"Mi indeseado deseo"
Aclaraciones:
- Sobre la edad/línea temporal: Como dije anteriormente o no me di a entender muy bien, es que en esta historia, en su línea temporal, Okita tenía 20 años y Kagura 16,pero ahora pasaron dos años y Okita tiene tendría 18,pero se quedo en 16. Así que no se confundan con la línea temporal del Anime/manga de Gintama donde tienen 18/14 respectivamente.
-Contactos físicos (͡° ͜ʖ ͡°) : hahaha,bueno Okita y Kagura pueden tocarse, si pueden sentirse y los demás que no pueden ver a Kagura podrían sentirla si Kagura por ejemplo los abraza, golpea etc. Aunque ellos sentirían una presencia que los está abrazando o algo por el estilo.
-¿Quién puede ver a Kagura?: Si digo quien puede ver a Kagura y quien no, sería darles spoiler de la historia. Mientras siga avanzando la historia se darán cuenta.
Sin más que decir, espero que disfruten del capítulo.
Los personajes son propiedad de: Sorachi-sensei (eso todos lo saben)
Capitulo 2
«Esa China monstruosa,es la bestia del verano»«Mi estrés. Mi trauma».
Kagura se quedo pensando por un momento, tratando de analizar qué era lo que deseaba. Mientras el castaño con algo de resignación accedió a ayudar a esa "bestia del verano".
-Por ahora solo trata de recordar tu deseo, así me desharé de ti lo más pronto posible y ya no gastare tanto en alimentar a alguien que ni siquiera existe.-Dijo Okita con su habitual voz de desinterés en el tema.
-IDIOTA!-Kagura Vocifero.-Si existo bastardo- y ella le dio una súper patada, que hizo que el Shinsengumi se callera al suelo.
-¡Tsk! Bueno debo de aceptar que eso me dolió…un poco. Claro esta.-Expuso, mientras se ponía de pie.
-¡Oh si! Ahora que lo recuerdo-aru. Gracias a la patada que te di, creó que ya se cual es mi deseo, pero es un deseo que solo se va a poder cumplir si estamos todos juntos.
-¿Juntos? A que te refieres china?-pregunto con cierta confusión-No te refieres a…-Pero no pudo terminar la frase, porque un cierto Shinsengumi con flequillo de V lo interrumpió entrando a su cuarto.
-¡Valla Sougo!-No me digas que ahora estás hablando solo? Aunque eso no es de extrañarse.-Tomando su cigarrillo, en sus dedos.
-Prefiero hacerlo, a estar hablando contigo Hijikata-san-Dijo con mordacidad
-Tu! Maldito mocoso!-Dijo con exaltación.-En fin, Kondo-san quiere hablar contigo.-dicho esto se retiro.
-Ese Mayora parece que tiene canas-aru-Dijo Kagura, sacándose un moco con su dedo meñique.
-o-
En una de las habitaciones del cuartel del shinsengumi, Kondo estaba esperando a Okita para charlar sobre su repentino comportamiento; aunque el ya sabía los problemas que había tenido anteriormente. Pudo darse cuenta de la actitud extraña que emanaba desde aquel trágico día, pero posteriormente ahora creé que todo los resentimientos que se guardaron de aquella vez, lo tiene camuflado bajo su sádico sadismo. Okita llego a la habitación, con Kagura encima de su cabeza, mordiéndolo, el solo se dispuso a hincarse ante su jefe, mientras le tomaba poca importancia a la china.
-Kondo-san… El bastardo de Hijikata me dijo que tenías algo de qué hablar conmigo. ¿De qué se trata? ¿Me darás el puesto de Vice-capitán? Del cual yo tanto merezco?-Pregunto con su habitual voz.
-No. Sougo veras…
-Últimamente estos meses has actuado de manera no muy… digamos tuya, Aunque bueno has actuado así desde…
-Kondo-san, no se a que te refieres, pero yo estoy bien no tengo ningún problema, salvo con te preocupes por alguien como yo.-interrumpiendo a kondo, mientras golpeaba a Kagura,que todavía estaba encima de su cabeza sujetándolo, pero kondo examinaba que era lo que Okita estaba tratando de golpear, precisamente arriba de su cabeza del sádico. Pero no veía nada y eso le preocupo.
