¡Hola! =) ¿Cómo están ustedes? Acá les traigo el segundo capítulo de mi fic, que la verdad espero que sea de su agrado y lo disfruten mucho.

Disclaimer: Los personajes de Junjou Romantica no me perteneces, excepto algunos que he creado para el uso exclusivo de esta historia, si todos me pertenecieran créanme que el manga no terminaría allí y, por consecuencia, tampoco el anime. Cofcof aún sigo esperando que hagan aunque sea un OVA del capítulo 12 del manga (que es uno de los mejores, en anime hubiera sido fantástica, Misaki en ese capítulo prácticamente se le declara un montón de veces), ya que por mala suerte es prácticamente imposible tercera temporada sin capítulos del manga cofcof

Capítulo segundo.

El reloj dio las seis y cincuentaicinco de la mañana; cinco minutos más tarde comenzó a sonar suavemente repitiendo una y otra vez la misma melodía que al pasar los segundos se iba haciendo más intensa. El sonido constante interrumpió los sueños de un chico de cabellos castaños que, al instante de reparar de qué se trataba, alargó un brazo y lo manoteó para apagarlo. Torció sus labios en una mueca y luego dejó escapar un suave bostezo de su boca. Sentía unas inmensas ganas de reconciliar el sueño, pero eso era imposible, ya que tenía que levantarse a preparar el desayuno para el hombre que se encontraba a su lado, abrazándolo como si fuera una especie de tesoro para él. El susodicho no lo había dejado dormir sus ocho horas correspondientes; apenas habían llegado a casa, Akihiko le había reclamado acerca de la escenita que se encontró cuando lo fue a buscar y, al notar que el menor le daba todas las excusas posibles, decidió acallar sus furiosos celos regalándole unos lujuriosos besos y luego, para completar la noche, le hizo el amor hasta no poder más, y ambos quedaron exhaustos en el quinto sueño.

El muchacho se liberó cuidadosamente de los brazos de su amante, moviendo primero un brazo, luego el otro y finalmente corriéndose despacio sin hacer ruido hasta que sus pies pudieron tocar el piso. Caminó en punta de pie hasta llegar la puerta de la habitación y la cerró para que el mayor no pudiera escuchar ruido alguno mientras él cocinaba.

"Mi nombre es Takahashi Misaki, tengo veinte años y vivo en el piso superior de un edificio exclusivo en una de las mejores áreas de la ciudad. Comparto este lugar con mi casero, el verdadero dueño, el ganador del premio Naomori a más corta edad, el gran: ¡Usami Akihiko!"

— Ya casi. — Se dijo a sí mismo y miró el reloj, que marcaba que hacía quince minutos desde que se había levantado, él no tardaría.

La puerta de la habitación de arriba se abrió con fuerza golpeando contra la pared. Un hombre de cabellos plateados y ojos violetas apareció por ella, junto a él, sosteniéndolo con uno de sus brazos, se encontraba su protegido oso de peluche, a quien cariñosamente llamaba Suzuki-san. Bajó las escaleras tranquilamente mientras observaba como Misaki terminaba de preparar el desayuno, para finalmente colocarlo sobre la mesa. Usami se sentó en la silla de la izquierda y su compañero en la del frente a esta.

— Buenos días. — Dijo el joven de ojos verdes.

— Buenos días. — Respondió el otro de manera desganada, en casi un suspiro.

— Si estás con mucho trabajo, no tiene que llevarme a la escuela Usagi-San, no me queda mucho caminando. — Comentó mientras llevaba un trozo de comida hacia su boca.

— Te llevaré, no importa lo que me suceda. — Le contestó tomando un poco de café.

Misaki lo observó por unos segundos, casi seguro de que por más que a Akihiko lo amenazaran con quitarle la vida, aún así él seguiría llevándolo — y haciendo un escándalo, de paso— a la universidad. Luego de lo que había pasado el otro día, no cabía duda de que no le quitaría la vista de encima y estaría más sobre-protector que nunca; una amiga de la infancia confianzuda y Sumi Sempai al lado de su pequeño Misaki no hacían buena combinación, o al menos, no para él.

