Notas:

Muchas gracias a quienes me habéis dejado reviews ^^

Por ahora no hay mucho que comentar, pero intentaré responderos siempre que preguntéis o comentéis cosas.

Como por ejemplo, que parece que Reginald os ha gustado ^^ me alegro. (y que me encanta soltar bombas xD)

El ritmo que creo que voy a poner, es un cap cada cinco días. ¡Saludos a todos!


1· Sentimientos del ¿pasado?.

No tardaron mucho en terminar de cenar y marchar hacia la torre de Gryffindor, en el 7º piso, tras el cuadro de la Señora Gorda. Nada más entrar, fueron atacadas por Merlín, el hurón blanco de Tesa. Bueno, quizá atacadas no sea lo apropiado, porque ese hurón era la cosa más mimosa y cariñosa que te podías encontrar, de pelo suave y agradable.

Se subió encima de Lily y desde su hombro pasó al de Jane de forma que con la cola en el cuello de Lily, y sus patitas delanteras en el cuello de Jane, parecía que les daba un abrazo a ambas. No se hizo esperar el saludo de Tesa, desde uno de los sillones.

-Hola chicas de fuego.- solía llamarlas, tanto por el color del pelo como por el carácter un tanto explosivo de ambas. No obstante a quien más miró fue a Lily, sentándose más derecha, y colocándose bien las gafas, con ese gesto tan suyo de subírselas apretando por el centro con el dedo corazón.

Esa combinación de gestos solía significar peligro "modo: lo sé todo activado"

En Hufflepuff había una chica sin escrúpulos llamada Rita Skeeter, que se dedicaba a averiguar los trapos sucios de todo el mundo. Nadie la igualaba. ¿Nadie? No, Teresa Samantha Stone, Tesa, averiguaba tantas cosas como Skeeter, aunque en su defensa, la Gryffindor no era tan rastrera como para publicar esos descubrimientos en el periódico de la escuela.

-Bien Lily- se aclaró la garganta- ¿Así que coqueteando con la realeza eh? Por lo que me cuentan mis fuentes, has entrado con la chaqueta del señor Knox …mmm… ¿Dirías que hay algo ahí?

Lily y Jane se miraron. Y también a Tesa.

-¿Realeza? ¿Pero cómo te has podido enterar?- habría sido difícil distinguir quién había preguntado qué, pues lo dijeron casi a la vez.

-Chicas chicas, ya sabéis que mis fuentes son secretas.- Eso era cierto. Nadie, ni siquiera Rita Skeeter había averiguado cómo se enteraba de tantas cosas. -Sobre el señor Knox, resulta que sé cosas sobre él. Es el heredero de la familia Knox, de Wisconsin, EEUU que tiene tanto dinero como los Malfoy y los Black juntos, dos veces. De verdad, forrados. Hace mucho tiempo, en la colonización de las Américas, fueron de los primeros en irse, se proclamaron algo así como reyes. Hoy día ya no tiene validez, claro. Pero aún se les sigue llamando realeza, medio en broma.- Sonrió con picardía. -Y dicen que es guapísimo ¿Es eso verdad?

-Sí, y mucho.- fue Jane la que respondió, lo cual no podía significar otra cosa más que era muy, pero quemuy guapo, ya que el odio por los hombres de Jane le impediría decir algo así si no fuera más que cierto.

-Me alegro entonces por la afortunada Evans.- continuó la chica de las gafas –ya que tú pasas de los tíos y yo tengo a mi Remusin.- acarició al hurón, que había vuelto a ella.

Remusin, era Remus Lupin. El tercer sex simbol de la escuela, solo medio paso por detrás de sus dos mejores amigos, Sirius y James. Era el más misterioso de los tres. Sus novias y royos se podían contar con los dedos de una mano, pero no por eso dejaba de ser guapísimo, y precisamente por ser tan inalcanzable, muchas lo intentaban.

Tesa lo consiguió, y duraban ya casi nueve meses.

Eran una pareja algo dispar, pero que encajaba bastante bien. Él era el más alto de los tres amigos, aunque más delgado que los otros dos, su mirada de ojos dorados era siempre calma, menos las escasas ocasiones en que se enfadaba, entonces el brillo salvaje del fondo de sus ojos incendiaba pasiones. Su pelo castaño claro iba siempre bien peinado, lo único malo era su salud, quizá algo delicada. Bueno con la varita, centrado, prefecto de Gryffindor. Y muy misterioso, eso sobre todo.