-¡De eso estoy hablando!-Exclamo el gorila, señalando la acción del castaño.
-¡Ah! Eso, No hay problema, es solo un mosquito muy molesto merodeándome-Dijo con su expresión de despreocupación.
-De todas formas… si algo te inquieta puedes decirme Sougo.-Dijo kondo, sonriendo.
Sougo se quedo pensando unos instantes si en decirle o no, él sabía que Kondo era de confiar, pero…si le decía lo que le pasaba, él en verdad le creería? Algo como eso era para declararlo como un lunático, pero todo lo que cargaba el capitán de la primera división lo estaba estresando demasiado. Pensaba que solo era una divagación pasajera, pero cada día tenía la certeza de que no era eso, si no que era de verdad.
Al final accedió a contarle todo lo que le estaba pasando con la China. Kondo se había callado primero, tratando de procesar todo lo que le había dicho Sougo, temiendo que lo juzgara de loco. Pero no fue así, al parecer el jefe del Shinsengumi le creía todo.
¡Increíble! -dijo muy animado Kondo-san-La niña del Yorozuya ha regresado para que concedas su deseo.
- No, creo que solo estoy teniendo alucinaciones-respondió Sougo con su monótona voz.
-¿Alucinaciones? ¿Cómo en una fantasía? ¡Esplendido!- Okita rodó los ojos.- ¡Oye! Sougo, ¿ella está aquí ahora? - preguntó el gorila.
-No, ahora no. Se fue cuando te estaba contando lo que me pasaba, diciendo que eras aburrido.-Expuso Okita
-¡Niña yorozuya!- dijo ignorando al chico- ¡Soy yo! ¿Estás aquí?
Kondo comenzó a llamar a Kagura con gritos.
«Termine contándole todo eso para sentir un poco menos presión, Pero no pensé que me creería tan fácilmente»
-No puedo ver a la niña Yorozuya- dijo un poco desanimado.
-Te dije que no estaba-aclaro el capitán de la primera división.
-Y bien, ¿alguna idea de cuál es el deseo de la niña china?- preguntó kondo volviendo al tema principal.
- Ni idea, no recuerdo nada en particular.
Kondo se llevó una mano a la barbilla pensando.
- ¿No querrá tener ese juego de citas para chicas? ahora es muy popular -dijo.
- ¿Tú crees que un fantasma regresaría por esa tontería?- dijo con cara de incredulidad.-Aunque algo como eso no es de extrañarse de la china.
Kondo volvió a llevarse la mano a la barbilla.
- ¿No crees que sea "eso"…?- dijo
Sougo lo miró más confundido que antes.
-o-
Por las calles transitadas de edo. Había gente platicando animadamente mientras caminaban. Pero nadie notaba la presencia de una pequeña joven de cabello bermellón, ojos de un color azul y tez blanca. La chica caminaba con la mirada hacia el suelo. Muchos la creerían loca por estar caminando descalza, pero a ella no le molestaba. Desde que había llegado siempre iba descalza y vestida con un Quipao blanco que incluía un listón azul, que resaltaba sus curvas.
Mientras seguía su camino, Kagura pudo visualizar un gran perro grande y sonrió de saber de quién se trataba y se acercó a él, ya que el gran inu al parecer si podía verla.
-¡Sadaharu!-Exclamo alegremente la yato, abrazándolo muy fuertemente. Mientras que Sadaharu solo la lamia jocoso y feliz de ver a su dueña.
-¡Me alegro de que tu si me puedas ver!-Declaro Kagura sonriente-aunque…-se quedo callada pensando en los demás.
-Sadaharu… ¿tu crees que ya me olvidaron?-Pregunto tristemente.-Sadaharu dio unos ladridos, jalándole su vestido para que la sabia a donde la quería llevar, pero no estaba segura de si ir o no.
