Hola, de nuevo! Aquí aparece mi primer y segundo personajes anexos. Espero que les agrade, porque a mi me caen bien. Si bien la historia esta partiendo algo lento pero solo es el comienzo, puede que igual sea en el tercer capitulo pero ya del cuarto creo que será más rápido. O eso espero. Eso depende de mi mundo imaginativo.
Espero que les guste. Aquí Helga tiene un problema, pequeño, pero aun así problema. Creo que serán capaces de adivinar que es.
-0-
Capitulo dos. Canción: Draw your swords – Angus and Julia Stone
Con ojos desconocidos.
Ha sido un día dedicada a las miras congeladas, miradas petrificadas, miradas palidas, aquellas como si hubiesen visto a un fantasma, o a un extraterrestre. Cosa que comenzó a hastiarme durante todo el día, a parte, de que no paraban de preguntar por mi uniceja, por favor, como si fuese tan terrible verme como una chica.
Durante el día, Phoebe me enseñaba la escuela, nada de la cual deba sorprenderme, era como cualquier otra.
Cuando comenzada a tratar con reafamiliarme con todo. Me di cuenta que no seria tan sencillo como pensaba. Jamás pensé que señorita perfección seria tan empalagosa con don maniaco Curly, aun que debo reconocer que este ultimo es una tanto mas normal a cuando me fui. Que el ingenuo de Eugene ya no tenga tan mala suerte como antes, que Sheena se haya echo gran amiga de la Gran Patty, que Lorenzo ya no mire su agenda, que Gerald le hable con tanta facilidad a Phoebe como amigos inseparables, que hayan chicos nuevos que jamás conocí y que se relacionan con todos. Que hablen de temas que yo no comprendo nada. Parecía que lo único que no ha cambiado en casi nada es el grupo de tarados, y Arnold…
A pesa de tantos cambios, no me bajaron el autoestima.
Esto hacia de mi un gran desafío, cosa que me gusto, mientras más crecía, se me hiso un vicio el resolver problemas propios. Supongo que eso se debe a que mi mayor pilar que me sostenía cuando se me presentaba un problema desapareció, y por ello tuve que comenzar a sostenerme a mi misma. Creo que esa es una de las mejores cosas que me paso al alejarme de Hillwood.
¡Ah! Que no se me olvide mencionar, que pareciera que el destino quisiera que me vuelva a reencontrar con Arnold, que vuelva a sentir lo mismo de mi infancia. Jo, jo, jo. Lo lamento querido destino, no se te ara fácil. Lo que pasa que durante el día, me encontré con Arnold todo el día, ya sea por otro tropiezo, que su casillero se encuentra al lado de mi casillero, que almuerza con Gerald quien como buen amigo también almuerza con Phoebe con quien yo almuerzo por ser mi amiga, y como si fuera poco, también es uno de mis compañeros en TODAS las clases.
Si fuese mi yo del pasado hubiera pensado esto "¡Oh! ¡Arnold, mi amor! Bendito sea el destino, quien con todas sus fuerzas, nos desea la unión de nuestras almas ¡amor, mío! Yo, Helga G. Pataki, prometo no volver a separarme de ti" Oh… si. Algo así hubiera dicho entonces. Pero lo lamento, pero mi corazón se congelo hace mucho.
A todo esto… ¿los padres de Arnold no aparecen aun? No pienso desubicarme en preguntar, porque se que el tema afecta, pero aun así tenia entendido que los padres de Arnold estaban desaparecidos así que uno no puede dar por hecho que es huérfano, y tengo curiosidad.
En estos momentos que las clases ya finalizaron, caminaba con Phoebe hacia la salida de la escuela hasta que ella para en seco.
-¡Helga!
-¿qué pasa Phoebe? –pregunto de inmediato al ver su cara de preocupación.
-¡lo lamento por no decirte antes, se que recién llegaste… pero tengo que hacer un trabajo con Gerald de ciencias y… -la paro con un gesto con mi mano.
-No te preocupes Phoebs, me asustaste cuando pusiste esa cara –exclame, después baje mi tono de voz –y no hay problema. Es un trabajo. Lo comprendo, no pienso hacerte sacar una mala nota por mi culpa y que tengas problemas con cabeza se cepillo –mencionando este ultimo, le muestro mi sonrisa picara y le guiño el ojo.
