Capitulo 2: El pañuelo en la cabeza
Cuando la decisión de ir a la Nación del Fuego fue tomada, Zuko sintió que se la revolvía el estomago. La idea de volver al lugar en donde todo había empezado para él y el mundo entero y de enfrentarse a los fantasmas del pasado, no estaba en su lista de cosas que hacer por el día. Sin embargo no dijo nada, no se sentía en posición de ello.
Esa noche sin embargo, cuando la hora de reunirse con Katara llego, no pudo ocultárselo a ella:
-Estás extraño- afirmo la chica-. Preocupado.
Zuko no respondió a la primera, pero luego de buscar cuidadosamente las palabras dijo:
-Me preocupa lo que pueda suceder en la Nación del Fuego. Me preocupa que nos descubran, que alguien reconozca a alguno de nosotros, especialmente a mí.
-¿No solo eso te preocupa, verdad?- Zuko suspiro ¿Como era posible que después de tan poco tiempo ella lo entendiera tan bien? No le dio más vueltas al asunto y le resignado contesto:
-Me da miedo a lo que puedo enfrentarme allí.
Hasta hace poco, jamás él le hubiese contado algo que lo volvía tan vulnerable a nadie excepto quizás a su tío, pero con Katara se sentía seguro, a pesar de no tener pruebas de ello, sabia que ella no se lo contaría a nadie y que no se burlaría de él, porque ella entendía. Y esa fue la razón por la que lo único que hizo fue poner su mano en el hombro del chico, sin decir nada, colocándose junto a él. Porque decir que "todo saldría bien" seria mentir y eso era peor.
-Nos las arreglaremos- aventuro al final Katara.
Lo que ninguno de los dos vio fue que desde la puerta que llevaba al profundidades del barco, el Avatar los observaba. Había salido en busca de Katara, quería pedirle que le diese una sección de sanación, pero solo como excusa para poder sacarle información con respecto a como iba todo con Zuko: ¿Se integra bien? ¿Causa problemas? Y sobretodo ¿Qué pasa entre ellos dos? Esperaba que las respuestas fueran algo como "es un solitario, no se mete con nadie y nadie se mete con él" "Oh, ya sabes, esa bien" y "¿Nosotros de que hablas? Yo solo le debo una por cuando nos ayudo, era mi forma de pagarle". Pero era evidente que esas no serian las respuestas, por lo menos no a la última.
Durante el viaje hacia la Nación del Fuego, la ansiedad de Zuko crecía cada vez más. Estaba tan sumido en sus pensamientos que cada vez que inesperadamente una briza de aire los hacia balancearse u poco, él se sobresaltaba como si una tormenta se les hubiese venido encima. A la tercera vez que eso sucedió, Sokka preguntó:
-Zuko, ¿Pero que demonios te sucede? Pareces una cabra saltando así.
Al susodicho le tomo un poco de tiempo reaccionar, primero porque no se dio cuenta que le hablaban y luego porque tubo que procesar lo que el otro le decía.
-¿¡Una cabra!- saltó al fin, ante esto Katara y Toph no pudieron evitar echarse a reír. Eso pareció relajar el ambiente, incluso Aang se dio la libertad de reír.- No me parece gracioso en lo más mínimo.
Pero para ese momento, ni su vos ni su expresión le ayudaban. En realidad, se sentía más bien feliz de ver que aunque fuese una idiotez, había logrado hacerlos reír. Sin embargo, la seriedad volvió rápidamente a él.
-Pronto estaremos al alcance de vista de los centinelas- dijo- es hora del camuflaje.
Gracias ha lo que fuese que hubiese allá arriba, no habían tenido mayores problemas para llegar aterrizar y por el momento todo estaba bajo control. Bueno casi. Sokka pretendía ser sigiloso, pero en realidad era el más ruidoso de todos y empezaba a poner a Zuko con los nervios de punta, por suerte para él, Katara intervino primero:
-¡Sokka compórtate! Estas haciendo el ridículo y eres el más ruidoso de todos.
El chico no dijo nada, solo le dirigió una mirada de "no te metas con migo" a su hermana y se levanto del suelo.
-Bueno- dijo mirando a su alrededor-, ¡así es como vamos a vivir de ahora en adelante! Escondiéndonos de cueva en cueva en cueva… -con cada nueva palabra la vos del chico perdía fuerza y la verdad es que con toda razón.
-Sokka, no tenemos que volvernos ermitaños- le retroco Aang.
