¡Moi! Mi queridas lectoras, hace unas horas llegue a tomarle el peso a la cantidad de reviews y favoritos que obtuve y en verdad les agradezco mucho, ¡Espero no decepcionarlas!
Muchas gracias a: Shinoby-Nehory, LaV3nus6, Maggu, blacksoulstar95, Feriol, claumeh y Uta no monogatari. A ustedes ya les he respondido en mensaje privado, excepto a Blacksoulstar95 y Feriol, uno por que me llego un poc antes de publicar y el otro de anónimo. Pero les contesto abajo.
Tambien muchas gracias a todas esas bellezas que me dejaron su favorite and following! ¡Me alegra que les guste esta historia!
¡Los reviews anónimos o sin cuenta, los respondo abajo!
Bueno mi cumpleaños fue el martes (29/3) y no es muy importante, ustedes vienen a leer no escuchar mi vida. Pero quería hacerme este auto-regalo con el el capitulo de Jyushi!
La verdad soy fan del Beisbol~ Y como seguia Jyushi me dije "¡Hey, pues ponte unas referencia!" y aqui estamos~
¡Bueno los aburro mas abajo, aqui les dejo el capitulo numero 2!
Disclaimer: Osomatsu-san, no me pertenece, yo solo contribuyo al fandom.
Advertencia: Malas palabras, futuro yaoi. Posible Ooc debido a que es mi primera vez escribiendo sobre ellos, lamento las molestias.
Aclaraciones: Los trajes de este fic están basados este el arte de una artista de pixiv (Id: 953838) Por si quieren hacerse la idea. También e de aclarar que aun no tengo parejas decididas para este fic y como soy multishipper, pues tratare de insinuar de todo un poco.
¡Enjoy!
Mr. Matsuno.
II- Jyushimatsu: HIGHBALL.
La Mafia Matsuno, como cualquier otra mafia, tenía sus "pequeños negocios" para sustentarse. Por supuesto una mafia sin dinero y recurso no podía ser considerara una verdadera mafia. Mataban a personas por dinero, tenía tráfico ilegal de drogas y armas, controlaban una que otra corporación que sus padres habían dejado a su cargo.
Pero por las que más se preocupaba esta mafia en específico eran: Los préstamos de dinero.
Claro, no puedes lucrar sin estafar a unos cuantos idiotas desesperados antes. No importaba para que lo usaran, si querían pagar sus deudas, querían gastarlo en prostitutas, drogas o en el casino, les daba igual, incluso podías pedir más.
Al fin y al cabo, lo importante era que devolvieran el dinero en el plazo que les hubieran dado.
El problema que tenía esta pequeña trampa, era cuando algunos de estos drogadictos y apostadores se querían pasar de listos y huían sin pagar ni un céntimo. En esos casos, debían actuar rápido, sobretodo el jefe de los Matsuno, quien debía hacer frente a la situación con frialdad, sabiduría y liderazgo.
— Por eso Jyushi quiero que vayas tras esos sujetos malos y me los traigan en forma de mantequilla~ —decía Osomatsu detrás del gran escritorio de madera, con una mano puesta en la cara, mirando al menor con aburrimiento puro.
Osomatsu había llamado a Jyushimatsu a su oficina esa tarde. Le había encargado la misión de ir tras un par de idiotas que no querían devolver ni una mísera moneda a la mafia. Por el lado de su hermano mayor, podían sacarle el dinero a golpes si es que así lo quisiesen.
Nadie se atrevía a robarle dinero a Osomatsu Matsuno y salía ileso.
— ¿Por qué no vas tu Osomatsu nii-san? —pregunto el de gran sonrisa.
El de ojos rojos iba a responder de manera aburrida, pero el tercer hermano hablo antes de que pudiera siquiera respirar.
— Osomatsu debe atender su trabajo como jefe~—se burló el de camisa verde, ante la mirada enfadada de Osomatsu.
— ¿¡Por qué mierda debo ser yo el jefe y hacer las cosas aburridas!? ¡Quiero acción! ¡Adrenalina! —con sus puños le daba golpes a la gran mesa, reclamando como un niño de 7 años al que no le dejaron salir a jugar con sus amigos.
— ¡Oh entonces puedes dejarme a mí el liderazgo! —la sonrisa de Choromatsu era malévolamente brillante.
— Ni de coña tendrás mi puesto, pajamatsu —el oji-verde bufo en su lugar— Como sea…No puedo dejarte ir solo Jyushimatsu…
— ¿En que estas pensado? —pregunto Choromatsu, aun de pie al lado de su hermano mayor, este solo sonrió de manera ligera y le dirijo una mirada al otro hermano presente en esa habitación.
— Ichimachuu~ Tu iras con Jyushi, estarás a cargo del asalto de hoy —soltó en un tono divertidamente vago. El mencionado solo levanto una ceja, mirándole de re-ojo. No se lo esperaba
Choromatsu abrió un poco más sus ojos. Le miro de manera furiosa.
— ¿¡Por qué Ichimatsu!? ¿¡Te das cuenta que estas programando un baño de sangre en la ciudad!? —no es que quisiera ofender a sus hermanos menores, pero esa era la verdad.
Ichimatsu, quien se había mantenido callado todo ese tiempo, bajo la mascarilla negra que traía para poder hablar mejor.
