ocurriera ella tenía una vida normal como cualquier otra adolescente, y ahora, se había convertido en la presa de seis vampiros totalmente sádicos.

Se detuvo frente a un grupo de grandes rosas rojas, tenían un color tan intenso que se asemejaba a la sangre. Olió su dulce fragancia y las acarició con cuidado. Sintió un pequeño pinchazo en uno de sus dedos, en un movimiento rápido apartó la mano y pudo apreciar como la sangre caía de la herida que las espinas habían hecho. Las rosas se veían bonitas pero podían ser muy traicioneras, al igual que todos los vampiros que vivían en aquella mansión.

Los vampiros Sakamaki, eran muy apuestos. Cada hermano era hermoso a su manera. Cualquier persona quedaría encandilada por tanta belleza junta pero…por dentro eran sádicos y estaban sedientos de sangre, disfrutando del dolor y el llanto ajeno.

Sintió unos pasos acercándose hacia ella, asustada de que se tratara de Ayato o Raito trató de alejarse de allí, pero una fría mano la tomó del brazo, impidiéndole escapar. Al girar su rostro no pudo evitar sorprenderse al encontrarse cara a cara con el menor de los hermanos: Subaru.

La luz de la luna enmarcaba cada una de las facciones del vampiro resaltando el color rojizo de sus ojos, el viento mecía levemente aquel cabello blanquecino teñido con ciertos toques de color rosado. Se veía hermoso a los ojos de Yui…tanto que la chica no pudo apartar la mirada, se sintió prisionera ante la intensidad de aquellos ojos.

—Subaru-kun…

El vampiro no contestó. Se quedó mirando el dedo lastimado de la chica con una expresión en su rostro que Yui no supo descifrar.

—¿Qué le pasó a tu dedo?—preguntó Subaru con aquella voz grave que siempre lograba hacer temblar el cuerpo de Yui

—Las rosas…—fue todo lo que la humana pudo decir, aún no quería apartar su ojos de los del vampiro.

El olor a sangre inundó la nariz del vampiro. Apretó su agarre notando como Yui se quejaba de dolor, pero no le importó. No apartó la vista de la muchacha pero podía sentir su menudo cuerpo temblar levemente, y como el miedo se hacía presente en su mirada. Sonrió levemente

—Eres una idiota… lastimarse con una rosa… Sólo una tonta como tú lo haría—Yui cerró los ojos al notar como los colmillos del vampiro se acercaban cada vez más hacia su dedo lastimado— O será que… ¿Lo haces a propósito para tentarme?

—¿Eh?—la chica abrió los ojos de golpe ¿Qué había dicho?

Pero antes de que Yui pudiera decir algo, Subaru se llevó el dedo lastimado a la boca, chupando la sangre que caía de él. La rubia se quejó de dolor, sentía los colmillos del vampiro rozando la piel de sus dedos… ¿Por qué Subaru la hacía sentir de esa forma?

Por su parte, el menor de los Sakamaki gruñía molesto ¿Qué demonios era lo que tenía esa humana en la sangre que lo hacía desearla tanto? ¿Por qué era tan sabrosa? La observó por unos instantes…la chica tenía los ojos cerrados y no se estaba resistiendo para nada. ¿No se daba cuenta esa tonta que solo lo estaba provocando más?

En un movimiento brusco tomó el rostro de Yui fuertemente entre sus manos y la besó. La besó con deseo y pasión contenida, apoderándose y sintiéndose dueño de aquella pequeña y suave boca. La jovencita entreabrió un poco sus labios para permitirle al vampiro ahondar aquel fogoso beso.

Yui tembló al sentir la lengua de Subaru dentro de su boca, se sentía extraño y excitante a la vez. Estaba segura que si fueran Ayato o Raito los que estuvieran haciéndole eso se negaría rotundamente, pero con Subaru era completamente diferente. Él tenía un extraño poder sobre ella, la volvía…una persona completamente sumisa, totalmente incapaz de negarse o resistirse a lo que fuera que le hiciera.

