Capítulo 2

"las sombras"

Sasuke Uchiha se sentó ante el escritorio del comisionado del pueblo y después de eso les dio una mirada a las dos personas frente a él. Sakura Haruno y si hija, Sarada.

No estaba muy seguro de cómo reaccionar ante la situación, si bien ya sabía que Sakura pensaba mudarse a Takigakure en esos días, el hecho de verla ya de facto, le causaba cierto desazón. Sumado a lo extraño que resultaba todo en esos momentos.

—Entonces. —Sasuke sacó una hoja de papel de un cajón y buscó una pluma— Sólo han visto dos cadáveres en la ciudad, sin más personas alrededor.

—Como si hubieran sido evacuados de emergencia. —Dijo Sakura

—O secuestrados por aliens. —Murmuro Sarada de manera audible.

Aquello causo un momento de tensa incomodidad en el cuarto. Sasuke tosió para aclararse la garganta y le dirigió una mirada a la chica. Pero ella evitó el contacto visual y murmurando una excusa salió de la oficina. Sasuke trató de levantarse pero se detuvo al notar la señal que le hacia la mujer.

—Déjala un momento por favor. —Sakura suspiró— No es precisamente la manera en que ella quería conocerte.

—Entiendo… —Sasuke se recargó contra el respaldo de la silla—Yo no esperaba… Verlas tan pronto tampoco.

— ¿Por qué estás aquí? Creí que habías aceptado el trabajo en el país de la ola.

—Y lo acepté —Sasuke finalmente se levantó— Jefe de la policía en una ciudad turística. —Miró a su alrededor— Ya iba a entregar mi placa en Otogakure cuando recibimos una señal de radio de esta estación… Fue muy extraña.

— ¿Extraña?

—Era el comisario. Estaba pidiendo refuerzos para algo, cuando hubo un corte y después… Un niño estaba cantando alguna especie de rima religiosa o algo así.

Sakura se estremeció, habían pasado tantas cosas en tan poco tiempo que aquello no sonaba disparatado en lo absoluto.

—Juugo y Suigetsu han ido por los cuerpos, espero que puedas ayudarnos con una autopsia más detallada.

— ¿No esperaras a que vengan los investigadores?

—Preferiría adelantarme un poco… Y si como sugieres esto es una enfermedad, es mejor evitar un contagio mayor… Y… Es bueno verte de nuevo… Sakura…

Ella respondió con una leve sonrisa y un ligero sentimiento de incomodidad, aquello acababa de formar parte de las cosas extrañas que estaban pasando en ese lugar.

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Suigetsu Hozuki miro los dos cadáveres tendidos sobre los camastros de la celda y se permitió un escalofrío. Había visto cosas raras en su vida pero aquello acababa de escribir un nuevo nivel en su concepto de "extraño"

En la puerta estaba su compañero Juugo, el enorme y silencioso Juugo, parado muy recto y con la mirada fija en un punto fijo en la distancia, Suigetsu decidió no molestarlo, en momentos así siempre cuestionaba la decisión de su jefe de tenerlo en el cuerpo de policía… Y hablando de su jefe….

Que su ex-esposa y su hija estuvieran ahí era una situación como sacada de alguna novela barata, había estado mencionando la posibilidad de hablar con ella en algún punto pero en general siempre mantenía una actitud muy reservada al respecto. Al llegar al rellano principal vio a la muchachita tratando de encontrar monedas para la máquina de golosinas, sin mediar palabra se acercó a ella y le dio un puntapié a la máquina, esta hizo un ruido extraño y tres barras de caramelo diferentes cayeron a la bandeja.

—Siempre dicen que la van a reparar. —Sonrió Suigetsu tratando de sonar casual— Lo bueno es que nunca lo hacen.

Sarada le dio una larga e inexpresiva mirada antes de tomar los dulces e irse a sentar a una banca cerca de la puerta. El policía giro los ojos y le dio otro puntapié a la máquina para tomar una selección de dulces para él.

