CAPÍTULO 2.

Varios días habían pasado desde su "pequeña locura nocturna", como había decidido llamar a aquella noche de fiesta, y poco a poco se iban acomodando en aquella desconocida ciudad.

El despertador sonó, a las 9 de la mañana, y aquella hora se hacía insoportable, debido a que ambas habían mal acostumbrado a sus cuerpos a levantarse bastante más entrada la mañana.

Aquel día era importante, pues se llevaría a cabo la primera reunión del elenco en el set, lo que les llevaría a conocerse entre sí, además de algunas de las primeras escenas.

No es que estuviera nerviosa, ya que había acudido a numerosas reuniones de ese estilo en Broadway, de hecho, antes de comenzar el montaje de una obra o cuando se renovaba parcial o totalmente el elenco de otra, se realizaban jornadas de convivencia, lo que hacía que estuviera acostumbrada a este tipo de cosas.

Pero realmente estaba ilusionada, ya que necesitaba hacer nuevas amistades en aquella ciudad, ya que ella sola y Jenna no eran capaces de socializar con gente saliendo de fiesta, ya que el alcohol que consumían no les solía sentar bien.

Apagó el despertador, que pitaba insistentemente, y un ligero gruñido se escapó de entre sus labios, tratando de estirarse y eliminar la somnolencia que aun permanecía en ella. Notó que Jenna se movía a su espalda, estirándose también.

Se incorporó en la cama, con los ojos semicerrados, y dejó escapar un gran bostezo acompañado de un ligero "buenos días".

La asiática respondió con un pequeño movimiento de cabeza y se levantó del colchón, dirigiéndose al baño, donde se encerró.

Lea volvió a tumbarse en la cama, estirándose completamente, ocupando todo el espacio disponible en aquella enorme cama, y cerrando los ojos de nuevo.

No conocía el elenco de aquella nueva serie, ni siquiera lo había preguntado, ya que prefería conocerles en persona antes de hacerse ideas preconcebidas por cualquier tipo de información.

De hecho, si no hubiese sido por una casualidad, no hubiera sabido que Jenna trabajaría para el mismo programa que ella. Durante la cena de despedida del antiguo elenco de su obra, Spring Awakening, Jenna había comentado su nuevo proyecto de serie para la FOX, lo que hizo que se interesara y descubrieran su nuevo proyecto en común.

Tras unos minutos de somnolencia y duermevela, notó como la puerta del baño se abría, dando paso a una Jenna ya bastante más despejada, con la cara bien lavada y el pelo ordenado.

-Vamos Lee, ya tienes el baño libre, date prisa-dijo la asiática abriendo uno de los armarios que había en la habitación, y el cual se había asignado, dejando el otro para la ropa de la morena.

Lea se levantó, perezosa, y se introdujo en el pequeño habitáculo. Se dirigió al lavabo y abrió inmediatamente el grifo del agua fría, colocando sus manos bajo él, para después dirigirlas colmadas del transparente líquido hacia su cara, despejándose por el frescor. Tras repetir esa acción en varias ocasiones, buscó a ciegas una toalla con la que secarse, hasta que la encontró, retirando las gotas que se esparcían por su rostro y se escapaban traviesas, deslizándose por su cuello.

Tras ello, cogió su cepillo de dientes, esparció crema dental sobre él y comenzó a limpiar su dentadura. Tenía una pequeña obsesión con la higiene bucal, y no se avergonzaba de ello. En su bolso jamás faltaba un pequeño cepillo y un tubito de crema. Necesitaba sentirse siempre aseada.

Terminó de lavar sus dientes y acomodó su cabello, aunque no insistentemente, ya que aun tenía que vestirse, y prefería arreglarse después.

Salió del cuarto de baño, observando que Jenna ya estaba lista.

-Voy a coger algo de desayunar, ¿quieres algo? –preguntó la asiática-

-siiiiiiiiii por favor –rogó Lea- necesito café –sacudió levemente la cabeza-

-¿Café? –Jenna elevó una ceja, mirándola- bien, pues escríbeme como lo quieres, que eres muy rara, y luego si me equivoco no te lo tomas –dijo mirándola seriamente, pero divertida.

En el fondo tenía razón, Lea era bastante especial con el café, era su bebida favorita, y le gustaba disfrutar de ella. Con una sonrisa se dirigió a la mesa que adornaba uno de los laterales de la habitación, y cogió un pequeño paquete de Post-it, donde se apresuró a anotar el pedido.

Con una sonrisa le tendió el pequeño papel a Jenna, que lo leyó en voz alta, asombrada.

-¿Expreso de máquina con leche de soja, media cucharada de azúcar moreno y un dedo de espuma? –Jenna miró asombrada a la morena, que se encontraba rebuscando en su armario sus prendas- ¿En serio Lea?

-¿Qué pasa? –contestó- Me gusta disfrutar del café –dijo encogiéndose de hombros con una ligera sonrisa-

-Luego te quejas de que te llaman diva –dijo la asiática con un resoplido antes de abandonar la habitación, provocando las risas de la cantante, que comenzaba a vestirse.

