Hola, holita…

Nunca tuve pensado hacer una segunda parte de esta dolorosa historia. Fue un momento de mi vida que ahora prefiero no recordar. Pero un día, hablando con mi maravillosa y estupenda beta Anna Lylian, la pregunté que podía hacer por ella en agradecimiento a su esfuerzo y su tiempo, ella me pidió un final para Laúdano… así que aquí está.

Muchas gracias preciosa, espero que no te decepcione.

Bss. S.

--- Capítulo 2 ---

Hacía frío… Mucho frío…

Notaba su cuerpo entumecido y dolorido… Su cabeza le dolía… Estaba tumbado sobre algo duro, aunque su cabeza reposaba sobre una almohada. Llevó su mano a su frente y comenzó a recordar… La fiesta, la frialdad de Draco, la traición de Severus… el laúdano…

Abrió los ojos sorprendido y asustado… ¿Estaba muerto o seguía vivo?... Todo estaba oscuro, muy oscuro… Intentó levantarse pero su cabeza golpeó con algo que le tumbó de nuevo con un fuerte dolor y un pequeño reguero de sangre. Sus manos comenzaron a tantear lo que le rodeaba intentando buscar su varita… ¡Su varita! No tenía su varita con él… El pánico comenzó a invadirle e intentó moverse de nuevo… Sus manos tocaron el techo, las paredes, el suelo en el que estaba tumbado… ¡Merlín! Estaba en una tumba.

.-¡SOCORRO!... ¿HAY ALGUIEN AHÍ?

Gritó desesperado, y desesperado comenzó a golpear lo que ahora sabía era la tapa de su ataúd. Si alguna vez había tenido esta pesadilla, la realidad la superaba con creces.

De repente notó la tapa temblar… ¡Se estaba moviendo! Gritó más fuerte y comenzó de nuevo a golpear la tapa, hasta que desapareció.

Se incorporó asustado y tembloroso. Unos brazos fuertes lo sujetaron mientras le cubrían con una manta que inmediatamente le inundó de calor.

.-Tranquilo Harry… Tranquilo… Ya pasó todo… Ya pasó todo – La voz de Lucius le susurraba mientras le abrazaba para intentar tranquilizarlo. Harry se dejó hacer.

Miró a su alrededor cuando estuvo más tranquilo. Estaba sentado en una tumba en uno de los laterales de un inmenso mausoleo alumbrado por antorchas. Las estrellas brillaban fuera, lo podía ver a través de la puerta. Lucius le acarició la cabeza y le ayudó a salir.

.-Estás en el mausoleo de la familia Malfoy… Mi hijo no quiso que se te enterrara en otro sitio – Le informó.

.-Pero… - Su garganta estaba seca y le quemaba. Lucius hizo aparecer una jarra de agua y un vaso.

.-Siéntate, tengo algo que contarte – Le indicó en las escaleras del mausoleo.

.-¿Draco?

.-Él ha sufrido mucho, pero no podía decirle nada… Han sido los tres días más dolorosos de mi vida, créeme – Comentó sentándose a su lado - Blaise le estará contando ahora toda la verdad.

.-¿La verdad¿Qué verdad¿Qué ha pasado?

.-Desde hacía tiempo sospechábamos que alguien del profesorado controlaba la entrada de droga en el colegio…

.-¿Lo sospechaban? – Preguntó con tono irónico mientras se servía otro vaso de agua – Yo se lo podía confirmado.

.-Tú eres… eras un drogadicto y un chapero… lo siento Harry pero tu credibilidad como testigo hasta ahora era nula.

.-Ya.

.-Cuando mi hijo decidió "salvarte" – Remarcó esta palabra haciendo comillas con las manos – Vi la posibilidad de solucionar de una vez por todas ese problema. Le engañe y le di un sucedáneo del laúdano Para morir hubieses necesitado el bote entero, y no unas gotas como usaste creyendo que era el veneno.

.-¿Él lo sabía?

.-No, él te creyó muerto. No ha salido de su cama desde tu entierro.

