Eren descansó la vista unos momentos del libro que leía mientras miraba el reloj de su mano izquierda, deberían estar llegando en unos veinte minutos más a Francia. Su padre iba acomodado en el asiento de la izquierda de él, iban como siempre, en primera clase, lo que imposibilitaba a Eren de hablar con alguien más que no fuera su padre. Esto no significaba que a aquel castaño no le gustara hablar con su viejo, pero actualmente, los ánimos no estaban muy a su favor y Eren es bastante sociable con la gente, por lo que, hablar con un compañero de asiento, si hipotéticamente tuviera uno, claro, sería algo agradable y bueno, en cierto sentido, lo relajaría un poco.

Además, se cansó del puto libro, le estaba dañando el cerebro, el maldito protagonista era un inútil, un completo inútil, Eren nunca entendió por qué ese libro fue tan popular, intentó leerlo, y literalmente le estaban dando tres tipos de cáncer al leerlo, si un jodido tipo te ignora, te trata mal, te folla sin palabra alguna al segundo de conocerte, te abusa y te usa, no es alguien más "genial" o misterioso, es un puto estúpido, no un "chico malo". Quizás era esa descripción tan erótica e indecente que se daba, la cual Eren tenía que aceptar que de cierto modo era atrayente, pero no para que la pobre chica beta se arrastrara de esa forma.

Aunque de cierta forma, que las Betas fueran así por un Alfa era algo común en su mundo, sin embargo, que lo hicieran en ámbitos amorosos no, a menos que el Alfa infringiera presión sobre ellas o ellos.

Eren repasó nuevamente la fotografía de su futura pareja. De cierta forma, era refinado… y tenía ciertos rasgos delicados, pero su expresión no dejaba de intimidarlo, cualidad que nunca escuchó acerca de un omega, que suelen ser una casta tranquila, pasiva y amorosa. Levi en cambio, no parecía nada amoroso… aunque Eren se siguió apoyando en la idea del nacimiento que tuvo Levi como Omega, no fue natural, quizás, por eso no tenía una expresión un poco más sensible.

—Pero esta expresión…—continuó algo dudoso, estirándose y admirando cada detalle de la fotografía hasta que sintió a la azafata avisar que estaban llegando ya a su destino.

Miró hacia adelante, tratando de no cruzar miradas con su padre. Se mordió los labios, sintiéndose algo "blando" por estar nervioso de conocer a su omega, debería estar más confiado o ser un poco más intimidante, a este ritmo, él parecería más el Beta o el aspirante a Omega. Abrió los ojos admirando el ajetreado aire del aeropuerto. Ya eran unos años desde que no pisaba la ex-capital del amor, Paris.

Porque… esa palabra, amor, para los Alfas al menos, ya casi no existe en ninguna parte.


Se tardaron un tiempo en llegar al laboratorio de su padre, o más bien, a su "centro de estudio". Eren repasó el lugar con la vista. Sólo la entrada se veía imponente, Eren a veces se asustaba de todo lo que tendría que manejar cuando su padre no estuviera, ya con una simple empresa norteamericana sentía que perdía la cabeza, no quería imaginarse las otras cuatro empresas más este laboratorio…y claro, si su padre no le ocultaba otro negocio por Japón o algún país quizás ubicado en Suramérica.

Cuando Eren llegó a la parte interna un grupo de Betas le esperaban a él y a su padre con una reverencia y una sonrisa. Eren rodó los ojos fastidiado por el recibimiento, aún hoy, su padre era hecho a la antigua, más que funcionarios los Betas presentes allí parecían los mayordomos de su padre.

Miró a Grisha poco después, que fue el primero en hablar.

—Ya deben conocer a mi hijo, Eren Yeager. Ha venido junto a mí para conocer el producto de esta investigación. —Grisha estiró la mano sobre Eren, éste se encogió por un momento y sonrió con simplicidad.

Eren vaciló un momento en qué debía decirles, su padre siempre se molestaba si no usaba la suficiente autoridad sobre un Beta. Le decía constantemente que si seguía así, jamás podría llevar el negocio familiar y tendría que recurrir a sus hermanos. Odiaba esa presión, pero no tenía más opción que obedecer.