— No es por nada, pero pajamatsu nii-san tiene razón…—Choromatsu se ahorró una queja ante el maldito mote que le habían puesto— ¿Quieres que pinte las calles de rojo? Por qué puedo hacerlo si quieres —mostro una sonrisa llena de malicia, marcando un poco más las "R's" en algunas palabras.
Osomatsu suspiro en su lugar. Miro a Choro con expresión aburrida.
— Ummm veamos ¿Karamatsu está aquí? —inicio preguntando el mayor.
— No, le asignaste otra misión esta mañana, ahora debe estar en la ciudad continua —respondió el oji-verde mirando sus papeles
— ¿Y Todomatsu?
— Lo mandaste con Karamatsu nii-san, pero dijo que trataría de volver antes, estar con Karamatsu es muy doloroso para él —recordó los pantalones con lentejuelas que llevaba en una maleta, en su mente estaba rezando por los ojos de Todomatsu.
— De acuerdo~ ¿Tengo que quedarme aquí? —a Choromatsu se le hincho una vena en la frente.
— ¡Osomatsu nii-san! Tienes que atender los reclamos de Iyami-san, debes firmar todos estos papeles, hablar con personas que te piden dinero, y-
— Ichimatsu, estas a cargo~ —le interrumpió con toda intención.
— ¡Osomatsu nii-san!
— ¿Qué? ¡No queda nadie más! —el de camisa verde iba a replicar, pero el de ojos rojos le puso una mano en frente de su rostro— Tu no vas, porque si yo caigo, caerás conmigo, secretariamatsu.
— ¿¡Que!?
Y mientras este par no terminaba de discutir. Ichimatsu puso una de sus manos en el hombro del quinto hermano.
— Vámonos de aquí, debo buscar mi mascara de gas y un par de explosivos —se dio media vuelta y comenzó a caminar a la salida de la oficina.
— Weeeee —soltó Jyushi, caminando tras su hermano mayor.
Ambos ya arreglados salieron fuera de la mansión, preparados para luchar contra cualquier cosa, aun cuando quizá no fuera necesario.
Ichimatsu lo miro unos segundos en silencio mientras caminaban a la salida.
Jyushimatsu Matsuno era el quinto hermano de la mafia, que al igual que él, se encargaban de "despejar el camino" o "hacer el trabajo sucio" por sus demás hermanos. Cada misión para ellos significaba tener que llegar a casa a tomar un baño y tratar de sacar las manchas de sangre de sus ropas.
Y aun cuando trabajaba muy seguido con su hermano y lo viera un millón de veces golpeando a diestra y siniestra a cuanta cosas se le cruzase, con sus propios ojos…
En verdad su hermano no aparentaba ser un descuartizador profesional.
Bajo esos pensamientos, llegaron al gran portón eléctrico de la mansión y se detuvieron a esperar a que este se abriera.
— Am…tratemos de no derramar tanta sangre esta vez, cuesta quitarla de la ropa —fueron los ánimos que dio Ichimatsu, diablos…era horrible para estos casos.
— ¡OK! — lo bueno era que a Jyushi le daba perfectamente igual.
Pero cuando salieron fuera de las rejas de la mansión, cierto chico de ojos rosas los estaba esperando.
— ¿¡Totty!? —grito el quinto hermano, el sexto corrió hasta él y le puso una mano en la boca.
— ¡Jyushimatsu nii-san no grites, no quiero que me descubran! —grito en susurros, miro hacia todos lados como si esperara que no lo descubrieran.
— ¿Todomatsu que haces aquí? Pensé que te había ido con Cacamatsu —indago el oji-violeta.
— Crees que voy a soportar esos putos pantalones ¡No gracias! ¡Quiero vivir! —Grito el menos de los tres — Además, quiero pedirles un favor…Yo…tengo un plan para ganar mucho dinero.
Ambos mayores se miraron entre si y luego a Todomatsu.
— ¿Qué es? ¿Qué es? —pregunto con entusiasmo el de ojos grandes, dando pequeños saltitos en su lugar.
—Tengo algo mucho mejor que buscar a un par de idiotas que le deben dinero a Mr. Idiota~ —rio Todomatsu, buscando algo rápidamente en su teléfono.
— ¿Todomatsu que te hace pensar que seguiremos tu plan? —le cuestiono Ichimatsu, recargado en la muro de cemento que cubría toda la mansión.
— Juju, solo tienes que leer esto —le paso su celular al más grande, Jyushimatsu se puso detrás para poder leer también.
Su cara se tornó extrañamente seria.
Se alejó unos pasos de sus hermanos y se apoyo en el muro de la mansión.
— ¿Una casa de putas? —pregunto Ichimatsu, sin cortarse ni un poco.
— Hay un montón de chicas en contra de su voluntad en ese lugar —dijo de manera algo seria— Quiero ir a liberar a esas chicas y sacarle el dinero a esos proxenetas.
— Y quieres que Jyushimatsu y yo hagamos el trabajo sucio mientras tú liberas a las chicas y sacas el dinero ¿Verdad? —Todomatsu se sobresaltó, su hermano siempre iba directo al punto, mas este solo sonrió — Mientras tenga algo de acción, yo voy ¿Tu que dices Jyushi?
Pero el de ojos ámbar no respondía, su sonrisa ni siquiera estaba presente, parecía estar en otro mundo.
"Es doloroso recordar este tipos de cosas ¿verdad?"
Un recuerdo resonó en su cabeza. Trago en seco.
"¡Pero no te asuste! Una sonrisa lo puede todo ¿Vez?"
