Once upon a time a few mistakes ago

I was in your sights, you got me alone

You found me, you found me, you found me

A la mañana siguiente, ambas estaban sentadas junto al fuego, remendando unos vestidos. Mi Young canturreaba alegremente, fingiéndose distraída y relajada, en un vano intento por disimular los planes que tomaban forma en su cabeza. Sun Hee no parecía estar cayendo en la trampa. Se encontraba tensa, y o dejaba de mirarla por el rabillo del ojo, desviando la mirada de su costura. Mi Young se dio cuenta, aunque decidió ignorarlo. Hablar del tema solo levantaría más sus sospechas. Se dedicó a tararear y coser, ignorando las miradas de su hermana, hasta que el sol cayó y ambas se fueron a dormir, sin que los sucesos de la noche anterior hubieran sido mencionados.

Mi Young esperó una hora, hasta que la respiración de Sun Hee se volvió leve y acompasada. Entonces, se levantó de su cama, tomó sus zapatos y, en puntas de pie, salió de la casa. Estando ya fuera, donde el pasto amortiguaba sus pisadas, se calzó los zapatos y caminó dentro del bosque, su corazón golpeando contra sus costillas, no por miedo, si no por algo diferente: Expectación.

Una vez en el claro del bosque, sintió llegar la paz que el lugar le proporcionaba. Luego recordó por qué estaba allí, y parte de ella se fue.

"¿Hola?" Llamó. "¿Hay alguien ahí?"

Nada. Se sentía como una de esas chicas en las historias que su madre le contaba de niña. Como caperucita roja, pero grande y asustada. Asustada. Definitivamente estaba asustada, pero no quería irse. La curiosidad, el deseo de saber qué se esconde detrás de un misterio, siempre terminaba por ganarle al miedo. Esta no fue la excepción.

"¡Hola!" Llamó de nuevo. "¿Hay alguien ahí?"

Nada, otra vez. Comenzaba a sentirse tonta, cuando escuchó el sonido de ramas y hojas siendo pisadas y movidas. Se volteó en dirección del sonido, en el momento exacto para ver salir una figura de entre los árboles. La figura dio un paso hacia ella. Era un hombre. Tuvo que acercarse a él varios pasos hasta reconocer sus facciones. Era occidental. Y atractivo.

"Hola" dijo él, para su sorpresa, en coreano.

"Hola" respondió ella, porque no sabía que más decir. "¿Necesitas ayuda?" preguntó, porque no podía imaginar una razón lógica para que un hombre quisiera estar, a estas horas, en el medo del bosque. Él casi sonrió ante su pregunta, sus ojos negros iluminándose con diversión.

"Ninguna que tú puedas darme, por ahora"

Mi Young alzó una ceja, pero no dijo nada más al respecto. En cambio, preguntó

"¿Y qué haces aquí a estas horas?"

"Lo mismo que tú" Respondió él "Tratar de encontrarte."

Mi Young se encontró alzando las cejas otra vez. Quería contestar algo como "¿Qué te hace pensar que yo vine aquí a buscarte?", pero creyó que su interlocutor tendría otra respuesta ingeniosa para ella, así que se decidió por

"¿Así que viniste a buscarme, hmm? ¿Se puede saber por qué?"

La luz de la luna se reflejó en su cabello rubio mientras tomaba su mano y decía, con su perpetuo aire de broma

"Fui cautivado por su belleza"

Mi Young pensaba que no podría sonrojase más, hasta que el desconocido besó su mano y luego, finalmente, la soltó.

"Mi nombre es Alexei" Dijo el desconocido, que ahora tenía nombre.

"Soy Mi Young"

Dijo ella. Esto hizo a Alexei sonreír. Parecía estar de muy buen humor esa noche.

"¿Bella? Si ¿Eterna? Ojalá"

Dijo él, haciendo referencia a su nombre, Bella y eterna. Ella solo lo contempló, sin saber que decir, pero queriendo dar un aire de suficiencia a su silencio. Pasados algunos segundos, el continuó.

"¿Alguna vez has pensado en la inmortalidad, Mi Young? ¿Te imaginas vivir por siempre, ver reinos levantarse y caer?¿Ver el fin de esta era y el comienzo de otra?"

Su voz fue profunda cuando habló, haciéndola pensar que el mundo estaba lleno de maravillas más allá de su comprensión. Él era como una noche estrellada en el bosque oscuro y silencioso. Él era misterioso y hermoso. Tal vez por eso vagaba por ese bosque a esas horas. Tal vez se sentía atraído por una fuerza mística, porque él y el bosque eran iguales.

Estos pensamientos invadieron su mente durante varios segundos, antes de que respondiera, con aire divertido

"¡No! ¡Jamás se me había ocurrido!"

Pero ahora lo hacía. Eternamente bella, recorriendo el mundo sin fecha límite, llenándose de conocimiento. El pensamiento la dejó sin aliento.

"¡Que desgracia la tuya!"

La voz de Alexei la transportó de vuelta a la realidad.

"Es la fantasía que me mantiene vivo. Sin ella, yo no sería nada."

Mi Young sonrió ante la respuesta. Ella también estaba de muy buen humor esa noche.

"Que pena que no tengas nada más por lo que vivir"

Respondió.

"¿Y cuáles son tus motivos para vivir, si se puede saber?"

Preguntó Alexei. Mi Young le dio la única respuesta que conocía.

"Mis padres y mi hermana"

Así era, tan simple como sonaba ¿Qué clase de ser humano necesita otra razón para vivir?

"Aún eres joven"

Alexei no sonrió esta vez, su semblante serio

"Ellos se irán con el tiempo."

Mi Young vio una mirada de interés en sus ojos cuando él cambió de tema.

"¿Cuántos años tienes?"

"Quince" Respondió ella "¿Y tú?"

"Sesenta y dos"

Alexei dijo esto con una media sonrisa y una mirada divertida en sus ojos. Mi Young rió y lo empujó suavemente, haciéndolo reír también.

"¡Estoy hablando en serio!" Rió ella. "¿¡Cuántos años tienes!? ¡Dime!"

Alexei encontró allí una oportunidad y, con una sonrisa digna de satanás, dijo

"Tal vez te lo diga si me ves aquí mañana."

Un segundo después, desapareció entre los árboles, dejando a Mi Young parte risueña y parte indignada.