Los personajes son de SM. La historia es mía.
Capítulo 2
Tendido en su cama, Edward no conseguía conciliar el sueño, había desempacado todas sus cosas y las había acomodado esperando que el cansancio le permitiera una noche de paz como hace tanto no tenía. Pero esa noche, pese a los muslos agarrotados, sus ojos estaban más abiertos que nunca, con la única diferencia de que esta vez, la responsable de su desvelo, pese a tener la misma apariencia, respondía a otro nombre.
Un par de vueltas más y supo que esta era una batalla perdida, puso los pies en el frío suelo de su habitación y prendió la luz, tomó el libro que estaba en su mesita de noche y lo abrió en el capítulo en el cual había quedado.
Sin quererlo, su mente repasó la vida que había dejado atrás. Forks era un pequeño pueblo del estado de Washington, en donde, con suerte había dos días de sol al año. Es por eso que había escogido Chicago como su siguiente destino, que mejor que la ciudad de los vientos para ser su nuevo hogar, además, la Universidad de Chicago contaba con una de las mejores escuelas de Leyes de todo Estados Unidos.
¿Era obvio que quisiera estudiar leyes?
Sí, quizás un poco, ya que lo que principalmente lo motiva, era el hacer de Estados Unidos un país mucho más justo y en donde criminales como el que le dio muerte a su Bella no quedaran libres por leyes tan mal hechas.
- ¿Eres Edward?
Si hubiera estado sosteniendo su libro se le habría caído por el susto, pero como aun estaba en su regazo solo tuvo que alzar la vista para ver al chico de cabellos negros que había entrado a su habitación.
La primera reacción de Edward fue ponerse en modo alerta ya que la gran contextura del chico lo hizo dudar, pero al recién llegado solo le bastó sonreír para que el castaño relajara sus hombros y su postura.
- ¿Eres Edward o no? – el moreno estiró su mano esperando ser correspondido.
Bajándose de la cama nuevamente, Edward se le acercó respondiendo el saludo – Sí, soy yo… ¿Y tú eres…?
- Oh, soy Emmett – el chico dejó la maleta que había estado sosteniendo en el suelo y estiró sus músculos -, pensaba llegar mañana a primera hora pero los cálculos me salieron mal y terminé llegando a las… - miró su reloj -, ¡oh mierda!, a las tres de la mañana.
- Bien, voy a suponer que tu eres mi compañero de cuarto – Edward, un poco más relajado, se sentó en su cama.
- El mismo que viste y calza – el guiño del moreno consiguió sacarle una sonrisa al castaño -, y como llegue de madrugada y mi cama sigue estando en mi camioneta, tendré que dormir en el sofá si no te importa.
- No, para nada – Edward apuntó a la sala -, si quieres… mañana te puedo ayudar a organizar tus cosas.
- ¡Eso sería genial, hombre!, soy pésimo para todo eso del orden – y Emmett volvió a estirarse -, bien, ahora me voy a dormir y perdón por desvelarte.
Edward negó con la cabeza – Todo bien.
- Nos vemos en la mañana, compañero.
Y con un nuevo guiño, Emmett tomó su maleta y se dio media vuelta para volver a la pequeña sala de estar.
La idea principal de Edward no era hacer amigos, pero su compañero de habitación era algo distinto, además, el chico parecía ser alguien a quien es imposible ignorar. En ese momento, con un plan para la mañana siguientes, y nuevas ideas en su cabeza, Edward, finalmente pudo conciliar el sueño.
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- ¿Qué traes en esta caja? – el rostro de Edward se había tornado carmín por el esfuerzo que estaba haciendo al sostener una caja que a simple vista parecía de lo más liviana.
Emmett corrió hacia Edward y con una delicadeza algo extraña en él, tomó la caja de sus manos – Vamos, déjame a mi mejor que este bebé es mi vida.
- ¿Bebé?
Edward encaró una ceja hacia su compañero mientras sonreía esperando por una respuesta – Sí, es mi microscopio.
- ¿Microscopio?
- Sí, es un microscopio que adapté para poder ver todo mucho más claro que en un microscopio común, con este bebé puedes ver cualquier organismo unicelular.
- Voy a suponer que te estás especializando en algo como biología.
- Biología molecular para ser más exacto… y aunque mi apariencia es la mejor que vas a encontrar en un laboratorio – mientras hablaba, el moreno se dio una vuelta que arrancó una carcajada en el cobrizo -, mi cerebro es el símil del de Sheldon, pero en biología.
- Bien – Edward asintió aun no creyendo por completo las palabras de Emmett.
Siempre existía la posibilidad de que le estuviera jugando una broma y su estadía ahí fuera por alguna beca deportiva.
Volviendo a la camioneta de su compañero, tomó el peso de varias cajas antes de decidirse por una que se asemejaba mucho más a su fuerza, lamentablemente, esta vez, fue la chica que estaba sentada en la plaza frente a él, quien capturó toda su atención.
Sentada, apoyando su espalda en el árbol y con una guitarra en su regazo se veía absolutamente concentrada en los acordes que estaba interpretando, y es que cuando Isabella Swan tenía nuevos acordes en su cabeza, necesitaba interpretarlos y amoldarlos hasta darles el sentido que estaba buscando.