Entrecerró los ojos y luego los afiló seriamente hasta los presente, tratando de imponerse.—Espero llevarme bien con ustedes.

Su padre lo miró, hasta Eren se dio cuenta que su mirada y expresión dominante eran totalmente discordantes con las palabras que había dado. Iba a quedar en ridículo... o eso pensó hasta que vio unas amables sonrisas en aquellos Betas.

—En fin...—rompió el ambiente su padre, caminando hasta una de las funcionarias Betas que tenía un traje especial y distintivo entre los demás que eran blancos con alguno que otro borde plomo, el de ella era de color plomo en su mayoría y con bordes negros.—Ella es la señorita Petra, la principal investigadora del comportamiento y proceso del sujeto cinco, o para decirlo de manera correcta, Levi.

—Un gusto, señor Yeager. —Eren asintió suavemente, algo intimidado por la extrema formalidad con la que parecían hablar esos Betas.

—Podemos empezar la charla cuando desee.—agregó la muchacha más cordialmente.

Eren miró a su padre buscando alguna aprobación. Él sólo asintió mientras iba con un grupo de Betas que parecían entregarle cada uno un reporte. El castañeó ladeó la cabeza, sintiendo una extraña mezcla aún de rabia con pena sobre su padre. Eren se preguntaba si en algún momento descansaba… si la vida de un Alfa era así… llevar tal trabajo sin disfrutar la corta vida que se te entrega… quizás no quería ser un Alfa, incluso un Beta con un contrato abusivo de mañana a tarde parecía tener un respiro más grande que el de su padre.

Eren miró la instalación, el aire cambiaba, siempre fue muy perceptivo a las fragancias, la que se respiraba en esa sala era cálida, incluso, podría apostar que detrás de alguna puerta debía haber una cocina o algún tipo de despensa, podía sentir el olor a chocolate… pero no exactamente a qué pertenecía, a una galleta, a una torna o quizás hasta un quequé.

—Ese olor…—mencionó Eren, sin poder difuminar su curiosidad.

—Oh…—la muchacha se coloreó un poco. —Bueno… es… un pastel para alguien especial.

—¿Un pastel?

La muchacha se aturdió, algo avergonzada, sin poder leer los pensamientos del Alfa, lo primero que pudo prever era que quizás, estaba molesto y no encontraba adecuado que Betas se soltaran así en el trabajo, trató de defenderse con lo que podía y con lo que era cierto.—Lo siento... si a su llegada le molesta, podemos detener estas molestas actividades. Su padre nos había concebido el permiso...

—Mi... ¿Mi padre?—exclamó en sorpresa, consiguiendo que la pobre Beta se asustara más.

Esta vez, la pobre Beta pensaba que el hijo era el tirano, y encontraba que aquellas regalías eran innecesarias, sin embargo, Eren soltó una risa, entre alegre y sorprendido que desconcertó con mayor fuerza a la Beta.

—Con que mi padre, eh...—volvió a reír, casi repitiéndoselo para creer en lo que él mismo decía. —Encuentro que es genial... ¡Es algo genial, señorita Petra! Tanto... que es demasiado raro que provenga de mi padre...—rió una vez más, cambiando ligeramente su visión de su padre.

Aunque aún estaba muy lejos de llegar a ser alguien "simpático" en su mente. Eren realmente temía alguna vez cargar con tanto peso que ya ni siquiera puedas reír con facilidad.

La muchacha lo miró, parecía que esperaba su aprobación para continuar.—Bueno... ibas a hablarme de Levi.—prosiguió Eren, mientras la pequeña muchacha se erguía y sonreía con calidez.

—Levi es... un alguien singular. Creo que se le han informado cuales fueron los orígenes de Levi, y el hecho de que antes era...—agachó un poco la cabeza para continuar, sin embargó, terminó siendo interrumpida por el más alto.

–Un Alfa. Sé aquello, mi padre me lo informó. Aún temo que nuestra relación se convierta en algo masoquista que incluya cadenas, látigos y lubricantes.

—A Levi le encantan los látigos.