No le gustaban esos ecos en su cabeza.
— ¿Jyushi nii-san? —el de ojos rosas le sacudió un poco el hombro.
Este despertó de su transe y continuo como si nada hubiera pasado.
— ¡Totty es el demonio! —grito de la nada, los otros dos hermanos solo se miraron entre sí, Jyushimatsu no era la persona más cuerda que conocían, así que lo dejaron pasar.
— Jyushi nii-san no me alegues así~—el de sobrero puso sus manos en la cara— ¿Entonces están conmigo?
Ambos se miraron y asintieron.
Más los recuerdos en la cabeza del oji-miel aun resonaban con fuerza.
"¡No me dejes! ¡Ayúdame! ¡Te lo ruego!"
Siguieron a Todomatsu hasta una gran casona. Parecía completamente normal desde afuera, más el trio ya conocía este tipo de lugares. Nunca son lo que parece.
— ¡Este lugar es enorme! —exclamo Jyushimatsu casi rompiéndose el cuello por mirar hasta tan arriba.
— Si pero, tu sabes, estos lugares son como Totty —dijo Ichimatsu, llamando la atención del de sonrisa gatuna.
— ¿¡A que diablo te refieres!? —se exalto de ojos rosas
— Solo son como la imagen de un pastel, así como tú putomatsu —soltó con una risa cruel mientras caminaba hasta la entrada de la casona.
Jyushimatsu solo rio tras de él, gritando al aire que Totty era como un pastel.
Todomatsu se obtuvo de decir algo más, le tenía cierto miedo a aquella aura obscura que expedía su hermano mayor.
Se ubicaron tras una de las paredes y comenzaron a organizarse.
— Muy bien, voy a suponer que sabes todo sobre este lugar —el de ojos violetas miro a Todomatsu en busca de respuestas.
— ¡P-por supuesto que sí!
Les explico que la casa tenía una bodega donde se suponía estaba la caja fuerte con toda la riqueza que se hacían esos mal nacidos por prestar sus "servicios", más allá de eso estaban los cuartos de las jóvenes cautivas y en algún lugar de esa gran casona, la sala del jefe.
Dijo que debían de haber algunos guardias en la bodega y que con dos de ellos podrían acabar con ellos e ir tras las jóvenes después, mientras el que sobraba, debía ir a buscar la oficina del jefe para sacarle las llaves de la caja.
Ese era Ichimatsu.
Era el que mejor se movía de los tres. Todomatsu planeaba cada tiro que hacía con sus cuchillas y seguramente Jyushimatsu haría un alboroto.
Sobre todo este último, le tenían prohibido mirar algo de lo que pasara con aquellas damas.
Su sentido de la justicia mezclados con su locura estaban por sobre los límites de un humano normal.
— ¡Buena suerte Ichimatsu nii-san! —se despidió el de ojos grandes.
El de mascara de gas le miro unos segundos y saco algo de adentro de su chaleco.
— Llévate esto —dijo Ichimatsu poniendo algo en el bolsillo de Jyushimatsu— Úsala en caso de emergencia…
Seguido de eso, subió con mucha agilidad hacia el techo de la gran casona. Ambos miraron como el mayor se iba en busca del líder de este lugar, casi parecía un gato escalando de esa manera.
Cuando ya no le vieron, Todomatsu tomo las manos de su hermano mayor para llamar su atención.
— Muy bien nii-san, nosotros entraremos por la bodega, ¡Ahí es donde se encuentra el dinero! —los ojos de Todomatsu parecían dos signos de dólar.
— Jajaja, te pareces a Osomatsu nii-san —rio el de ojos ámbar.
— A todo esto, me pregunto que estará haciendo…—dijo pensativo mientras comenzaban a caminar hasta la bodega del lugar.
Karamatsu pestañeo confundido desde su lugar.
Había llegado hacia poco y como no encontró a nadie en la sala decidió buscarlos y lo primero que encontró fue a Osomatsu, inconsciente sobre su escritorio, amarrado a la silla, sudando y con un timbre en la boca.
— ¿Pero que le paso? —pregunto el oji-azul ante el estado su brother.
— Trabajo.
Karamatsu solo vio como Choromatsu se iba con algunos papales en sus manos mientras sonreír a de manera satisfecha.
A veces su hermano daba más miedo que Ichimatsu.
Ambos llegaron a la bodega de la casona y gracias a la navaja suiza de Todomatsu, un regalo de navidad de Karamatsu, pudieron entrar.
Estaba bastante oscuro, por lo que Todomatsu saco su celular y lo uso como una linterna. Ese teléfono era la cosa más útil que podía portar el de ojos rosas, aparte de sus miles de cuchillas.
Mientras Jyushimatsu caminaba con su típica sonrisa y con su bate en la mano. Nadie se puede fiar de la oscuridad, ni siquiera el mismo.
"No me gusta mucho la oscuridad…jamás pasan cosas buenas en ella"
Otro de esos recuerdos le golpeó la cabeza, despistándolo un poco. Agito su cabeza varias veces para deshacerse de esas ideas.
Pero algo se las quito primero.
El de ojos ámbar fue tomado por sorpresa y golpeado justo por debajo de las costillas, logrando mandarlo lejos.
— ¡Jyushi nii-san! —grito el de sombrero corriendo hasta donde su hermano.
Las luces blancas del lugar se encendieron de golpe, dejándolos un poco cegados.