Tan pronto como el joven de cabellos marrones terminó de lavar los platos, tomó sus libros y se dirigió junto a su casero hacia el auto deportivo rojo. En no más de cinco minutos ya estaban allí, y todos, como si no pudieran acostumbrarse o como si ya fuera un absurdo ritual de todos los días, giraron a ver al afortunado muchacho que se bajaba del transporte del famoso escritor. El susodicho le regaló una sonrisa y el otro lo observó tierno, pero al darse cuenta, giró rápidamente su cabeza y se dirigió hacia el patio de la Universidad, para que el mayor volviera a su departamento a hacer el trabajo que le restaba, ya que, como siempre, Aikawa estaría molestándolo todo el día para que le entregue el manuscrito.

— ¿Otra vez llamando la atención? — Escuchó el muchacho y levantó su cabeza para poder ver a su Sempai.

— ¡El tonto de Usagi-San nunca acepta que me venga caminando! — Comentó y soltó un suspiro. Sumi le sonrió amistosamente.

— Bueno, si no te gusta…— Le dijo y una especie de mueca traviesa se dibujó en su rostro— puedes prestármelo y yo me encargo de él.

Misaki se alarmó ante el comentario de su compañero pero intentó contenerse.

— N-no… Espera… Yo… ¡N-no! — Pronunciaba sin poder formar una frase definida, mientras movía las manos delante de su cara como saludando con ambas, intentando tranquilizarse, algo inquieto.

— Es que tú te quejas demasiado.

— Bueno, es que yo… Lo que sucede es que… — Esta vez, sí sabía lo que tenía que decir, pero si lo hacía, estaría exponiendo sus sentimientos hacia el escritor, algo que él no quería. Se sonrojó levemente y rodó sus ojos hacia abajo, apartando la mirada del hombre.

"Es que… Yo nada más puedo estar con Usagi-San", pensó.

Una vos femenina que gritaba su nombre lo quitó de sus pensamientos, Misaki alzó la cabeza y sintió como una chica de su misma edad se abalanzaba sobre él, abrazándolo, pero rápidamente lo soltó y se lo quedó mirando por unos segundos al ver como él no reaccionaba, esbozó una sonrisa.

— U-uh…

Pronunció el muchacho algo confundido, la mujer lo miró extrañada.

— ¡Miki-chan a la tierra! — Finalmente dijo, cerró la mano en un puño y golpeó suavemente la cabeza del muchacho, haciendo que finalmente reaccionara.

— Ah, ¡hola Haru-chan! — Saludó al fin, ella lo vio divertida y rió por lo bajo.

— Buenos días a ti también. — Se volvió al Sempai— Lo mismo para ti, Sumi-San.

Los tres chicos se dirigieron hacia el salón de la clase que les tocaba. Se sentaron juntos en sus respectivos asientos y, antes de que llegara el profesor, se pusieron a hablar. Sempai comentaba acerca de las nuevas actividades del club del cual participaba, decía que próximamente estarían organizando un evento como el anterior de la casa embrujada, pero que estaban buscando ideas originales de las cuales sacar provecho, así acudía más gente a ellas y podrían recaudar más dinero. El susodicho colocó uno de sus codos en la mesa, abrió la mano y colocó su barbilla en ella, para apoyarse, mientras seguía relatando, con ese tono tranquilo tan habitual de él, cuáles eran las ideas.

— ¿Me ayudarás otra vez como el año pasado, Misaki?

— Esto… sí. — Contestó el chico—, solamente espero de que Usagi-San no haga mucho escándalo por dejarme ir.

— ¿Usagi-San? — Repitió la mujer de cabellos castaños que se sentaba del lado izquierdo del muchacho, se sentía algo intrigada—. ¿A quién te refieres, Miki-chan?

— ¿Recuerdas el hombre impulsivo que me llevó sin decir nada ayer cuando estábamos en la enfermería? — Haruka asintió— Bueno, el mismo.

La chica pestañó rápidamente aún no comprendiendo por completo la situación, se quedó pensando por un instante, luego retomó la conversación algo confusa.

— No entiendo, ¿por qué tendrías que pedirle permiso a él para ir a algún lado? — Hizo una pequeña pausa, luego sus ojos se abrieron como plato al creer la razón por la que Misaki le decía eso, tapó su boca con sus manos por la sorpresa—. Él… él es tu…

El joven se desesperó y su cara tomó un tono rojo carmesí. A todo esto, Sempai miraba disfrutando divertido la situación.

— ¡N-No!¡No… No es eso!¡No mal pienses!