—Si alguien puede resolver esto es tu papá. —Dijo sentándose a un lado de ella— He visto al hombre hacer cosas realmente sorprendentes.

—Usted lo conoce mejor que yo. —Dijo ella sin mirarlo— Apenas si he visto sus fotos…

Hozuki maldijo para sus adentros, quería ser simplemente amable y tranquilizador (Como lo explicaban en el manual para atención de victimas) pero la chica tenía cosas para las que él no estaba preparado. Pero para su fortuna Sasuke y la mujer llamada Sakura salieron de la oficina en ese momento.

— ¡Jefe! —Dijo saludando con un dulce en la mano, al ver eso hizo un movimiento rápido y los escondió tras su espalda— Recuperamos los cuerpos y están en la celda especial como pidió las fotos y la evidencia también.

Sasuke asintió en silencio.

—Necesito el maletín que dejé en… —Sakura calló al ver que Suigetsu señalaba un maletín negro sobre el mostrador— Oh… Perfecto ¿Puedes quedarte un rato más aquí cariño? —Dijo esto último a Sarada.

La chica le dio una mirada nerviosa a su padre y bajó la vista inmediatamente.

—Tengo dulces y música en mi celular, no creo que haya problema.

Los tres adultos se dirigieron a la sección de celdas y la muchacha dando un suspiro se puso los audífonos de su celular antes de abrir una barra de chocolate.

Afuera las sombras del atardecer comenzaban a curiosas figuras en el piso y las paredes… Figuras de personas que parecían correr.

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Sakura sacó unos guantes esterilizados de su maletín y el bisturí que siempre llevaba con ella. Era una reliquia muy filosa, regalo de su maestra. Suspiró y abrió la bolsa donde estaba el cuerpo de la ama de llaves. Atrás de ella había un respetuoso silencio. Agradeció que los hombres aquellos estuvieran acostumbrado a la muerte.

—El cadáver presenta cardenales regulares a lo largo y ancho del cuerpo —Dijo mientras tocaba un brazo de la mujer muerta y encendía una grabadora vieja que habían puesto a su lado—Se pueden sentir múltiples facturas en el hueso pero el patrón de golpes no parece coincidir… Necesito limpiar esta parte —Dijo sin dirigirse a nadie en particular.

Juugo en silencio tomó un trapo y fue a donde tenían un balde con agua limpia, lo metió en él y se quedó estático, contemplando el fondo del recipiente.

Pasó un minuto entero antes de que los demás lo notaran. Sakura levanto la cabeza y vio a Sasuke dirigirse al enorme tipo con gesto adusto. Pero antes de llegar a él Juugo soltó una risita nerviosa, como quien acabara de entender una broma tardía.

—Ya se lo que pasó… Juugo acaba de deducir.

Sasuke dio un paso atrás y Suigetsu giró los ojos exasperado. Sakura los miró sin entender.

—A veces a Juugo se le bota la canica y habla de él mismo en tercera persona. —Le explicó Suigetsu entre dientes— Parece que le explotó una granada en la cabeza allá en la guerra o algo por el estilo.

Juugo se levantó tomó un lápiz de su bolsillo y lo puso en el trapo húmedo, después simplemente torció la tela hasta que el lápiz en su interior se rompió. Pasó a un lado de Sasuke y le dejó el trapo en la mano a Sakura. Esta desconcertada abrió la tela y vio la forma del lápiz roto. Parpadeó un par de veces y estremeciéndose le dirigió una mirada de asombro al hombre que ahora parecía muy sereno.

—Juugo siempre quiso hacerle eso a más de una persona que le molestaba… Pero no tengo tanta fuerza…

— ¿De qué está hablando? —Sasuke se dirigió a su ex-esposa al notar que ella parecía entender lo que su alguacil estaba diciendo.

—Es imposible que exista alguien con esa fuerza. —Sakura dejo el lápiz astillado en la mesa y después limpio un área del pecho del cadáver y lo abrió con cuidado. Era el sonido de una bolsa de papas fritas rompiéndose. Miró el interior y sintió los ojos de los demás asomarse por encima de su hombro— Sin embargo el patrón parece coincidir… Alguien o algo "exprimió" a estas personas.

