El sol entraba por la ventana, yo me levantaba de la cama de un salto para prepararme para un nuevo y bello día, al verme en el espejo era como ver una persona inexistente como ver una rosa que resaltaba por su belleza entre todas las demás flores, me encantaba ver como todas las personas que me veían se quedaban eexpectante por mi belleza, mis padres me habían dejado crecer con la idea de que con belleza y dinero se consigue todo en la vida por ello yo estaba muy orgullosa de mi físico.

Baje las escaleras lentamente con mi vestido preferido me lo había regalado mi padre sin razón alguna, siempre hacia eso y a mi realmente me encantaba, adoraba que me trataran como la reina de la casa a veces hasta llegue a pensar que me querían más que a mis hermanos, y realmente tratándose de él y mamá no suena a una idea descabellada; al entrar a la cocina se encontraba mi madre dándoles de comer a mis hermanos Russel y Robert.

-Buenos días mamá.-la salude con entusiasmo.

-Te ves muy feliz Rose-noto mi madre.

-Si, iré a casa de Vera me muero de ganas de ir a ver al pequeño Henry- Vera era mi mejor amiga, una de las pocas cosas de mi vida que eran realmente valiosas era nuestra amistad, se había casado hace un año con un hombre que la amaba aunque yo nunca hubiera considerado digno de ella y mucho menos de mi pues era un simple carpintero, aunque a veces si sentía algo de celos de Vera pues ya a sus 17 comenzó a formar a su familia algo que yo anhelaba con toda mi alma y con lo cual ya me sentía preparada a mis 18.

-¿Te agrada mucho ese pequeño verdad?-preguntó mi madre viendo mi alegría.

-Madre Vera es como mi hermana por lo cual siento como si Henry fuera mi sobrino, cada vez que veo esos hermosos hoyuelos en su rostro me quedo encantada por su dulzura y ternura.- respondí con adoración.

-Si hablas así de tu "sobrino" ¿¡como serás con tus propios hijos!-dijo mamá.

-Sería la mejor madre del mundo-suspire- los amaría y los consentiría en todo, tendrían todo en la vida incluyendo dinero pues tendré un gran esposo al que todos idolatren y a la vez a mí.

Siempre había soñado con eso, con tener mi propia familia un esposo de la alta sociedad que me diera cuanto le pidiera que me obsequiara joyas, vestidos, y una gran casa con hermosos muebles de cuero, muchas habitaciones, y una gran cocina donde los sirvientes cocinaran para mí; soñaba con entrar a una gran y bella iglesia con un elegante vestido blanco tomada del brazo de mi padre con la mirada en ese hermoso esposo que en algún lugar del mundo me estaba esperando.

_Tus ojos se llenan de brillo cuando hablas de hijos Rose y ya verás que pronto harás lo que dices, tendrás una bella familia eso te lo aseguro-la voz de mi madre sonaba rara como si supiera algo y me lo estuviera ocultando.

-Eso lo sé madre-respondí sonriendo.

-Como se ponen cursis ustedes-dijo Russel con un tono de burla-despierta Rose quien se fijaría en ti.

-No me envidies Russel-le dije con mala cara-bueno madre ya me tengo que ir Vera debe estar esperándome, te adoro-me despedí con un beso-adiós chicos-dije saliendo de la habitación.

-Espera Rose-dijo Rob alcanzándome-mi madre dice que le lleves esta nota a mi padre si no es mucha molestia.

-Bien-tome la nota y la guarde en mi bolso.

Me dirigí a la puerta en donde me esperaba el carruaje para llevarme a casa de Vera, siempre pasaba lo mismo el chofer se quedaba mirándome con ojos de plato, nada me agradaba más que ver como todos admiraban mi belleza siempre que salía a la calle, las únicas personas que consideraba más hermosas que yo era esa extraña familia del doctor Cullen, tenían una belleza fuera de este mundo pero realmente no me preocupaba tanto pues no hacían mucha vida social eran realmente extraños el doctor su esposa y su cuñado.

Mientras contemplaba las calles de New York iba pensando en que le estaría pasando a mi madre por la cabeza, ella siempre me daba aliento diciéndome que tendría una rica y hermosa familia pero hoy no era de esa manera que me lo había comentado sino de una manera segura como si supiera algo que estaba por venir y me lo ocultaba. Deje de pensar en eso en cuanto me vi al frente de la casa de Vera quien se encontraba en el porche sentada en una mecedora amamantando a Henry, me resultaba conmovedor contemplar esa escena había tanta concepción entre ellos algo que aspiraba sentir yo con toda mi alma, estar con mi hijo mirándole a los ojos y demostrarle todo mi amor maternal con tan solo la mirada.

Salude a mi amiga mientras bajaba del coche, ella camino hacia mí con el pequeño en brazos para recibirme.

-Hola Ross-me saludo Vera con un beso en la mejilla.

-Buenos días Vera-le dije acariciando a Henry-está cada día más grande y bello ¿puedo cargarlo?-pregunte ofreciéndole una sonrisa.

-Claro-me dijo extendiéndome al niño.-si que te has encariñado con él ¿no Rossi?, aunque es de esperarse tratándose de su futura madrina.

Mire a Vera con los ojos desorbitados.

-¿¡Hablas en serio!-le dije con la felicidad saliéndome hasta por los codos.

