¡Hola! Aquí les traigo el segundo capítulo. Lo tengo desde la semana pasada pero estaba en revisión xD Tengo que advertirles que las cosas se pusieron un poco serias :(
Les advierto que van a ver a un Sasuke un poco "infantil" pero la verdad es que cuando Naruto está cerca de él es inevitable que su niño interior no salga a la luz xD
Les agradezco sus reviews, sus follows y favoritos a esas tres lindas personas ^^
Espero que les agrade ;) y no se preocupen que Karin sólo está en shock, una vez que se le pase las garras de la Uzumaki saldrán con mucho filo xD
Gracias Romi, Ray Izumi, DuniXe, Beta hermosa, Zhang y Marian por el apoyo que me dan. Estoy agradecida con Dios por ponerlas en mi camino*-*
¡DISFRUTEN!
PD: si encuentran un horror de ortografía no duden en decirme ;)
Ha pasado un mes desde que me dieron de alta. Un mes sin saber de mi sardina.
— ¡Kami! ¿Hasta cuándo seguirá con su berrinche? — Me quejo mientras me recargo en la ventana de la casa.
A la semana de haber salido del hospital me tuve que cambiar de casa. No es que Juugo sea mal anfitrión, solo que esas paredes y muebles tienen muchos recuerdos felices, infelices… y orgasmos embarrados. Así que se me hizo muy difícil estar más tiempo en ese lugar. Debo decir que la nueva casa es muy cómoda, es de dos plantas; en la primera, hay una sala enorme, una cocina maravillosa y un baño para invitados. La segunda planta cuenta con tres recamaras con su propio baño cada una. En fin, son los beneficios de ser la "prima" del Hokage. Es la casa perfecta para nosotras y Sui… vuelvo a suspirar.
— Te extraño tanto, albino de pacotilla. — susurro a la nada.
Realmente el paisaje, desde la ventana, es muy bello. Me sorprende que las cosas estén tan tranquilas, obviando que Naruto no me quiere dar información sobre el paradero del papá de mi niña y los golpes que ha obtenido por ello, todo está demasiado calmado y eso, literalmente, no me huele bien.
Algo bueno que tiene mi poder sensorial, aparte de localizar chakra, es el sentir y oler en el ambiente que algo oscuro se cose en ella. Lo malo es que no sé dónde proviene ya que no es chakra, sólo son pensamientos malignos impregnados en el ambiente, como esmog.
— Espero que estés bien, mi amor.
&.&
— ¿Está todo listo?
— ¡Claro! Somos profesionales. Tú no te preocupes y disfruta de las horas como nunca, que nadie se dará cuenta. Ni los "poderosísimos" descendientes de los hijos del Sabio de los Seis Caminos.
— Aquí está lo acordado. — Le arrojo una mochila llena de yenes. — Si salen las cosas como planeo, te daré un bono extra. — Puedo saborear el momento — Se me pone duro de solo pensar lo que te tengo preparado, mi amor.
&.&
— ¡Demonios! Otra puta carta de Naruto. — observo la carta en mis manos. Dudando en abrirla.
Ese hombre puede ser una espinilla en los huevos cuando se lo propone. En el mes que llevo fuera de Konoha me han llegado ocho cartas con lo mismo:
Es necesario que regreses. Tienen que conocer a tu bebé y
no te diré qué es porque eres un mal padre,
un abandonador de hijos, un zángano, poco hombre,
pocos huevos. Ya sabía yo que eras gay y que
te metiste con mi prima para disimularlo, pero al ver
que salió premiada ya te volviste a salir de closet. Puñal.
Atte: El hermoso Hokage, 'ttebayo.
PD: Dice Sai que no te avergüences de tus miserias, que aunque tengas pene de 10cm fue suficiente para embarazar a alguien.
Todas sus cartas me recuerdan lo cobarde que fui al dejar en ese estado a Karin. ¡Nadie entiende lo difícil que es para mí esta situación! Yo sé que Seiya es el verdadero padre. Naruto y Sasuke pueden decir lo que sea, pero la evidencia dice otra cosa.
