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Advertencia del capítulo: (Lemon y lenguaje obsceno.)

Diclaimer: Naruto y sus personajes NO me pertenecen

Nota: Esta historia es completa y absolutamente MIA, y no es permitido tomarla sin mi autorización

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Sin darme cuenta

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*Capitulo 2*

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"Distancia"


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No te pido la luna ni el sol, solo abrígame cuando tenga frio

Yo también necesito calor probaras al robarme un suspiro

Y un poco de amor, lo que espero es solo un poco de amor

Y con solo mirarte tengo.

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Sakura suspiro sonoramente mientras acariciaba con los dedos el puente de su nariz algo cansada, llevaba ya dos largas semanas evitando a Sasuke, dos semanas tratándolo con total indiferencia y aunque sabía que no se escuchaba como algo tremendamente difícil, para ella era todo lo contrario, era doloroso saber que tenía que mantenerse alejada de él, pero Sakura sabía que no podía ser de otra manera. Encogiéndose de hombros intento concentrarse nuevamente en los papeles que tenía frente a ella, debía descubrir que le sucedía al nuevo paciente que le habían puesto a cargo

-Será que...- el sonido de la puerta siendo abierta saco a Sakura de sus pensamientos, con el ceño profundamente fruncido la pelirrosa levantó la mirada y la dirigió a la entrada de su oficina sabiendo de antemano quien había invadido su espacio con tal falta de educación. Solo una persona entraría sin tocar y aunque Naruto era un total atrevido después de muchos coscorrones por fin había aprendido la lección.

-Frentona… ¿qué tal?- dijo efusivamente Ino Yamanaka, su mejor amiga. La alegre rubia se sentó en una silla frente al escritorio de Sakura y la observó con una sonrisa en los labios, conociéndola como la conocía la pelirrosa prefirió ignorarla completamente, dirigiendo nuevamente su mirada a los documentos en sus manos.

-¡Oye!- reclamo cuando su amiga le arrebato los papeles. Ino se paró poniendo las manos en su cadera.

-Sakura… estoy aquí, solo por si no te diste cuenta.- le aviso soltando un bufido de fastidio-. Últimamente has actuado muy extraña, de verdad me preocupas Sakura, necesitas relajarte.- le sonrió pensando que su oferta sería inmediatamente aceptada-. ¿Que te parece si salimos?... Necesitas despejarte, liberar un poco el estrés... tengo un lugar en mente, como en los viejos tiempos.- dijo con una sonrisa radiante, Sakura la miro desconcertada y hasta cierto punto con incredulidad, sin creer completamente aquella propuesta. ¿Hacia cuanto no salía a divertirse? Había pasado tanto tiempo que apenas lo recordaba. Ino era una mujer sin compromiso o ataduras, todo lo contrario a su persona, porque ella sí que los tenía.

-No creo Ino.- balbuceo negando con la cabeza.

-Vamos frentuda… sé que Daisuke se quedara a dormir en casa de Hinata ¿cierto?... y se de tu boca que Sasuke nunca llega temprano a casa, además élsale cuando se le da la gana, así que por una vez Sakura… date un descanso ¡Dios!.- dijo con énfasis a la injusticia que según ella la misma Sakura se había autoimpuesto. La Uchiha frunció el ceño con fuerza odiando a Ino por su lógica y sus malditos juegos de psicología.

-Bueno… sinceramente, no se.- contestó con indecisión desviando la mirada y haciendo sonreír a la rubia, quien supo que con unas cuantas palabras más la tendría en sus manos.

-Vamos Sakura, por favor.- le dijo con dulzura y mirada de cachorro-. ¿Sabes?… conocí a un chico hace unas semanas, no te lo había dicho por qué sentí que era muy pronto para ilusionarme, pero todo va excelente.- suspiro sutilmente-. Es muy lindo y caballeroso.- masculló con ilusión-. Tiene cierto parecido a Sasuke… tu sabes que yo antes, ANTES está loca por él y no te reclamo nada, lo mío solamente era atracción y bueno… tú lo amas… pero a lo que quiero llegar es que me invito a salir pero un amigo ira con él y bueno... quiero que tú vallas… y….-dijo haciendo muecas extrañas sin llegar a terminar la larga narración pues sabía lo que ahora venía. Sakura se sonrojo fuertemente y la fulminó con la mirada mientras una venita sobresalía en su frente, ¿Cómo podía ser posible que su mejor amiga quería venderla a un hombre sabiendo que estaba casada y solo para ligar descaradamente con el extraño ese que había conocido?

