pensamientos

―diálogos―

-aclaraciones-


Desenredo su cabello amarillo suspirando en el trayecto varias veces, aunque su cabello estuviera corto no era fácil de peinar, anhelaba tener un cepillo o aunque sea bañarse. Miro el lugar a donde se encontraba, se suponía que era su cuarto pero aún no entendía porque dos camas.

Saco de su falda la bolsa mágica patentada por Mephisto, cerro sus ojos ¿serviría la bolsa?

― ¡Ya! ― abrió los ojos metiendo la mano adentro de la bolsa, tocando algo en lo más profundo― ¡perfecto! ― Saco su mano en ella se encontraba un despertador― ¿¡Que!? Debería ser un tele-transportador― lloriqueo Shiemi.

― ¿Para que necesitas eso?

Shiemi sonrió nerviosa― ¿Amaimon?

―Si.

―Desde ¿cuando estás aquí?

―siempre he estado aquí.

― ¡Oh! Dime Mephisto ¿no tiene cosas así para desaparecer y aparecer en otras partes?―pregunto ilusionada no es que estar con él fuera horrible, pero el lugar era de lo más anticuado.

―no tiene.

Shiemi bajo la cabeza dejando caer la bolsa mágica. Amaimon camino hasta Shiemi tomándola de la cintura haciendo que la cabeza de ella se levantara.

― ¿Si te beso no estarías triste?

― ¿ah? ― exclamo al ver los labios de Amaimon seca de los suyos, por un momento Shiemi se paralizo. Apunto de gritar Amaimon tomo la delantera:

―Shiemi te besare―le aviso con un toque sensual causando el sonrojo total en la chica─ ya de lo que estaba─ como pudo Shiemi se separó de Amaimon y con una agitada voz le dijo:

―Yo estoy bien, no debes preocuparte por mí―

―Es mi deber―

― ¿Eh? ―articulo con dificultad con un perfecto sonrojo en su cara.

―Aniwe me dijo que siempre un esposo o novio tenía que velar por el bienestar de su amada― dijo como si fuera lo más simple del mundo.

Shiemi suspiro, sonriendo con nerviosismo le dijo: ― veamos y si me llevas a conocer allá fuera quizás no estaría triste.

― Claro, pero primero quisiera un helado―pensó en voz alta.

Shiemi asintió― Amaimon siempre están misterioso― pensó con una sonrisa en el rostro.

― Bien, entonces mi linda princesa todo está planeado― hablo Amaimon agarrándola de la cintura, jalándola hasta la cocina.

―mm… Si quieres puedes esperar y yo te aviso― Amaimon asintió sentándose en el suelo. ―Raro―pensó Shiemi con una gota de sudor en la frente.

Shiemi después de hacer el dichoso helado se lo dio a Amaimon quien con una pequeña sonrisa lo empezó a devorar.

Sin querer Shiemi al ver a Amaimon comer se le dibujo una suave sonrisa, no era que lo amara, claro no, pero se veía tan inofensivo que le daba tantas ganas de abrazarlo.

―Vámonos―Shiemi asintió con una gran sonrisa al fin saldría de esa prisión.


El dulce viento movió el cabello rubio de Shiemi quien sin querer roco la mano de Amaimon. Amaimon sintió el suave roce sintiéndose enfermo, como si quisiera vomitar sentía cosquillas en su estómago algo muy horrible para un demonio. La mueca de espanto en Amaimon la asusto agarrándolo más fuerte de la mano causando más cosquillas al demonio quien, más asqueado se soltó.

― ¿Qué pasa? ¿Amaimon?

―Nada, solo fue algo.

Shiemi suspiro. Los hombres siempre son iguales, no importa la raza o si es humano o no, siempre todo lo tomaban sin importancia ―piensa con una mirada chistosa. ―Está bien…

Amaimon solo la miro desde los pies hasta la cabeza tipo analizándola, Shiemi no se extrañaba ya que en todo el tipo que se encontró allí hacia eso. De pronto en un abrir y cerrar de ojos Amaimon se encontraba lejos de ella.

―Amaimon ¿Dónde vas?

―ya vengo solo tengo algo que hacer…

Amaimon murmuro lo último desapareciendo dejando a Shiemi abandonada. La de cabellera amarilla suspiro esperando el regreso de su "Novio" pero, ante toda su angustia por estas sola en un lugar de demonios, comenzó a escribir en el suelo con una piedrita era, lo de menos no quería estar aburrida.


El viento soplaba como si fuera un huracán, el cabello azul de Rin se meneaba con rapidez tapándole la vista en varios momentos. Rin empezó a caminar directo al horizonte como si predijera que algo lo estaba llamando.