.-Así que mi muerte estaba planeada…

.-Sí. Bueno… no te voy a contar ahora toda la operación, pero pillamos a Severus… en estos momentos está detenido declarando, y supongo que terminará con sus huesos en Azkaban.

.-¿Y ahora?

.-Eres libre… puedes hacer lo que quieras.

.-¿Puedo irme?

.-Claro – Respondió extrañado – Pero pensé que querrías ver a mi hijo… Estoy seguro de que en cuanto Blaise le cuente todo él…

.-Él me ama.

.-Lo sé.

.-Dígale que se confundió con el laúdano y que realmente me encontró muerto.

.-Pero… - Comenzó a decir extrañado.

.-Soy un drogadicto y un chapero… Usted lo ha dicho… él se merece algo mejor – Explicó poniéndose en pie con dificultad.

.-Harry… hace mucho que demostraste tu valor, una mala racha la pasa cualquiera…

.-Pero eso fue hace mucho… Dígale que estoy muerto. Será lo mejor.

.-Antes de que te vayas… - Se levantó acercándose a él - ¿Llegaste a sentir algo por él alguna vez?

.-Sí, por eso me voy. No se merece una vida así. Draco es fuerte, pero el día del baile dudó… y no se merece vivir en la duda.

.-¿No le vas a perdonar porque dudó? – Preguntó agarrándole del brazo.

.-Sí… claro que le perdono. Le perdoné ese mismo día… por eso decidí… irme. Y por eso mismo me alejo ahora – Ruidos provenientes de la casa llamaron su atención – Por favor… - Lucius dudó unos instantes.

.-No – Respondió con firmeza – Así no, Harry.

.-No hay otro modo… Por favor… Me lo debe… Si Draco me ve… ¿Acaso me quiere como esposo de su hijo? Yo sólo hago infelices a los que me rodean… Por Draco – Miraba nervioso hacia las voces que se acercaban – Déjeme ir – Suplicó intentando soltarse de su agarre.

.-No, Harry. Mi hijo ha sido feliz en muy pocas ocasiones… Y una de ellas fue contigo.

.-Pero ahora… Mantenerse limpio unos meses es fácil… ¿En serio quiere que su hijo viva así el resto de su vida? – Lucius le soltó tras dudar unos segundos, y el moreno salió corriendo en la dirección contraria a las voces.

Draco había salido tan deprisa rumbo al mausoleo, que solamente le había dado tiempo a calzarse. Llegó casi sin resuello a la altura de su padre y le miró feliz.

.-¿Dónde…? – Preguntó buscando al moreno con la vista mientras recuperaba el ritmo de respiración.

.-Se ha ido.

.-¿Qué? – Blaise se quedó estupefacto tras el rubio.

.-¿Por qué¿Por dónde? – Lucius señaló el camino tomado por el moreno y Draco salió detrás.

.-Pero… - Blaise intentó preguntar al padre, pero este negó con la cabeza y le indicó que siguiera a su hijo.

Lucius caminó triste hacia la Mansión escuchando a su hijo gritar angustiado "¡Harry, vuelve¡Harry, te quiero¡Por favor, Harry, vuelve conmigo¡Por favor!". Pero él no debía de meterse ahora… el Oráculo le había avisado. Tenía que dejar que las cosas siguieran su curso, o Draco jamás sería feliz.

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Habían pasado ya seis meses "Tiempo más que razonable para que haya meditado" pensó Draco delante del espejo. Repasó su aspecto de arriba abajo para asegurarse que nada en él iba llamar la atención entre los muggles. Una vez satisfecho, salió cerrando la puerta de su cuarto en el Colegio Mayor en el que vivía en la Universidad Privada Mágica de Londres, y bajó despacio hacia la sala de visitas.

.-¡Padre! – Saludó sonriendo.

.-Hola, Draco – Dijo abrazándole – Tienes un aspecto estupendo.

.-Gracias… Las notas tampoco me han ido mal.

.-Lo sé, hijo. Estoy muy satisfecho.