-¡Helga! Ya te dije que entre el y yo no hay nada –dijo frunciendo el ceño, cosa que me hiso reír.
-bueno, bueno, lo que tu digas.
Cuando estamos por separarnos. Escuchamos que alguien llamaba a Phoebe, quien no era ni mas ni menos que Geraldo. La iba a buscar para hacer el trabajo. Como era esperarse, con venia el cabeza de balón, ahora que le miro con mas detenimiento… ¡Ya no parece un debilucho! Ja, ja. Parece que ha hecho algo mas de ejercicio. Pero no solo el, sino que también Gerald. Así que eso.
-bien, ya nos vamos –dijo, el futuro novio de Phoebe(si Phoebe supiera que me refiero a el como su futuro novio en mis pensamientos me mataría)
-¡nos vemos mañana, Helga! –se despidió mi amiga, quien se alejaba de mi con su (¡ejem!) futuro novio. La mire mientras se alejaba, vaya se ve muy feliz, se nota en como su sonrisa es mas amplia de lo normal cuando esta con Geraldo, y es como si fuese mas parlanchina con él. Sonrío con solo la idea de que ya estén juntos, lo malo que uno no puede hacer de cupido para acelerar la relación, siempre ocurren problemas con esas cosas, pero… ¡ha! ¡Soy Helga G. Pataki! ¿desde cuando los problemas son algo que evite?
No me había dado cuenta que cierta persona me miraba, mientras yo seguía metida en mis pensamientos.
-¡Arnold! Eh… je,je –comencé yo – em… ¿ya te vas?
-pues… si –dijo este con una sonrisa característica de él. Luego se queda cayado, y reina el silencia. Uno muy incomodo que, por no soportarlo, iba interrumpir, diciendo "bueno, yo me tengo que ir" pero solo alcance decir "bue…" cuando él me interrumpió.
-Y Helga, ¿sigues viviendo en tu misma casa?
- Este… si
-¿qué te parece si nos vamos juntos?
¡EL DESTINO! ¡si tuviera cuerpo tal cosa, me convertiría en asesina! ¡lo peor de todo es que no pudo pasar antes de que me fuera de Hillwood, como si me lo estuviera restregando en la cara! ¡justo cuando ya no siento nada! ¡antes hubiera hecho de todo para tener un día de encuentros con Arnoldo y poder irnos juntos a casa! ¡COMO ME HIERVE LA SANGRE, MALDITA SEA!
-Si, claro. Por qué no - ocultando lo mejor posible mi enojo, para no asesinar lo que fue mi amor en la infancia, que en verdad no tiene culpa.
-¡Genial! – Uy, si. Genial, Arnold, Genial.
En el camino, tomamos el bus juntos. Mismo asiento, mucha cercanía, uno que otro roce de brazo, codo, rodilla. Vale, estoy muy consiente de él, pero es algo normal ya que él fue alguien de la cual estuve locamente enamorada hasta los pies por muchos años. Es inevitable.
- ¡Y… Arnoldo! –rompí el silencio que teníamos en el buz – ¿alguna novedad que tenga que saber? ¿cómo te ha ido? ¿acaso alguien me remplazó en cuanto molestarte? O sea, esto ultimo lo pregunto ya que no deje un sucesor.
- wow, son muchas preguntas –dijo riendo, ¡deja de reír, sonreír! Ya soy bastante consiente de que eres así – bueno, parece que has cambiado mucho – aun no me respondes – bueno, la verdad no hay mucho que contar, solo puedo decir que me ha ido bien, y no, no hay quien te remplace Helga.
Decir que nadie me remplaza significa que no hay nadie que lo haya molestado tanto como yo lo hice. Me mira fijo, puedo ver el hermoso color verde de sus ojos.
-¡Bueno! Eso significa que mi llegada te debió dejarte de pelos de punta –dije, dedicando mi sonrisa. Le demostrare lo que cambie y lo que no.
-no, no es…
-¡Descuida, Arnoldo!¡Cabeza de Balón! Yo, Herlga G. Pataki. Cambie algo, no planeo acosarte como lo hacia cuando niños, no te arrojare bolas de papel en clases, no me burlare, a menos que sea demasiada la tentación, y no te golpeare aunque… si la situación lo amerita, si.