Pero al recuperar bien la vista se dieron cuenta de que estaban rodeados por al menos veinte sujetos que los superaban en fuerza.
Solo tenían que mirar esos músculos llenos de esteroides y quizás que drogas.
— Vaya, vaya ¿Qué tenemos aquí? —dijo un sujeto de gran porte, tenía el bate de Jyushi en sus manos.
Demonios, lo había soltado con aquel maldito golpe.
— Creían que sería muy fácil adentrarse en este lugar ¿Verdad? —rio mientras meneaba el bate del quinto hermano en sus manos— Son tan ingenuos, hace unos días que vimos a esa pequeña rata de ojos rosados y alertamos a nuestro jefe~
Todomatsu miraba con furia a ese hombre mientras re-incorporaba a su hermano mayor, quien solo miraba todo con una sonrisa algo atontada.
— Y saben que es lo mejor, el tercero de ustedes debe estar pasando un muy mal rato en este minuto —soltó una carcajada muy sonora, contagiando a los demás sujetos.
— ¡No Ichi nii-san! —el de sombrero puso sus manos en la boca.
— ¡No te preocupes Totty, Ichimatsu nii-san es muy fuerte! —decía de manera alegre el castaño ante la mirada de su hermano menor.
¿Cómo se podía mantener tan alegre en esos momentos?
"Solo es Jyushimatsu", pensó el de camisa rosada.
Pero el mencionado tenía su propia y pequeña lucha mental contra unos recuerdos.
"¡Jyushimatsu ayúdame!"
Uno de sus ojos se crispo mientras se ponía de pie.
— Jyushi nii-san ¿Qué hacemos? —Todomatsu se escondía detrás de su hermano, con su bate lejos, sus probabilidades de ganar se habían reducido.
— ¿Saben algo? después de matar al de ojos locos, podríamos quedarnos con el afeminado —hablo uno de los sujetos, los demás rieron.
— Tienes razón Mike, seguro nos darían mucho por una noche con el —rio otro de los mastodontes.
Todomatsu tenía los ojos muy abiertos, quizá podía ganarle a uno de esos sujetos con mucho esfuerzo. No, la verdad era inútil. No podía hacer nada más que aferrarse al abrigo negro de su hermano mayor, quien parecía no reaccionar a ninguna de las palabras de esos locos.
Pero la verdad era que el mayor de los dos estaba en un trance.
Aquellas palabras que estos sucios sujetos decían le causaban estragos.
— Sabe que, primero necesitamos probarlo y luego entrégalo a nuestro jefe —esa risa, esa risa llena de perversiones.
Pronto recordó otras cosas.
Sangre, sonidos de disparos, fluidos extraños.
Llantos
Un grito de auxilio.
"¡Jyushimatsu!"
"H O M U R A"
Fue la gota que derramo el vaso.
No los dejaría salir ilesos de esta, tuviera el bate a su alcance o no.
Toco uno de sus bolsillos y luego metió la mano para sacar aquel objeto que les darían una pequeña ventaja.
Se giró hacia el oji-rosa, con la misma cara que siempre traía.
— ¡Totty, corre! —dijo el mayor volviendo con aquella sonrisa que le caracterizaba.
— ¿¡Jyushimatsu nii-san de que estas hablado!? —pero le de camisa amarilla solo le mostro una pequeña pelota gris.
Una bomba de humo.
— ¡Ichimatsu nii-san me la dejo en el bolsillo! ¡Así que, corre! —le empujo un poco mientras ponía una de las cuchillas de Todomatsu en la mano de este mismo— Esto será como un Hit and run*
— ¿Pero y tú? —Totty no solía preocuparse mucho por sus hermanos, pero siempre tendría aunque sea un poco de culpa por dejarlos atrás.
— ¡Totty, tu hermano mayor dio una orden! ¡Ve por esa puerta! —dijo haciendo de sus labios una trompita, mientras el apuntaba. Estaba tratando de persuadirlo de irse.
— De acuerdo…buena suerte nii-san —con una verdadera cara de culpa por haberlos traidor a esta situación. Pero antes de correr escucho el leve, pero audible susurro de Jyushimatsu…
Uno de los matones se puso frente el oji-rosa, cortándole el paso.
— Crees que te dejaremos pasar así de simple~—aquel hombre se relamió los labios viendo al más bajo, más un grito del fondo le llamo la atención.
— ¡Hustle, Hustle! ¡Muscle, Muscle! —grito el oji-ámbar, llamando la atención de todos esos grandes sujetos. Cuando tuvo la mirada de todos fija en el…
Estallo la bomba de humo con un gran estruendo, llenando toda aquella bodega de ese humo tan espeso.
"Sácalas a todas de aquí…por favor"
Ichimatsu sentado y fumando un cigarrillo desde la sala del jefe escucho el gran estruendo.
Supo que algo malo debía haber pasado como para que usaran aquella bomba de humo.
Se levantó del cuerpo en el que estaba sentado y le dio un último puñetazo, solo por quería y podía hacerlo.
Vaya mierda de jefe era el que tenía ese lugar.
— Lo siento, mis hermanos me necesita en otro lugar, no puedo jugar más contigo —dijo pasando sobre el de manera completamente intencional.
— C-c-crei q-que ibas a m-matarme…—hablo el sujeto en suelo, lleno de cortes y moretones.
El de ojos violetas, se giró a verlo con una mirada maléfica.