-Ino Yamanaka ¿qué estás pensando?- gritó ofendida, la rubia como toda una reina del drama puso una mano en su pecho y la miro inocentemente.

-Yo nada… solo quería que me acompañaras.- le juro solemnemente antes de adoptar una expresión seria-. Ya en serio Sakura, últimamente estas muy tensa y además no hemos podido salir juntas en los últimos ¿cuantos? ¿6 años?... dime que iras.- pregunto entusiasmada, la pelirrosa desvió la mirada decidiendo ignorarla nuevamente, no podía dejarse convencer, ella era una mujer con compromisos, no podía salir una noche y perderse en cosas que ni siquiera en su juventud había hecho.

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Sakura miró su reflejo frente al espejo maldiciendo una y otra vez a Ino, y lanzando bufidos de disconformidad, sus ojos le devolvían una imagen perturbadora. Suspiro suavemente decidiendo que después de todo la idea de salir no era tan mala pensándolo mejor, no cuando la otra opción era que ella fuera a casa sola, para tener que soportar un contacto directo con su esposo.

Sin Daisuke en casa no podía simplemente ignorarlo y Sasuke últimamente parecía haber decidido que era bueno estar en casa desde temprano, no todos los días, pero si unos cuantos a la semana y Sakura no quería tentar a esa suerte que nunca la había acompañado a lo largo de su vida, mejor evitar el mal rato. Miro el celular que tenía en mano preguntándose a sí misma si tenía que avisarle o no, pero luego de meditarlo detenidamente se dijo que no tenía por qué avisarle, Sasuke era su esposo no su padre, además aquello no era un matrimonio normal y de cualquier manera, no es como que ella fuera a hacer algo malo. No, no le avisaría, decidió firmemente.

Nuevamente se miro frente al espejo quejándose mentalmente acerca de lo incomoda que se sentía, Ino le había prestado algunas prendas de vestir, cuando Sakura le aviso que ella iría al bar con las mismas ropas con las que había ido a trabajar, Sakura no encontraba nada malo en un pantalón café de corte recto y un suéter rojo de cachemira, de hecho un par de pacientes le habían dicho lo elegante y guapa que se veía ese día, pero Ino había alegado con ella decidiendo que su vestimenta estaba más que bien para ese look de mama trabajadora del que estaba tan orgullosa, pero que no era vestuario para una noche de coquetería en un bar a la moda. Por ello mismo se encontraba ahora vistiendo una camisa de manga larga en color negro, con un escote pronunciado que llegaba a rozar lo escandaloso y una falda roja llamativa, que le llegaba varios centímetros sobre la rodilla, tenía un caída muy airada y acentuaba de forma espectacular sus caderas y la estrechez de su cintura, además de unos tacones de infarto que hacían que sus piernas se vieran interminables y que se sostenían únicamente por una fina cintita alrededor de los tobillos, Sakura podía asegurar que hacía mucho no se veía de aquella manera, como cuando estaba en la universidad e Ino tenía la manía de sacarla a esos fines de semana en busca de galán como a ella le gustaba nombrarle, las únicas ocasiones en las que en la actualidad usaba ropa que mostrarán piel era cuando estaba en casa y vestía shorts cortos y camisas de tirantes, pero era entonces Sasuke el único que podía apreciar su piel, y ella estaba más que acostumbrada a eso, en ese momento Sakura estaba segura que iba a mostrar mucha piel e iba a atraer la atención más de lo que ella apreciaba.

-Vamos Saku... te ves bien, mejor que bien.- la animó con euforia-. Hace tiempo no te vestías así… ¿acaso Sasuke no te dejaba?- dijo pícaramente, riendo por su propio comentario y sin darse cuenta del efecto que sus palabras causaban en la Uchiha. Sakura bajo la mirada evitando demostrar esa tristeza que la iba consumiendo de a poco, ella sabía mejor que nadie lo poco que le podía importar a Sasuke el como ella vistiera o que hiciera, él nunca había demostrado un interés verdadero en su persona, así que, ¿Porque martirizarse al respecto?

Suspirando y decidiendo dejar de lado esa depresión que había sido su compañera los últimos días, Sakura se dijo que iba a disfrutar esa noche y con paso decidido salió de la habitación de la Yamanaka dejando los problemas atrás.

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Sakura recordó mientras caminaba por el bar por qué detestaba enormemente ser el centro de atención. Desde que había entrado al lugar, solo un par de minutos atrás el escrutinio mal disimulado de la población masculina le había hecho avergonzar, sus mejillas ardían para su vergüenza y lo único que deseaba en ese momento era que un agujero negro se abriera bajo sus pies, para tragársela entera. Odiaba las tantas miradas morbosas que se encontraban en su persona. Sabía que se veía diferente pero nunca pensó realmente que se viera tan atractiva como para llamar la atención de esa manera y deseo verdaderamente poder disfrutar de la atención recibida, como lo hacía Ino a su lado, pero siempre, durante lo largo de su vida le había gustado pasar desapercibida y aún no había excepción al respecto.