Había decidido algo cómodo, ya que tendría que cambiarse más de una vez en el set de grabación, y no era necesario arreglarse en exceso. Unos cómodos jeans y una camiseta blanca, de manga corta, que aderezó con una chaqueta de punto negra. Se puso unas bailarinas y comenzó a preparar el bolso, tratando de hacer un repaso mental de todo lo necesario, ya que no quería olvidarse nada.

Introdujo en el accesorio el guion de las escenas que le tocaba grabar ese día, las gafas de sol, su iPod, el minicepillo de dientes, la crema dental, el monedero y las llaves del coche. Cogió su móvil y, tras dar un último vistazo a la habitación, salió de allí.

Estaba bastante cansada del hotel, aunque apenas llevaba 10 días alojada en él. Le parecía agobiante no tener su espacio para nada, y que todo fuera tan impersonal. Por eso estaba deseando comenzar con las grabaciones y asegurar la continuidad de la serie, para encontrar un alojamiento permanente.

Llegó a la lujosa recepción del hotel, y le bastó un rápido vistazo para ver a Jenna detrás de la puerta principal, con un vaso de café en cada mano, haciéndole gestos con la cabeza para que se acercara.

Tras una ligera risa se dirigió hacia ella, saliendo a la calle y cogiendo su vaso de café, dándole un trago y disfrutando de su sabor.

Juntas se dirigieron a una estación de taxis cercana, donde montaron en uno de los coches, que las llevaría a los estudios.

Ninguna de las dos disponía de vehículo propio en aquella ciudad, debido a que el transporte de sus coches desde Nueva York era demasiado costoso como para hacerlo provisionalmente, por lo que preferían esperar a la confirmación de la serie.

Lea se encontraba admirando el paisaje de Los Angeles desde el taxi. La verdad es que la ciudad era maravillosa, su clima era ideal y la gente era increíble. Aunque no podía evitar echar de menos su adorada Nueva York en ocasiones, pero estaba segura de que se adaptaría y conseguiría sentir aquella ciudad como propia.

Tras unos minutos de camino llegaron al set, donde un joven las encaminó hasta una sala, donde ya se encontraban algunos de los que parecían ser sus compañeros.

Rápidamente se acercó a una muchacha de color que se encontraba allí, intentando mantener una conversación.

-Hola, ¿qué tal? –preguntó acercándose con una sonrisa- soy Lea Michele, e interpretaré a Rachel Berry

-¡Hola! –respondió alegremente la chica- mi nombre es Amber, seré Mercedes en Glee

-Mucho gusto –añadió la morena, para después sumergirse en una conversación de primer contacto, a la que pocos minutos después se unió Jenna.

Notaba que la sala comenzaba a llenarse de compañeros, y algunos de ellos se acercaban a saludarlas. Ya había conocido al que sería su amor platónico en la ficción, un gigante de casi dos metros llamado Cory, además de al intérprete de Kurt Hummel, un tímido y joven muchacho, que se llamaba Chris.

Hablaban animadamente, gastando las típicas bromas de primer día, y tratando de hacer migas, ya que, si todo iba bien les tocaría pasar mucho tiempo juntos.

Se encontraba riendo por uno de los comentarios de Jenna, cuando una mano desconocida rozó su hombro, tratando de llamar su atención.

-Bueno, bueno, bueno… pero si es la señorita "Me voy sin despedirme" –se escuchó una ligera risa-

Lea abrió muchísimo los ojos, aun sin girarse, mirando la cara de Jenna, que observaba la escena asombrada. Se dio la vuelta lentamente, y allí se encontraba la misteriosa rubia que la había hecho perder el control la otra noche.

Lea se bloqueó, mirándola a los ojos, intentando pensar las palabras adecuadas, pero de su boca no pudo salir mucho más que un ligero ¿Ho...hola? trabado por los nervios que le había causado aquel encuentro repentino.

-¿No te alegras de verme? -dijo la rubia aun divertida, mirándola con una amplia sonrisa en los labios

-Yo... joder -dijo Lea antes de darse la vuelta tratando de escapar de la habitación, dirigiéndose a buscar un baño-

-joder, joder, joder, joder... -pensaba para sí misma. ¿Podría alguien tener peor suerte que ella? Para una vez que tiene un desliz como aquel y ahora tendría que enfrentarse con él día tras día. Porque suponía que aquella chica trabajaría con ella en la serie, si no, no había motivo para encontrarla allí.

Finalmente encontró el baño, a la izquierda de aquel pasillo, y abrió el grifo del agua fría, intentando despejarse. Después se recostó sobre los fríos azulejos que recubrían la pared de aquel cuarto.

Estaba jodida, y debía encontrar la manera de afrontar de la mejor forma posible aquella situación.

Sacudió la cabeza, armándose de determinación, y salió del cuarto, dirigiéndose de nuevo a la sala grupal.

Aquí estoy de nuevo! Bueno, lo primero, muchas gracias por los RW, espero seguir leyéndolos!

La actualización será los Martes y los Viernes, ya que los horarios de la universidad no me dejan tiempo para hacerlo más seguido :S

Nos vemos! Un beso

Twitter: Paolita_Abril