.-¿Trajiste lo que te pedí?

.-Sí – Sacó un sobre de papel marrón del bolsillo de su capa – Es mucho dinero en el mundo muggle. ¿Estás seguro de lo que vas a hacer?

.-Necesito verle… Sé que está bien, que no ha vuelto a meterse nada… Tal vez me eche de menos…

.-O tal vez no, Draco. ¿Pensaste eso?

.-Quiero que me lo diga él.

.-No quiso verte…

.-Estaba confuso, yo también estaba confuso… yo… Padre, necesito verle. Tengo que aclarar todo lo sucedido con… entre él y yo.

.-Está bien… Si es lo que quieres… - Cedió Lucius.

Draco se apareció cerca de la facultad muggle de Bellas Artes y en seguida se dio cuenta que había equivocado la ropa, iba demasiado discreto para la gente que había allí. Se encogió de hombros y entró con cierto disgusto mientras algunos le observaban con cara de pocos amigos. Esa facultad no estaba ni tan limpia, ni tan cuidada como la suya.

Los carteles anunciando actuaciones musicales, teatros, certámenes de poesía o exposiciones de todo tipo, estaban pegados de cualquier manera en cualquier parte. La gente iba y venía sin mirar y los paneles indicativos le perdieron un par de veces. Al final recurrió discretamente a la magia para que le guiara con Harry.

Llegó a la puerta de un aula que estaba abierta de par en par. Era el aula de cerámica, se olía a distancia el barro húmedo. Se asomó a la puerta para observar, y enseguida se topó con los conocidos y deseados ojos verdes de Harry. Le debía de haber presentido.

Harry no se movía, en el centro del aula y rodeado por alumnos, posaba totalmente desnudo. Imitaba la postura de un arquero y a juicio del rubio, había mejorado mucho desde la última vez que le vio sin ropa. Draco sabía que Harry se costeaba las clases en la facultad posando para algunas de ellas, y también en alguna academia. Desgraciadamente, también necesitaba comer, vestirse y dormir, y eso lo pagaba con el dinero que cobraba a "20 Libras un francés y 30 un completo" casi todas las noches, en una acera del Westend.

El timbre que anunciaba el final de la clase sacó a Draco de sus pensamientos. Los alumnos comenzaron a recoger y Harry se cubrió con un albornoz viejo.

.-¿Podemos hablar? – Preguntó acercándose al moreno que recogía la bolsa con sus cosas.

.-¿Cómo me has encontrado?

.-Siempre supe dónde estabas y qué hacías… Esperaba tu vuelta, pero… Al final he tenido que venir yo – Respondió encogiéndose de hombros.

.-Ahora tengo clase.

.-Ah… pues luego…

.-Tengo trabajo.

.-Y yo dinero… ¿Cuánto quieres por una hora? – Se pateó mentalmente al ver que se había precipitado.

.-Draco, por favor – Dijo haciendo un gesto de disgusto.

.-Necesito hablar contigo, Harry – Sacó el sobre marrón de su bolsillo y lo puso encima de la bolsa del moreno – Dame solo media hora… Nunca has ganado tanto tan rápido.

.-Espérame aquí – Dijo devolviéndole bruscamente el sobre – Y esconde esto. Aquí no se puede andar con tanto dinero en el bolsillo.

Harry se fue algo contrariado a un cuarto pequeño que había pegado al aula, y a los diez minutos salió completamente vestido. Draco sonrió al ver que el moreno parecía algo más tranquilo que antes.

.-Vamos a dar un paseo.

.-¿No tenías clase?

.-Da lo mismo… ya la recuperaré mañana.

Caminaron en silencio por el campus, hasta llegar a un lago que había en uno de los extremos. Allí se sentaron en un banco.

.-Cuando huiste – Dijo Draco rompiendo el silencio – Mi padre me dijo que no podía obligarte a estar conmigo.

.-Lucius no debió decirte que estaba vivo.

.-¿Crees que no lo habría descubierto tarde o temprano?

.-Supongo que tienes razón – Respondió con algo de disgusto.