Arnold me mira como si la situación fuese extraña, pareciera que no le calza por la cabeza la idea de que no le vaya a molesta. Oh, mi ex amor, ya no te tienes que preocupar por cosas así, sigue tu vida y yo la mía, a pesar de que don destino nos quiera junto, esta tallado en piedra el que tu y yo no seamos mas que conocidos, a menos que la vida sea generosa y seamos buenos amigos.
-¡porque pones esa cara! –continuo – Arnold, no estoy mintiendo –diciendo eso me dan las ganas de cambiar de tema – y bien, tengo una pregunta que hacerte.
Por supuesto, no una pregunta sino un aviso de que preguntare algo, parte de mí yo antiguo. Arnold, hiso una gran sonrisa ante mi petición, como si le hiciera gracia, ya que la cara de antes era de estupefacción a lo que dije antes. Que raro.
-Claro, Helga. ¿qué cosa?
-por… casualidad. Gerald y Phoebe, bueno tu sabes, me preguntaba si tu crees que entre ellos dos hay algo mas.
-¡no eres la única! Pensé que era yo, el único que pensaba que algo pasa.
-¿en serio? ¡bien! Eso afirma mis sospechas.
-las mías igual.
-¡cuéntame, cuéntame! ¿Como ha sido su relación?
Oh, oh. Me acerque demasiado a el como para sentir su aliento en mi cara. No fue consiente, lo juro. Solo me emocione porque el tema es de Phoebe, y tiendo hacer cosas irracionales cuando me emociono. Esa corta distancia que nos separaba fue corregida de inmediato, nos alejamos apenas nos dimos cuenta. Mi cara esta de color, siento como la sangre invade mi cara, mis mejillas arder, se me viene la imagen de Arnold cerca mío en mi cabeza, lo atraída que me sentí al ver ese color de ojos. Ay, no. Esto no es bueno. Además, Arnold abrió mucho los ojos cuando hice eso. Quizás, se asusto, pero tiene la cara roja… ¡Como, no! ¡A cualquiera le pasaría! ¡No te hagas ilusiones! ¡TU historia de amor, Helga, YA TERMINO hace mucho!
-¡Perdón! Me emocione con lo de Phoebe, je, je.
Remédialo, AHORA.
-je, je. No hay problema. Entiendo, admito que a mi me pasa igual por Gerald.
Fiu… bendito sea Dios.
-Bueno… -sintiendo que mi cara vuelve a la normalidad - ¿y me responderás mi pregunta?
-¿qué? –dijo rápido, abriendo los ojos de nuevo. Agh, aun esta asustado.
-de cómo ha sido la relación entre Geraldo y Phoebe.
-¡Ah! Si, je,je. Bueeno. Se podría decir que entre más pasa tiempo más unidos están, pero a pesar que su relación mejora, y de lo seguro que estoy de lo que siente Gerald, ni uno de los dos va a decir lo que sienten el uno del otro.
¡Por fin lo escupió! Ahora puedo seguir con la conversación tranquilamente, por no decir que ahora se me vino una idea.
-Vaya, con que así están. Mmm… Dime Arnoldo. ¿no te parecería tentador juntar a esos dos?
-¿A que te refieres? –Oooh, si. Me encanta ese tipo de mirada en las personas, como que fingen no entender, pero si lo hacen, solo que les da temor que sea lo que están pensando. Y digamos, que yo suelo provocar mucho ese tipo de mirada con mis ideas, y le he agarrado el gusto. En mi otra escuela, con mis amigos, solía hacer muchas locuras de la cual muchos me ponían esa expresión en sus rostros, y verla en la cara de Arnold, me resulta demasiado… como decirlo, ¿divertido? Como que me tienta, me da placer el saber que se asusta, como que me trae ciertos recuerdos, aun que claro no es algo que haya logrado cuando niños, pero el solía provocar esa cara en Gerald, y saber que soy yo la que provoca esa expresión en su rostro ahora, me hace feliz.
-Oh, por favor. Tu sabes muy bien a lo que me refiero.
-Pero Helga ¿no crees que es mejor que se lo dejemos a ellos mejor?