Deseando ser invisible y escondiéndose inútilmente a la espalda de su amiga, Sakura siguió caminando sin darse cuenta que llegaba a su destino-. Sai.- chillo Ino para su sorpresa haciéndola sobresaltar y prácticamente zafándose de su agarre para correr hacia un hombre que se encontraba de espaldas frente a la barra de tragos, Sakura la observó abrazar al pelinegro y empezar una plática a continuación acariciándose coquetamente el cabello.

-Ven Sakura.- le llamo luego de varios minutos cuando finalmente pareció recordar su existencia, se acercó a ella y la cogió del brazo halándola hacia el hombre-. Te presento a Sai.- le dijo formalmente con una enorme sonrisa y una expresión de alegría en el rostro que contagió instantáneamente a Sakura.

-Mucho gusto… Sai.- dijo extendiendo la mano con cortesía, el hombre la agarro suavemente, dándole un leve apretón y correspondiendo de esa manera al saludo, con una sonrisa algo sospechosa.

-Em… hola feíta.- respondió secamente, más sin borrar la sonrisa del rostro, una pequeña vena crispó en la frente de Sakura ante su insolencia y con un pensamiento firme y asesino quito la mano de sobre la de él bruscamente. ¿Quién se creía ese confianzudo para llamarla de forma tan despectiva? Peor aun cuando ella estaba tan confiada de su atractivo aspecto. Mira que llamarla "feíta". Era aún más bocazas que Naruto.

-¿Estas bromeando Sai?... pero si es una hermosura.- dijo un hombre de cabello rojo y mirada miel a la espalda del pretendiente de Ino, la mirada de Sakura se desvió automáticamente hacia él, y sus mejillas ardieron de ante su nada sutil mirada intensa, era bastante directo más sin embargo no era ofensivo.

-Mucho gusto, mi nombre es Sasori… soy amigo de este idiota, no le hagas caso, tiene problemas para apreciar la belleza exótica.- le justificó-. Sin ofender Ino... tú eres una belleza clásica.- explicó, la rubia más interesada en su acompañante le restó importancia con un movimiento de mano.

-Soy Sakura.-dijo la pelirrosa tratando de sonar tranquila, le había descolocado un poco las palabras de aquel hombre. Sin esperar un minuto más y siguiendo a Ino y acompañante hacia una mesa al fondo, camino a un lado del de ojos miel.

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Sasori Akasuna era un hombre muy agradable, de 28 años de edad, pintor famoso y titiritero, tenía unos modales exquisitos a la hora de tratar a una mujer y una mirada tan intensa y directa que ponía a Sakura inevitablemente nerviosa. Sakura desvió la mirada hacia la pista donde se encontraba su amiga y su odiosa cita, ella nunca juzgaba a las personas antes de conocerlas a fondo pero ese hombre en realidad no le agradaba, bueno, realmente no era persona desagradable, tenía una mente muy centrada, y un gran interés y pasión por el arte pero todo cambiaba cuando le decía "feíta" que por cierto habían sido más de un par de veces.

-Sakura… ¿quieres bailar?- le preguntó Sasori atrayendo inmediatamente su mirada. Tras pensarlo un instante e indecisa aún, la pelirrosa acepto, recordándose mentalmente que había ido aquel lugar a divertirse y a pasar un buen rato, igual, de cualquier manera, un baile entre amigos no era malo ¿no?

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Sakura buscó las llaves de su casa en su cartera murmurando entre dientes, llevaba alrededor de siete minutos buscándolas y la impaciencia empezaba a embargarla, no tener las llaves consigo significaba que tendría que llamar a Sasuke esperando que ya estuviera en casa, pero eso era definitivamente la última opción, no quería tentar su suerte. Siguió buscando ya algo ansiosa hasta que un par de minutos después una idea se prendió en su cabeza y sacó su cosmetiquera casi saltando de emoción al encontrar finalmente las benditas llaves, introdujo la llave correcta en la cerradura de la puerta con sumo cuidado, y evitando hacer el menor ruido, abrió lentamente entrando de puntillas con los pies descalzos y los tacones colgando de su mano libre. El silencio absoluto la recibió y recorrió con la mirada el lugar sin advertir movimiento alguno, cerró la puerta suavemente y aún caminando de puntilla se dirigió a la sala encendiendo una de las lámparas a un lado del sofá principal.