-Claro que si, sabes que tú eres como mi hermana, es lo menos que puedo hacer por ti después de que me has apoyado tantos años y ahora a él.

_Oh gracias amiga-dije abrazándola con un solo brazo pues tenía a Henry en el otro quien jugaba con mi cabello-¡no sabes cómo me alegra saber eso! ¡Formar parte de su vida de esa manera es un gran orgulloso para mí!, no te arrepentirás de tu decisión amiga…te adoro.

-Lo sé y sé también que serás una excelente madrina y que lo llenaras de muchos cariños-me sonrió.

Entramos en la casa empezaba a calentar el sol, terminamos de preparar el desayuno y nos sentamos a comer.

-Mi madre estaba muy rara hoy sabes Vera-le comente mientras comíamos-pareciera estar planeando algo y bueno detesto cuando me oculta las cosas, tu sabes.

-¿Por qué dices eso?

-Estábamos hablando de mis ganas de formar una familia, me hizo un comentario que me dejo pensando, me decida que pronto formaría mi familia pero no a manera normal sino como si me ocultar algún plan o algo.

-No seas tan paranoica Rose seguro estas imaginando cosas, además ¿que te podría ocultar tu madre?-dijo Vera sin dar mucha importancia a lo que dije.

-Bueno tal vez tengas razón.

Luego de desayunar pase toda la mañana en casa de Vera, hasta que se me hizo tarde para el almuerzo y además recordé que debía pasar por el banco entregándole la nota a mi padre; era raro que mi madre enviara algo al banco es mas nunca lo hacía que rara esta mi madre hoy pensé.

Al entrar a la oficina del Señor Raimon Hale esté se encontraba acompañado por un apuesto joven, rubio de ojos azules, que al mirarme se quedo perplejo observándome con interés.

-Disculpa padre no sabía que estabas acompañado tu secretaria me había dicho que estabas desocupado-me disculpe mirando de reojo al joven que aun me observaba.

-Pasa hija no hay problema-dijo mi padre algo nervioso sabe Dios porque-precisamente de ti hablábamos; quiero presentarte a Royce King II es el hijo de mi jefe.

Era imposible no reconocer ese apellido a donde fuera, los King era una familia adinerada quizás la más importante de New York, eran propietarios de medio Rochester o mejor dicho todo el pueblo.

-Un gusto conocer a semejante encanto señorita Hale- me saludo Royce besando mi mano-no sabe cuánto me ha hablado su padre de usted, me decía que era realmente hermosa y si no fuera porque la veo jamás le hubiera creído.

-El gusto es mío Royce, es usted el importante aquí bueno su padre aunque a la vez usted-no puedo creer que haya dicho eso.

-Eh papá mi madre te ha enviado esto-le entregue la nota.-solo vine a entregártelo te veo en casa debo irme, adiós Royce.

-Hasta pronto Rosalie Hale-se despidió sonriéndome y besándome nuevamente la mano.

Ahora llegaba a pensar que esa "nota" era solo un pretexto para que conociera al el tal Royce, él era el tipo de hombre con el que todos estaríamos satisfechos pues mi matrimonio hasta parecía ser más importante para mis padres que para mí.

Llegue a casa y la mesa estaba ya servida.

-Hola Rose, ¿le entregaste la nota a tu padre?-pregunto mi madre con cierto entusiasmo que intentaba disimular.

-Si madre se lo entregue.-dije recelosa.

-Mmmmm-dijo en voz muy baja solo para ella-que bien.

-Conocí al hijo del señor King-sabía que era eso lo que quería escuchar.-es realmente un joven encantador.

-A que bien hija me alegra mucho.-dijo fingiendo indiferencia.-los King son una importante familia a tu padre le preocupa mucho tener una buena relación social con ellos.

Y una relación familiar como que también le preocupa, pensé para mis adentros.

-Si es cierto.

-Mmmm ¿te agrado el chico hija?-pregunto intentando disfrazar su ansiedad.

-Este si un poco la verdad es que no hablamos mucho madre, solo dijimos unas palabritas y ya.

-A este ok bueno-dijo mi madre pensativa-bueno hija siéntate a comer voy a buscar a tus hermanos.

Me senté en la mesa para disfrutar mi almuerzo a los pocos minutos llego mi madre con los chicos.

Todos comimos en silencio, luego me fui a mi habitación a descansar. Mientras cepillaba mi cabello recordaba lo ocurrido hoy, estaba segura de que todo había sido un complot entre mis padres, pero aun así me alegraba de haber conocido a hombre tan importante y que le haya dado tan buena impresión.

Baje a la biblioteca a leer un poco en cuanto termine con mi cabello, minutos más tarde llego mi padre.

-Hola amor-saludo a mi madre-Rose hija, hola de nuevo- me saludo de lejos.

-Hola Papá.

-Mmmm…le agradaste mucho a Royce e hija…tal vez deberías de…bueno este conocerlo mejor, sería un gran privilegio para nosotros…que bueno tu sabes allá cierta…amistad entre nuestras familias...pronto tomara el cargo de su padre y bueno…en fin ya entendiste creo.

-Pues si podría ser papá, si él me invita algún día a salir pues bien no hay problema, es más seria un honor para mí.

-Hija por favor te lo pido no vayas a arruinar esta gran oportunidad para nosotros.

-Tranquilo padre no te decepcionare.