-¡No! Ya que si se lo dejamos a ellos terminaran confesándose a los noventa, una ves que ya se les fue la vida, la salvaje juventud, los apasionamientos de adultos, se habrán casado y habrán tenido hijos y nietos cada uno por su propia parte.
-bueno… no hay que exagerar
-¡igual!
-este…
-no acepto un no por respuesta – le digo cuando miro que su paradero para bajar –y bueno Arnoldo, creo que aquí te bajas.
-verdad. Bueno Helga, como tu digas. Te ayudare con lo de Gerald y Phoebe.
Esbozo una sonrisa por lo complacida que me siento. Cosa que Arnold me devuelve mientras baja del bus. Saber que me ayudara en el tema me hace feliz, no porque puede que pasemos un pequeño rato juntos, no hay que confundir dos cosas distintas. Querida, Phoebe.
Lo lamento, pero seré tu cupido.
Cuando llego a casa, sigo la misma rutina de siempre, la que se da, sea donde sea.
Digo "ya llegue" paso por el salón en donde esta Bob, este grita hacia el televisor y cuando se da cuenta de mi presencia dice "ah, si. Hola, Olga ¿cómo te fue en la escuela?" yo respondo, "Helga, papá, Helga. Y bien" eso es todo. Luego paso a la cocina, recojo algo para comer de refrigerador, y aparece Miriam de la nada hablando por teléfono, cosas de trabajo, y esta cuando me mira, me hace un gesto de saludo con la mano y me besa la cabeza. Admito que esto ultimo me reconforta, ya que antes era verla dormida en la mesa, pero a pesar de estar más atenta y de todas sus mejoras, lastima mente todo tiene un limite. No es que no me quieran, ya me di cuenta que lo hacen, pero… que me presten atención seria agradable. Aun sigo viendo con pena las familias cuyos padres pasean con sus hijos y que juegan con ellos.
Solo trato de no caer en este pensamiento negativo que llevo conmigo desde hace mucho.
Cuando llego a mi habitación, me pongo a repasar el día. Si se le pudiera poner titulo a cada día de tu vida, este definitivamente se llamaría, volviendo a Arnold. Porque me lo encontré en todas partes, hasta regrese a casa junto con el. No puede ser. Todavía le doy vueltas al asunto. Me resulta difícil dejar de pensar en él, y no quiero que sea él el centro de mi mundo de nuevo, ya que la complicada juventud me hará sufrir si voy por ese camino ¿dónde quedo esa seguridad de no caer? Arnold, Arnold, Arnold. Creo que te terminare odiando sin que sepas el motivo. Te olvide pero me das inseguridad apenas te veo y lo peor es que me pongo terca y no lo reconozco. No, no te amo, pero puedo volver hacerlo, y no quiero. Odio esta frustración.
Luego se me viene la imagen del recuerdo cuando salvamos el vecindario. Me pregunto si él lo recordara que me confesé y luego lo negué. Supongo que no. Agh, me siento confundida. ¡Maldito, eres mi eterna maldición!
Comienza a sonar el teléfono, debe ser Phoebe.
Error, mi molestia favorita, mi amiga Mary.
-¡Hola, hola! –su voz aguda al saludar me hace alejar el teléfono de mi oído, es eso o quedar sorda - ¡¿Maldita, loca, desquiciada, guapona, coooomo estas?
-Hola, niña Lol - entre risas – bien, bien. ¿y tu?
-yo, bien. Feliz, feliz como una lombriz. ¿y sabes porque?
-¿qué? ¿Acaso Rafael por fin te pidió salir?
-Eh… no. Pero acabo de comprar una nueva cámara de video, la que tanto quería ¿recuerdas? Y bueno cuando la compraba, adivina que descubrí que Evan era el cajero de la tienda usando un tonto sombrero. Le hice el bullying que pude, y le moleste contigo. Aaaw, insisto que echare de menos su relación amor-odio contigo. Siempre me hacen reír. Ah, y después cuando iba de camino a mi casa me encontré a Rafael ¡Mi amor! Desearía que en alguna vez me mirara como yo lo miro a él.
-ah! Asi que a la final si te viste con él. Ja, ja, si algo relacionado debía de tener.