Dando un ligero suspiro dejó los tacones bajo la mesita y la cartera a un lado de la lámpara, sacó su celular y dándole una mirada se alivió al no encontrar mensajes pendientes o llamadas perdidas. Dando media vuelta y con la mano en el interruptor de la lámpara lista para apagarla, con la intención de ir a su habitación Sakura quedó estática en su lugar cuando su mirada fue atrapada por un fríos ojos oscuros. La somnolencia abandonó su cuerpo inmediatamente y su corazón empezó una carrera rápida en su pecho. Sasuke se encontraba sentado al pie de las escaleras, llevaba puesto solamente un pantalón y su torso desnudo aún en esas circunstancias era una total distracción, en una mano sostenía un vaso con un líquido bronce, seguramente whisky o brandy, mientras que la otra entre sus dedos alzaba un cigarro a medio terminar. Sakura tragó grueso sin aire en los pulmones, su instinto inmediatamente se puso en alerta y entrelazando las manos, intentando evitar que el notara su nerviosismo, bajo la mirada lentamente odiando la intensidad con la que la observaba y los estragos que eso hacía en su cuerpo. Sakura no recordaba exactamente hacía cuanto había sido la última vez que había visto a Sasuke tomar o fumar. Hacía tiempo Sasuke había dejado esos malos hábitos, desde que el doctor se lo había ordenado cuando ella estaba embarazada.

-Daisuke está en casa de Na-naruto.- masculló rápidamente intentando sonar tranquila y fracasando estrepitosamente en el intento, pues un leve temblor la delataba.

-Lo sé.- contestó el Uchiha fríamente de una manera muy cortante, Sakura cerró los ojos al oír el tono empleado en su voz, sabía muy bien que tenía que salir de ahí pero de repente sus extremidades parecían no trabajar de acorde a lo que su mente dictaba, el instinto gritaba dentro de ella tratando de volverla la realidad.

-¿Dónde estabas?- pregunto Sasuke de repente en el tono de voz serio que siempre tendía a provocar escalofríos en su piel.

-Con unos amigos.- logró susurrar con un nudo en la garganta, el silencio nuevamente volvió a llenar el lugar, Sakura esperaba algún movimiento de su parte y en realidad no tardó en llegar, en cuestión de un segundo, Sasuke se levantó de golpe haciendo la sobresaltar, y de paso estrellando el vaso que llevaba mano contra la pared más cercana.

-¡Demonios!- exclamó furibundo-… ¿Sabes qué hora es?- siseo entre dientes bajando lentamente los tres escalones que lo separan del suelo mientras apagaba en el camino el cigarro que aún sostenía entre los dedos, para luego tirarlo al suelo. Sakura le observó detenidamente, tratando de procesar sus palabras, sólo tardó unos segundos en comprender lo que exigía y ellos mismo ocasionaron que frunciera el ceño. ¡Qué cínico era! Sasuke tenía ningún derecho o moral para reclamarle lo que hacía, cuando hacía lo mismo, y peor aún, cometía pecados entorno a ello.

-Yo no te digo nada cuando sales y llegas en la madrugada.- declaro fuertemente, frunciendo el ceño aún más al sentir como comenzaba a formarse en el centro de su garganta, el tan conocido nudo, que cortaba la respiración y le producía ganas de llorar. Sasuke era demasiado injusto y descarado, ella no había hecho absolutamente nada malo

-No me importa.- acotó egoístamente-. Sabes que me gusta manejar mi vida de esa manera, pero eso no significa que tú puedas hacerlo.- gruño molesto fulminándola con la mirada, su furia era evidente en su postura, su voz, la manera en que apretaba los puños cortando la circulación y peor aún... en su mirada oscura.

-Yo… tengo el mismo derecho que tu.- aclaró Sakura firmemente respirando con agitación causa de la fuerte presión en el pecho, el ardor molesto en los ojos y la humedad sus párpados y le hacía difícil tener una visión clara de su persona, Sakura respiro profundamente tratando de encontrar la tranquilidad necesaria para recuperar el control de su cuerpo, no debía llorar frente a Sasuke, no podía y no quería. No frente a él.

-Tú eres mi esposa ¿entiendes?… no puedes salir cuando se te plazca.- ordeno sin abnegación, con tal firmeza y demanda que Sakura lo miro con incredulidad. ¿Desde cuando Sasuke era tan machista? Cerró los ojos fuertemente evitando derramar las lágrimas que amenazaban fluir con rapidez, no quería ser más débil frente a él y la rabia que estaba empezando a sentir frente a su egoísta punto la ayudo a lograr su objetivo, con su cuerpo temblando de manera casi imperceptible por las tantas emociones adversas Sakura abrió los ojos lentamente fijando su mirada atormentada en él.

