N/A: ¡Hola de nuevo! Muchas gracias por los comentarios. Y no worries, que no habrán spoilers de Skyward Sword (¡Que es ahora mi juego favorito de todos los tiempos!) lo único que usare de ese juego son los nombres en inglés de los bien dijo Kanda, aparecerán unos de Wind Waker y he incluido unos de Majora's Mask también.

Queridos lectores, el fic no está basado en ningún juego en particular, es un Universo Alterno. Así que pueden leer tranquils. *sonrisa siniestra*

Este va dedicado a mis amigos EMV, Sho y Asian Man.

II

Los habitantes de la capital de Hyrule vivían día a día, enfrascados en sus propios asuntos, ignorantes del mundo enorme que les rodeaba. Era algo bastante lamentable. Las noticias que podían alarmar a las regiones vecinas, para ellos no eran más que tristes sucesos. Nada más.

La posible razón de su falta de interés, quizá radicara en que vivían en un lugar seguro y amurallado, en el que nunca pasaba nada malo ni remotamente peligroso.

El centro de la capital se encontraba a las faldas del castillo. Una buena razón por la que la capital eran tan segura. Era el lugar perfecto para los comerciantes, adornado por personas y vendedores que se empujaban unos a otros en busca de las mejores gangas y rebajas. Algunos buscaban pescado fresco, otros leche para sus hijos y existian quienes solo deseaban adquirir simples curiosidades.

En medio de todo el bullicio, un hombre alto y de buena apariencia estaba sentado en las orillas de una fuente que se encontraba en el centro de la plaza. Su cabello era largo y blanco, vestía unas túnicas finas y parecía que nada le preocupaba, por su semblante sereno.

Observo con detenimiento a una niña que corría tras una gallina. Justo cuando ella estaba por atraparla el ave conseguía evadirla, produciendo en la niña una gran frustración. El sujeto sonrió, tenía un conflicto entre sí ayudaba a la pequeña o no. Fue entonces que escucho el canto de un halcón.

Vio al cielo y noto como el halcón volaba en círculos.

"Esa es la señal" Se dijo así mismo e inmediatamente se levanto de su asiento. La niña iba corriendo tras la gallina sin percatarse que estaba por chocar contra él. En un movimiento preciso, atrapo a la gallinita poniendo fin al juego.

La chiquilla que vestía un vestido amarillo le agradeció y se llevó a la gallina en brazos.

El hombre vio nuevamente al cielo y siguió la dirección en la que volaba el ave, evadiendo cortésmente a los pueblerinos. El halcón lo condujo a un barrio apartado, al este de la capital.

"¿Has recibido alguna noticia de los muchachos?" Un sujeto alto y musculoso pregunto. A diferencia del primero, tenía una barba espesa y ropas menos finas.

"No, ninguna. Tendrán que pasar al menos dos semanas para que nos enteremos de algo"

"Comprendo. Te traía esto" El hombre de barba saco unos rollos y se los entrego a su amigo, quien enseguida lo abrió. Sus ojos se asustaron al leer lo que vio.

"Eagus… ¿Cómo conseguiste el reporte forense?"

El hombre que respondía a ese nombre solo asintió con el rostro y rasco su barba. "No es exactamente el original, es una copia. Las notas son mucho más escabrosas de lo que podrías imaginarte Owlan, observa aquí"

"A todos les arrancaron el rostro" El tono de voz de Owlan era bajo. Podía percibirse el asombro a la vez que la repugnancia que le causaba la noticia.

"Si. Según el informe… se pudo calcular que las victimas todavía estaban con vida cuando sus rostros…fueron…" Eagus no pudo finalizar, una sensación de nauseas invadió su estomago "Quien está cometiendo estos crímenes parece disfrutar de hacer sufrir a sus víctimas"

"Necesito revisar unos escritos en la biblioteca de la ciudad. Comparar si existen casos similares antes de difundir información con respecto a lo que está ocurriendo. Envía copias de estos informes a los muchachos. Deben estar al tanto de la situación para que no sea tomados por sorpresa"

"Por la manera en que hablas, diría que tienes una idea de lo que está pasando"

Eagus conocía muy bien a Owlan. El hombre amaba los libros y se había ganado el sobrenombre de enciclopedia andante. Su memoria fotográfica era casi cien por ciento infalible.