— ¡Oh! Lo siento, le voy más al masoquismo —sonrió de manera perversa, el jefe tembló en su lugar— Pero conozco a alguien que le encantara estampar tu cara contra las paredes~
— ¿De qué hablas? —Ichimatsu se acercó al cuerpo del hombre, enterrando su cigarro a un caliente en su mejilla. El jefe gimió de dolor.
— Je je…no te muevas de aquí, volveré con un regalo…—le saco las llaves de la bóveda de los pantalones y camino hasta la puerta.
Le dio un último vistazo a la sala, esta estaba llena de sangre por todos lados, pólvora, hollín, objetos rotos y cuatro guardias de seguridad muertos en las esquinas.
Ichimatsu salió de la habitación con una sonrisa.
Mirando los pasillos llenos de sangre de otros que se colocaron en su camino.
— ¿¡Pero que mierda le pasa a ese imbécil!? —grito aquel que en su momento le cortó el paso a Todomatsu, mas este último ya no estaba en su rango de visión— ¿¡Dónde se metió ese hijo de pe…!?
No continuo, pues unos pasos extremadamente rápidos se escucharon en el fondo.
Pronto distinguió una figura de entre todo ese humo.
Y parecían dirigirse a él.
— Con demonio, que putas es-
No termino.
Pues Jyushimatsu salió gran velocidad de entre la nube de humo, dando una patada en la cara a uno de los matones. Ambos cayeron hacia atrás por la fuerza del impacto. El sujeto trato de sacárselo de encima aun con el dolor latente en su rostro, mas lo único que gano fue un puñetazo que lo dejo inconsciente.
El humo se dispersó por completo, dejando en evidencia el "mini crimen" del quinto hermano.
Todos contuvieron el aliento al ver tal acto.
— Hahaha, vamos no solo miren…—los miro con aquellos ojos abiertos de par en par, colocándose las gafas negras del sujeto inconsciente— ¡Divirtámonos todos juntos!
Los hombres miraron desde arriba al oji-ámbar. Era delgado, se veía enclenque y no tenía ningún arma, aparte usaba pantaloncillos hasta la rodilla ¿Qué clase de respeto producía esa imagen de niño angelical?
Pensaron que al estar cegado su compañero solo había sido tomado por sorpresa. Pero ahora ya estaban a la vista. Ellos eran fuertes, bien torneados, grandes y tenían que acabar con esa rata de ojos amarillos.
Esto sería demasiado fácil para ellos.
— ¡Entonces ahí voy pequeño suicida! —grito aquel hombre que tenía su bate, fue corriendo hacia él con toda intención de reventarlo a golpes. Trato de darle uno con aquel bate con todas sus fuerzas, confiado en que le volaría la cabeza.
Pero antes de que sus ojos reaccionaran, Jyushimatsu salió de su rango de visión. Miro rápidamente hacia todos lados y ahí lo vio.
Había saltado con gran habilidad por encima de su brazo alzado con el bate.
— ¡MIERDA! —grito al verle tan alto. Es de camisa amarilla solo rio de manera juguetona.
Y cuando menos lo espero recibió una patada en punta de la cabeza.
El sujeto cayó al suelo estrellando a un más su cabeza contra este.
Un hilo de sangre comenzó a salir debajo de él.
— ¿¡Pero cómo!? —grito uno de los matones, bastante sorprendido.
Mientras el castaño recogía el bate que el mastodonte anterior había dejado en el suelo. Pateo la punta del bate con su pie izquierdo y le sonrió a los demás.
— ¡Strike one! —grito con energía.
Misma que uso para acercarse a dos de hombres que aún no salían del shock, aprovechado la oportunidad. Pateo a uno en una de sus piernas para desequilibrarlo, pero al no medir fuerza simplemente se la rompió.
Meh, que importaba.
— ¡Aggg! —se quejó mientras apretaba fuertemente su pierna rota.
Su compañero quiso socorrerlo.
Pero a este último lo golpeo con el bate recién adquirido, justo en el cuello, antes de que siquiera pudiera haber dicho media palabra. Este hizo un sonido horrible.
— ¡Compañero! —fue el alarido de aquel que Jyushi solo le había roto una pierna. Pero no pudo decir nada. El castaño lo tomo desde ambos brazos mientras ponía un pie en su espalda. — ¡No, no! ¡Basta, Basta! ¿¡Que vas a hacer!?
Y los comenzó a tirar con toda la fuerza que tenía, mirándole con aquella sonrisa tan inocente que mostraba.
La sala se llenó gritos, los demás hombres al principio confiados ahora miraban la escena con terror.
Pues la mirada sádica que tenía aquel chico era sumamente escalofriante.
Finalmente un sonido "crujiente" se escuchó, al mismo tiempo que uno de los hombres que estaba delante de la escena recibía de lleno en la cara uno de los brazos de su, ahora, ex-compañero.
Lo soltó de inmediato, mirando con horror a aquel desquiciado.
— ¡Strike two! —apunto al que recibió el brazo.
— ¿¡Que te has creído!? ¿De qué clase de hospital mental te sacaron?
— B-Ben, ya basta no le hagas enojar…—respondió uno de los matones al tal "Ben"
— ¿Hospital mental? ¿Qué es eso? —contesto mientras meneaba su bate de un lado para el otro, jugando con el.
Todos se miraron entre sí, tres de sus compañeros ya había caído y quedaban diecisiete de ellos.
— ¡Vamos podemos ganarle, somos más que el! —grito Ben, dándole ánimos a su equipo de matones.