-¿Desde cuándo aquí hay reglas?- pregunto casi en un grito apretando fuertemente los puños tratando de no recurrir al llanto.

-Desde el momento en que regrese a mi casa y mi esposa no estaba, desde que no contesta el celular, desde que llega a altas horas de la noche, desde que no sé dónde está.- enumeró Sasuke elevando también la voz y mirándola directamente a los ojos, Sakura le observo con rabia e impotencia. ¿Desde cuando a él le importaba lo que ella hacía?

-Yo… no.- balbuceo incoherentemente, con el nudo atravesando una en la garganta, como pullas dentro de su piel y la sangre corriendo caliente por sus venas, Sakura suspiro temblorosamente y luego de unos segundos simple y llanamente calló y bajo la mirada. Con las piernas temblorosas y el cuerpo caliente empezó a caminar con pasos presurosos y demasiado robóticos hacia las escaleras, con el firme propósito de solo pasar a su lado y seguir escaleras arriba a la habitación de huéspedes que le era ahora su actual alcoba, hasta de que repente y tomándola por sorpresa, un brazo asió su muñeca con tal vez un poco de fuerza más de la necesaria haciéndola perder el equilibrio, retroceder y luego chocar contra la muralla dura y caliente que era el pecho ancho y musculoso de Sasuke, aturdida aún por el brusco agarre Sakura no alcanzo ni siquiera a respirar cuando los labios de Sasuke se movieron desesperadamente sobre los suyos, sus defensas cayeron como un castillo de naipes tras un suave soplo y sus sentidos se atontaron de tal manera que tambaleante apenas pudo corresponder el roce. En un segundo su espalda choco contra una pared sacándole el aire de los pulmones, abrió la boca para protestar pero la lengua de Sasuke se adentró cual serpiente y rozó la suya haciéndola temblar. Cuánto había extrañado su tacto. Su mente estaba demasiado aturdida como para reaccionar correctamente, un parte de ella sabía que debía alejarlo, darle una bofetada y correr a su habitación pero simplemente no podía, su cuerpo lo había extrañado demasiado y Sakura no supo exactamente en qué momento empezó a corresponder el beso con pasión resguardada.

Las manos de Sasuke se posicionaron en su trasero apretando las mejillas desnudos bajo la falda, con demasiada facilidad la alzo varios centímetros sobre el suelo, pegando su pelvis a la de ella, Sakura suspiro y abrió las piernas rodeando la cadera masculina para sentirle más cerca, y ella rodeo con sus piernas la cadera masculina, Sasuke se restregó descaradamente contra ella mientras mordía sus labios ligeramente antes de ladear el rostro y tomar plena posesión de su boca

-Sasuke.- gimió entre el beso sintiendo como la dura cresta del pene de Sasuke chocó con sus labios y luego con su clítoris, Sasuke la cogió firmemente de la parte trasera de los muslos solo para tener un fuerte agarre de ella antes de empezar a caminar, cada paso era una auténtica delicia, Sakura suspiraba suavemente y lanzaba gemidos ahogados mientras se meneaba sobre él, se sobresaltó cuando Sasuke se inclinó levemente y su trasero en la fría madera del comedor tirando sin cuidado del mantel hacia atrás, luego se separó de ella mirándola con los ojos entrecerrados y su respiración sobre sus labios, Sakura sabía que aquel era el momento preciso para alejarse, era su última oportunidad, más sin embargo al ver sus ojos oscuros, simplemente decidió que acarrearía las consecuencias y culpas para luego, no podía apartarlo ahora, no quería tampoco, lo necesitaba dentro de su cuerpo.

Las manos de Sasuke empezaron a subir por sus muslos desnudos hasta el borde de la falda, de un solo tirón halo la tela hacia arriba haciéndola enrollar en sí misma en su cintura, aún sin romper contacto visual, luego bajo las manos por su piel nuevamente hasta la parte de atrás de sus rodillas, para halarla solo unos centímetros haciéndola arrecostarse levemente en la mesa y apoyarse inmediatamente en sus codos, Sakura solamente de se dejaba manejar sin ninguna protesta al respecto, en sus relaciones sexuales El Uchiha era siempre el dominante y ella no tenía ninguna queja al respecto.

