Hola aqui con el capitulo numero dos, espero que les guste, sin mas preambulos las y los dejo leer.
Advertencia: AU Occ
Disclaimer: Inuyasha no me pertenece si no a su creadora la maravillosa Rumiko Takahashia, a excepcion de los creados por mi.
Capitulo II
Parpadeo varias veces para acostumbrarse a la luz, miro el reloj seis cuarenta y tres, se levantó, fue al cuarto y la encontró sobre el suelo, se alarmo corrió a su lado— ¡Kagome! —la mencionada no reacciono, la tomo entre sus brazos miro el hilo de sangre que salía de su nariz—Kagome—pronuncio mientras tomaba su rostro, corrió al baño y del botiquín saco algunas sales aromáticas, recordaba que alguna vez las había comprado por que le había pasado algo similar, las coloco en su nariz, ella abrió sus ojos muy grandes—Que asco—dijo mientras alejaba el frasco, el suspiro aliviado— ¿Qué demonios te paso? —sonaba enojado—Me subí en esa cosa de haya, quería tocar esa luz—dijo señalando el foco—¡Kagome eso no se toca y deja de hacer estupideces, si quieres saber algo dime! —ella asintió lentamente, mientras una mueca de tristeza surcaba su rostro—Lo siento no era mi intención gritarte—ella negó, los dos se pusieron de pie—Vamos te voy a cocinar—ella asiente, los dos bajan las escaleras—Siéntate—ella se sienta en en banco frente a la isla de la cocina y mira como saca un sartén, ella se pone de pie y le quita el cuchillo y comienza a picar el ajo la cebolla y algunos pimientos—Kagome ¿Sabes cocinar? —ella asintió—Bueno si a esto se le llama cocinar, si—prendió la estufa y coloco un chorrito de aceite, dejo que se calentara y coloco lo picado en el sartén—Sesshomaru puedes cortar el pollo—el asintió, ella coloco sal y comenzó a mover lo, corto algunos jitomates después de eso lo coloco en el sartén—Listo—ella tomo el pollo cortado en cubitos y lo sazono y lo hecho en el sartén, después de que se cerciorara que todo sabía bien y que estaba bien cocido apago el fuego—¡Listo! —lo miro, el sintió, los dos se quedaron mirando, ella quedo atrapada en sus ojos color ámbar—Sesshomaru el arroz—dijo mientras veía como la tapa subía y bajaba, el apago la hornilla y fue a sacar los platos—Que demonios fue eso—susurro mientras colocaba las cosas en la mesa, ella se sentó y comenzaron a comer.
Ella se había vuelto a dormir, estaba en el sillón, toco sus mejillas, su piel era suave, suspiro, enserio ella lo sacaría de quicio, la cargo y la acostó en la cama, le quito los zapatos, ella despertó—Sesshomaru, me puedo dar un baño—el asintió, ella se puso de pie, él le tendió una toalla, ella lo miro desconcertada— ¿Para qué es eso? —el abrió los ojos—No que te querías dar un baño—ella se veía confundida—Yo dije eso—el asintió—No lo creo, ni siquiera sé que es un baño—el suspiro, la jalo hasta el cuarto de baño, mira es para que tomes una ducha—la estaba confundiendo—Realmente no sabes que hacer—ella asintió—Bueno quítate la ropa—ella no sabía ni de que hablaba, era como una niña de cinco años—Mierda—él se acercó a ella, regreso, abrió el agua de la bañera y dejo que se llenara, ella miraba con suma atención sus movimientos, cuando la bañera estuvo llena se acercó a ella—Alza los brazos, ella lo hizo y el saco la blusa, miro su piel, se veía tan suave, sacudió la cabeza, desabrocho el botón de su falda y se la quitó—Metete—ella sumergió sus pies, el con manos temblorosas desabrocho el sostén, mete todo tu cuerpo, ella lo hizo, sonrió al sentir el agua, la espuma escondía su cuerpo, él se