Ella en cambio era una chica menuda, si llegaba a medir 1'55, sería una sorpresa. Por lo demás, era preciosa y perfecta. Toda una mujer pese a su estatura, siendo lo que más destacaba el contraste de la palidez de su piel con lo oscuro de su pelo y lo azul de sus ojos. Cuando se sonrojaba, se le coloreaban las mejillas de forma que parecía una muñequita de porcelana.

Ella se sintió fascinada por el misterio de Remus Lupin, decidida a desentrañarlo, y él simplemente se rindió a la insistencia de la joven bruja. Los dos se quieren con locura, una sigue tratando de desvelar el secreto, el otro disfruta de la tenacidad de la chica.

-No te alegres tanto- replicó Jane, antes de que Lily pudiese hablar. –Es un Slytherin.

La cara de "oh, no lo sabía" de Tesa pocas veces se veía, por lo que las pelirrojas se aseguraron de guardarla en su memoria.

-¿Slytherin? ¿Qué hacéis hablando de Slytherins?- preguntaron tres voces masculinas.

Los tres mosqueteros habían llegado. Remus se sentó al lado de Tesa mientras Merlín huía. Por algún motivo el hurón tenía mucho miedo de Lupin. Sirius se sentó, o más bien se arrojó, al sofá de al lado para atrapar una pelota que le lanzaba James, el último en llegar.

Verlo enfadó a Lily. Recordó que había sido castigada por su culpa (que gracias a eso hubiera visto de cerca al dios Knox no era ningún atenuante) y ver cómo ahora entraba con su sonrisa perfecta, su cuerpo tallado por el quidditch y el pelo despeinado a posta de esa forma tan adorable, la puso de los nervios. Bufó marchándose.

-¿Qué le ha picado a Evans?- llegó a escuchar preguntar a Sirius mientras subía a sus habitaciones.

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Llegó a su habitación y se tiró en su cama. Se quedó quieta unos instantes antes de empezar a patalear y dar puñetazos en ella.

Y es que a Lily Evans le gustaba James Potter. Desde el momento en que en el tren, él la defendió de los Slytherin, aún sin ser elegidos por el sombrero, y sus insultos sobre la sangre en el primer viaje que hicieron en él. Pero también lo odiaba.

Hasta tercero, lo quiso en secreto, mirándolo de lejos, sonriendo como una idiota cuando lo veía, y sin que él supiera que ella existía. Claro que eran amigosy se llevaban bien. Ella era una gran brujita, por lo que le pedía apuntes y ella se los dejaba ¿Cómo se iba a negar a su amado? Pero para James Potter, Lily Evans no estaba "en el mapa de caza".

Jane y Tesa consiguieron a finales de tercero que pasara de él, les costó mucho, pero lo consiguieron. Hasta que empezó cuarto curso y lo volvió a ver. Ese verano, Potter había crecido bastante y ya no era un chico guapito, ahora era un tío bueno con todas las letras. Ella también había crecido, James se empezó a fijar en ella, como muchos otros, y si había algo que enardecía al buscador de Gryffindor, era la competición.

Quizá se dejó atrapar muy fácilmente, eso decía Jane cuando se le pasó el mosqueo, porque después de un verano creyendo haber conseguido que Lily se olvidara de James, no hizo falta más que se vieran una vez y él le pidiera una cita. Ella dijo que sí sin pensárselo. O quizá hubiera dado igual que se hubiera hecho la difícil o hubiera pasado de él, el caso es que Potter, acabó liándose con otra tres días después. Y eso no sentó muy bien a la pelirroja enamorada.

Para desesperación de Filch, fue castigada a ayudarle durante una semana por lanzar a James Potter más de medio libro de maldiciones. Y el libro también. Por suerte lo único que le dio fue el mismo libro, que le hizo un feo chichón, las maldiciones solo destrozaron el aula. Lo que el conserje no se esperaba es que su nueva esclava crease más charcos llorando de los que secaba.

De alguna manera consiguió animarla y hacer que olvidara a James, por lo que cuando acabó la semana, era la misma Lily de siempre, pero ahora ya no miraba solo a Potter. Empezó a tener citas y novios. El último y más duradero, Severus Snape, el archienemigo de James Potter.

Los recuerdos de la pelirroja Gryffindor, que ya no golpeaba la cama, siguieron el camino que quisieron, pues acabó quedándose dormida.

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Todos observaron a Lily marcharse hacia los dormitorios. Fue Sirius, el único que no sabía de qué iba la cosa, el que habló.