— En verdad que él es tu…

— ¡Y-ya te dije que no!

— ¡Tu nuevo papá! Misaki… — Miró fijo al joven a los ojos— ¿Él te adoptó?

El chico se quedó mirándola por unos segundos, para saber si estaba haciéndole una broma o si efectivamente, estaba hablando en serio. Repasó los hechos en su cabeza, ¿su papá, había dicho? ¿Realmente se le había cruzado esa idea por la cabeza? Él nunca había estado en adopción puesto que su hermano siempre cuidó de él; Haruka era su amiga desde pequeños, cursaron toda la primaria y secundaria juntos hasta que la chica se fue a vivir a Francia, pero tan solo había pasado un año desde que no se veían, y le sorprendió que se haya olvidado tan fácil de los hechos, ¿realmente hablaba en serio?

— ¡¿Q-qué?! — Gritó demasiado indignado— ¡¿Estás hablando en serio?!

— No, tranquilo, no quise decir exactamente eso… Quise decir, que a lo mejor estaba contigo porque te tenía cariño de un padre o algo así… — Se corrigió— aunque… ¿Y Takahiro?

Misaki se tranquilizó. Suspiró. Ahora tendría que explicarle toda la historia, aunque ya era algo habitual, bastante seguido se encontraba con alguien que le interrogaba qué hacía viviendo en la casa de un escritor famoso.

— Nii-chan se casó y se mudó por trabajo — comenzó, la chica hizo un esbozo de sonrisa y asintió, como afirmando que era obvio que a estas alturas de su vida ya estuviera casado o, al menos, en una relación sentimental— , yo quería entrar a esta universidad, así que Usagi-San, o mejor conocido como Usami Akihiko, quien fue compañero de mi hermano en la secundaria, le hizo un favor y me ayudó a entrar. Como te dije anteriormente, Nii-chan se tuvo que mudar debido a su trabajo, y como no tenía donde quedarme Usagi-san me ofreció quedarme en su departamento con él.

Haruka lo observó con los ojos bien abiertos, no podía creer lo que estaba escuchando. Su gran amigo estaba viviendo con un escritor, a ella le fascinaba la literatura, por lo que la noticia la impactó a un alto grado. Sus ojos tomaron un cierto brillo.

— Entonces… ¿En verdad era Usami Akihiko? ¡No me equivocaba! — Exclamó emocionada.

— Esto… Bueno, yo… Sí.

— ¿Y qué tal es el departamento donde viven? Debe ser súper lujoso, además vivir con él debe ser demasiado interesante, de seguro tiene una gran imaginación.

— Bueno, no es tan genial como lo parece… — Comentó Misaki al recordar todas las cosas que tenía que aguantar mientras vivía con él.

— ¿Por qué no? — Preguntó curiosa, intentando saber más y más sobre el tema.

"Es totalmente desordenado, no sabe hacer otra cosa más que escribir, me acosa sexualmente, siente celos de cualquier persona que se me acerque y, lo peor de todo, me usa para sus novelas BL", pensó en decir, pero finalmente no lo hizo.

— Bueno, es que… — Comenzó y se sonrojó levemente.

— Aah, ¡ya entiendo! — Lo interrumpió— Es un escritor famoso, claro, claro… De seguro todas las noches sale a beber y vuelve con una mujer distinta, entonces tú te tienes que aguantar esos "sonidos extraños" que no te dejan dormir.

Sempai lanzó una carcajada, y la chica lo volvió a mirar.

Misaki de repente su puso rojo como un tomate. ¿Cómo decirle a su amiga que esos "sonidos extraños" provenían de su boca y de ninguna otra, que el escritor solamente quería hacer el amor con él? Dirigió su mirada hacia abajo al pensar en la reacción de ella si se lo llegara a decir.

— En realidad… — El joven tragó saliva, levantó su cabeza y trato de componerse de lo ruborizado que estaba— él nunca llega con nadie, en realidad solamente sale si lo obligan, pero no creo que esté con nadie, pero sí es molesto por muchas otras cosas, demasiadas.

— Entonces…— Dijo la chica algo perpleja por lo que se había enterado— Usami Akihiko es escritor, un genio prácticamente en eso, ganador del premio Naomori a más corta edad, por lo que leí en su perfil alguna vez, salió primero en su curso en la universidad de leyes, y aparte está soltero, debe ser una especie de Dios… ¡Ni siquiera en un manga Shojo podrías encontrar a alguien como él!