—Suena demasiado descabellado. —Sasuke apretó los dientes y le dio una mirada a Juugo que ahora parecía distraerse con la luz del foco— ¿No es entonces una enfermedad o algo así?

—Fue lo primero que pensé. —Sakura observaba la caja torácica totalmente pulverizada de la víctima— Pero no hay manera en que un virus o reacción alérgica pueda hacer eso… Por lo menos hasta donde se conoce.

— ¿Si ya descartamos el contagio podemos llamar para que traigan a la guardia nacional y a los ANBU? —Suigetsu ahora si estaba nervioso.

—No está del todo descartado. —Sasuke se dio la vuelta— Pero de cualquier manera pediremos ayuda. Las llevaremos a Otogakure y ahí mandaremos…

La puerta de la celda se abrió, Sarada estaba parada en la entrada con una expresión de miedo.

—Hay alguien afuera. —Dijo apenas en un susurro

Sasuke sacó su arma de la funda mientras salía de la celda, atrás, Juugo y Suigetsu le imitaban. Sakura les siguió, cerrando la puerta tras de sí y tomando a su hija de los hombros.

—No salgan. —Ordenó Sasuke. Miró la escopeta en el mostrador— Aún recuerdas como usarla ¿Verdad Sakura?

Por toda respuesta, ella tomó el arma y cortó cartucho, una fiera mirada en sus ojos verdes arrancó una sonrisa en el casi inalterable rostro de Sasuke antes de que salieran a la calle.

Juugo jugaba nervioso con su escopeta. Suigetsu parecía más calmado, solo un ligero temblor en un dedo indicaba que estaba listo para empezar a disparar. Sasuke mantenía el control. Se acomodó la chamarra de policía en el punto donde no tenía brazo y después habló en voz alta.

— ¡Somos la policía de Otogakure, estamos aquí para ayudar! —Miró alrededor, la tarde ya había caído y las luces de la calle empezaban a parpadear— ¡Pueden salir, no les haremos daño!

—Me preocupa que ellos sí puedan. —Suigetsu no estaba dispuesto a soltar su arma.

Juugo levantó su arma y se giró rápidamente a la derecha. Una sombra había pasado corriendo cerca de unos autos estacionados, Sasuke apuntó su arma en dirección a algo que parecía moverse cerca de un callejón. En el aire se escucharon risas, pequeñas risas infantiles y murmullos. Era como si vinieran de todas direcciones. Los tres policías se mantenían en alerta sin saber a dónde apuntar.

— ¡Nos están rodeando! —Suigetsu estaba a dos pasos de salir corriendo.

—Juugo no ve a nadie. —El enorme hombre había relajado un poco la postura— Puedo escucharlos, sentirlos, pero no veo a nadie…

De improviso las alarmas de los auto estacionados comenzaron a sonar, las luces a parpadear. La calle se convirtió en un crescendo de ruidos y luces que empezó a lastimar los sentidos de los policías. Juugo lanzó un aullido de improviso y comenzó a disparar a los autos cercanos a él, dos tiros de escopeta bastaron para destruir la batería de uno y silenciarlo. Le disparó a un segundo vehículo y después a un tercero. Al detenerse para cargar de nuevo el arma se produjo un repentino silencio; las luces de los automóviles comenzaron a debilitarse mientras en las paredes parecían proyectarse sombras, personas de pie, observándolos en silencio. Poco a poco la ilusión comenzó a desaparecer y la calle volvió a quedar vacía, solo se escuchaba la respiración pesada de Juugo y algún chispazo ocasional salido de los motores dañados. La noche había caído finalmente y pronto todo quedó a oscuras, con una excepción.

—Jefe. —Dijo Suigetsu recuperando un poco el aplomo— El hotel tiene todas sus luces prendidas… De hecho parece ser el único lugar iluminado…

—Todo esto huele mal. —Se quejó Juugo mientras un tic le jaloneaba un parpado.

