Disclamer. Nada me pertenece
Segundo y último capítulo de esta pequeña historia.
Bromas Nocturnas.
Era de noche en el reino de Corona, la joven pareja real descansaba en sus aposentos, la cual había sido decorada armoniosamente por la princesa, con murales muy coloridos.
Eugene dormía tranquila y profundamente cuando…
-Eugene- susurro la princesa -Eugene – ahora en un tono más elevado
-Eugene – volvió a insistir al mismo tiempo que le hacía cosquillas
Pero él se negaba a despertar por el contrario se volteo para el otro lado cobijándose hasta la cabeza.
Rapunzel no se daba por vencida y volvió a insistir haciéndole cosquillas, picándolo en los costados y descobijándolo.
-¿Qué...que pasa?-balbuceo un poco despierto
-Es que no tengo sueño, no puedo dormir
-Acuéstate y cierra los ojos- dicho esto se volvió a quedar dormido
-Eugene-insistió de nuevo moviéndolo de un lado a otro
-y ¿si me cuentas una historia?-seguía moviéndolo
Después de tanto insistir logro despertarlo.
-Preciosa déjame dormir
-Pero tengo que decirte algo-nuevamente lo descobijo
Eugene por más enfadado que estuviera con ella por no dejarlo dormir se sentó para escucharla -Bien que es tan importante que no puede esperar a mañana
-Solo quería decirte que quiero redecorar la habitación, ¿me ayudarías?
-claro que sí, ahora buenas noches-se acercó a ella dándole un beso rápido en la nariz y nuevamente se enredó en las cobijas
-Eugene-volvió a insistir-Eugene!
-¿Ahora qué?- dijo con un poco de enfado en la voz
-olvide decirte que te amo
El suspiro con cansancio-yo también te amo, preciosa-dijo volviéndose a sentar
-yo te amo más –le dijo pícaramente, esperando una respuesta
-No es una competencia sabes, pero yo te amo aún mas
-Hasta dónde?
-hasta el cielo
-tan poquito-le respondió haciendo un puchero
-De aquí a la luna-dijo con esperanza de poner fin a la conversación y volver a dormir.
-Entonces no me quieres mucho
-Claro que si te amo hasta el infinito y más allá-se acercó a ella y el beso
-Ya me está dando sueño, buenas noches Eugene-dijo la princesa acurrucándose y tapándose
-buenas noches preciosa-el joven también se acomodó nuevamente
-Buuuuuaaaaa! Buaaaaaaa!-lloraron los pequeños gemelos
El joven abrió los ojos como platos y con resignación se levantó hacia la cuna de los bebes, la princesa por otro lado ya se había quedado dormida.
Nota Autora: Bueno el primer capítulo lo tenía escrito desde hace tiempo y ya que dispongo de tiempo e inspiración lo subí, me alegra que sea de su agrado, gracias por leer.