-¿Qué le ha picado a Evans?

Las reacciones de los demás fueron bastante distintas.

Jane se enfurruñó. Sabía que había pasado algo entre James y Lily ese verano, pero ¿El qué? no quería preguntar pero la mataba la intriga. Y sobre todo que su prima no se lo contara.

Sirius se encogió de hombros. Tampoco sabía nada, pero en su caso la reacción era "si James no me lo cuenta no será importante".

Remus y Tesa, suspiraron. Si sabían que había ocurrido, de lo que no se enteraban por un lado, se enteraban por el otro, por lo que no les extrañó que Lily se fuera…ni que James también.

Jane en cambio se envaró.

-¿A dónde cree ese que va? Si piensa que voy a dejarle ir a molestar a Lily…

-Déjalo Jane, que ya son mayores.- ignorando el bufido de la pelirroja, Tesa se separó de Remus para sacar una baraja de cartas y repartir. Le había gustado ese juego muggle llamado "Uno".-Vamos, que os voy a dar una paliza.

Los cuatro comenzaron a jugar.

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James por su parte, subió hasta su habitación, que compartía con Remus y Sirius, y no a la de Lily, como los demás pensaban que estaba haciendo. Una vez en su cuarto, lo que hizo fue meterse a la ducha. Le gustaba y relajaba pensar ahí.

Soltó un suspiro unos minutos más tarde, aunque sonó sospechosamente como "Evans". Apoyado en la pared mientras le caía el agua caliente encima, empezó a repasar lo que les había pasado ese verano, pero acabó retrocediendo más y más, hasta el principio.

En primer y segundo curso, la verdad es que nunca había pensado mucho en chicas, ese tiempo se dedicó más a hacer travesuras con Sirius y Remus. Aprobaba gracias a una mezcla de talento natural y a Lily Evans. A los apuntes de la chica claro, que siempre se los dejaba.

No fue hasta tercero cuando empezó a quedar con chicas, a hacerse mimos, a besarlas, dejarlas y a buscar a otra más guapa. No siempre por ese orden. Eso sustituyó, más bien complementó, las travesuras. Seguía aprobando gracias a la ayuda de su gran amiga pelirroja.

En cuarto al fin la miró de otra manera. Los dos habían crecido durante el verano, y vaya cambio. No pasó una semana antes de que le pidiera una cita, que fue genial, y terminó con un beso realmente insípido. Había sido demasiado raro.

Como siempre cuando tenía algún problema, lo consultó con sus amigos. En realidad solo con Remus, pues Sirius ese día estaba desaparecido. La conclusión a la que llegó el de pelo castaño dejó muy confuso al moreno. Le estaba diciendo que Lily le había besado enamorada de verdad, y no apasionadamente y con ansias como las demás.

Eso no podía ser ¿Enamorada de él? ¿Lily? Daba igual, se aseguraría de que ese error se le pasara. De alguna manera llegó a la conclusión de que liarse con otra y que los pillase era lo mejor. Y lo hizo. Ahí acabó todo.

Durante el resto de cuarto añoy los años siguientes, tuvo que reducir las travesuras, ahora tenía que estudiar y no le daba tiempo. Y claro, no iba a reducir lo de quedar con chicas. Que además de ser cada vez más interesante, suponía un reto mayor que esquivar al conserje.

No obstante, en quinto año con los TIMO a la vuelta de la esquina y el tiempo que le consumía practicar para hacerse animago, se estaba viendo agobiado. Entonces fue cuando Lily volvió a su vida.

Tras una bronca de Slughorn porque no llegaba al nivel necesario para pasar el TIMO ella se apiadó de él y empezó a dejarle los apuntes, a ayudarle a estudiar y a corregirle fallos en los trabajos. Pasaban mucho tiempo juntos y la chispita prendió. Aunque solo en él. Porque ella tenía novio, Severus Snape, de Slytherin.

Cuando James se enteró de eso, cosa que ocurrió al comentarle a sus compañeros de habitación que iba a atacar a la Evans de pelo más oscuro, su ya escaso aprecio por Snape se transformó en aversión sin paliativos.

Suspiró saliendo de la ducha, acababa de escuchar a sus compañeros entrar en su habitación.

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Tras un par de horas de jugar a las cartas, todos decidieron irse ya a dormir. Al día siguiente no tenían clase, pero eran las pruebas del equipo de quidditch y habían prometido a James estar allí para darle apoyo moral, ya que él era el capitán. Sirius no faltaría y como Remus iría, Tesa también. Y por tanto las dos Evans. Aunque Lily lo hiciera por su amiga y no para apoyar a James.