Eren miró a la muchacha con una expresión de espanto y la chica solo rió. — ¡Es una broma, señor Eren! No pensé que fuera tan diferente a su padre...—comentó con otra risa, mientras tomaba un control presionando una serie de números sobre el aparato, la sala se oscureció y los asientos se tornaban hasta una de las murallas despejadas.

Eren miró con algo de asombro como un proyector comenzaba a mostrar algunas imágenes frente a él. Abrió los ojos un poco atónito cuando la imagen se detuvo en un expediente antiguo que le era proyectado, algo le apretó el corazón cuando vio a un pequeño Levi que según informes decía tener trece años en aquel entonces.

—¿Qué tipo de vida tenía? —preguntó curioso, sorprendiendo nuevamente a la pelirroja por aquellas preguntas que a un Alfa que se iba a hacer propietario de un Omega no debían importarle.

El mundo ahora es tan frío, que las escasas familias adineradas que obtienen a los pocos Omegas que quedan en el mundo, prácticamente los usan como generadores de niños y los prostituyen con cada miembro de la familia, adelantan sus celos, incluso sus embarazos para ocupar al máximo su capacidad reproductiva, y sin embargo, Eren lo primero que vio fue su rostro, su tristeza y odio tácito, quiso indagar en quién sería su pareja, no sólo en saber los detallados básicos para que la copulación se diera, la muchacha bajó los ojos, sabía que no era del todo profesional, sin embargo, no le dio a Eren la información que buscaba ni se la daría, a pesar de que Levi es considerado por muchos como una criatura en observación, para Petra era diferente, no podía darle los pocos detalles que éste le ha dado, incluso aunque su trabajo dependiera de ello.

—S-será mejor que ustedes le pregunte esas cosas. Yo le daré… aspectos más básicos. —dijo la muchacha tratando de adquirir confianza, pero la voz le falló y le tembló un par de veces, Eren no había despegado la mirada de la proyección, la miró y le sonrió.

—¿Es alguien bueno conversando?

—Cuando está de humor…—comentó la muchacha, suspiró aliviada, pidiendo permiso para pasar a la siguiente página. —Esto es Levi básicamente.

Nombre: Levi Ackerman.
Casta: Omega-X.
Sexo: Masculino.
Tipo de sangre: B+.
Estatura: 1.60.
Peso: 65 kilogramos.
Contextura: Delgada.
Estado: Saludable.
Edad: Veintitrés años.
Enfermedades congénitas: Ninguna.
Alergias: No diagnosticadas.

Eren miró hacia adelante, viendo algo similar a lo que le había traído su padre entre aquellos documentos, iba a comentar sobre ello, pero la muchacha tomó antes su silencio como una aprobación para continuar, haciendo que sus palabras se chocaran, intentó hacer que la muchacha prosiguiera, sin embargo, se negó hasta que Eren tuvo que tomar la palabra, miró los datos para plantear una pregunta sencilla para dejar continuar a la muchacha Beta.

—Es bastante compacto.

—¿Levi compacto? —se rió la muchacha, tapándose la boca, sintiéndose algo culpable de que aquello le causara gracia. —Por favor, no le mencione eso, menos como primer tema de conversación.

—¿Eh? —giró la cabeza Eren, desentendido. —¿Por qué no debería? Su tamaño debe hacerlo lucir mucho más adorable… y lindo. Las betas que he conocido antes eran un poco más altas, tener tal diferencia de porte debe ser algo agradable, al menos para mí, tomarlo en brazos, hacer que patalee por detrás.

La muchacha sólo miró a Eren por un momento prolongado, apretando los músculos de la cara para intentar no reírse como desquiciada. —Créame que patalear sería lo último que Levi haría si lo llama compacto y lo eleva en los aires…—comentó la muchacha con una sonrisa, soltándose un poco más en las palabras al ver lo simpático y carismático que resultaba ser ese Alfa.