-Aang tiene razón- contribuyó Katara-, lo único que necesitamos es nueva ropa.
-Sí, a no ser que quieran quedarse aquí a comer grillos- lanzó Toph junto con los insectos.
La decisión tomada se dirigieron a la casa más cercana que encontraron y para su suerte era día se hacer la limpieza.
-No estoy seguro que esto sea una buena idea- dijo Aang-. Eso le pertenece a otras personas
-Lo siento por ti, pero no tenemos dinero suficiente con el que comprar ropa nueva para todos- lo atajó Zuko.
-¡Quiero el vestido de seda!- puntualizó Katara antes de que ninguno de los dos pudiese decir algo más.
-¡Se llama supervivencia!- le lanzó Zuko a Aang siguiendo a Katara.
A pesar de lo extraño de la situación, Zuko se sentía mejor con ropa de la Nación de Fuego que con la del Reino Tierra que había estado llevando por las últimas semanas, al fin y al cabo esa era su tierra.
Termino de cambiarse y se iba a reunir con los otros cuando la voz de Katara lo alcanzó:
-¿Zuko? ¿Podrías ayudarme un momento?- Cuando el chico llego a donde Katara, no pudo evitar pararse en seco: la blusa de la chica estaba completamente desabotonada, dejando su espalda al descubierto.- No logro abotonar mi blusa, ¿Podrías hacerlo por mi?
Por un segundo pensó en decir que no y salir corriendo de allí, pero luego recapacito "no es nada del otro mundo" se dijo a si mismo. Así que se movió hacía ella y con unas manos temblorosas empezó su trabajo. Zuko sentía que su cara estaba algo roja y le daba gracias al cielo que Katara no podía verlo.
-Listo- le informo a la chica. Cuando esta se volvió, se le cortó la respiración de ver lo hermosa y… sexi (sí, sexi) que se veía: el pantalón a la cadera, la blusa corta, el pelo suelto y la forma en que sus ojos resaltaban. La chica tenía un pequeño rubor en la cara.
-¿Y? ¿Cómo me veo?- pregunto expectante.
-Preciosa- respondió Zuko sin pensarlo. La chica se sonrojo un poco más, pero al mismo tiempo sonrió.
Entonces Zuko noto algo que no estaba bien. Alzó la mano para llegar hasta eso y viendo este gesto Katara se congelo. La sensación de su piel contra la del chico le provoco escalofríos, hasta ese momento nunca antes se habían tocado así.
-El collar de tu madre-dijo al fin el de los ojos ámbar-, es muy evidente que es de la tribu agua.
La decepción invadió a la chica: ya no podía seguir usando el collar de su madre. Katara hizo ademan de quitárselo, pero no llego legos ya que Zuko fue más rápido. Se inclino para observar lo que hacia y aprovecho para susurrarle al oído:
-No te preocupes, te conseguiré otro- entonces Katara sintió el peso del collar desaparecer de su garanta y reaparecer en su mano. Cuando volvió a mirar para arriba, Zuko ya se había puesto en marcha.
Katara dio gracias a que nadie los había visto, pero se equivocaba. A unos cuantos metros, esperando junto con Sokka y Aang, Toph había visto todo.
Antes de partir para la ciudad, Zuko hizo algo que nadie se esperaba: tomo un pedazo de tela y se vendo la media cara de la cicatriz.
-¿Qué haces?- le pregunto Sokka
-Por si no lo recuerdas, yo soy el príncipe de esta nación, aquí todos conocen mi cara y si no soy cuidadoso, podrían reconocerme.
-¡¿Cómo no he caído en eso?- se dijo Sokka.
-Lo bueno es que Zuko si lo hizo, así que todo va a estar bien- dijo Katara. Sin más salieron a la ciudad.
Tener a Zuko en esos momentos resulto ser mas útil de lo que ninguno de ellos creyó. Aang se propuso para llevar la iniciativa, pero antes de que pudiese hacer algo, le ex-príncipe lo atajó y le recordó que él había estado allí 100 años antes y que las cosas cambian, así que era mejor que si no querían llamar la atención, seria él el que dirigiría la operación.
Esa tarde cuando habían vuelto a la cueva y mientras esperaban a ver si Aang regresaba, Zuko se acercó a Katara y sacando de su túnica un collar, le dijo:
-Toma, como te lo prometí.- Katara estaba extremadamente impresionada, el collar era de cuero rojo y estaba decorado con 3 piedras de ámbar incrustadas en el cuero, pero sobretodo fue el gesto lo que la conmovió todavía más-. ¿Cómo lograste pagar algo como esto? ¿No lo robaste verdad?