Jadeó levemente cuando el vampiro se separó de ella…se la quedó mirando intensamente, Yui levantó la vista y lo observó con las mejillas pintadas de rojo, se llevó una mano a los labios, que aún se estaban calidos. Subaru masculló algo molesto y sacó a relucir sus colmillos.

Algo asustada Yui retrocedió unos pasos. Él continuaba en silencio, mirándola, como queriéndose convencer a sí mismo que no sentía nada por una humana tan simplona como ella, pero cada vez que las miradas de ambos se encontraban, una sensación extraña en su pecho, inquietaba al vampiro.

—¿Subaru-kun? ¿Qué sucede?—preguntó algo extrañada, acercándose unos pasos hacia él, al notar que se había quedado quieto.

Si bien Subaru Sakamaki era bastante impulsivo, rudo y por momentos, violento. Era el único de los hermanos que parecía preocuparse por ella y no solo verla como comida. A pesar de que a veces utilizaba palabras rudas, Yui sabía que en el fondo era amable.

—Subaru-kun…—murmuró visiblemente preocupada, el vampiro se había quedado estático en el lugar sin moverse, Yui colocó su mano en la pálida mejilla del albino— ¿Qué es lo que pasa?

El pareció sobresaltado por la acción de la chica, de un movimiento brusco quitó la mano de la muchacha y la miró fríamente, luego sin que ella pudiera anticiparlo, acercó los colmillos a su cuello y mordió, casi con furia.

—¡Ah!—se quejó la muchacha, era tan doloroso—S-Subaru-kun

—¡Cierra la boca!—gritó y mordió con más fuerza, logrando que las lágrimas cayeran de los ojos de la rubia—¡Todo es por tu culpa!

—¿M-mi culpa?

—Sí, tuya. Me vuelves loco…

Las mejillas de Yui se sonrojaron ante aquella revelación, Subaru jaló de su cabello y en cuanto ella abrió su boca para gritar, él volvió a besarla.

Ella se aferró a él con fuerza mientras el beso subía en intensidad, las manos del vampiro acariciaban suavemente la silueta de la chica, dispuestas a colarse debajo de sus ropas. Yui jadeaba extasiada, ella solo quería sentir más de Subaru-kun…

—¡Oye chichinashi! ¿Dónde estás?

—¡Bitch-chan! ¡No vayas a esconderte de mí!

Se escucharon a lo lejos las voces de Ayato y Raito buscando a la chica, rápidamente Subaru la apartó y se giró hacia otro lado para no mirarla ¿Qué había estado a punto de hacer? Casi pierde el control y todo por culpa de un beso… Yui era peligrosa.

—Vete a tu cuarto… yo los distraeré para que puedas escapar

—Pero…

—¡Vete de una vez, mujer! ¿O acaso quieres ser mordida por ellos?—preguntó furioso

—N-No… yo solo quiero…

Subaru se giró para verla, con una ceja arqueada

—Quiero que únicamente Subaru-kun me muerda—susurró con la mirada gacha y las mejillas sonrojadas.

El vampiro sonrió y le dio un corto beso en los labios, luego volvió a morder su cuello con bastante fuerza dejando una marca rojiza en el

—Eso bastará para que mis hermanos sepan que eres solo mía…Ahora vete.

Ella le agradeció y salió corriendo de allí rumbo a su habitación. Una vez dentro, cerró la puerta con llave y se acercó hasta el espejo para observar la marca en su cuello. Luego se acarició los labios y sonrió.

Descubrió que ser sumisa no era tan malo después de todo, especialmente si Subaru continuaba dándole besos tan apasionados como el de aquella noche.

Fin—


¿Qué les pareció el segundo vicio? ¿Les gustó? ¡Dejen sus comentarios!

El próximo tendrá como protagonista a Raito.

Nos leemos!

Ja ne~~