Eren bajó las vista, frunciendo un poco la boca en un pequeño atisbo de puchero. —Pero… algo así es mi sueño…

La muchacha le miró enternecida, sin embargo, tenía que derrumbar un poco las expectativas de aquel castaño para hacerle saber a qué tipo de "Omega" se enfrentaba. —A Levi… se le detuvo su crecimiento. —comentó la muchacha un poco más seria, saltando a otra imagen, donde se mostraba a Levi con una expresión monocromática mientras lo medían. Si no le engañaba la vista a Eren, allí decía 1.58. —Al comenzar su tratamiento a tan temprana edad, cosas como su crecimiento… le fueron arrebatadas. Levi tenía un prospecto a crecer en el cual superaría el metro ochenta, y sin embargo, con el comienzo del tratamiento, esas cosas… se minimizaron lo máximo que se pudiera, como resultado, en este tiempo, los que eran centímetros completos que debería crecer fueron estancados a milímetros. Un Omega, necesariamente, no debe ser pequeño, hay Omegas altos… sin embargo, nacen ya siendo omegas, nosotros debíamos evitar que su desarrollo de Alfa se completara, por eso, tampoco se le dejó desarrollar fuerza, o aquello, estimularía a que el cuerpo se resistiera al tratamiento. ¿Acaso, Joven Eren, cree que Levi no sabe que ese no debió ser su verdadero tamaño? ¿Sabe cómo debe sentirse sobre ello…?

Eren pestañeó unos segundos, apretando los labios y bajando la cabeza. —Debe sentirse…—comentó con una voz dura acompañada de culpabilidad. —Atrapado en un cuerpo que no le pertenece.

—Joven Eren… perdón, yo no quería…

—No se preocupe señorita Petra, prosiga…

—Lo lamento…—volvió a tratar la mujer, pasando imágenes del avance de Levi. —La estructura ósea se acostumbró, los órganos internos también se fueron desarrollando poco a poco, sin embargo, tuvimos que implantar ciertas "ayudas" para que se desarrollara de mejor forma, como sabrá, todos tenemos vestigios de organismos que según nuestras castas no necesitamos, por ejemplo, en los Omegas, al menos en los Omegas macho, es algo que se desarrolla a muy temprana edad, y, para esta edad en que se inició el tratamiento, está casi desarrollado, da el último paso entre los doce, trece y catorce años, donde se desarrolla un sesenta por ciento de este, o antes, si la maduración es más temprana. Lo que sucedió con Levi, es que al ser un Alfa, no tenía "la base", sólo el vestigio que teníamos que estimular. Como sabrá… los Alfas no pueden…

—No pueden embarazarse.

—Exacto, por ejemplo usted, aunque se tratara y se tratara, no se podría embarazar ni estimular aquel vestigio que puede tener si su gen se hubiera desarrollado de otra manera. A esta edad, es imposible intervenir. —prosiguió la muchacha, mostrando la siguiente imagen de manera natural.

Eren se levantó de la silla, algo avergonzando para encarar a la muchachita.

—¿Qué es eso? ¿Y por qué tiene el signo de play allí? ¿Es un video? —decía suavemente nervioso, mirando como la imagen del video era un Levi de unos quince años con las piernas abiertas, algo molesto, mirando hacia otra parte. Eren pudo notar sin mayor detalle la humillación que recorría la mirada de aquel Ackerman.

—Es…—prosiguió la muchacha algo avergonzada, no del contenido, sino que tener que exponer aquello a otra persona como si nada. —Una sesión de masturbación de Levi. Tampoco me gustaría mostrarlo pero… los líquidos que el cuerpo forma y cómo reacciona a estímulos es algo importante a explorar. Hay otro video más delante de otra sesión de masturbación, pero en etapa de celo… grabamos su comportamiento en celo… estábamos algo preocupados la verdad… porque Levi no parecía querer… insertarse nada.

—¡Señorita Petra! —exclamó Eren sin poder creer lo que sus oídos escuchaban.

—Es parte del proceso joven Eren, perdón…—se disculpó, comenzando a ponerse algo nerviosa, el tema nunca le incomodó, tampoco los videos, sin embargo, lo increíble que le parecían a ese joven Alfa le hacían dudar de cómo debería tomar ese contenido. —En su celo lo estimulábamos con tu esencia…—comentó tosiendo un poco, Eren se volvió a sentar.