Sasuke empezó a acariciar sus piernas deleitándose con la piel tersa bajo sus dedos. Uno que otro suspiro salió de los labios de Sakura haciéndole excitar aún más, en aquel momento simplemente necesitaba poseer su cuerpo con ímpetu, necesitaba demostrar su dominio y hacerle saber que era suya. Realmente la necesitaba. Sus manos acariciaron los muslos de seda apretando ligeramente los dedos y dejando marcas en su piel pálida, siempre le gustaba marcarla como suya, sus dedos de pronto encontraron las orillas de su diminuta tanga, Sasuke jugó con ella un momento mirándola fijamente, observando cada uno de sus gestos y sus ojos ahora oscurecidos, ella se mordía el labio inferior de a ratos y fruncía el ceño solo un poco cuando tocaba un lugar sensible. Sasuke siguió el recorrido de su cuerpo voluptuoso pasando sobre la falda enrollada y siguiendo hacia la blusa negra, su dedos se encargaron de tomar el borde de la prenda y halar de él solo lo suficiente para descubrir la piel de su abdomen y su sujetador rojo que sostenía en una forma perfecta sus senos plenos haciéndolos apetecibles a la vista, Sasuke probó sus forma y peso con ambas manos apretándolos levemente. Sakura gimió su nombre y el Uchiha levantó la mirada a su rostro solo para verla morder su labio inferior, la pasión en su mirada era un espectáculo digno de apreciar, adoraba hacerla llegar al límite antes de tomarla. Bajo la mirada nuevamente hasta sus pechos y desabrocho el sostén del frente dejando a la vista dos montículos de carne pálida redondos y firmes, adornados hermosamente por dos pequeños y erguidos pezoncitos rosa pálido. Sasuke apretó las palmas contra su piel caliente y halo sus endurecidos pezones. Sakura se arqueo hacia su cuerpo y el moreno bajo la cabeza solo para tomar el pezón derecho entre sus labios probar con la lengua su sabor y textura, y luego succionando fuertemente haciendo que Sakura gimiera más fuertemente, Sasuke sonrió contra su piel, siguió succionando su perla rosada hasta volverla de un rojo pálido, lo mordisqueo ligeramente con un colmillo antes de soltarlo con un chasquido de lengua y dar la misma atención al otro seno. Se tomó unos minutos lamiendo, chupando, mordiendo y saboreando su piel hasta dejar sus pechos rojos, erguidos y doloridos, luego subió por su cuello dejando marcas en el camino, con claro instinto de posesión hasta finalmente atrapar sus labios y penetrar su boca sin vacilación robándole todo el aire. Pensaba realmente jugar con ella hasta dejarla necesitaba y demostrar su dominación, aun teniendo que mantener a raya su impetuosa necesidad, más sin embargo Sakura empezó a gemir su nombre nuevamente y a restregarse contra su cuerpo, y su autocontrol inevitablemente se rompió. Cogió entre los dedos las orillas de la pequeña tanga roja y la rompió fuertemente quitándola de un tirón de su camino, luego se apresuró a desabrocharse el pantalón y bajar solo lo necesario para liberar su erección, extendió más ampliamente las piernas de Sakura dando cabida a sus cadera y tras alinear su pene en la cavidad de ella se adentró en ella de una fuerte y profunda estocada.

-Ahí.- gimió Sakura fuertemente apoyándose en sus codos mientras echaba la cabeza hacia atrás. Sasuke salió de ella hasta dejar únicamente la punta dentro y de una sola estocada la penetro hasta que sus caderas chocaron y crearon un sonido tan primitivo y familiar. La peligrosa enrosco sus piernas en la cadera en sus caderas mientras intentaba soportar el intenso placer de sentirle dentro de su cuerpo.

Sasuke gruñó profundamente hipnotizado por la visión de su pequeño y femenino cuerpo bajo el suyo, recibiendo dentro y retorciéndose por el placer que le proporcionaba, cerró los ojos cuando las emociones y sensación se volvieron demasiado intensas, había extrañado como nada hacerle el amor a Sakura, era demasiado adictiva, había sufrido una agonía durante esa dos semanas, mientras ella lo evitaba, necesitando tocarla, besarla y hundirse en su interior.

Sus manos se posicionaron en la cintura de la Sakura subiendo por su espalda y halándola hacia su torso hasta que sus turgentes pechos chocaron con su caliente torso, la agarro firmemente de la cadera enterando los dedos en su suave piel y luego la elevó penetrando aún más hondo en su húmedo y acogedor cuerpo.