Para empezar, Karin, nunca me amó como yo la amo. A pesar de que cuando nos entregábamos el uno al otro, cuando las sabanas, paredes y muebles eran testigos de nuestra pasión, ella nunca me dijo las palabras que tanto quería oír. Te amo.
Todavía recuerdo cuando esas dos estúpidas palabras se me salieron después de haber pasado horas en esas aguas termales.
— ¿Qué dijiste? ¿Qué estupidez estás diciendo, Suigetsu? — Gritó encolerizada mientras se separaba bruscamente de mí — ¡Eres un imbécil! Se supone que esto es ¡sólo sexo! ¡SÓLO SEXO, MALDITA SEA! — fue lo último que alcancé a escuchar antes de que se marchara y azotara la puerta corrediza.
— No pensé que me detestara tanto. Voy de imbécil diciendo lo que siempre he sentido.
Río sin gracia, con dolor. Siempre he amado a esa perra, desde que estuvimos en Hebi y Taka. Cuando vi la oportunidad de tenerla entre mis brazos no los pensé dos veces y me lancé a ella. Tenía la esperanza de que en el tiempo que estuviéramos juntos ella llegaría a sentir lo mismo, pero me equivoqué.
Ahora, estos tontos me quieren hacer creer que Karin me necesita y que ese bebé es mío. No soy tan tonto como para caer en sus juegos. Ya no.
Decido abrir la carta. Me sorprendo al verla arrugada, todavía me afectan los recuerdos. Chasqueo la lengua asqueado de tantas emociones juntas.
— Veamos qué insultos creativos me dirá hoy, Naruto.
Bueno, ya que no entiendes por las buenas tendré que hacerlo por las malas.
Por el poder que se me da al ser Hokage te ordeno que regreses en este mismo instante a la aldea.
Mi séquito y yo iremos de viaje a una reunión de Kages. La cede será en la aldea de la
Niebla y tendré que llevarme una buena parte de los anbu. Por otro lado, Sasuke tampoco se encuentra en la aldea, así que estoy regresando a todos aquéllos que están de misión para resguardar la aldea mientras no estoy.
Para que veas que no soy tan malo, mi querido cuñadito pene pequeño (no sabes cuánto te agradezco de que ahora seas tú al que Sai llame así). Te dejo algo fondo del sobre.
PD: Tienes que regresar en cuanto termines de leer la carta.
Un día de estos me voy a hartar de las bromas de Naruto, aunque tenga razón de ordenarme lo que sea por ser Hokage. ¡El dobe sabe jugar sus cartas!
Recuerdo que hay otra cosa más en el sobre, no sé cómo reaccionar ni pensar. Conociendo a Naruto puede ser cualquier cosa, una foto de el en bikini o de Sasuke en pelotas, aunque ya le conozco todo a Sasuke por los años que compartimos. ¡Qué horror! Parezco gay al pensar así.
— Muy bien, Suigetsu. Hay que ver qué preparó Naruto.
Decir que estoy sin palabras es poco, he quedado en shock. ¿Y cómo no? Sí lo que tengo frente a mí es el mejor paisaje que he visto en toda mi vida, ni siquiera tantos viajes me han dado algo tan bello de ver como esto: Karin, rebosante de alegría y con una sonrisa hermosa, grande, llena de luz de frente a mí mientras sostiene entre sus manos un pequeño cuerpo que me da la espalda, lo está sacando de la bañera y solo se le notan sus cabellos rojizos. No se alcanza a distinguir si es niño o niña, pero se ve que su piel no es tan morena como la de Karin, es más clara y claro, que también se puede notar que es muy suave. No quiero hacerme ilusiones porque sería un golpe demasiado duro para mi corazón, una vez más, si resulta que yo tengo razón. Aunque no puedo evitar que éste se acelere al desear que yo esté equivocado. Pero ver la cara de Karin sólo me hace pensar que ama con fuerzas a ese bebé, es obvio que es no quiere decir que también ame al padre de su bebé. Mi corazón me grita que crea eso, que crea las palabras que Naruto y Sasuke me han estado repitiendo durante todo este mes.