Mary, es mi mejor amiga de la otra escuela. No es como Phoebe, pero ambas cumplen un rol importante en mi vida. Nos conocimos en la cafetera cuando yo quería el pudin de tapioca, y quedaba el ultimo y las dos la agarramos al mismo tiempo. Comenzamos a pelear hasta que ella se harto y me lo paso, y como si fuera poco, no quedaba espacio en la cafetería terminamos sentándonos juntas, insoportablemente, ella no paraba de mirar el pudin. Su mirar me arto que termine dándole la mitad. La cosa, es que después ella puso una cara de tonta de "gracias" y me comenzó hablar, era la primera en hacerlo cuando me cambie a esa escuela. Y después, cada vez que me veía me hablaba, yo en un comienzo la ignoraba hasta que de la nada yo también le hable. Y nuestra amistad quedo confirmada cuando ella me dijo un día "yo sabia que tu eras especial, así que quero ser tu amiga"
Claro eso suena descarado, pero me agrado. Termine siendo amiga de alguien graciosa, que siempre encuentra el lado positivo de las cosas, con sus propias manías, con sus rarezas, alguien única. Ella tiene el hobbie de hacer videos, y su sueño es ser directora de cine, ella siempre dice que le encanta ver la escancia del momento, lo mágico del segundo en el que vives, y mirar todo en todos los colores, no sé a que se refiere a esto ultimo pero suena lindo.
-¿Y bien, como ha sido tu día?
-Mi día… bien. Nada en especial –no tengo ganas de hablar de Arnold.
-Escúpelo, te paso algo –demonios, siempre da en el clavo –porque conociéndote, a mi me cuentas todo cuando es genial y que me digas bien, nada en especial es preocupante.
-¡Ay, por favor! Que quieres que haga, todo sigue igual, nada en especial. Todos siguen igual como los zopencos que son.
-déjame, adivinar –dice en tono molesto- ¿paso algo con Arnold?
¿Por queeeeeeeeeeeeee, a mi?
-¿por qué debería pasarme algo con Arnold?
-bueno, no sé. Uno siempre se psicosea con su ex amor, y tu no serás la excepción.
-…
-adivine.
Siempre adivina como soy. Estar tanto tiempo juntas la hace saber cada punto débil de mi. Ella y Phoebe, son las únicas que dan conmigo, y aunque saben que siempre diré una cosa puede que este sintiendo otra cosa. Aparte, ella sabe todo el tema de Arnold, porque una vez se me fue en una conversación, y una vez descubierto le conté todo, y de todos modos, el estaba lejos de mi.
-Helga… -dijo ella como si fuera una mama – mira, entiendo como te sientes, y te creo cuando dices que ya no sientes nada, porque te he visto el antes y después. Pero sé muy bien, porque te conozco, que te vas a confundir, o lo estas, por el simple hecho de verlo. Pero tranquila, si quieres volver a quererlo tendrás que hacerlo como si fuese una persona nueva, yo creo que también creo que él a cambiado mucho. Así que míralo con los ojos de un desconocido, puede qua si sea mas fácil – estaba respirando profundamente mientras que ella me hablaba. Ella es cruel porque me dice las cosas como son, pero ese es una de sus virtudes - ¿y bien, que tanto a cambiado? – dice con tono de risitas, también es bipolar. Yo también lo soy, pero ella es más. Lo bueno de eso es que cambia la tención de inmediato.
-Digamos, que con la edad se pone más apuesto – digo entre risas, no me voy a amargar – jajajaja, admito que me embobe al verlo. Pero será. ¡me podrás creer que me toca todas las clases con él! Y mas encima como Phoebe tenia que hacer un trabajo me fui con él en el bus.
-¡Me estas molestando! –escucho su vos de asombro, luego su estallido de risas - ¡siempre has tenido mala suerte! ¿Pero como terminaste en el bus con el?
-como el tenia que irse también y como nos sirve el mismo bus me dijo que nos fuéramos juntos.
Nuestras conversaciones tendemos matarnos de la risa. Con esta, nos falto el oxigeno ya que fue mucho lo ocurrido en un solo día, mi mala suerte, Arnold, mi nueva situación de cómplice con él. Ella me interrogaba de cómo se me ocurrió tal cosa de preguntarle eso. Hacíamos bromas de que quizás este enamorado de mi, hablábamos como si todavía me gustara, pero en verdad eso hacíamos todo el tiempo con cualquier persona. Antes tenia un vecino que era apuesto, pero cada vez que lo saludaba se caía ya por que se tropezaba o algo así. Por ellos era victima en nuestras conversaciones, cuando teníamos todas las ganas de ser malas, obviamente solo cuando estábamos solas, seria terrible sinos escucharan hablar así.