-No- contesto tranquilamente el chico-. La verdad es que mis ropas del reino tierra eran de seda muy fina, así que las cambie por dinero y con una parte compre tu collar, todavía me sobra bastante si es lo que te preocupa.
La chica le dirigió una sonrisa de agradecimiento mientras aceptaba el collar. Hesito un momento y luego dijo:
-¿Me ayudas a ponérmelo?- el chico no se hizo repetir y deslizó sus manos detrás del cuello de la chica y esta vez la sensación placentera que les produjo el contacto de piel contra piel fue todavía más fuerte.
En ese momento Aang entro en la cueva.
-¿Dónde has estado?- le reprocho Katara- ¡Nos hemos estado muriendo de la ansiedad por ti!
-Unos chicos me invitaron a jugar con ellos luego de la escuela- le contestó Aang con una gran sonrisa en la cara.
-¿¡Después de la qué!- preguntó Sokka levantando se de golpe.
-Me enliste en una escuela de la Nación del Fuego- respondió tranquilamente el chico con la flecha en la cabeza- y voy a volver a ir mañana.
-¿¡Enlistado en qué!- repitió el chico moreno antes de caer de golpe en el suelo.
-Aang- intervino Zuko-, no creo que eso sea una buena idea, podrían descubrirte.
-Zuko tiene razón- confirmo Katara.
-Además- continuó el maestro fuego-, si ya te recuperaste lo mejor es que empecemos tus clases de fuego control.
-Y deberías practicar más tu tierra control- le lanzó de golpe Toph.
-¡Esperen! –Intervino la mayor de las mujeres- No estoy completamente segura de que Aang se haya recuperado del todo, quizás deberíamos esperar un par de días más.
-¡Ya esta! Me quedare en la escuela un par de días más mientras termino de recuperarme del todo. – así fue como Aang dio el asunto como terminado a pesar de que nadie estaba realmente convencido.
La tarde siguiente cuando Aang regreso con la noticia de que el director quería ver a sus padres, nadie estaba realmente sorprendido.
-¿Qué vamos a hacer?- preguntó Toph mientras se rascaba la nariz.
-Tendremos que fingir que dos de nosotros son los padres de Aang-respondió Sokka-. Obviamente no serás tu Toph, sin ofender, así que será Katara. Y en cuanto al padre, conseguí esta barba falsa y-
-Yo lo hare-intervino Zuko
-Pero mi barba…- intento Sokka sin mucho éxito.
-Katara amárate el cabello y usa el sobre pantalón que tienes como vestido- ordeno mientras el mismo empezaba a vendarse la cara y amararse el pelo. Un par de minutos después, cuando salían de la cueva, parecían una familia como cualquier otra.
Cuando Aang expreso su deseo de hacer una fiesta para mostrarles la los chicos de la escuela, Zuko se dio por vencido. Era evidente que no iba a lograr que el chico se detuviera, así que al final simplemente desistió y se dedico a ayudar con los preparativos.
Al final la fiesta no parecía tan mala idea, luego de que algunos se hubiesen atrevido a unirse a Aang en el baile, los demás habían lentamente seguido su ejemplo y ahora todos estaban bailando felizmente, incluso Toph y Sokka se habían animado, solo Zuko quedaba sentado en la mesa con su copa de jugo de frutas.
En esos momentos, Aang y Katara estaban bailando juntos aquel impresionante baile que hizo que todos los demás se detuvieran a mirar. Zuko podía verlos desde su asiento perfectamente y no le quito los ojos de encima a Katara en ningún momento y la chica se dio cuenta, eso fue lo que la incomodo más, pero al mismo tiempo lo que la impulso a bailar de esa manera: el simple pensamiento de que él la estaba mirando.
Cuando terminaron, Katara se retiro alegando que tenia sed y fue a sentarse junto con Zuko.
-Eres muy buena bailarina- comento el chico.
-Gracias, pero la verdad es que eso solo fue suerte.
-Como tú digas.
-¿Por qué no bailas?
-Yo no bailo.
-¡Vamos! Todos estamos bailando y apuesto a que puedes bailar mejor que cualquiera de esos chicos- dijo dirigiendo la mirada a un grupo de chicos que hacia movimientos extremadamente incoherentes incluso para el baile. La chica se levanto y le ofreció su mano.
-Solo una-sentenció él mientras tomaba su mano.