.-Sí, la tengo… Sé que te obligué en Hogwarts… y…

.-Me salvaste, Draco… Tú me salvaste – El rubio le miró sorprendido – Me hiciste recordar quién era yo, solo que en ese momento no supe verlo… lo he visto después, aunque no sirve de mucho, la verdad. Hay algo que no podemos cambiar… tú eres Draco Malfoy y yo cobro por una mamada…

.-Te necesito, Harry. Vuelve conmigo… Todos cometemos errores…

.-No puedo… Se lo dije a tu padre y lo mantengo, te mereces algo mejor.

.-Puedo darte todo lo que quieras… Puedo mantenerte… Dejarías las calles y…

.-¡Draco! No puedo volver contigo… ¿no lo entiendes?

.-¡Mi dinero es tan bueno como cualquier otro…¿Por qué no puedo yo pagarte? – Explotó - ¿Qué he hecho tan malo como para que me rechaces así? Admito el tipo de relación que quieras… Seré tu amigo, o tu amante, tu benefactor… o un cliente más.

.-Eres la única persona en el mundo que… Draco, por favor, vete… No podemos ser nada de eso.

.-¿Entonces? – Harry no le contestó – ¿Tanto asco te doy? – Sus ojos grises temblaron – Ahora lo entiendo… Debió de ser horrible para ti el tener que estar conmigo… Pensé que te habías suicidado por mi falta de fe en ti… ahora veo que en realidad eras un maldito yonki y que lo que yo pensase de ti, te importaba una mierda.

.-Draco… no fue así… - Pero no acabó la frase, no podía decirle nada.

.-Toma tu dinero – Dijo tirándole el sobre al pecho mientras se ponía en pie – Te lo has ganado… Y toma – Le tiró una tarjeta de visita – Mi dirección… siempre que necesites dinero puedes venir a chupármela – Se giró con brusquedad dándole la espalda – Incluso te recomendaré a mis amigos… si es que alguno de ellos no te conoce ya.

Harry se levantó despacio mirando al suelo. Draco seguía en pie dándole la espalda, enfadado, esperando algo parecido a una explicación o una justificación. Notó la mano del moreno introduciéndole algo en el bolsillo de su abrigo, instintivamente llevó la suya hacia allí para sujetarle. Harry estaba intentando devolverle el sobre con dinero. Despacio y sin soltarle se giró para mirarlo.

El moreno levantó la vista para encontrarse con la mirada dulce que sólo él había visto en Draco. Sabía lo que pasaría a partir de ahí, y no quiso resistirse. Cerró los ojos en el mismo momento en el que los labios del rubio se posaron dulcemente sobre los suyos. Notó cómo Draco le abrazaba con fuerza y cómo pedía permiso con su lengua para profundizar en ese beso. Abrió su boca dejándole hacer todo cuanto quisiera… Había echado mucho de menos esos besos y esos brazos en los últimos meses.

Lentamente, Draco se separó de él para mirarle de nuevo a los ojos. No dijo nada, solo volvió a besarlo, y así desaparecieron y reaparecieron en su habitación del Colegio Mayor.

Harry se sentía terriblemente sucio, y a medida que Draco avanzaba quitándole la ropa, más nervioso se ponía. Cuando se deshizo de su camiseta y vio las blancas manos del rubio sobre su sucio pecho y notó sus labios descendiendo lentamente por su cuello, se apartó bruscamente cayendo en la cama.

.-¿Qué pasa? – Preguntó el rubio desorientado.

.-Estoy sucio.

.-Oh… vamos Harry… ya te hice el amor en los vestuarios tras el entrenamiento de quidditch… Y que yo recuerde no nos disgustó a ninguno de los dos – Draco se arrodilló en el suelo entre las piernas del moreno.

.-No… No me toques… No es esa suciedad…

.-¡Ah! – Exclamó entendiendo a qué se refería el moreno – Eso también lo he pasado ya antes, Harry… En ti no hay nada sucio… Pero si insistes… Yo soy un detergente estupendo – Respondió bromeando y acercándose para besarlo de nuevo.