Todos dieron un grito de guerra.
Mientras más rápido se decidieran de él era mejor ¿No?
Todos comenzaron a correr hacia el joven sonriente, más este solo se mantenían quieto en su lugar.
Trataron de golpearlo entre todos, pero este solo esquivaba cada golpe como si nada, incluso devolviendo algunos. Y en un acto osado salto sobre la cabeza del tal "Ben". Puso sus pies en sus hombros y sus manos en la cabeza de aquel sujeto.
Un sonido desgarrador se escuchó entre los presentes.
Sonó como si estuviera quitándole la cascara a una nuez.
El cuerpo de Ben quedo en el suelo.
Sin cabeza.
—No se detengan~—acaricio la cabeza ensangrentada entre sus manos, manchándose más de paso— ¡Vamos! ¡Vamos! ¡Do the Hustle~!*
Y así comenzó la masacre.
Ichimatsu camino a paso rápido por los pasillos de aquella casona, escuchando el estruendo que provenía de la bodega. Vio algunos cuerpos con chuchillas enterradas en sus cráneos y al poco rato a algunas mujeres que trataban de escarpar de ese lugar.
Se notaba que Todomatsu había pasado por ahí.
Y ahí lo encontró, sacando a algunas mujeres de una habitación.
— Vamos salgan de aquí, ya nada les hará más daño —decía esas palabras amables, mientras una que otra mujer le soltaba un quedo "gracias". Miro hacia atrás y se encontró con su hermano mayor, este tenía algunas manchas de pólvora y sangre seca en su ropa— Ichimatsu nii-san…estas bien…—en su interior suspiro aliviado, pero aun no podía cantar victoria.
— Ya tengo la llave ¿Ya estás listo? —el mayor usaba ese tono tranquilo de siempre, como si no hubiera hecho mierda a una persona hacia unos diez minutos.
— Estas son las ultimas…—dijo de manera baja. Sintió la mano de Ichimatsu en su hombro y solo lo miro con preocupación.
— No te preocupes por él, yo me preocuparía más por esos hombres, quizá Jyushi si se tomó literal eso de hacer mantequilla a un par de personas…—rio a través de la máscara de gas.
El más pequeño asintió.
Cuando la última mujer salió, ambos se pusieron rumbo a la bodega.
Corrieron lo más rápido que pudieron hasta llegar a la condenada puerta. Pero cuando iban a abrirla, el lugar había quedado en silencio.
Ya no se oían golpes o gritos.
La abrieron.
Y ahí presenciaron la masacre que había en aquella bodega.
Los cadáveres estaban todos dispersos, aquellos grandes hombres que juraban que este chico nunca sería un problema, ahora yacían muertos o con alguna parte de su cuerpo fuera de su lugar.
Todomatsu se ocultó tras Ichimatsu, este solo pateo un brazo que estaba cerca de la pequeña entrada. Miro al chico de cabello castaño parado frente a un sujeto que aun parecía vivo.
Jyushimatsu respiraba de manera agitada, con manchas de sangre corriéndole por el cuerpo.
E Ichimatsu comenzó a pensar nuevamente, cuando comenzó a serle normal el ver a uno de sus hermanos favoritos en esas condiciones.
Y es que en la familia Matsuno existía una pequeña jerarquía, un orden que nadie se atrevía a romper. Todos con una función en específico para que las misiones, los atracos, las ventas ilegales, los préstamos y sus actos de sicario se llevaran a cabo a la perfección.
Claro que esto no siempre fue así.
Todo paso de un momento a otro, un día sus padres estaban vivos, mimándolos con todo lo que quisieran y al otro estaban dos metros bajo tierra, asesinados a sangre fría en las calles de la ciudad. Estaba claro que al morir, la mafia que habían construido los señores Matsuno debía de heredarla sus hijos. Alguno de ellos debía tomar el mando.
El primero fue Osomatsu, al ser el mayor de los sextillizos, el liderazgo debía correr por su cuenta lo quisiera o no. Le siguió Choromatsu, luego Ichimatsu, más tarde fueron Karamatsu y Todomatsu.
Y por último Jyushimatsu.
La verdad era que el quinto hermano nunca tuvo la intención de meterse a la Mafia de su familia, no tenía ninguna obligación con ella y tampoco era como si alguno de sus hermanos hubiera querido verlo bañado en sangre alguna vez. No le interesaba eso de apalear personas, estafarlas o ganar dinero de manera sucia.
Era un como un ángel. El ángel de la familia que todos querían proteger.
Pero ahí estaba ahora, bañado en sangre ajena.
Nadie le obligo a meterse en ese mundo, ninguno de sus hermanos vino con un fajo de billetes a por él, nadie puso una pistola en su cien.
Si él estaba metido en el bajo mundo, es porque lo había hecho por su propia cuenta.
Y ahora estaba ahí.
Mirando a la persona en el suelo rogando por piedad a sus pies. Desde atrás, su hermano Ichimatsu le miraba con una cara neutra. Esperando a que hiciera algún movimiento.
— Por favor perdóname, tengo una familia ¡Necesitaba este trabajo! —grito el sujeto en el suelo, botando sangre por la boca.
Apretó el bate de beisbol con fuerza.