— ¡N-no lo creas!¡Es de lo peor!

— ¿Eh? — Preguntó la muchacha confundida.

— Misaki habla todo el tiempo de Usami-sensei, mal, pero en fin — Comentó Sumi, y esbozó una sonrisa.

— Bueno, me da igual, lo que importa son las condiciones de vida de Miki-chan— dijo, cambiando el rumbo de la conversación— Para el trabajo de literatura, es largo y tedioso, pero estamos juntos en el grupo, ¿te parece si lo vamos a hacer en tu casa, Misaki? Así de paso sé donde vives por si algún día lo necesite.

— Esto… Yo… — Se quedó pensando el muchacho.

— Me parece interesante— Agregó Sempai y una curva que simulaba esconder algo se dibujó en la comisura de sus labios.

— ¡Vamos, Misaki!¡De seguro debe ser muy lindo!

— Bueno… esto… sí — Finalmente decidió Misaki, sabiendo que no estaba haciendo lo correcto. De seguro a Akihiko se le pondrían los pelos de punta al saber que había invitado amigos a su casa ¡y qué amigos!, pero bueno, era por el bien de la universidad, era la excusa perfecta.

Las voces de los tres acallaron cuando un libro gordo de color rojizo se estampó contra la cabeza del joven de ojos verdes. El susodicho y la muchacha se giraron a ver al Demonio Kamijô, que hacía bastante había comenzado con su clase, lo habían pasado de improviso entre tanto hablar. ¡Con razón Sempai no hablaba casi nada!, pensó Misaki.

Cuando terminaron las clases, el joven avisó a su casero que lo pasara a buscar, en menos de diez minutos el auto ya estaba parado en la entrada de la universidad, siendo causa de comentarios, como siempre.

— ¿Cuántas veces tendré que decirle que lleve ese coche lejos de aquí?

— Llama mucho la atención— comentó la mujer y rió suavemente.

Usami se bajó del auto y se apoyó en este esperando a que su niño saludara a sus amigos. Sacó un cigarro y se lo colocó en los labios para intentar tranquilizarse un poco, esa situación no le gustaba para nada.

— Adiós, Misaki — Dijo Sempai con una sonrisa amistosa—, y a ti también, Usami-sensei.

El susodicho no contestó al saludo, solamente se limitó a mirarlo con un aire de superioridad.

— ¡Adiós Miki-chan! — Casi gritó la joven llena de júbilo y se abalanzó hacia Misaki, obsequiándole un abrazo.

— E-espera… Haru-chan.

Akihiko se percató de la situación, frunció un poco el ceño, cerró la mano en un puño y le dio un gran golpe a su auto. Se sintió un ruido seco proveniente de este, lo que hizo que la chica se asustara y soltara rápidamente al joven. Lo observó sorprendido.

— Ya vámonos, Misaki, tienes cosas que hacer, no puedes quedarte aquí.

— Supongo que él tiene razón, ¡nos vemos esta tarde! — Saludó la mujer.

"¿Esta tarde?", se repitió en su mente Usagi-san.

— ¡Mucho gusto en conocerlo, Usami-sensei! — Exclamó fascinada— ¡Cuide muy bien de mi pequeño Misaki!

¿Mi pequeño Misaki?, pensó. Akihiko tomó del brazo derecho al muchacho y sin siquiera dejar que este salude a la muchacha, ni corresponderle a las palabras que le había dicho, lo arrojó hacia el auto, posteriormente se subió él y arrancó, dejando a la chica perpleja que siguió el transporte con la vista hasta que se perdió en una esquina.

Al llegar al departamento, el más joven entró primero seguido por el mayor. Finalmente, el primero se dignó a girarse y reclamarle.

— ¡¿Pero qué te pasa?!¡Ni siquiera me dejaste saludarla! ¿Pero qué…?

Usami no dejó terminarlo, rápidamente lo tomó de su brazo izquierdo y lo estampó contra la pared. Luego apoyó su brazo derecho en ella para dejarlo acorralado, Misaki apretó los dientes e intentó forcejear, pero era imposible, nunca podría ganarle a su fuerza.

— ¿Q-qué te pasa…?

— Tú eres mío y de nadie más. — Impuso el mayor.