Levanto mi rostro al cielo y ruego al dios que se encuentre allá arriba que no me haga sufrir más al tomar la decisión que creo conveniente.
— Si ese bebé es mío, no dudaré en luchar por el perdón de Karin. Pero te pido, a ti quien seas que estés arriba en estos momentos escuchándome, que cuando regrese a la aldea, me hagas ver las cosas con claridad. Que protejas mi alma de cualquier daño, porque sé que los animales no mienten cuando estos se esconden al pensar que hay peligro y que los cielos hablan llenos de sabiduría al pintarse de negro antes de tiempo. — sé que algo no anda bien, de sentir coraje por la carta estoy empezando a sentir que algo no encaja en todo esto.
— Volveré, y que se haga lo que Kami quiera.
&.&
— Sasuke ¿estás seguro de que no es peligroso dejar las cosas como están?
— Es peligroso, dobe. Pero es necesario hacer las cosas así. La gente piensa que nos pueden ver la cara de estúpidos cuando quieran, les daremos a probar un poco de "victoria" cuando están cayendo en el pozo que ellos cavaron.
— ¡No podemos dejar a Karin en manos de ese hombre! ¡La puede lastimar!
— Ella es fuerte, si no murió bajo mi mano, no lo hará con nadie.
— La puede lastimar de muchas formas, Sasuke, y no solo están las físicas.
— Es una Uzumaki como tú, y se levantará porque está en sus venas adaptarse a las situaciones, seguir adelante no importando lo que pase.
— ¡Yo lo sé, Sasuke! Es mi prima ¡por Kami! ¡Lo sé perfectamente! — entiendo muy bien lo que el teme me quiere decir, pero si Suigetsu no regresa las cosas irán peor de lo planeado y Karin vivirá la peor semana de su vida. — Si no recibo la carta que me diga que Juugo, Sakura, Ino y sobre todo Suigetsu han regresado a la aldea. Nos regresamos sin ningún pretexto, teme. Es de la vida de mi prima y mi sobrina de la que estamos hablando.
— Yo también la considero parte de la mía. Entiendo que no estés de acuerdo y te agradezco que me dejes manejar las cosas. Pero Suigetsu ya me cansó de su berrinche e irresponsabilidad. ¿Cómo se en ocurrió dejar a Karin ese estado? Si ella lo perdona es su problema. A mí no me llamaron vengador por pura bondad. A ese cretino le va a quedar muy claro que no se debe tratar así al amor de su vida.
— ¡Lo dice el que trato con flores a Sakura! ¡Por favor!
— ¡Por lo mismo! ¡Pagué muy caro todo lo que le hice! Y ahora que ella está embarazada, no podré estar todo el tiempo que quiero con ella. — Susurró sin fuerzas. — Quiero que Suigetsu aprenda a valorar lo que tiene y que aproveche cada instante, porque él si puede, a lado de su mujer y su hija.
— Está bien, teme. No sabía que eras tan romántico. Podrías hacer un libro con tips de ligue y reconciliación. — Me burlo para quitar la desazón de lo anterior. — Lograrás aumentar la fortuna Uchiha al 1000% de la noche a la mañana. — me carcajeo a su costa, nunca me cansaré de burlarme del teme-emo-vengador-Uchiha.
— ¡Eres un tarado! ¡DOBE!
— ¡TEME!
— ¡DOBE!
— ¡USURATONKACHI!
— Basta de su absurda discusión, niños. Son demasiados problemáticos para mi salud mental. Necesito vacaciones después de todo esto, si todo sale como lo planea Sasuke, me largo un mes completo con mi problemática esposa a un lugar de absoluta paz, obviando que mi esposa y la palabra paz no van en la misma oración. Más aún que está embarazada. — interrumpe nuestra civilizada discusión el albino de coleta larga.
— Ya deja de llorar, Shikamaru. Hay que irnos.
— Por cierto, Sasuke, esos hombres ya están alrededor de la casa de Karin y Seiya se encuentra adentro. Ella todavía no llega de su paseo por el parque. — que comience el show señoras y señores.
— Perfecto.