— Lo siento ¡No estoy del lado de personas como tú! —levanto su bate, sin nunca borrar esa sonrisa tan característica suya— ¡Strike three! ¡You Out!*
Ichimatsu cerró los ojos de manera tranquila, escuchando como su hermano menor le reventaba la cabeza al sujeto en el suelo y sintiendo como Todomatsu se ocultaba más tras de él, aferrándose fuertemente a su chaqueta negra.
Al abrirlos lo único que vio fue a Jyushi cubierto de sangre.
— ¡Oh! ¡Ichimatsu nii-san está bien! ¿Conseguiste la llave? —Jyushimatsu ya se había dado cuenta de su presencia. El mayor le mostro la llave en sus dedos enguantados— ¡Wuooooo, mis hermanos son los mejorestrike! —rio el de ojos ámbar acercándose a sus dos hermanos.
— Estoy seguro de que en verdad piensas que soy una basura por que pude haberla obtenido más rápido…
— ¡Nada de eso!
— Por cierto te deje un regalo en la oficina del jefe, es todo tuyo sin te portas bien~—rio el oji-violeta mientras el de camisa amarilla solo le preguntaba que era.
Todomatsu miro a sus dos hermanos hablar con naturalidad como si todo este desastre fuera lo más normal del mundo. Miro el cadáver que había dejado Jyushimatsu en el frio suelo.
Era uno de los que querían aprovecharse de él.
Era definitivo.
El quinto hermano jamás perdonaría a un proxeneta.
— ¿¡Pero que mierda!? —gritaba el líder de los Matsuno, mas lucido que antes, ante semejante vista.
— ¡Arde en celos Osomatsu nii-san! —reía Todomatsu sentando sobre una pila de dinero, abanicándose con el mismo y con una corona de oro sobre su cabeza.
Justo en la entrada del salón principal de la mansión de los Matsuno, Todomatsu se alzaba con sus sacos llenos de aquel papel verde, quilates de oro, joyas brillantes y especies varias, todas altamente costosas. Osomatsu no cabía en su asombro al ver tantas cosas. A su lado y en la misma pila de dinero, Ichimatsu fumaba de manera tranquila, recostado en los sacos repletos de billetes, mientras Jyushimatsu los lanzaba al aire como si fuesen confeti.
Pronto Karamatsu y Choromatsu se acercaron por el escándalo que formaban en el salón.
A ambos se les cayeron las mandíbulas al ver semejante tesoro.
— Vamos, vamos recojan esas mandíbulas, que hay moscas —reía de manera perversa el menor de todos, contagiando a sus compañeros en el crimen.
— ¡Putomatsu explícate! —exigió el mayor con el poco tacto que le caracterizaba.
Todomatsu en tanto ignoraba olímpicamente el insulto hacia su persona, pues la gloria le hacía estar demasiado feliz como para enojarse por pequeñeces.
— Veras nii-san, descubrí que había cierta actividad sospechosa en nuestro territorio y decidí llevar a Ichi nii-san y a Jyushi nii-san conmigo a averiguar de qué trataba —reían el oji-rosa, abanicándose con su sucio dinero.
Así que ahí estaba el truco.
— ¿Y que era brother? —hablo Karamatsu, el más paciente de los ter mayores.
— Eran unos sucios proxenetas —dijo con un tono algo más amargo mirando de re-ojo al quinto hermano, pero prosiguió al ver que estaba en un estado" normal"— Los golpeamos a todos y nos llevamos su dinero~
— "Los golpeamos", me suena a manada —dijo Osomatsu cruzándose de brazos.
— ¡Eres un aprovechado! ¡Sabias que esos dos iban a causar un baño de sangre y que saldrías ganando! —esta vez fue Choromatsu quien le estaba regañando.
— ¡Totty es un demonio! —grito el oji-ámbar de entre los montones de dinero.
— ¡Bah! en mi lugar hubieras hecho lo mismo, sobre todo si quisieras ir a lanzarle dinero a esa bailarina de cabaret que tanto te gusta —Todomatsu lanzo una de sus tácticas de defensa. Choromatsu se enojó más.
— ¡No metas a Nyan-chan en esto! —sus cinco hermanos le miraron con los ojos bien abiertos.
Se hizo un pequeño silencio incomodo que solo Osomatsu se atrevió a romper.
— ¡Chormatsu me eras infiel mientras yo trabajaba! ¿Qué clase de secretaria-sirvienta eres? —se hizo el ofendido, poniendo su mano en el pecho.
— ¡No soy tu puta sirvienta! ¡Menos tu secretaria!
— ¿Entonces quién eres? ¿Mi esposa?
— ¡SUFICIENTE! ¡Voy a matarte! —se lanzó al cuello del mayor, ahorcándolo con todas sus fuerzas.
— ¡No! ¡Choro-waifu malo, piensa en los niños! —se burlaba entre el dolor.
— ¡Que niños ni que nada! —gritaba el de camisa verde. Todomatsu en la altura se estaba partiendo de risa ¿Quién necesitaba televisión cuando tenías hermanos?
Entre la pelea matrimonial de esos dos, Jyushimatsu aprovecho un poco la confusión y corrió hasta donde estaba Karamatsu mirando todo con una sonrisa "cool".
— Nee, Karamatsu nii-san ¿Crees que pueda salir ahora? —le miro con ojos de cachorro, pero Karamatsu no entendía de que hablaba.
— ¿Eh? A que te- —antes de terminar un objeto no identificado le golpeo justo atrás de la cabeza. Ichimatsu tenía una puntería divina.
