DISCLAIMER: Los personajes de InuYasha no me pertenecen, son propiedad intelectual de Rumiko Takahashi. La obra es mía, escrita sólo con el fin de entretener – a ustedes y a mí. Sin fines de lucro.


"No hay medicina que cure lo que la felicidad no puede."

— Gabriel García Marquéz.


— Complacencia —

— II —


El aire que respiraba ahora era más puro, podía sentir como llenaba sus pulmones de una forma fresca. Sonrió tranquilo, observando el escenario que tenía frente a sus ojos y agradeciendo el poder verlo, después de tanto dolor.

Durante toda su vida, había cargado muchas responsabilidades sobre sus hombros. El tener que convertirse en un gran exterminador, porque era el sucesor de su padre y el liderar el clan de los exterminadores no era algo menor, debía demostrar que era capaz de hacerlo; luego, reflejando esa imagen fuerte y decidida, esforzándose por tomar decisiones acertadas, sabias dentro de lo posible, y guiando no sólo a sus camaradas, sino también a sus hijos. Muchas veces había escuchado que era demasiado estricto, que eran apenas unos niños, que no era necesario que les impusiera tanta disciplina desde tan pequeños. Pero él no sólo los preparaba para ser exterminadores. Sus enseñanzas tenían el objetivo de darles las herramientas necesarias para enfrentar el futuro, la vida. Porque el mundo real era cruel y golpeaba sin diferenciar a nadie. Ellos podrían haberse equivocado en el campo de entrenamiento porque ahí podrían volver a intentarlo y mejorar. No así en la vida real, y más aún porque su oficio pondría en riesgo sus vidas día a día.

La risa alegre de su hija mayor mientras paseaba junto a sus nietos y al hombre que había escogido como su esposo causó que cada fibra de lo que ahora era se estremeciera con una agradable sensación, porque después de tanto dolor y sacrificios, por fin había logrado llegar a un punto pleno en su vida.

Pensó en su otro hijo, quien había sufrido martirios que él nunca hubiese podido imaginar y ante los que cualquiera se habría rendido. Pero su hijo no, él luchó a pesar de sentir que su vida no valía nada. Y había perseverado, logrado sobrevivir y seguía esforzándose cada día porque él sabía que ahora sí tenía un propósito. Inhaló profundo y con calma al verlo unirse al paseo, también con una sonrisa y animadas palabras de saludo, que fueron respondidas de igual forma por el resto de su familia.

Cerró los ojos, proyectando en su mente un recuerdo muy especial. Una imagen que siempre regresaba a sus pensamientos como una revelación precoz del futuro de sus hijos. El destello fugaz de un haz de luz proyectado desde los logros y capacidades de sus descendientes.

Una mañana cálida en el patio trasero de su hogar, las risas y los golpes suaves de un enfrentamiento simulado, un juego habitual que él solía perderse por estar entrenando a quienes tenían la edad para comenzar la preparación como futuros exterminadores. Los ágiles movimientos de su hija, el temple grabado con fuego en su mirada y la gallarda postura frente a su tímido hermano que, a pesar de las apariencias, podía llevarle el ritmo a la niña. La exclamación de triunfo y luego el cariñoso gesto de ayuda, el abrazo fraternal, las palabras de apoyo y los consejos apropiados mientras se encaminaban hasta donde estaba él fueron la clara imagen de lo que sus hijos serían a futuro.

Se sintió en paz al saber que su presentimiento no había sido una simple ilusión. Y que la preparación que les dio los había ayudado a enfrentar esa cruel realidad que los quiso aplastar en más de una ocasión. Ellos pudieron mantenerse firmes, lograron vencer para convertirse en las grandes personas que estaban destinadas a ser, y pudieron encontrar, de esa forma, la felicidad.

Supo que ya no tenía nada que hacer ahí, porque él también había alcanzado ese estado de plena satisfacción al saber que su sangre vivía, que su familia había cumplido sus sueños y metas.

Estaba orgulloso y feliz, y podría descansar en paz ahora, viendo por última vez a esos dos adultos jugando nuevamente como los niños que hacía muchos años atrás, le mostraron el grandioso futuro que tendrían.


¡Hola! Es corto, pero expresa lo que quería mostrar. Creo que el alma del padre de Sango no debe haber descansado en paz hasta que estuvo seguro de que sus hijos realmente habían alcanzado la felicidad y eso le dio felicidad a él, trayéndole también la paz que necesitaba para por fin descansar. De seguro fue un padre severo pero con buenas intenciones, deseando lo mejor para sus hijos. Y me reconforta pensar que pudo ver el futuro de ellos y quedar tranquilo, sabiendo que ellos estaban bien.

Muchas gracias a quienes se pasaron a leer, Loops y tsubasa kakeochita, sus reviews son amor (L)

Bueno, ahora me dedicaré a dejar los miles de reviews que debo, no sin antes invitarlos a leer los otros fics de la actividad. Y dejando abierta la posibilidad de escribir alguna otra viñeta de otros personajes aunque la actividad haya acabado, porque me gustó esta idea y me da un respiro en medio de todo el drama que escribo siempre.

Espero que nos leamos pronto! Besos y abrazos~

Yumi~