Sakura le rodó con sus piernas la cadera y se arqueo hacia su cuerpo cuando su espalda chocó contra una fría pared, uno de los brazos de Sasuke rodeo su cintura acomodándola en la posición perfecta para recibirle mientras que su otra mano se entrelazaba con la de ella, pegándola a la pared. Sus ojos no perdieron detalle de su rostro y de sus gestos mientras se movía dentro de ella, tocando nervios que enviaban cargas deliciosas de electricidad a sus extremidades, los ojos entrecerrados de él también la veían con demasiada intensidad, haciendo más íntimo el momento, uno que otro gemido salía de sus bocas haciendo que sus labios se rozaran.

Un último gemido salió de Sakura con el nombre del Uchiha en sus labios, pero rápidamente fue acallado por los boca del mismo, Sakura sintió como algo estallaba en su interior cuando llego al orgasmo, se arqueo, tembló y se apretó aún más al cuerpo que la sostenía mientras los estremecimientos la recorrían entera. Sasuke dejó sus labios y escondió su rostro en su cuello mientras el temblaba llegando a un potente clímax y mordiendo al mismo tiempo de manera delicada un tramo de la piel de la piel de su hombro. Ambos jadeaban trataban de controlar sus respiraciones, sus corazones latían al unísono y el sudor resbalaba por sus cuerpos mezclándose entre ambos, poco a poco las piernas de Sakura perdieron fuerza y fueron dejando libre la cadera masculina hasta que las manos del moreno la sujetaron de la cintura y la alzaron.

-Aun... aúnno.- dijo haciéndola deslizar sobre su pene nuevamente duro, Sakura gimió fuertemente, sintiendo hipersensible su carne inflamada pero Sasuke no le dio tregua, cogiéndole con firmeza de la cintura y sin esperar acción de su parte empezó a embestirla fuertemente haciendo chocar su trasero contra la pared y tomando intensidad con cada penetración. Cogió la parte trasera de sus muslos para sostenerla más eficazmente y siguió tomando fuertemente su cuerpo tratando de saciar aquella hambre feroz, hasta ese momento tomaba plena conciencia de cuanto la había necesitado, de con cuánta ímpetu la había deseado durante esas dos malditas semanas en las que ella rechazaba su tacto.

Sakura gritó su nombre cuando llego a su segundo orgasmo, sintió miles de estremecimientos recorrer continuamente su cuerpo. Sasuke le siguió un minutos después, tras penetrar su cuerpo dos veces más, su liberación se sentía cálida dentro de ella y Sakura se permitió disfrutar de ese momento solo un par de minutos más mientras regularizaba su respiración, fue pasado un momento que sus acciones recayeron sobre sus hombros y su mirada se nublo cuando se dio cuenta de lo que había hecho. Había nuevamente sucumbido al deseo que Sasuke tenía por ella, había dejado que usara su cuerpo para saciar una fría necesidad y peor aún había roto su propia promesa. Pronto sintió como si la piel del moreno le quemara e inmediatamente quiso alejarse de él, pero la mano Sasuke se enredó en su cabello y le halo hacia sí. Sus rostros quedaron enfrentados y agradeció con todo su corazón que fuera de noche para que él no la viera llorar. Otra vez por él.

Rápidamente los labios de Sasuke chocaron con los suyos haciéndola gemir de sorpresa y la lengua del entro a su boca, sintió como le robaba el aire pero en aquel momento no le importó. Las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos, cálidas, y dolorosas, confundiéndose con su sudor, Sakura trató de alejarlo luchando consigo misma. Trato de despegar sus labios de los de él. Trato de no suspirar cuando Sasuke abandono sus labios y empezó a besar su cuello. Trato de no gemir su nombre cuando él la volvió a penetrar. Trato de no pedir más cuando salió de su cuerpo dejándole una sensación de vacío y necesidad. Trato de no gemir nuevamente cuando él volvió a embestir hundiéndose profundamente en su interior. Trato de no aferrar las manos a sus anchos hombros buscando sostén. Trato de no besar sus labios cuando sintió los desesperados labios de Sasuke sobre los suyos, pero lo que realmente deseo fue tener la suficiente fuerza de voluntad para poder ignorar esa calidez y sensación de plenitud que se extendió en su cuerpo y que hizo que su corazón se acelerará, amándolo un poco más. Realmente lo intento pero como siempre nunca logró ganarle con su lógica al corazón.