agacho—¿Esta fría? —ella negó, el tomo la regadera y mojo su cabello, ella estaba quieta, tomo el shampoo y coloco un poco en su mano, comenzó a tallar su cabeza, ella gimió con apreciación, estuvo así un buen rato, ella jugaba con la espuma, enjuago su cabello y coloco un poco de gel en un paño, se lo dio—Talla tu cuerpo y después te enjuagas con eso—ella asintió, el salió, se sentó en la cama, recordó su nívea piel, sacudió la cabeza, estaba pensando tonterías—Sesshomaru—grito él se puso de pie y se dirijo hacia el baño, abrió la puerta y la encontró de pie en la bañera, miro su cuerpo desnudo—¡Kagome! —ella ladeo la cabeza, el cerro los ojos y se acercó a donde estaban las toallas dobladas, tomo uno y se la estiro sin verla—Envuélvete en esto—ella la tomo y se envolvió— ¿Listo? —ella confirmo, alzo la vista—Kagome eso no se hace—ella asintió lentamente—Vamos—salieron del baño, él le tendió una de sus playeras—Con esto debes de dormir cómoda—ella la tomo, él se dio la vuelta, escucho el como la toalla cayó al piso—Listo Sesshomaru—el voltea y la mira, la playera le llega a mitad de muslo, su expresión tan infantil—Bueno ya a dormir Kagome—la acuesta en la cama y la arropa—¿Dónde vas a dormir? — él lo piensa—En el sillón—ella niega—Acuéstate ahí, la cama es muy grande—mira su expresión, es como una niña, se sienta en el otro lado—Esta bien—ella sonríe y cierra los ojos, va al baño y se da una ducha rápida, regresa, se cambia y se acuesta a dormir.
Un grito lo despierta— ¡Nooo! —Se frota los ojos y la encuentra a su lado removiéndose— ¡Espera! —El grito hace que se le ericen los vellos, la toma de los hombros—Despierta Kagome—ella no abre los ojos—¡Suéltame, no lo hagas! —el la mueve con desesperación, ella abre los ojos, se abraza a el—No dejes que me lleve—el, la aferra a su cuerpo, siente como tiembla, la playera esta empapada en sudor—No dejes que me lleve—ella esconde su rostro en su pecho— ¿De quién? —el la mueve, ve su rostro, se da cuenta de que se ha desmayado, la mueve con desesperación—Kagome reacciona—no lo hace, toma el mismo frasco que había utilizado en la tarde y ella abre los ojos, el la sigue sosteniendo— ¿Qué paso? — el niega—Nada vuelve a dormir—ella asiente y se vuelve a acostar—¿Qué fue eso? —
Se despertó y la miro, dormía plácidamente, se levantó y tomo su celular, tenía tres llamadas perdidas de la oficina, marco a su asistente y le informo que tomaría unas "vacaciones" sabía que tenía que estar con Kagome si ella se podía matar, ayer casi lo hacía cuando intento tocar el foco, fue a la cocina y comenzó a cocinar, se había entretenido tanto que no se había dado cuenta de que ya eran las nueve de la mañana, sirvió el desayuno y subió de nuevo a su habitación y la encontró todavía dormida—Kagome, despierta—ella se removió—Diez minutos más—se resignó—Vamos despierta floja—ella se sentó por fin en la cama frotándose los ojos—Sesshomaru—el asintió—Vístete y baja a desayunar—ella se acostó de nuevo en la cama, suspiro la tomo en brazos y la llevo al baño—Te despierta o te hecho en la bañera—ella negó—Ya estoy despierta—el la bajo, la miro se veía tan tierna, ella se frotaba los ojos, quedo embobado, le recordaba tanto a… negó con la cabeza, eso ya era su pasado, un triste y amargo pasado, la tomo de la mano y bajaron al comedor—Desayunemos—ella asintió adormilada, la sentó frente a él, los dos comenzaron a comer, ella lo hacía imitando los movimientos del, ella se levantó y llevo los platos al fregadero.