—Es posible que necesiten ayuda. —Sasuke les miró— Iremos haya… Tenemos que investigar de cualquier manera…

—Yo me quedaré aquí cuidando a los civiles. —Suigetsu se apuntó presuroso.

—Iremos con ustedes. —En ese momento Sakura y Sarada salieron de la comisaría— No importa que argumento tengas, separarnos puede ser una mala idea en estos momentos.

Sasuke asintió con la cabeza.

—No pensaba dejarlas de cualquier manera. Juugo al frente y relájate, el seguro de la policía no cubre tantos destrozos.

—Pero… Pero… —Suigetsu miraba nervioso a su alrededor— No podemos dejar sola la comisaría, hay evidencia importante en ella.

—Si quieres quedarte solo con dos cadáveres destrozados no te voy a detener. —Sasuke se acomodó su chamarra y comenzó a caminar.

El hombre del pelo blanco miró la puerta del precinto, ahora se veía más oscuro y siniestro, después en dirección a donde el grupo se alejaba; una calle oscura y expuesta a cualquier cosa.

—No creo que nuestro seguro cubra tampoco nada de esto. —Suigetsu empezó a seguirlos.

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El viejo hotel de Takigakure estaba con todas sus luces encendidas, había un extraño aire de vida en el lugar.

—Definitivamente debe de haber alguien aquí. —Sasuke empujó la puerta de entrada— Si están heridos hay que estar listos para ayudar.

Entraron en el recibidor y sintieron el agradable clima automático encendido, no hacía ni frio ni calor, en el sonido ambiental se oía una de esas extrañas y genéricas melodías que en realidad nadie conocía o le interesaba. Parecía una situación normal… Con la excepción de que el lobby estaba totalmente vació. Suigetsu fue al recibidor y miró el libro de huéspedes.

—Solo hay tres personas hospedadas, una en el primer piso y una pareja en el segundo.

—Toma los números de las habitaciones, iremos a investigar.

Mientras caminaban Sarada sintió que la observaban muy atentamente. Con discreción miró por encima de su hombro y se dio cuenta de que se trataba de Juugo el enorme ayudante. No se le notaba ninguna expresión en el rostro pero sin embargo podía sentir que la estaba desnudando con los ojos, era extraño, apretó la mano de su madre.

Entonces escucharon un ruido. Era el sonido apagado de una voz tras una puerta, parecía estar cantando. Sasuke dio una señal y sus dos alguaciles se apostaron al lado de la estrada.

— ¡Policía de Otogakure! —Dijo golpeando la puerta— ¡Abran la puerta!

Al no haber respuesta Suigetsu y Juugo la patearon al mismo tiempo. La madera crujió y los candados que la mantenían cerrada por dentro se botaron.

En el interior se apreciaba un cuarto de hotel común y corriente. La voz que habían escuchado era un viejo tocadiscos que reproducía una melodía de un gastado acetato. En el centro de la cama, entre las sábanas blancas, descansaba el cuerpo de una chica, de quizás 17 años, desnuda y con las mismas marcas en el cuerpo que los otros cuerpos que habían encontrado.

—Bueno. —Suigetsu se rascó la nuca— Esto se esta poniendo más raro a cada instante.

Sasuke se había adelantado un poco al notar que la puerta del baño estaba entre abierta. Desde donde estaba podía ver que alguien había pintado algo en el espejo. Con cuidado abrió bien la puerta y después soltó una maldición bastante obscena.

Sakura se acercó a él con cautela esperando no encontrar otro cadáver pero al ver el letrero también sintió un nada agradable espasmo.

Con letras hechas con labial y pulso tembloroso alguien había escrito: "Orochimaru: El antiguo enemigo"

—Necesitamos comunicarnos con Konoha. —Sasuke se dio la vuelta— Esto acaba de ponerse más extraño de lo que podemos manejar…

CONTINUARA…