Desde que su padre, el famoso músico y vocalista de The Crow, Charlie Swan, le regaló su primera guitarra a la corta edad de cuatros años, Isabella supo que la música sería su vida, así que se dedicó día a día a ensayar hasta conseguir ser una de las mejores. Sus solos en guitarra eléctrica era alucinantes y por eso, cuando The Crow, perdió a su guitarrista por una fractura que nunca se recuperaría por completo, fue ella el remplazo natural, aunque solo tuviera dieciséis años en ese tiempo. Tocar junto a su padre fue un sueño hecho realidad hasta que pasó lo peor… se enamoró, y con eso, se vinieron abajo todos los sueños que había perseguido por tanto tiempo.
- Sí hermano, tengo que coincidir contigo en esto, Isabella Swan es toda una belleza y solo por eso no me rio de ti por la cara de bobo que tienes.
Edward pestañeó un par de veces antes de quitar sus ojos de la castaña para posarlos en su compañero - ¿Qué?
- Isabella – apuntó el moreno con su boca hacia la castaña con la guitarra -, ¿no la conoces?
- ¿Tu sí?
- ¡Claro que sí!, es la hija de Charlie Swan.
Emmett lo dijo como si eso tuviera que decirle algo, pero para Edward, eso era solo un nombre más - ¿Y él es…?
- ¡Charlie Swan!, ¡el vocalista de The Crow!, no me digas que no conoces a la mejor banda de rock del mundo.
Desafortunadamente, para Edward, el rock, no era un género musical que lo apasionara, por lo que el nombre de una banda no significaba mucho para él y menos aún, su vocalista.
- Bien, entonces, ¿ella es famosa?
Emmett se encogió de hombros – Algo… digo… solo estuvo como un mes tocando con The Crow, tenía dieciséis años en ese tiempo y fue toda una noticia, pero dicen que algo pasó con otro de los integrantes de la banda, Aro Volturi, creo que fue. En fin, la banda continuó sin ella y sin él, pero nunca se supo lo que realmente pasó.
- Oh…
Edward siguió viendo hacia ella y no supo si fue la presión de su mirada o algo más, lo que la hizo alzar la vista y fijarla directamente en él.
La brisa de Chicago golpeó directamente en el rostro de Isabella obligándola a tirar de sus cabellos hacia atrás, pero ni aun así, despegó sus ojos del chico con el que se había cruzado el día anterior y que en esos momentos la estaba viendo.
Afortunadamente, si había algo que llamaba la atención de Isabella eran los misterios, y ese chico tenía toda la pinta de ser uno, así que colgándose su guitarra al hombro, se le acercó. Su caminar era normal y su polo dos talla más grande no dejaba ver las curvas que escondía, pero aún así, ni Edward, ni Emmett fueron capaces de perder ni un solo paso de su andar.
- ¡Ey, chicos!
- Isabella, un gusto conocerte… Emmett McCarty – perdiendo cualquier atisbo de timidez, el moreno dio un paso al frente y saludó a la chica -, debo decir que soy un gran admirador.
- Gracias – las mejillas de Isabella se hubieran coloreado en otros momentos, pero a esas alturas, ya estaba acostumbrada a ciertos halagos -. ¿Y tu amigo?, ¿tiene nombre?
- Oh, sí, él es…
- Permiso…
Recuperando la voz, Edward asintió con la cabeza hacia la chica y se dio media vuelta, para prácticamente, correr hacia la seguridad de su pequeño cuarto. Una cosa era ver a lo lejos el parecido de esa chica con su Bella, pero otra muy distinta, era comprobar de cerca lo idénticas que ambas eran, por lo menos físicamente.
La brisa volvió a soplar, esta vez tirando todo el cabello de Isabella hacia el frente y forzándola a usar ambas manos para domarlo, cuando recuperó su visión completa, despegó sus ojos de la puerta de la residencia y se concentró en el moreno delante de ella.
- Es algo extraño tu amigo.
- Sí, bueno… él… - Emmett miró detrás suyo para comprobar que su compañero había desaparecido -, solo está algo cansado.
- Sí, bueno… de todas formas – Isabella, trató de sonreír ante la pobre excusa del chico -, hoy hay una tocata… digo, ya que pareces tener buen gusto en música, quizás te gustaría ir.
Del bolsillo trasero de su jeans, la castaña sacó un panfleto y se lo extendió al moreno - ¡Oh, eso sería genial!, ¿tu estarás ahí?
- ¡Claro!
- Bien, entonces supongo que nos vemos esta noche.
- Supongo.
Poniendo una mano en su guitarra, gesto que siempre le daba confianza, Isabella le hizo un gesto de despedida a Emmett y se giró.
Hace años que prefería mantenerse alejada del sexo opuesto, por eso, le costó tanto comprender su reciente actuar, con el ceño fruncido y más confundida de lo normal se encaminó hacia su dormitorio, repitiéndose una y otra vez que su invitación no tenían relación con cierto cobrizo de ojos verdes.
Hola!
Vieron que me demoré poquito?, bien, que me dure esta inspiración.
Es una pena que el primer RW de está historia fuera uno no precisamente referente a la historia, pero para los que no están enterados les hago un pequeño resumen.
Hasta hace dos semanas tenía un trabajo de lunes a viernes que consumía todo mi tiempo, hace un año comencé mi propia librería y bueno, como no soy un pulpo, en un momento me vi sobrepasada, así que ahora tuve que decidir, dejé mi trabajo y mi tiempo regresó a la normalidad, por lo mismo estoy poniéndome al día con todo, a AMM solo le quedan dos capítulos y a otras historias también les queda poco.
Bueno, ese fue mi resumen, ahora...
Gracias a todos los que leen y me siguen aún a pesar de todo, prometo no defraudarlos :D
Besos, Joha!