—Kagome te llevare a dar un paseo hoy y tratare de que recuerdes algo ¿Está bien? —ella asintió, él fue a su habitación y la dejo ahí en la sala viendo la televisión, se tendría que cambiar, y peor aún la tendría que cambiar, era demasiado vergonzoso para él, nunca había tenido que hacer eso, bajo y la encontró cerca de la televisión—Kagome no veas la televisión tan cerca—ella se alejó— ¿Por qué? —enserio se le hacía sorprendente que ella no recordara ni lo más sencillo—Te quedaras ciega—ella lo pensó, tal vez quedarse ciego no era algo bueno—Bueno vete a poner ropa y nos vamos—ella corrió hacia arriba, se sentó en el sillón, espero, espero y espero, comenzó a desesperarse, subió a la habitación, la encontró desnuda mirando toda la ropa, enserio lo sacaría de quicio—Kagome sabes que no debes de estar desnuda—ella asintió sin hacerle mucho caso—Lo sé pero no tengo ni idea de cómo se utilizan esas cosas—dijo señalando el sostén—Bueno te enseñare como se colocan—el tomo el sostén—Mete tus brazos—ella lo hizo, él lo abrocho—Listo—ella se movió—Es incomodo—el asintió—Lo sé pero son cosas que debes de utilizar así que deja de quejarte—ella hizo un puchero demasiado tierno a su parecer—No hagas pucheros—ella sonrió—Termina de cambiarte—el salió, se sentó de nuevo en el sillón, vio como bajo ella, la miro con gracia, no pudo más se comenzó a reír, no era tan propio del, pero es que verla así, ella lo miro con duda—Kagome…no sabes cómo ponerte las cosas—él no podía parar de reír, pero es que ella llevaba los zapatos al revés, la blusa color negro con la etiqueta hacia adelante, la chamarra con el cierre hacia tras, él se acercó a ella, ella tenía rostro serio—Mira—le quito la chamarra y la blusa, quedo de nuevo embelesado ante su piel tan nívea, le coloco la playera como debía—Mira estas se ponen con la etiqueta hacia atrás—ella asintió—Las chamarras van con el cierre hacia adelante—ella ponía suma atención, hizo que se sentara y le quito las converse—Y los zapatos así, supongo que te dolían los dedos, ella asintió—Vez—ella lo miro con Adoración, le gustaba las cosas que le enseñaba—Vámonos—ella se puso de pie y lo siguió.
Los dos bajaron en el ascensor en silencio, cuando estuvieron abajo, ella miraba a todos lados tratando de reconocer algo, hizo que subiera de nuevo al auto—Vamos a ir a una librería—ella asintió entusiasmada, se sentía feliz, manejo y de nuevo vio como ella imitaba con gracia sus movimientos, tal vez ella conducir, estaciono y la guió dentro de la tienda, el miraba algún libro que ella pudiera entender, uno solo con dibujos, pero cuando volteo la vio leyendo con gracia un libro de romance, rió, se sorprendió, él no era de risas y sonrisas, peor ella hacia que se riera sin que se diera cuenta, ella cerro el libro y siguió buscando, cerro el libro, pero pensándolo bien, tal vez lo ayudaría, ella no recordaba las cosas comunes pero si las complejas—Sabes qué libro te quieres llevar—ella asintió efusiva-mente—Este—le enseño un manga shojo, el asintió—Vamos a pagar—ella lo siguió, pagaron y salieron, caminaron un buen rato, ella se detuvo frente a un complejo de departamentos, el la miro, ella comenzó a llorar, él la miro—Kagome—ella no le hizo caso, tapo su rostro—Kagome—ella lo volteo a ver, el miro su rostro estaba sonrojada, sus ojos rojos y de ellos desbordaban algunas lágrimas, su labio inferior temblaba, se acercó y con el pulgar limpio sus lágrimas, él no podía soportar verla así—Tranquila—el la guió de nuevo a donde estaba estacionado el auto, la subió en la parte de atrás, subió y arranco, la miro por el retrovisor y vio que parecía una muñeca rota, su piel se erizo, ¿Qué le habría pasado?.
09:30 pm 07/11/2014 ¿Reviews?
Espero que les guste, gracia por las personas que comentaron el primer capitulo, nos leemos pronto.