"No es que tenga una idea, pero recuerdo haber leído que hace muchos siglos existió una tribu en cuya cultura el uso de máscaras era parte fundamental para su individualidad. Cada máscara resaltaba diferentes atributos en los rasgos físicos de los habitantes de la localidad…" Owlan se detuvo, sumido en los recuerdos de lo que había leído.

Eagus observaba con incredulidad a su amigo. Esforzándose en procesar la información "¿Si…?"

"La tribu era protegida por cuatro guardianes y cada uno poseía una máscara en particular. Las máscaras eran del guerrero, toro, pez e insecto"

"Owlan, Owlan estas desvariando ¿Qué tiene eso que ver con los asesinatos?"

"Es a lo que quiero llegar. Mi teoría es, que quien los mato usara sus rostros para hacer máscaras. Las máscaras que usaban, estaban hechas de rostros de seres muertos"

Eagus se sintió abrumado por la información. Si la suposición de Owlan era cierta, y el asesino cometió esos crímenes con esa finalidad debía ser detenido a toda costa.

"¿Pero por qué matará a tantos y no solo a uno?"

"Muy buena pregunta. Pero tengo fe en encontrar algo que pueda ayudarnos en los escritos"

"Muy bien. Tú ve a la Biblioteca y yo haré las copias de los informes. Le pediré a Sakon que me ayude a enviárselos"

"Espero lo encuentres rápido. El tiempo es nuestro único aliado"


El tiempo parecía transcurrir con lentitud en Kakariko. Después de haber realizado su primer acto heroico en la aldea –en palabras de Zelda, ayudar a dos pequeños era un acto heroico- Link se dirigió al lugar que la linda maestra de cabellos dorados le había señalado.

Lo encontró sin mayor dificultad, e hizo su mejor esfuerzo por no mantener contacto visual con ningún otro aldeano, siguiendo derecho su camino y sin detenerse. Simplemente contestando un ocasional "Gracias" a las bienvenidas de los aldeanos.

Debía reconocer que el lugar era acogedor, pero algo parecía estar fuera de lugar en esa pequeña aldea y aunque su vida dependiera de ello, él no conseguía identificar qué era eso.

Al llegar a la posada, que era una casa de dos pisos inmediatamente reconoció a Salvatore, quien era justo como Zelda lo había descrito. Un tipo de cabello negro y expresión de pocos amigos. Parecía siempre estar aburrido. Estaba apoyado sobre un brazo en la mesa de recepción y daba la impresión que le era indiferente el tener o no huéspedes.

Link sintió un poco de envidia de aquel sujeto. Salvatore no se preocupaba por nada.

Después de pagar, escuchar las reglas y normas del "buen huésped", el sujeto se encargo de llevar a Epona a un establo y Link inmediatamente subió a su habitación, tumbándose en la cama y al instante se quedo dormido. Era tanto su cansancio que ni pensó en comer. Lo que más necesitaba era dormir.

Su mente recordó lo linda que era la mujer con la que se encontró en la mañana. Rubia, ojos azules, piel blanca y de apariencia suave. Labios rosados. No era muy alta pero tampoco muy baja de estatura.

Para él simplemente era, en lo que apariencia física se refiere, perfecta. Quedaban pocas horas para volverla a ver. Sonrió y quedo profundamente dormido.


Zelda estaba limpiando el pizarrón, las clases por fin habían terminado. Tendría que aguantar una semana más, que era lo que la maestra titular pidió para recuperarse.

Ella no se quejaba, amaba su trabajo al igual que amaba a los niños. Ver como sus rostros se iluminaban cuando aprendían algo nuevo, no podía compararse con nada en el mundo.