-¡Probablemente te esta vigilando o psicopateando!
-¡quien sabe! ¡necesito un guarda espalda, mami!
-¡JAJAJAJJAJJAJJAJJAAJAJAJ! –reímos las dos. A carcajadas. Bueno, se nos hiso tarde así que nuestra conversación me costara las ojeras para mañana.
Pero en algo tenia razón Mery. Arnold, también puede haber cambiado todo este tiempo, solo que a simple vista no se nota, puede que ahora sea mas impulsivo, puede que sea un tonto don juan ya que por lo que me contó Phoebe tuvo como tres o cuatro novias cuando no estaba, puede que sea alguien cruel, puede que sea alguien agonista, puede que sea in imbécil, como también pude seguir siendo un buen samaritano, eso no lo se porque ya no conozco a Arnold.
Tengo que comenzar a ver con ojos desconocidos a Arnold.
-0-
Al otro día, cuando tome el bus, lo tome junto con Phoebe como el otro día, hable con los tarados cuando subieron al buz, y a diferencia del otro día, Arnold subió al buz, no se porque no lo tomo ayer, bueno, probablemente se quedo dormido. Cuando subió, me hiso un gesto de saludo con la mano, cosa que también hice como respuesta, no puedo ignóralo ya que seria feo. Pero se sentó lejos, junto con Geraldo quien había subido junto con el.
Cuando voy a buscar mis cosas a mi casillero, Arnold aparece, como no si su casillero esta al lado del mío. Este me saluda por segunda vez, cosa que también hago otra vez. Intento de tratarlo como cualquier otra persona, estaba poniendo en practica eso de mirarlo con ojos de desconocido. Y funciona. Lo trato como cualquier otra persona.
-y Helga, ¿y que planeas hacer con lo de Phoebe y Gerald?
Verdad, que es mi cómplice.
-bueno, aun no tengo un plan en mente. Pero apenas se me ocurra te diré – digo con una sonrisa, debo admitir que ya no siempre tengo el ceño fruncido como cuando pequeña –si se te ocurre algo dímelo también.
-Esta bien, ¿vámonos a clases?
-¡claro! –lo sé, pareciera que fuésemos muy amigos, pero no es tan así. Tengo todas las clases junto con el. Es solo eso.
-¡Arnold!
Oímos como lo llamaban desde lejos. Era una chica de estatura media, de pelo liso y cobrizo, corto mas arriba de los hombros, se podía ver que tena ojos castaños oscuros. Esta venia estornudando cuando se acercaba.
-¡La próxima vez no me des remedios de tu abuela, que no paro de…! –estornudo. ¿quién es?
-lo lamento, se me había olvidado eso ¿pero te sientes mejor? –dijo Arnold, con tono de preocupación.
-si, si, igual ahora puedo levantar como para ir la escuela… -de repente me mira, con cara de conocerme y a la vez no –disculpa, pero tu eres…
-Oh, soy Helga. Mucho gusto –digo, cortésmente. Cosa que me salió desabrido ya que no tiendo ser tan señorita.
-¡Helga! He escuchado mucho de ti últimamente, se hablaba mucho de tu regreso –dijo ella alegremente, parecía una chica muy enérgica. Luego ella miraba a Arnold, con una expresión que no supe descifrar.
- y bien, tu quien eres porque no puedo adivinar ya que jamás te he visto –exigí.
-oh, si. Me llamo, Tessa, si quieres me puedes decir Tess, como quieras.
Dijo, bonito nombre, me gusta.
-Ah, y soy novia de Arnold -¿ah? – Sep, sep. De este idiota.
Lo señalo, con una sonrisa. Arnold la miro, con ojos grandes y ruborizado. Jamás imagine saliera con alguien así, con tal actitud explosiva que miro. Siento como se me para el corazón. Arnold tiene novia.
- ¿Enserio? Buena, Arnoldo. Veo que ahora tienes mejor suerte con las chicas.
Muestro la mejor sonrisa que tengo.