Desgraciadamente, estaba más tenso que nunca.

—Señor… Eren… ¿Usted es virgen?

—No…—y sí, aquello era cierto, y sin embargo, a vista de la muchacha debía parecer un completo virgen. —Es sólo que… estos temas los trato personalmente con la persona, y, por ejemplo, si hubiera tenido que hablar o exponer a mi antigua novia con alguien o hablar de temas íntimos acerca de ella frente a otra persona, es… ¡Extraño! Al menos para mí.

—Joven Eren…—susurró la muchacha pasando los cuatro videos con rapidez, saltándoselos. —Bueno, sólo en breve explicación, el cuarto fue la primera vez que Levi intentó estimular su región anal, se midieron cuantos fluidos y lubricación propia se daba, es… algo escasa en comparación con un Omega normal y su interior incluso en el celo es algo estrecho, pero se logrará acostumbrar. No tenemos muchos videos porque… se negaba a dar esas demostraciones, y en cierta forma, no podíamos del todo "obligarlo" a cumplir, él puso términos y limitaciones, y nosotros también… así que entre ellas, defendió que una vez para cada muestra sería más que suficiente. Incluso… él no está obligado a "tratarlo bien", joven Eren, no puede atacarlo… pero puede decirle cualquier comentario maleducado o hiriente. Levi suele ser… un poco directo.

—Creo que está bien… yo también sería algo pudoroso.

—Pudoroso no es la definición que le daría a Levi…—bajó la vista unos segundos, mirando al chico. —Levi es una persona algo… difícil de entender, le aconsejo que si busca algo más de él que la simple descendencia, se lo tome con calma y no trate de forzarlo. Y aún así…—susurró la mujer, tomando una seriedad que estremeció al menor en esos instantes. —Creo que fracasará.

—Fracasar no va con los Yeager. Señorita Petra.

—Pues… amar a alguien, no va con Levi Ackerman. —atinó a responder queda, recordando una triste experiencia.

La conversación se detuvo un momento, configurando progresivamente hacia otros miramientos, como las costumbres de Levi y sus gustos, porque… hasta el más mínimo detalle Eren quiso conocerlo.


Habían pasado tres días desde que Eren llegó hasta ese laboratorio, se preparó de varias formas para ver a Levi, conversó con un montón de personas que mantenían algún tipo de charlas con él. A pesar de que un tal Beta de aroma extraño llamado Irvin y su ayudante, Mike, no parecían estar muy cooperativos.

Eren se sorprendió indagando más en aquellos corredores blancos y de colores opacos, se sorprendió saber que su padre en definitiva no era tal y como lo pintaba todo el mundo, e incluso, él mismo. Para permitir que un Alfa fuera un ayudante… y no que aquel Beta Irvin lo fuera… era algo extraño, se rompía el encadenamiento y la jerarquía de castas, sin embargo, ellos dos eran demasiado reservados para su gusto, habladores sí, en especial Irvin, pero no parecía escapárseles nada que no desearan revelar.

—Aquí estamos…—comentó una extraña científica de alargada y algo enfermiza sonrisa en su cara.

—¿Aquí es, señorita?

—¡Puedes decirme Hanji! —sonrió la muchacha, de par en par.

—Eres… Eres alfa…—descubrió Eren algo sorprendido, mientras Hanji afilaba su sonrisa. —Pero… no hueles a uno.

—Para interactuar con Levi, es necesario, protocolo y ordenes de tu padre… también, para evitar que se fije en otros machos o hembras más dominantes que él, no sé si te lo han contado, pero al único aroma Alfa que se ha expuesto es al tuyo…

—¿Otros Alfas han sentido a Levi?

—No muy a menudo, mayoritariamente, se deja sólo a Alfas enlazados que interactúen con Levi… como por ejemplo yo junto a mi colorina hermosa somos inseparables ¡Por eso jamás dudarían de mí! ¡Ni te enteras, hace unos días me hizo un pastel de chocolate esquicito! Mi pequeña es divina… —se rió con ganas, prendiendo las luces de una habitación que había antes de llegar donde supuestamente se encontraría con Levi.