No le hacía mucha gracia a Jane precisamente. Prácticamente todo el día con esos tres. Si solo fuera eso no pasaría nada, pero es que estar juntos los llevaba a bromear y a hacer bromas subidas de tono; vamos, a ser chicos y chicas normales con las hormonas revolucionadas. Y eso la ponía de los nervios, odiaba que un chico la tocara, o tocar ella a un chico, y que eso le causase excitación. Lo odiaba desde su último novio, que también fue el primero. Lucius Malfoy.

Bufó descartando esa línea de pensamientos mientras iba hacia su habitación junto a Tesa y Merlín.

Al llegar y ver a Lily aún vestida, pero dormida en una cama caóticamente revuelta, la cambiaron, dejándola con la camiseta, teniendo cuidado de no despertarla, y la taparon bien. Las dos sabían que estaba loca por James, otra vez, pero que nunca lo admitiría. Cabezonería Evans, cualidad que tampoco era precisamente poco notable en la otra Evans.

Con Merlín enroscado en su cuello la morena y menuda Tesa no tardó en quedarse dormida. Jane en cambio, no paraba de dar vueltas sin querer revivir sus recuerdos de Malfoy, decidió repasar la vida de Lily y James para quedarse dormida.

Su prima embobada de Potter hasta tercero, entre ella y Tesa, la espabilan, pero al empezar cuarto ¡Zas! Potter le pide una cita, se enrollan y tres días después está liado con otra. Cabronazo. Al menos gracias a eso Lily espabiló y empezó a ver a otros, empezando a salir en 5º con Snape. No era lo que Jane habría elegido pero al menos ese chico sí que bebía los vientos por ella. Además, estaba Malfoy.

Los pensamientos de la chica se desviaron de la vida de su prima y pasaron a la propia sin que se diera cuenta de nada.

Lucius Malfoy, rico, prefecto de Slytherin, sangre limpia. Nada de eso le importaba a Jane, lo que ella veía es que era guapísimo, atento con las mujeres, un caballero. Genial con la varita, un cuerpo cuidado aunque no jugaba quidditch, ojos grises y pelo casi plateado de tan rubio, tenía prácticamente a cualquier chica que quisiese, aunque nunca había habido rumores de cuernos, malas rupturas ni nada parecido que lo involucrasen. Era perfecto. Más aún para una chica totalmente virgen en todos los sentidos, nunca había ni siquiera besado a nadie. Y lo mejor de todo, era muy amigo de Snape, el novio de su prima.

Poco a poco se conocieron, Jane ignoró a Tesa cuando le dijo que Malfoy no la convenía, y acabaron saliendo, desde finales de 5º hasta finales de 6º, momento en el que Jane consiguió librarse de él. Y es que fue una relación muy unilateral. Casi más amo-esclava que una pareja de verdad. Y solo casi, porque al menos delante de los demás aparentaban normalidad.

No fue así siempre, al principio todo era vivir en una nube, pero poco a poco, tan lentamente que cuando Jane quiso darse cuenta ya no sabía cómo irse, todo cambió. Vivió asustada y cada vez más apartada de todos, asustada de Malfoy, pero más aún de dejarle.

Se empeñaba en recordarse a sí misma que solo se acostó con él una vez, que el resto fueron simplemente dejarse hacer, irse a su lugar feliz, para no estar allí con el rubio platino y su propio cuerpo.

En su cama, la pelirroja se recriminó a sí misma el estar recordando esos tiempos.

–Todo eso acabó ya.- susurró. –Acabó cuando Lily dejó a Snape, y Lucius decidió dejarme a mí… gracias al cielo.- se dispuso a dormir de una vez.

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James salía de la ducha cuando los dos entraron a la habitación. No tardaron demasiado en estar los tres acostados, cada uno en su cama. Ninguno le preguntó por qué estaba ahí y no con Lily. Ya lo contaría si lo creía conveniente. Remus no tardó en dormirse.

A Sirius le llevó algo más de tiempo, en cierta manera le mosqueaba que James y Lily estuviesen en esa situación, cuando era obvio que los dos se querían. Tendía a hacerse un poco el despistado, pero no lo era en absoluto. Lo que le mosqueaba era que él no podría estar así con la mujer que amaba, nunca, y que ellos que podían avanzar, no lo hicieran por ¿Testarudez?

Acabó cayendo en un sueño profundo, como los demás.