Rin extrañado por no detectar el olor de Shiemi, apresuro más el paso desde el momento que fue a buscar a su amiga y no la encontró supo que nada bueno había pasado, además de que ella estuviera en Gehenna no daba buena señal.

Escucho unos pasos acercándose con precaución saco la espada que siempre cargaba en su hombro y como era de esperarse las gigantes flamas azules, envolvieron el cuerpo de Rin.

Rin abrió un poco los ojos y dejo su ceño fruncido por una radiante mirada, guardando su espada salió disparado hasta la pequeña joven de cabello amarillo.
Shiemi también se sintió feliz, Rin estaba con ella nada le podía pasar. Lo primero que pregunto fue lo siguiente:

― ¡Rin! y ¿¡Yuki-chan!?―El medio demonio negó con la cabeza.

―Él no vino; además él no sabe que estas aquí―Dijo sonriendo bastante. ―Ahora Shiemi ¿Qué haces aquí? No, no me digas fuiste robada por la paletita―Shiemi río, "paletita" lindo apodo de Rin para Amaimon.

―Sí, pero Amaimon desapareció no sé qué se hizo―Murmuro curiosa. Una tibia mano la toco por el hombro haciéndole sentir unos grandes escalofríos. ― ¿Amaimon? ―Balbuceo trastornada― ¿Adónde fuiste? ―Pregunto nerviosa― ¿Eh? ¡Amaimon! ―Shiemi suspiro― ¡Rin! ―Nada; ellos dos se encontraban en una batalla de miradas.

―Okumura―Murmuro con la misma pose aburrida.

―Amaimon―Él otro chasqueo su lengua divertido―Hace tiempo que no te veo, desde que quisiste robarte a Shiemi―Bromeo―Pero veo que al final si te la quedaste―Dijo ya algo serio pero, aun en broma.

― ¿mm? Si, la reclame con el beso que le debía―Respondió lo más indiferente posible. ―Okumura ¿algo se te perdió?

―No.

―Entonces, ya te puedes largar―Dijo lambiendo la paleta verde.

― ¡Amaimon! ―Grito enojada.

― ¡Jeje! No hay problema―Dijo tomando la mano de Shiemi―Vámonos―La tomo por los hombros en un tipo abrazo. ―Amaimon; adiós―Levanto dos dedos en despedida.

―No me refería a eso―Exclamo antes que él otro se fuera. ―Te puedes largar tú pero, la reina de aquí no― ¿Reina? A la fregada Shiemi se había convertido en reina de Gehenna y ni le pedían su opinión―Como la reina no puede salir sin permiso de mío.

―Lo siento Shiemi, tendré que venir con Yukio otro día―Dijo mirándola con tristeza.

― ¡NO! Está bien ven con yuki-chan. Los estaré esperando―Exclamo alejándose del abrazo de Rin, él asintió saltando encima de una roca. ―Adiós Rin-chan―Rin la miro mal, no le gustaba que le dijeran así. Salto y salto no sin antes gritar:

― ¡Cuida a Shiemi Paletita! Vendré algún día a llevármela―Shiemi afilo su vista pero, Rin ya se encontraba muy lejos.

―Vamos Reina de la Tierra―Shiemi asintió caminando a la par de Amaimon.


Los Dulces volaban por doquier, las luces de la habitación de encendían y se apagaban, Mephisto tomo de la mano a shiemi insistiéndole en bailar la de cabello amarillo se carcajeo.

Amaimon tomo dos paletas y se las metió a la boca, la baba se le salía quizás por las paletas o quien sabe quizás por Shiemi, otro misterio más de aquel demonio.

―Señorita Shiemi ¿Que se siente ser una reina? ―Pregunto Mephisto disparando confeti―Eres la primera en convertirse en una.

―Raro―Murmuro riendo.

― ¿Raro a lo bueno o a lo malo?

―Raro a lo bueno―Mephisto le guineo un ojo Shiemi se sonrojo―Director a usted le gustan las fiestas ¿verdad? ―El director asintió aventando más y más confeti.

―Pues, ¡Bienvenida a Gehenna Reina de la Tierra! ―Shiemi Rio. ―Sabes Amaimon tuvo un ataque de celos―Le dijo en un susurro―Después de ver a Rin se encontraba enojado―shiemi miro confundida al exótico director―Eso es gracias a ti. ―Shiemi observo con dulzura a Amaimon.

Para ella misma ya no se sentía igual, ella estaba diferente como un poco más ¿Enamorada? ¡Ah! No tan exactamente eso como diría Mephisto: Sin corazón. Exacto Shiemi ya no tenía corazón Amaimon tenía su corazón; perfectamente guardo con candado si era necesario.

Volvió a sonreír ella ya no tenía corazón, sonaba algo maléfico pero era cierto.


Inochan-uchiha