—Si es así… ¿Por qué no eres la seguidora a cargo oficial y sí lo es tu pareja? ¿Y qué hay de ese tal Mike?

Hanji le miró, sonriendo de manera felina, Eren retrocedió, no era su gran fuerza física o aura que intimidaban a Eren, estaba seguro que en una pelea podría lidiar con Hanji… sin embargo, algo le perturbaba de aquella investigadora, quizás, que siempre estaba excitada, o quizás excitado. Eren no podía distinguir su sexo a primera vista, y más difícil le era con aquel líquido que le rodeaba para camuflar y mimetizar su aroma al de un Beta.

—Digamos que soy…—sonrió, tratando de ocultar una suave carcajada. —Algo voluble y me emociono mucho. Por eso no puedo estar totalmente a cargo, a pesar de que soy la que mejor sostiene la investigación y la recopilación de datos…—suspiró agitando la cabeza, para retomar la siguiente pregunta del muchacho. —Y ese tal "Mike" ya está enlazado con su superior, Irvin… ellos también son una muy excitante e interesante pareja, me gustaría que pudieran tener un hijo. Un hijo de Irvin sería especial… él es especial, quizás, como Levi, pero naturalmente. Pero bueno, ese no es un tema que deba abordar ahora. En unos minutos más vendrán Auruo, Petra e Irvin, quizás hasta también Mike. ¡Tomemos esto con calma! Mientras se pueda hacer, o por cierto. —comentó antes de guardar un necesario silencio. —Supongo que ya sabes que los Omega huelen de una forma "peculiar", quizás te sientas algo atraído, pero no te preocupes, no es un verdadero problema a lidiar ya que Levi no entra en celo hasta dentro de dos semanas, sólo que quizás, como es tu primera vez exponiéndote a feromonas Omegas… actúes quizás… bueno, como un idiota.

Eren asintió algo nervioso, queriendo preguntar alguna que otra duda, pero eso había estado haciendo durante su ingreso allí. Quizás ahora, sólo debería concentrarse en Levi. Sintió un crujir en su espalda y luego un golpe retumbó en sus oídos, era la entrada trasera de aquella habitación abriéndose, Irvin dio una sonrisa amplia siendo el primero en entrar.

El castaño examinó la libreta en su mano derecha y el bolígrafo en mano izquierda, parecía que iba a tomar nota. Eren tragó un poco, de cierta forma, se preguntaba si tendría algo de privacidad con Levi en aquellas murallas, no quería iniciar una relación pensando que hay unos treinta ojos siguiéndote habitación por habitación.

—Creo que es hora, Eren…—señaló Irvin abriendo la habitación.

Eren se adelantó. Recorriendo un pasillo amplio, pero desierto que te hacía sentir de cierta manera como un prisionero, Eren abrió los ojos, mirando la puerta que estaba en frente, era traslucida, y podía verse claramente a Levi con un personaje más que el castaño no se molestó en analizar, todo lo que podía pensar es que frente a él, sólo a una puerta estaba Levi. Sintió el sonido de la puerta abriéndose, apretó la boca algo nervioso, soltando una sonrisa tonta, no sabía con qué empezar, qué sería lo primero que le diría, si su nombre… o algún otro comentario, quizás debería hablar sobre lo lindo que eran sus ojos, o preguntarle el porqué de esa triste mirada.

Eren pensó una y mil cosas en esos instantes. Pensamientos que desaparecieron en cuestión de segundos cuando Levi entró a ese singular pasillo.

Yeager abrió los ojos frente al primer paso que dio Levi Ackerman una esencia extraña, dulce y acida a la vez se coló en su nariz, jamás había sentido algo así en su vida, quiso dar un paso, sin embargo, no lo logró, su mandíbula presionaba fuertemente sus labios, mientras la fragancia se deslizaba juguetonamente hasta sus adentros empezando como un suave cosquilleo y terminando como dolorosos impulsos que tensaban sus músculos por cada inhalada que daba. Eren sintió como poco a poco olvidaba todo lo antes dicho por Petra y todo lo que quería decir.