— Ya hay que irnos antes de que me arrepienta de seguirte del juego emo vengador. — suelto un suspiro dramático y sonrío como yo sólo sé hacerlo.
— Dobe…
— Ya, ya. No chilles, bebé Uchiha.
— ¡NARUTO!
Se escucha una pequeña explosión e la oficina, se ha ido para deja todo en manos del destino y del animal de Suigetsu.
&.&
Suelto un suspiro cansado y cubro más a mi nena, la noche está muy fresca para ella. Este paseo por el parque fue de lo más relajante, justo lo que necesitaba, y al mismo tiempo agotador. Loco ¿no? Pero cargar durante mucho tiempo a mi bebé llega a ser pesado.
— Bueno bella, hemos llegado a casa. Tomaremos un baño, después nos iremos a dormir como la reina y la princesa que somos. — no puedo evitar imaginarnos vestidas con horrendos vestidos "lujosos". Dejo salir una pequeña carcajada.
Mes cuesta un poco de trabajo abrir la puerta con la niña en los brazos. Maldigo cuando se me caen las llaves al piso.
— Los gajes del oficio.
Derrotada, me agacho a recogerlos. Ahora sí, puedo abrir la puerta. ¡Gracias a Obito! Pienso con alegría y una sonrisa en mi rostro que se congela al poner atención a mi alrededor. No detecto ningún chakra, pero el ambiente… la casa apesta a oscuridad.
Vuelvo a sondear, buscando algún indicio de chakra una vez más. Nada. No hay ni una chispa extraña, salvo la de los vecinos.
Me aferro más a la niña, prendo las luces de la planta baja. No hay nadie, era de esperarse; subo a los cuartos y dejo a la beba en el suyo.
— ¡Rayos, Karin! No hay nada, tranquila. Debes entrenar más ese sensor de pensamientos en el ambiente, un día de estos nos va a mandar a un manicomio. — Me reprendo por ser tan paranoica.
Regreso al cuarto de mi princesa por la puerta que la conecta con la mía. Respiro tranquila una vez más al notarla dormida en el mismo lugar donde la dejé.
— Sacaré la ropa para meternos a bañar, mi vida. — le susurro mientras juego con sus cabellos.
Me dirijo a los cajones, saco lo que necesito y sigo pensando en que algo no está normal. Sigo con la guardia alta. ¡Alerta Permanente!*
— ¡Qué bebé tan hermosa! Igual a la sensual de su madre.
Mierda santa… Se detiene el tiempo, los grillos se dejan de cantar y los búhos dejan de ulular. No entra oxígeno a mis pulmones. Esto no puede ser real… Las lágrimas se acumulan muy rápido en mis ojos.
— No puede… ser. — Salen las en un murmullo incrédulo.
— Tranquila, belleza — me dice arrastrando las palabras como la vil serpiente escurridiza que es. — nadie nos molestará en toda la noche y parte de la mañana. — se distingue la burla y algo más en su voz enronquecida que me hace estremecer de terror.
¿En qué momento me quedé dormida, carajo? Tengo miedo de voltear y confirmar que esto no es una simple imaginación de mi mente paranoica. Tomo valor de no sé dónde y le doy la cara lentamente a mi peor pesadilla. Si estaba pálida, ahora, estoy parezco muerto.
— ¡Quita ese kunai de ahí! — gimo fuerte a causa de lo que veo.
Seiya, con una sonrisa hermosamente escalofriante, está presionando el arma sobre el corazón de mi hija. ¡Es sólo una bebé indefensa! Justo cuando le reclamo hace más presión, la ropita de Ayami se tiñe un poco de rojo a la altura del kunai y empieza a llorar por el dolor que le causa la herida.
¡Que alguien me ayude! Pienso aterrada. Hago el amago de agarrar el pergamino que Naruto me dio en caso de emergencia pero Seiya se da cuenta.
— Yo que tú no haría eso, mi amor. Ni lo pienses. Te recuerdo que ella es sólo una mocosa más en este mundo que no dudaré en matar. — dice amenazante. Siempre he sabido que cuando habla dice la verdad, debí poner más atención a su amenaza anterior. — de todos modos tendremos mucho tiempo para reemplazar a nuestra pequeña con otros. Podemos hacerlos con la promesa de placer inagotable en el proceso. — Asco… asco es lo que me provoca al ver como degusta cada palabra pasando su lengua por sus labios de forma provocativa. ¿Provocativa? Asquerosa.