Luego de terminar con sus labores se disponía a retirarse y vio en su escritorio el sombrero verde y el pañuelo que pertenecían a Link.

Debía reconocer que el extraño no era un hombre desagradable a la vista. Era un poco más alto que ella y pese a todo tenía un buen carácter. Si bien al comienzo estaba molesto y le alzo la voz, ella comprendía que estaba exhausto. Además, cualquier otro hombre ni loco habría accedido a hacerle el favor de darles un baño a dos niños pequeños.

La idea de volverlo a ver tampoco le incomodaba. Le daría la oportunidad de agradecerle una vez más y quizá conocerlo un poco mejor. No vio ningún anillo de matrimonio en su mano ¿o sí? Lo que indicaba que él era soltero ¿Tendría novia?

Se sonrojo al estar pensando en eso. La vida en Kakariko podía ser un poco monótona, y este viajero trajo un ingrediente nuevo a su vida. No se le podía culpar, pero ella tampoco quería saltar a conclusiones.

Inmediatamente tomo el sombrero y el pañuelo. Se esforzaría por dejarlos como nuevos. De paso iría a realizar unas compras para prepararle algo de comer, como bienvenida.

Ella solo quería mostrarle lo hospitalarios que podían ser las personas en Kakariko. Nada más.

Nada más…

Termino de guardar todas las cosas y cerrar la escuela con llave. Al salir se encontró con un hombre delgado que cargaba una bolsa que era mucho más grande que él. Vestía unas extrañas ropas moradas. El señor se tropezó, provocando que del golpe la bolsa que cargaba se abriera y se escaparan unas máscaras que estaban dentro.

Zelda acudió en su auxilio.

"¿Se encuentra bien?" Lo tomo de un brazo y le ayudo a ponerse en pie. Luego cogió unas máscaras que se salieron de la bolsa. Una máscara en particular capto su atención.

"Aww cuando yo era niña tuve una como esta" Sonrió con afecto al recordar su niñez. Su padre le había regalado una máscara de zorrito color amarillo, mejor conocida como máscara de Keaton. Era la moda para todos los niños, de hecho continuaba siendo una de las más populares entre los niños.

El sujeto sacudió sus ropas y recogió las máscaras restantes para guardarlas en su gran bolsa. "Si desea linda señorita, puede quedársela"

"Oh no, no podría aceptar algo como esto. Son bastante caras"

"Insisto, quédesela"

Zelda no sabía distinguir si el hombre podía ver o no, porque sus ojos parecían estar cerrados. Sin la gran bolsa sobre sus hombros, el sujeto se veía más alto ya que el peso lo obligaba a caminar encorvado. Tenía una sonrisa macabra y perturbadora. Ella decidió aceptar el regalo del señor, solo por cortesía.

"Muchas gracias, señor. Disculpe pero tengo que irme. Con su permiso"

El hombre quería decirle algo más, pero ella no le dio oportunidad y salió corriendo. Él solo veía como su figuraba se alejaba.

"Adiós señorita, espero que nuestros caminos se vuelvan a cruzar"


Unos golpes fuertes a la puerta, despertaron a Link.

"Despierte señor. Ya son las cinco de la tarde"

El muchacho quería refunfuñar. No existia algo que detestara más que despertar mientras tenía un sueño placentero. Se levanto de la cama, bostezando y estirando su cuerpo.

"Gracias, gracias… ya estoy de pie"

Se dirigió al baño, donde se mojo el rostro y el cabello para verse más fresco. Busco unas nuevas ropas, ya que las que traía estaban muy sucias. Se puso unos pantalones verdes, una camisa blanca y sus botas. Luego de eso, se dirigió a la ventana y observo como el sol iba ocultándose lentamente.

Dandose la vuelta, se vio en el espejo y frunció el seño. En ese momento su conciencia empezó a remorderle… mientras que el estaba hospedado en una acogedora cabaña, a punto de salir con la mujer más linda que sus ojos hayan visto antes; se preguntaba cómo estaban Pipit, Fledge y los demás.