Eren reemplazó su inocente curiosidad por esos ojos filosos y tristes por un pensamiento más íntimo y sofocante, le encantó como Levi se movía, esa delgada cadera, sus pestañas largas, lo lascivo de su ropa, una sudadera negra y pegada al cuerpo, hacia una sincronía deliciosa con el color níveo de su piel. Eren no comprendió por qué estaba pensando aquellas cosas, no entendía por qué cada vez que sentía aquella fragancia lo inundaban agradables y a la vez dolorosas sensaciones al reprimirse.

¿Reprimir qué?

Cuando Eren se dio cuenta, estaba en frente de Levi, sentía su cuerpo pesado, no podía avanzar. Por unos segundos, se preguntó cómo llegó hasta allí, cómo recorrió cinco metros en un pestañeo. Estaba a una distancia ínfima de unos veinte centímetros y casi podía tocar su frente con la de aquel curioso Omega, no pudo articular palabras, sus músculos seguían tensos.

Levi le miró de forma sencilla y desinteresada, casi despectiva. —¿Tanto así quieres follarme…?—susurró de manera hipnotizadora, Eren pudo ver los labios de aquella increíble criatura moverse casi como si lo viera en cámara lenta. —Que repugnante... —soltó de pronto, elevando su mano sobre el rostro de Eren, acariciando la mejilla izquierda de esta, tratándole como un sucio cachorro, el menor abrió más sus ojos, ahora, con un color dorado, intenso e inhumano. —Pareciera que tú fueras el patético ser que está en celo y no yo…

—¿Eh? —Eren no comprendió, trató de moverse una vez más, miró hacia atrás con cierta resistencia.

Encontró a Mike y a Irvin sujetándolo mientras Hanji sonreía y acariciaba su cabeza. ¿Por qué lo sujetaban? ¿Y desde cuando?

—¿Eh? —volvió a repetir.

—¡Ven esto! ¡Eren no pudo controlarse siquiera un poco! ¡Miren sus ojos! ¿Qué significa esto? ¿Al menos está consciente? ¡Su mirada es deliciosa, es puro instinto! ¡Si el señor Yeager no lo prohibiera, le haría miles de experimentos! ¿Qué sientes Eren? ¡Esto no es normal, Levi ni siquiera está en celo! ¡Esto es grandioso!

—Deja al pobre muchacho, Hanji. Quizás sólo es un poco joven. Su padre dio la orden de que si algo así pasaba los separamos. Petra, Levi… Auruo, pueden retirarse.

Eren miró hacia adelante, confundido mirando como Levi dejaba la habitación, su mirada fue fría, distante y seca, sintió algo removerse en él, algo similar a la angustia por sentir esa actitud de pleno rechazo de su futura pareja para con él. Levi dejó el alargado pasillo segundos después, el olor se disipaba, y sintió como dejaban sus brazos libres con suavidad, sintió su peso yéndose para adelante, pero no cayó.

No dijo palara alguna, dejando la habitación con el rostro hacia abajo, divagando en sus propios pensamientos.

Cuando estuvo completamente en sí, alzó la vista, encontrándose con Preta en el sillón delante suyo, que trató de explicarle algo que hasta el momento no tenía razón de ser ni para ella misma, sin embargo, Eren se adelantó, su voz sonó furiosa, intentando reprimir el impulso de elevarla.

—Doy asco…—susurró, repitiendo las palabras de Levi que retornaban a su cabeza con fuerza. —¿Qué me pasó? Yo… yo quería… quería violarlo.

—Eren… lo que pasó…

—Si no me hubieran detenido… todo lo que odio… yo…—agachó la cabeza, apretando los dientes con frustración. —¿Qué me hizo? Tiene razón... él es tan perfecto y yo… yo simplemente doy asco.


Muchas gracias por leer esto, si hay alguien que aún continua la historia. Perdón por tardarme, tuve ciertos problemas, pero aquí estoy tratando de continuar. No salió mucho Levi en este capítulo, pero ya lo hará, y aclarando ciertas cosas, no es normal que un Alfa se sienta tan devastadoramente atraído por un Omega, y menos si no está en celo, esto tiene una razón de darse, ya la verán.