— ¿Qué es lo que quieres, Seiya?
No contesta.
— ¡Dime de una puta vez qué es lo que quieres!
— Es muy obvio lo que quiero, mi amor. — no soporto escuchar de sus labios esas palabras, son vacías, enfermas cuando salen de él.
Otro escalofrío hace que se me revuelva el estómago. Voy a vomitar lo que comí en el parque. ¡Pensé que sólo el embarazo las provocaba! Ya me doy cuenta que no.
— No… no sé… no sé qué es lo que quieres. — ¡Por supuesto que sé qué quiere e maldito! Pero necesito tiempo para pensar en cómo vamos a salir de aquí
— Sé que eres inteligente, Karin. No me decepciones, no intentes ninguna idiotez porque te vas a arrepentir. Pero, dado que estoy de buen humor, te diré qué quiero.
Todo quedó sumido en un silencio. A excepción de los gemiditos de dolor de mi pequeña Ayami.
— Quiero que reconozcas, públicamente, que Ayami es mía…
— ¡No es tuya! — lo interrumpí. Siguió como si no hubiera dicho nada.
— y sobre todo, esta noche, para sellar el trato a cambio de la vida de nuestra hija y la del bastardo de Suigetsu, me darás la noche más caliente de mi vida y en la mañana el despertar más erótico de mi existencia. Si no aceptas, en este momento, no cuesta nada de chakra terminar de atravesar a la niña con el kunai. Así que tú decides ¿sí o sí?
¡Bastardo! ¡Imbécil! ¡Hijo de puta! Lo odio con toda mi alma ¡el malnacido sabe que Ayami no es suya! ¡Kami! ¡¿Qué voy a hacer?! No puedo llamar a nadie, no hay nadie en la aldea. ¡Suigetsu, dónde estás! ¡Te necesito!
Las lágrimas, al fin, son libres de su prisión. Ya no puedo más con esta presión que ha puesto sobre mis hombros. Mis sollozos se vuelven incontrolables, mi vista se nubla. Aunque alcanzo a ver la comprensión en su rostro. Sonríe. De nuevo esa expresión aterradora de triunfo de tener el control sobre mí.
No tengo otra opción, estoy sola. Y sé que él no está trabajando solo. Me levanto y quito las lágrimas que reclaman seguir siendo libres.
— Muy bien, Seiya. Soy toda tuya por hoy, mañana…
— Y siempre. — Trago un sollozo agonizante.
— Y siempre. — Reafirmo.
Se separa de la niña y se dirige hacia la puerta de mi cuarto.
— Anda, vamos que la noche no es tan larga cuando hay que disfrutarla con sexo del bueno.
— Sólo… sólo déjame sanar a la niña y dormirla — me cuesta hablar con tanta simpleza — para que no nos interrumpa.
— ¡Oh! Disculpa. Tienes razón, hay que darle buen ejemplo. No podemos traumarla con tus gemidos de pasión. Te espero en el cuarto, no es necesario que te advierta las consecuencias de tratar de huir ¿verdad?
— No. Tengo todo muy claro.
— Date prisa.
Se mete al cuarto y yo me apuro en cargar a mi hija para sanarla. Idiota, la lastimo mucho.
— Ya mi amor. Aquí está mamá, ya no te van a hacer daño. Mamá se encargará de eso.
&.&
— Ya se durmió Ayami.
— No dilatemos más, quítate la ropa.
— ¿Qué?
— Vamos, mi amor. No eres sorda ni estúpida. Quítate la ropa antes de que te la quite por las malas.
Comienzo a desabrocharme el chaleco poco a poco, recordando las condiciones que me dio, lo observo directo a los ojos, retándolo. Le hago saber que puede tener mi cuerpo pero nunca tendrá lo que tanto desea: mi amor. Sigo quitándome lo que llevo encima, he quedado en la camisa de mallas, se transparenta mi sostén. Decido quitarme los pantalones y dejo ver mis bragas negras con encaje. Sé qué le gusta y cómo le gusta.