Su mirada se encontró con la de él y Sakura le observó fijamente perdiéndose en sus ojos negros, su cuerpo estaba en llamas y el placer era simplemente indescriptible, lanzó un gemido contra los labios de Sasuke y sus músculos internos empezaron a convulsionar hasta llevarla a su tercer orgasmo. Sakura gritó enterrando la cara en su cuello y tembló fuertemente ante los deliciosos e intensos espasmos que atacaron su cuerpo. Sasuke se corrió una vez en su interior y finalmente se quedó quieto, en los más hondo de su ser, Sakura se sentía increíblemente llena, tan física como emocionalmente, sus sentimientos estaban a flor de piel y el cansancio delicioso de su cuerpo solo le hacía ser más consiente aún de las manera tan intensa en que se había entregado a Sasuke otra vez. Suspiro cuando el Uchiha salió de su interior y levantó la cabeza para buscarle los ojos hasta que los labios de él se posicionaron sobre los suyos con evidente posesión, más aja embargo, dulces de alguna manera, con tanta delicadeza que la hicieron marear. Sus piernas por fin dejaron libres la cadera masculina, pero sus pies no tocaron el suelo pues Sasuke pasó un brazo por la parte trasera de sus muslos apegándola a su cuerpo. Sakura apoyo su mejilla derecha en el duro pecho de él y finalmente se dejó vencer por el cansancio.

Sasuke subió las escaleras con lentitud mirando al frente y sosteniendo con firmeza el delicado cuerpo entre sus brazos. Se adentró a su habitación y dejó a Sakura en la cama con suma delicadeza, luego se despojó de la ropa hasta que desnudo y se acercó a ella para terminar de desnudarla también, la pelirroja simplemente lanzaba algunos suspiro sin despertar, cuando la tuvo completamente desnuda Sasuke se arrescostó a su lado quedando frente a ella, con sus rostros enfrentados, la observó detenidamente, deleitándose con sus rostro de facciones finas y en paz y en su cuerpo femenino y deliciosamente curvilíneo ahora sonrosado y marcado por el mismo. Sakura era simplemente hermosa. .

Con la yema de los dedos acaricio su cadera desnuda, su piel era siempre tersa y pálida. Subió por la silueta de reloj de arena que formaba su cintura en contraste con la voluptuosidad de su redonda cadera, tocando su piel con la mayor delicadeza posible. Recorrió con los dedos el trazo que dibujaba su cintura y subió contorneando el pecho que estaba a su disposición, el derecho. Con sus dedos trazo el círculo que formaba su pezón ahora rojo y aún erguido, y siguió su camino subiendo por su cuello hasta llegar a su barbilla, y luego a sus labios rojos e hinchados por sus besos. Acaricio con el pulgar su labio inferior apreciando su suavidad y grosor y siguió por su mejilla aun sonrosada. A continuación siguió su recorrido delineando sus delicados rasgos hasta llegar a sus largos y sedosos pelos. Sasuke agarró entre sus dedos una hebra de cabello rosa y lo acerco a su nariz aspirando el peculiar aroma a fresas que este desprendía, observó fijamente sus ojos aún cerrados pensando en lo hermosa que era ¿Cómo podía desearla todavía después de tantos años de hacerla suya? ¿Cómo podía desearla como la primera vez que la tuvo entre sus brazos?

En aquel entonces su cuerpo todavía no era tan voluptuoso como en ese momento, más sin embargo, no por ella la deseo menos ¿Qué había en Sakura que quería tenerla solamente para él?

Cuando estuvo embarazada lucia más radiante, a sus ojos la mujer más hermosa que para él existía, tal vez por la vida que juntos habían creado y que se formaba en su vientre. Su embarazo no fue ningún impedimento para hacerla suya cada vez que podía, para demostrarle cuánto la deseaba y la química potente que ellos tenían en la cama, y aun ahora aun después de tantos años su deseo por ella aún persistía.

Sasuke suspiro dejando los pensamientos de lado, solo le creaban confusión. Pasó sus dedos por su silueta nuevamente bajando hasta detenere en su pecho derecho, el cual no dudó en envolver con su mano apretándolo suavemente

-Sasuke.- lo oyó gemir suavemente, Sasuke subió la mirada a su rostro encontrando su expresión aún en paz, ella seguía profundamente dormida. Un sentimiento de posesión se apoderó de su cuerpo con demasiada intensidad. Él era el único hombre que podía tocarla. Él era el único que la podía hacer gemir. Porque él fue el primer y el único hombre que había explorado su cuerpo, por lo tanto solo él era el dueño de sus gemidos y mataría a quien se atreviera a tocar lo que era suyo. Sakura Uchiha era completamente suya.

Paso un brazo por la cintura de su mujer y la apego a su cuerpo mientras los tapaba a ambos con una sábana. Sintió como ella se acurrucaba contra su pecho y le pasaba un brazo por la cintura buscando su calor. Sasuke la apego solo un centímetro más a su costado cerró los ojos dejándose llevar por el sueño.

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FIN DEL CAPITULO


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