Pero todo es por la misión se recordó así mismo y procedió a bajar las escaleras. Zelda había prometido encontrarse con él después de las cinco y el no pensaba llegar tarde. A una dama jamás se le hace esperar.

Fue otra de las lecciones de su abuelita, que en paz descanse, le enseño.

Al bajar las escaleras vio una escena que le molesto mucho. Se maldijo así mismo por haber dejado su espada en la habitación.

"Señorita, estoy seguro que ha escuchado esto cientos de veces pero usted posee un rostro excepcionalmente hermoso" El mismo sujeto extraño que Zelda encontró a la salida de la escuela, estaba hospedándose en la posada de Salvatore.

El hombre irradiaba un aura muy extraña.

Zelda agradeció sus elogios y se hizo a la izquierda, pero el tipo se movió a la izquierda. Ella exasperada se movió a la derecha, y él nuevamente obstaculizo su paso.

"Señor podría por fav-"

"Sshhh" El hombre condujo su mano derecha a los labios de la chica. Zelda pudo notar lo delgados y deformes que estos eran. Todo el sujeto poseía una apariencia chocante.

"Le ruego me deje apreciar su belleza" Los dedos del hombre simulaban acariciar el rostro de la chica. Desde su frente, a sus cejas, su nariz, sus pómulos. El extraño vendedor quería apreciar cada parte de su rostro, con una fascinación perturbadora.

Zelda retrocedió un poco pero el tipo con su otra mano la tomo por el rostro. Ella sentía como su corazón latía rápidamente por puro miedo. Claro que antes había recibido elogios; pero nunca de una manera tan incómoda. Pensó en golpearlo con el cesto que cargaba, pero temía estropear la comida que traía dentro.

Link no aguanto más presenciar la escena.

"Por favor señor, suélteme" Ella intento apartar las heladas y delgadas manos del hombre de su rostro, pero le temblaban. Había algo en él que la aterraba.

"Alguien debería hacer una máscara con su bello rostro, señorita"

Link aparto las manos del vendedor y se interpuso entre él y Zelda. Ella solo se escondió detrás de él, aliviada de verle. El rostro sonriente del hombrecito se volvió serio ante la interrupción del caballero.

"Zelda ¿Está todo bien?" Ella lo sujeto del brazo y lo apretó. Él decidió no preguntar más y viendo seriamente al vendedor de máscaras le dijo "Existe algo llamado espacio personal y usted lo estaba irrespetando"

El vendedor no dijo nada. Solo dejo ir un suspiro.

"No era mi intención incomodar a la señorita" Se inclino brevemente en señal de disculpas "Espero de todo corazón volver a verla señorita. Su rostro me recuerda a uno de los-"

"Si, si. Adiós" Link no dio oportunidad de que él agregara algo más "Ella ya escucho sus disculpas. Espero aprenda a respetar el espaciode otros, señor" Link parecía escupir veneno al decir esas palabras. El hombrecillo no se inmuto y simplemente se dio la vuelta.

Tomando a Zelda de la mano, le indico que salieran del establecimiento. Ella no opuso resistencia y se dejo guiar. El estaba tan molesto que ni se fijo en el rumbo que tomo, solo tenía en mente que debía alejarla de ese pervertido lo más posible.

Luego de caminar unos minutos, ella haló el brazo de Link y eso hizo que él se detuviera.

"Gr…Gracias Link"

"No es nada. Solo ¿Quién es ese tipo? ¿Y donde rayos estamos?" Libero la mando de la joven y vio a todos lado. Parecía que habían llegado hasta el otro extremo de la aldea en un parpadeo.

Para ser un adulto él se comportaba como un niño. La chica intento no reírse y contestar sus preguntas.

"No lo sé. Es la primera vez que lo veo por aquí. Me encontré con él a la salida de la escuela… se tropezó y se le cayeron unas máscaras que traía. Lo ayude a recogerlas. Ahora que venía a buscarte lo encontré nuevamente"

"Hm. Bueno, espero no volverlo a ver nunca" Se cruzo de brazos, todavía sintiendo la irritación de no haber hecho más por ella.

