En realidad esto era originalmente un poema sobre Allen, ya saben, "Pobre chico", y después pensé en Lenalee, y después con mas ocio me dije "hey, Kanda y Lavi merecen el suyo", a sí que aquí me tienen escribiendo una serie de poemas sobre nuestros lindos exorcistas.... ya se que son todos tristes pero, son de los únicos pensamientos que se me ocurrían escribirlos, estos han pasado por el control calidad llamo "hijas" Si, les agradezco la paciencia de leer mis inventos.

Al Dios que tanto Odia.

Al Dios que tanto Odia

alza la chica sus plegarias,

la cuales otra vez serán ignoradas,

y ella no podrá hacer nada.

Es triste su mirada,

y no comprende muchas cosas,

¿por qué ella tiene que vivir todo eso?,

¿por qué le quitan a su nueva familia?,

¿es que aquel Dios la odia tanto?

Las demás personas no saben de que hablan

cuando le dicen con sonrisas

"tienes mucha suerte, dios te ama"

pero el ser amada por ese Dios

no es tener suerte.

El Dios que tanto Odia

es muy caprichoso

y no desea compartir a su muñeca preferida,

la abraza y la mima,

le da seres que amar

y que ella misma ame,

para después quitárselos y destrozarlos,

y es que no puede ver

a su muñeca en brazos de alguien más,

pero no quiere verla llorar.

El Dios que tanto odia,

le brinda su amor,

ese amor que toda su vida

le ha traído desgracias,

le da dones que ella no quiere,

le da vida que ella ya no desea,

¿por qué me amas a mi Dios?

Se pregunta todos los días,

y la respuesta nunca llega.

El Dios que tanto odia

le da sueños y esperanzas,

que nunca deja morir,

porque el mismo Dios tiene su esperanza,

de que su amada muñeca

un día lo ame,

pero su muñeca ha aprendido

solo a odiarle.