.-¿No te doy asco? – Preguntó apartándose un poco.

.-¿Bromeas? No hay parte de tu cuerpo o de tu alma que yo no desee devorar… Algún día, sentirás por mí algo cercano a lo que yo siento por ti y me entenderás.

.-Yo siento cosas por ti.

.-Lo sé… pero no exactamente lo que deseo… - Harry dejó que volviera a tocarlo - Hay tiempo… Estuviste cerca de sentirlo una vez, ambos lo sabemos… Por eso sé que al final acabarás amándome.

Harry se inclinó para besarlo. Luchar contra Draco le era difícil porque en el fondo, quería hacer todo lo que él le pedía, era lo más fácil y lo más agradable. Draco se incorporó para tumbar a Harry en la cama y ponerse él encima, sin a penas soltarse del beso. Tenía una oportunidad de convencer al moreno para que se quedase y no la iba a desaprovechar.

Draco se sentó a horcajadas sobre el moreno, y despacio comenzó a quitarse la camisa, acariciándose entre botón y botón. De todos los amantes que había tenido Harry, Draco era el único que sabía lo que le gustaba, era el único al que le había interesado.

Con la camisa fuera, él mismo se comenzó a pellizcar los pezones para ponerlos duros, mientras balanceaba las caderas produciendo un agradable roce en la entrepierna del moreno. Harry le observaba tranquilo con sus manos guiando el ritmo de las caderas del rubio, y poco a poco comenzó a acariciarle hasta llegar a ser sus manos las que atormentaban sus más que erectos pezones, haciendo que Draco sufriera pequeñas descargas de placer que iban directamente a su entrepierna.

El rubio gimió provocando que Harry reaccionara con más deseo. Su ropa comenzaba a estorbarle demasiado. Sólo lo pensó durante unas milésimas de segundo, y la ropa de ambos había desaparecido. Draco le miró algo sorprendido, y la única respuesta del moreno fue sujetarle con fuerza y con un giro realmente hábil, le colocó debajo. Harry nunca había tomado la iniciativa en sus relaciones… Se dejaba guiar y hacía lo que él le pedía, el hecho de estar ahora bajo él, siendo devorado con más deseo del que nunca el moreno le había demostrado, le dejaba un poco fuera de lugar.

Harry se dio cuenta de que Draco no le seguía y lentamente subió desde su abdomen.

.-¿He hecho algo que te molestase? – Preguntó con voz dulce y conteniendo las ganas de lamer el delicioso cuello del rubio.

.-En realidad… no… Es sólo que me acabo de dar cuenta de algo.

.-¿El qué? – Draco le besó con fuerza antes de responder.

.-De que si te quedas será porque tú quieras, no porque estés obligado conmigo… Ya no me darás siempre la razón, no me obedecerás… Discutiremos de vez en cuando…

.-¿No quieres eso? Sabes que puedo ser lo que tú quieras.

.-Pero es que quiero que seas tú, Harry, y hasta hace unos segundos… Nunca has sido tú.

.-¿Decepcionado¿Quieres que me vaya?

.-¿Bromeas? Me acabas de hacer el hombre más feliz sobre la tierra – El moreno le miró a través de sus lentes sin comprender – Me has elegido – Le aclaró acariciándole el rostro – Me has elegido como pareja, no como dueño – Susurró besándole de nuevo.

.-Ya te dije que sentía cosas por ti – Susurró volviendo a centrarse en acariciar su cuello con la lengua.

Draco se dejó querer durante unos minutos, disfrutando de las manos y los labios de Harry sobre su cuerpo. Dejó que el moreno le lamiese el pecho, le mordisquease los pezones y jugase con su ombligo. Se relajó cuando su boca se adueñó por completo de su entrepierna y con unas manos hábiles, jugó con cada centímetro de piel en su excitación. Descubrió que con la lengua, Harry podía hacer cosas increíbles, y cuando comenzó a chupar como si fuera un bebé con un biberón y le introdujo el dedo por detrás, casi se deja llevar hasta el final. Pero paró antes de llegar al no retorno, dejando al moreno algo sorprendido.