— Eso es, Karin. Justo como en los viejos tiempos. — se deleita.
Desabrocha el botón de su pantalón y baja el cierre para liberar su masculinidad. Se empieza a masturbar mientras me observa quitar la malla para quedar completamente en ropa interior.
— Acércate. Vamos.
Le sostengo la mirada y avanzo hacia él. Cuando estoy cerca me toma de los brazos y me tira al piso. Me golpeo el trasero al caer. Sigue masturbándose parado enfrente de mí.
— Quítate las bragas y abre las piernas.
¡Este hombre no tiene tacto alguno! ¿No me va a preparar? ¿A caso piensa que estoy tan excitada con él? ¡Quiero morir!
Lo obedezco, es lo único que queda.
— Por Kami, Karin. Hace tantos meses… he querido… volver a hacerte mía — logra decir entre jadeos. — Mejor ponte a cuatro y levanta tu hermoso trasero hacia mí.
Estoy a nada de derrumbarme ante la humillación y el coraje que está provocando.
— Nena, tienes el trasero más magnifico que he visto. Claro, que después del de la Uchiha porque ella también tiene una retaguardia que hace babear al que sea.
— Ya cállate y termina de una vez.
— No, no, no. Así no se dice, mi amor.— Me jala del cabello y siento su fuerte pecho en mi espalda y algo más duro a la altura de mi trasero. — ¿Cómo se dice?
— Me puedes… dar placer, por favor. Ya no aguanto las ganas — de vomitar estúpido y tú te estas tardando demasiado en meterla.
— Sus deseos son mis órdenes, mi reina.— Entró duro, profundo por la posición, salvaje y desgarrante. En cada embestida repetía — Mía, mía… joder, eres mía. — volvió a jalarme el cabello para poder estamparme un beso rudo lleno de lujuria. Tragándose mis gemidos de dolor y disfrute que mi cuerpo traicionero dejaba salir.
Era demasiado pero si quiero que mi hija y Suigetsu sigan vivos tengo que hacerle pensar que estoy gozando de esto tanto como él y tomar iniciativa en algunas cosas.
Dejé a mi mente vagar en las profundidades de mi imaginación, recordando cada momento que pasé con Suigetsu sobre la cama, el sillón de tres plazas y las paredes. Cualquier cosa nos servía para ser uno. En vez de pensar que estoy siendo violada, mi mente me ayudó a ver a Suigetsu en Seiya y empecé a ser partícipe del acto carnal mordiendo mi lengua cuando el nombre del sushi quería salir sin permiso de mis labios.
Cuando los espasmos en mi vientre bajo se hicieron más fuertes, me permití derramar una sola lágrima. Y cuando llegué al clímax mi único pensamiento coherente fue:
Perdóname, Suigetsu. Lo hago por amor, aunque no sea lo correcto.
No tuve otra salida. Perdóname.
¡Que fuerte!
Odio a Seiya con todo mi corazón, es un prostipirugolfo de primera D:
No sé cuándo subiré el siguiente capítulo, pero espero que llegue con todo así como lo hizo con éste ^^
*Hago referencia a Alastor de Harry Potter
Contesto los reviews:
samilinda: ¡Eres muy bella! Como puedes ver ya te complací con tu capítulo xD Espero te gusta y cualquier duda que tengas me puedes preguntar con confianza^^
DuniXe: ¿Qué te puedo decir? No podía dejarlos sin descendencia a esos dos que son más cannon que el SasuSaku xD Naruto siempre será un bruto, maduro, pero bruto... Jajajajajaja. Espero haberte sorprendido ;) ya te la sabanas xD Gracias por tu apoyo.
nedja-chan: Muchas gracias por comentar^^ Yo también sé que ellos son los que hacen falta para llenar nuestro corazón cannon TwT Que bueno que te divertiste aunque siento que en esta ocasión correrán algunas lágrimas.
¡Nos leemos! Las hamo con todo mi kokoro xD jajajajajajaja.