"¡Oh lo olvidaba! Te traje algo" Le entrego el pequeño cesto que cargaba "Es comida, pensé que tendrías mucha hambre… y también traje tu sombrero y el pañuelo"

Al ver la cesta de comida y su sombrero olvido por completo al vendedor siniestro.

"¡Cielos! nunca antes alguien había cocinado para mí, bueno a excepción de mi abuelita"

"No soy la gran cocinera" En ese momento ella empezó a sentirse nerviosa. Sin darse cuenta comenzó a juguetear con uno de los mechones de su cabellera, enrollando y desenrollando su dedo índice entre ellos.

Link pensó en decirle algo agradable, pero por su inexperiencia con las mujeres no se le ocurría algo ingenioso.

"Estoy seguro que no me vas intoxicar"

Ella lo vio fijamente a los ojos y no pudo evitar empujarlo de forma juguetona. "Si te llegas a intoxicar no será una gran pérdida para el mundo" El fingió sentirse herido por sus palabras.

"Era broma Zelda, era broma" Abrió la cesta y vio que ella había preparado mucha comida. "Wow, esto es mucho para mí solo ¿Qué te parece si buscamos un lugar para comer y conversar un rato?"

Ella lo vio una vez más, notando por primera vez que él muchacho había cambiado de ropas y su rostro estaba limpio "Hmmm ya que estas seguro que no te voy a intoxicar, sé de un sitio tranquilo" Empezó a caminar en círculos alrededor de él, todavía jugando con un mechón de su caballera.

El podría observarla todo el día. Sin darse cuenta las palabras que pensó habían escapado de su boca.

"Entonces soy todo tuyo"

Rayos. Otra vez hablé sin pensar.

Ella se detuvo y sin creer lo que sus puntiagudas orejas acababan de escuchar lo miró con asombro.

"Lo que quiero decir Zelda, es que" De repente sentía su garganta seca seca "Puedes hacer conmigo lo que tú quieras"

Aaaaaarrrgh! ¿!¿!Por Nayru que me pasa? Zelda se ve asustada. ¡Tengo que remediar las cosas!

Ya había soportado los comentarios del vendedor, y siendo Zelda una mujer de principios empezaba a arrepentirse de ser tan hospitalaria con Link.

"Mira, mira. Lo que te quiero decir… no me veas así por favor, pero lo que te quiero decir es que haré todo lo que tú me pidas"

Un anciano y su esposa que pasaban por allí observaron la escena. No era frecuente ver una pareja de jóvenes bien parecidos en Kakariko.

¿Es que en esta aldea sobran los espectadores o qué?

"Camina querido, pretende que no has visto ni oído nada" La anciana que iba abrazada del brazo de su marido le haló con fuerza para que caminara más rápido. El viejito curioso quería ver en que terminaría la situación.

Al ver que su esposa no cedía terreno, el señor solo se limito a levantar su pulgar y desearle a Link buena suerte. Su mujer le dio un codazo y lo obligo a caminar más aprisa.

Link dejo caer sus hombros en señal de derrota. Cada vez que hablaba era para empeorar las cosas. ¿Será ese el efecto del que tanto había escuchado hablar a sus amigos, que producen las mujeres bonitas?

Zelda sintió un poco de lástima. Tan solo una poquita. El viajero no era muy bueno con el uso de las palabras, así que no valía la pena hacerlo sentir mal por ello. Lo tomo de la mano y le instruyo que respirara calmadamente. Le parecía tierno que los nervios de él fueran tan evidentes.

"Como te decía, conozco un buen lugar. Vamos a comer y luego te mostrare los alrededores"

Link agradecido solo murmuro unas gracias.

Llegaron al lugar del que ella había hablado. La sensación de que algo estaba mal volvió a invadirlo pero egoístamente, la hizo a un lado.


A/N: Sorry por spammear jajaja pero pase el fin de semana mal de salud y aproveche para adelantar con ambas historias. R&R.