— E-espera Usagi-San, creo que has entendido mal… ella no es…

— Claro que entendí, ¿eres tonto? Es obvio que ella quiere más que amistad contigo y tú dejándote abrazar así como así — Dijo totalmente enfadado.

— U-Usagi-san se pone celoso muy fácilmente, ella es amiga de mi infancia nada más…

El hombre tomó al joven de su barbilla y lentamente fue acercando sus labios más y más a los suyos; ambos sintieron la respiración caliente del otro que penetraba por su piel, el corazón que se les aceleraba más y más, Misaki sintió las manos frías de su amante y cómo sus mejillas parecían quemarse. Finalmente unieron sus labios en un cálido y tierno beso, poco a poco Usami fue incorporando su lengua dentro de la boca del muchacho para juntarla con la de él, le regaló caricias a la suya y exploró su boca aunque ya la conocía de memoria, al principio el pequeño se resistía, pero finalmente, como siempre, cedió ante el beso que se iba haciendo cada vez más lujurioso, rozó su lengua con la de su amante sabiendo ya sus movimientos y sintió como su corazón parecía quemarse.

Finalmente el escritor separó sus labios.

— Misaki, te amo. — Le susurró seductoramente y el chico se estremeció.

— C-cállate, no lo digas.

— Sabes que te gusta— Le mordió suavemente la oreja, la cara del chico cada vez enrojecía más. — Te amo.

"¿Por qué será que cada vez que me susurras con esa voz siento que el mundo desaparece?"

El escritor se quitó la corbata, como siempre solía hacerlo cada vez que estaba por empezar un acto de amor con él. Lentamente le fue desabrochando los botones amarillos de la camisa a Misaki, el menor cerró los ojos sabiendo qué vendría luego.

— Abre los ojos, Misaki— Susurró nuevamente — Vamos.

El joven hizo un esfuerzo, lentamente los fue levantando y sus orbes verdosos se toparon con la mirada de su amante.

Arrojó lejos la camisa, y luego lentamente le bajó la bragueta de su pantalón.

"No es justo, siento como si mi corazón explotara en mi pecho".

— E-espera… Usagi-San— Musitó.

— No puedo esperar— Comentó y tiró su pantalón hacia abajo, dejando al muchacho simplemente en bóxer. Observó el bulto del muchacho que estaba más grande de lo normal y dibujó una sonrisa satisfactoria en su rostro, poco a poco fue quitándose la ropa también. — Y parece…— dijo en un tono ganador— que esto tampoco puede esperar mucho— colocó una de sus manos en la entrepierna del joven.

— ¿D-donde estás tocando? — Interrogó sabiendo que la respuesta era obvia. Acalló sus quejas al ahogar un gemido producto que sintió como su amante bajaba con su boca por su abdomen.

"Se siente demasiado bien… pero no puedo hacer que lo note, tengo que hacer como sino sintiera nada…"

No hubo más opción, Akihiko lo hizo suyo durante un largo rato.

Continuará…

Bien, sé que me van a matar porque el capítulo casi se centró nada más en lo que hablaban los chicos en la universidad, pero prometo que es con un buen fin, ya que sin eso, no podré llegar donde quiero… ¿Se imaginan cómo se sentirá Usagi-San al tener a dos de sus peores enemigos dentro de su casa? ¿Los dejará solos mientras "hacen el trabajo de literatura"? ¿Y si Sempai intenta aprovecharse de que Akihiko está ahí para intentar algo con él? ¿Haruka hablará de más y hará que Usami se ponga más celoso al notar que ella sabe más cosas del pasado de Misaki que él? ¿Qué más podría pasar?

Muchas preguntas ¿no? Los invito a resolverlas en el próximo capítulo =). Prometo que, como les di muy poco de Misaki y Usagi en este capítulo, y como mañana en mi país es feriado, les traeré el capítulo entre mañana o pasado, ya que aprovecharé mi tiempo completamente libre para hacer una de las cosas que más me gusta: escribir.

Y por último –prometo que lo es xD- y más importante, ¡muchas gracias por los comentarios! Son un gran estímulo para mí que me impulsa a seguir e intentar mejorar cada vez más. Espero que hayan disfrutado del capítulo y si quieren me den algunas sugerencias, acepto de todo, hasta amenazas de muerte xD. ¡Saludos!