-De acuerdo-dijo ella con determinación y se alegaron de ahí.
-o-
-¿Entonces crees que eso es un no?-Pregunto Kondo a su subordinado.
-¿Crees que solo la china apareció para retarme?-Okita contesto con típica voz.
Kondo solo se sobaba la cabeza ingenuamenete, porque sabía que la relación que tenia con la niña yato era de rivalidad, aunque sospechaba desde hace mucho que podría ocurrir otra cosa, así que se le ocurrió aquello.
-Sougo es probable que sea eso, vino de la sociedad de alamas para patearte las *****-Concluyo Kondo.
-Si es así, yo le pateare el ****-afirmo Okita
-si haces eso, ella te seguirá y no podrá descansar en paz-exclamó Kondo.
Okita se quedo pensando en aquello, porque era posible que ella viniese a patearle las ***** así que accedió en esa loca idea. Porque prefirió que le pateara las ***** a tenerla para siempre jodiendolo el resto de su sádica vida.
-Está bien Kondo-san. Tu ganas dejare que me pateé las *****.
Kondo sonrió ante aquella declaración -¡Así se hace mi pequeño sádico!-dijo mientras le mostraba un "ok" con su mano. Y Sougo solo lo miraba incrédulo. Pero atrás de la habitación, estaba un conocido vice-comandante amante de la mayonesa, que al parecer escuchaba aquella interesante conversación, dando un pitido a su peculiar cigarrillo.
-o-
Kagura miraba la casa tan conocida y en la que vivió sus mejores momentos, No sabía si entrar o no. Por una razón sentía miedo de ese lugar. Miedo de ver que ellos habían cambiado. Se armó de todo el valor que pudo y entro.
En la casa estaba un hombre, de tez blanca, permanentado y ojos de pescado en estado de putrefacción, sentado en un sillón. Kagura entro junto con Sadaharu y se emocionó al ver a Gin-chan.
-¡Wow!-dijo la joven. Gin –chan había cambiado, tenía el cabello mas alborotado y parecía tener algunas ojeras― dijo mirando al "adulto" que leía atentamente la JUMP.
Y al fondo de la habitación se encontraba un pequeño altar. Donde una conocida mujer de Yoshiwara estaba rezando.
- ¿Tsukki?-Pregunto confundida Kagura
- Ya deja de hacer eso-dijo Gintoki, con molestia.
-¿Por qué? - preguntó la cortesana.
-Siempre le dedicas algo de comer – dijo- Es enfermizo.
- Bueno, es que ella le gustaba tanto comer-Aclaro.
- La gente mue… no come.- murmuro.
- No digas eso. Kagura era algo torpe, así que tal vez no se percata de que está muerta.
-Lo sé - dijo la yato- Sé que estoy muerta.-dijo tristemente
- Vamos…- dijo la Cortesana, pero al darse cuenta de lo que dijo se giró rápidamente y trató de aclarar las cosas- Oh, quise decir, que Kagura está…no es eso… quiero decir…
Al escuchar esas palabras Gintoki se paralizo.
- ¿Qué pasa? - preguntó con indiferencia
- Veras…-trato de explicar, pero fue interrumpida.
- ¿Sigues hablando de lo mismo? - dijo con un tono frió.
Tsukuyo lo miró confundida.
-¿Gin-chan? - Kagura se asustó por el tono de voz del permanente
-Tu… desde que ella… has venido aquí siempre. Viéndola o acaso atrás de eso es solo es un pretexto para venir por otros motivos?-Pregunto Gintoki,observándola.
- Tú no has cambiado Gintoki. - dijo la cortesana con expresión neutra. Parece que no vas a hacer algo de provecho en tu vida ¿Tienes algo mal en la cabeza? ¿No te basta con ser un inútil?- Te ves igual o peor que esas zorras con las que estabas antes.
- ¿Zorras?- dijo incrédulo el samurái. Vienes aquí como si nada y además nombras su nombre. ¿Acaso estas celosa de que me acueste con cualquier zorra? Pero nunca contigo?-Dijo sin emoción aparente.