Antes de que Harry pudiera preguntar qué estaba pasando, estaba con las rodillas a la altura de sus orejas siendo penetrado por un más que excitado Draco. Sonrió tranquilo y cerró sus maravillosos ojos verdes dejando caer la cabeza sobre el colchón, ahora todo estaba en las manos del rubio. Draco podía presumir de tener la resistencia y la paciencia necesarias para conseguir que el moreno llegase a excitarse lo suficiente como para que ambos no llegasen al orgasmo con mucha diferencia. Empujó, le acarició y le besó, hasta que con un suave gemido, el moreno se tensó y se relajó en décimas de segundo, dejando su esencia manchar los cuerpos de ambos.

Draco se había parado, le gustaba estarse quieto cuando Harry tenía un orgasmo, era increíble sentir en su erección las pequeñas sacudidas internas del moreno. Cuando éste abrió los ojos, el rubio lo tomó como una señal de que ya era hora de terminar. Le besó con algo de dificultad por la postura y por la excitación que estaba intentando contener desde hacía unos minutos. Le había llegado el turno de cerrar los ojos, y con un par de fuertes envestidas dentro del moreno, dejarse ir él también.

Cuando se normalizó tras el orgasmo, salió del cuerpo del moreno y se apartó un poco. A Harry no le gustaba que lo abrazasen tras tener sexo, había que darle algo de tiempo para poder abrazarlo sin temor a que se tensase como una cuerda de violín. Pero esta vez, fue él quién se acomodó sobre el cuerpo de Draco, apoyando la cabeza en su pecho y acariciando su abdomen distraídamente con la punta de los dedos. Draco sonrió feliz.

.-¿Harry?

.-¿Sí?

.-¿Te quedarás, verdad?

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.-¡Señor Primer Ministro¡Señor Primer Ministro! – Un grupo de periodistas y fotógrafos le abordaron a la salida del teatro cegándole con sus focos.

.-¡Primer Ministro¿Es cierto que su hijo se casa?

.-Sí, es cierto… Pero es un tema que deberíais de hablar con él, no conmigo – Respondió educadamente avanzando entre los flash de las cámaras hacia su carruaje.

.-¿Qué opina de ello? Después de todo, el novio hace tres años tenía un trabajo… - Lucius se frenó en seco y miró serio hacia el periodista que le había hecho la pregunta.

.-Mi hijo es muy feliz con Harry. Su noviazgo les ha unido mucho en estos tres años… Es cierto que Harry tuvo algún momento… gris en su vida, pero todos los tenemos… Todos tenemos algo que ocultar, incluido usted, Foster – El periodista se encogió un poco, Lucius Malfoy nunca amenazaba sin tener una escalera de color en la mano – De todas él y mi hijo nunca ocultaron o negaron nada… - Fijó su mirada en una cámara cercana - Parecen olvidar que Harry Potter nos salvó del Señor Oscuro… En vez de remover su peor momento, debería de agradecerle el poder seguir vivo y el poder ejercer libremente su profesión. El Mundo Mágico le debe mucho, parecen haberlo olvidado – Apretando firmemente el mango de plata de su varita, retomó su camino entrando en el carruaje negro que le espera con un elfo sujetando la puerta.

.-¡Señor Primer Ministro¡Señor Primer Ministro! – Siguieron llamando - ¿Dónde se celebrará el banquete?

.-¿Oficiará usted el acto?

.-¿Quiénes se encuentran entre los invitados?

.-Esos detalles los tendrán que tratar con ellos cuando regresen de sus vacaciones de fin de carrera en Roma… Ahora si me disculpan, estoy cansado y mañana tengo un país que dirigir – Respondió cortésmente a modo de despedida cerrando la portezuela del carruaje e indicando con unos golpes de bastón que partiera.

--- Fin ---

Bueno… otra historia terminada. Ahora, espero vuestros comentarios. Bss.S.