El de ojos azules le miro sin entender nada, hasta que la mirada afilada de Ichimatsu se movió hasta el calendario. Lo miro unos segundos…
Y cayó en cuenta de que ya estaban en "esa" fecha.
— P-Por supuesto que si my little Jyushimats~ —sonrió con aquella sonrisa galante y dolorosa. Otro objeto le llego a la cabeza — ¿Pero qué…? —pero cuando miro al oji-violeta este solo se hizo el desentendido
— Waaaaaa, gracias Karamatsu nii-san —vitoreo el castaño.
— ¡Pero date un baño primero! Así asustas —le dijo el mayor de los Matsuno, por fin sometiendo al de ojos verdes, aplicándole una llave.
Jyushimatsu por primera vez esa noche fue consciente de que estaba completamente sucio. La sangre ahora estaba seca y pegada a su cuerpo y ropas.
— ¡Tienes razón!
El de ojos ámbar subió la escalera con una gran sonrisa. Osomatsu se levantó por fin y se dedicó a miro el calendario, tenía la fecha "14" encerrada con marcador rojo.
Suspiro.
— Choropajerovski, se buena secretaria y prepárame una taza de té~—el de ojos rojos camino hacia su oficina mientras el de ojos verdes le miraba con furia.
— ¡Prepáratelo tu solo!
Sus ojos ámbar se fijaron el gran letrero luminoso de aquel lugar.
"El Bastardo"
Un bar-restaurante que escaba de todas las leyes de la sociedad, comenzado por aquel nombre tan estrafalario. Él estaba sentado en una de las mesas de aquel local, esperando a ser atendido.
Mientras balanceaba sus piernas bajo la mesa, un sujeto algo bajito, calvo y con unas extrañas marcas en su cara se le acercó con una libreta.
— ¡Chibita! —fue el "saludo" que dio el castaño.
— ¡Oh! Jyushimatsu, ya es 14 ¿Verdad? —le hablo Chibita, el encarado del local— ¿Quieres lo de siempre? ¿Verdad?
— Por supuesto ¡Muscle Muscle! —se movió de manera alegre en su asiento.
— Esta vez, lo are de manera especial para ti, idiota —se giró hacia la barra con una sonrisa— ¡Hey Homura-san! ¡Un Highball * para la mesa 5!
Jyushimatsu miro a la chica en la barra, riendo con algunos clientes.
— ¡Hahaha, va en camino! —respondió con una sonrisa.
Jyushimatsu miro esa sonrisa tan alegre.
Quería llorar.
Glosario:
(*) You Out: En lenguaje del beisbol, básicamente es un, "Estas fuera".
(*) Hit and Run: Una jugada ofensiva. (Si se los digo así, es mas fácil)
(*) Do the Hustle: El "Hustle" es un baile. En la canción "Six shame faces",dicen "Do the Hustle" que es básicamente, "hagamos el Hustle". También "Hustle", puede significar un engaño a alguien con el fin de robarle o trabajar en la prostitución.
(*) Highball: Es una bebida alcohólica. Según el "Seiyuu Event" de Osomatsu-san, es la bebida favorita de nuestro 14matsu~
Reviews sin contestar:
Feriol: ¡Y ahora también hay tragedia con toques de comedia! (?) Hahaha vas a tener que esperar un poco para que saque a Tougo, ¡Tengo cosas hermosas para el! En este capitulo te he dado un poco de JyshiIchi, es un poco dificil dado que muchos me pidieron KaraIchi/IchiKara, pero el Osochoro de los dioses lo compensa todo!
No es que me encante la pajera, soy multishipper de profesion (?)De hecho mi OTP esta mas lejos de ser nombrada algun dia XD Y yo también amo a Osomatsu, es mi personaje favorito! :D
Muchas gracias por seguir este fic, espero no decepcionarle! Quiza si haga el AU religioso, por que Ichi monja me llama (?), gracias por leer, saludos!
Blacksoulstar95: Lamento no haberle contestado de manera descente :'D ¡Muchas gracias por dejar un comentario, me hace muy feliz y me anima a seguir escribiendo! Jajajaja Atsushi es vida, no podia no ponerlo, es casi inevitable que no piense en el cuando pienso en Totty~
Jojojo, como ya he dicho tengo cosas ricas para Tougo :D El Osochoro creo que ira si o si, es la unica que todos concuerdan! XD Bueno espero que este capitulo sea de su agrado de hetero Jysuhi~ (Por que de seguro lo pongo a hacer cosas ricas en futuro meee XD)
Muchas gracias por leer! Nos vemos!
Yaaaaaaaaaaaaaaaaaa~ Me quedo re-largo XD Pero como ve, investigo mucho a la hora de escribir y escuche mucho "Six shame faces" version Jyushimatsu ;v;
Pero es necesario que este capitulo exista~ uvu para dar continuidad a la historia!
Y bueno, creo que ya sabrán muchas me han pedido OsoChoro y KaraIchi/IchiKara, supongo que serán lo mas fiable en este fic, pero siempre les insinuare a las fan's del KaraTodo y JyushiIchi o otras parejas todo lo que me alcance e imagine~
Sobre el AU Religioso, lo mas probable es que lo haga, no lo se, ustedes dicen!
Y como saben ahora, en mi escala Matsuno, sigue Ichimatsu~
Como siempre:
¡Si quieren ver de su otp o algo por el estilo, pueden decirme! ¡No tengo problemas para escribir de otras parejas!
¡Gracias por leer! Nos vemos~