- ¡Paren, paren!- dijo la yato. Pero sus intentos fueron en vano porque ambos no la podían ver ni escuchar.
Tsukuyo cerró los puños con fuerza.
-Siempre te hiciste el fuerte, pero no puedes superar lo de Kagura- continuo.
Gintoki la miro molesto.
- ¡No hables sobre la chica muerta cómo si fuese nada!- le grito enojado.
La rubia lo miro duro, pero en el fondo se arrepintió por lo que dijo.
-Tú mismo te lo buscas y luego sales lastimado. No tienes remedió.-dijo la cortesana.
-Gin-chan…susurro –Eres Cruel!-aru-dijo kagura triste y se fue lo más rápido posible junto con Sadaharu.
Mientras que Tuskki de igual forma se retiro. Gintoki, en cambio, se quedó estático allí, mirando al suelo. Luego se agacho, mientras su cabello tapaba su mirada.
Kagura…- susurro tristemente.
«Yo quería mucho a esa mocosa… »-pensó- Ese día…
-o-
La Yato salió corriendo lo más rápido posible seguida de su gran perro blanco, pensado en ¿Qué rayos le había pasado a Gin-Chan? Porque ese comportamiento no era propio de él, al tratar a Tuskki de esa forma le enchino la piel. Él podría molestarla de alguna u otra forma pero esa no era del Gin-chan que conocía. Aunque anteriormente antes de aparecerse ante el sádico fue a aquella casa del segundo piso, pensando en que el la pudiese ver. Pero…no fue así y paso lo mismo con los demás. Ella no sabía el motivo, pero le deprimía mucho eso. Hasta que se paro del cansancio.
-Sadaharu…-dijo Kagura casada-vuelve otra vez, a casa. yo volveré…-dijo con dificultad a su fiel amigo,Sadaharu no quería, pero accedió y se marcho dejándola sola en ese gran parque donde jugaban.
-Con que a aquí estabas, pensé que me había librado de ti-dijo acercándose el sádico.
-¡Sádico!-Dijo ella sorprendida.
-supuse que estarías aquí-dijo, para sentarse en aquella banca del parque.
-¿Por qué?-dijo conteniendo las lágrimas-¿Por qué?… Gin-chan me olvido…-dijo con su voz ronca.
-El shinsengumi se le quedo mirando un rato.-Tal vez el está mejor así.-dijo sin emoción. Aunque no creo que te haya olvidado, porque si fuera así el seria el mismo bueno para nada que conociste tiempo atrás. Bueno aunque ahora lo es mucho más.
Kagura reflexiono ante lo dicho por el capitán de la primera división. Y se tallo sus ojos.
-Por cierto China, ya sé que podría ser tu deseo. Tal vez sea un duelo entre los dos. y si ganas podrás regresar a la sociedad de almas, al otro mundo, lo que sea donde vayas.-Dijo levantándose de la banca. Pero ni creas que te lo dejare así de fácil tonta.
-Y bien…vamos a reunir a tus demás lunáticos amigos.-dijo el Shinsengumi con determinación lo siguió asintiendo.
«Esa China no ha cambiado nada.-Pensó Sougo mientras la miraba fijamente.- A pesar de haber crecido unos cuantos centímetros y tener el cabello un poco largo cualquiera la podría reconocer en instantes. -Cerró los ojos para tratar de tranquilizarse.-No es extraño. Después de todo, ella es una ilusión. "Cumple mi deseo" ¿Eh? ¿Por qué hago esto?»
Y aquí termina el segundo capítulo, bueno y qué tal? Espero que les haya gustado. No se preocupen mientras avance la historia se resolverán ciertas incógnitas gracias por sus comentarios espero a verles aclarado algunas sus dudas. y ustedes creen que:
¿Okita de verdad se dejara patear las *****?
y:
¿Quién mas abra cambiado?
o:
¿Cuál creen que sea el deseo de Kagura?
Eso y mucho mas próximamente…
AmericaSD~
