awww gracias por los reviews ^^ y espero que este cap les siga pareciendo interesante. Y sí chibi Alfred es la cosa más dulce XDD
Habían pasado algunas semanas desde que Arthur y el pequeño Alfred se conocieron. Desde entonces ambos se hicieron muy amigos, el adolescente jugaba casi siempre con él después de sus clases, y Alfred que llegaba temprano de su escuela, siempre lo esperaba afuera de su propia casa.
No había duda alguna de que Arthur se había encariñado con el niño, era como tener un hermano menor, a quien cuidar y proteger de los peligros, aunque rápidamente se dio cuenta que Alfred no tenía miedo a casi nada, como por ejemplo al perro de la vecina, que era casi de su tamaño y de una raza algo violenta.
Una vez jugando en el pequeño jardín, Alfred vio al perro y se dirigió hacia el animal, Arthur percatándose de eso, le indicó que regresara, que el perro podía ser agresivo, pero mientras hablaba, Alfred ya jalaba al perro por las orejas, haciendo que este gimiera de dolor. A partir de ese momento el pobre perro no se acercaba a su casa.
Sí, definitivamente Alfred era muy especial.
***
"Pero mamá de verdad no quiero ir", le volvía a repetir a su madre.
Sus padres tenían que asistir a una de esas reuniones de negocios, como ellos lo llamaban, el hecho era que debían llevarlo, su madre ahora que se habían mudado no trabajaba, pero si iban a esa reunión, ella podía empezar a trabajar junto a su padre, y en las tardes por supuesto.
"Lo sé Alfred, sé que para ti puede ser aburrido, pero no puedes quedarte solo en casa."
"Sí puedo."
"Alfred, ya te expliqué las razones por las que no puedes estar solo."
"¿Y qué hay de Matty? Puedes llevarme a su casa."
"Eso pensé, pero no están en casa."
"¿Y Arthur? Puedo quedarme con él."
"¿Arthur? Oh sí el vecino con el que siempre juegas, pero una cosa es jugar y otra muy distinta es cuidar de un niño, además probablemente tenga que estudiar."
"Mamá, déjame preguntarle, será sólo por hoy."
"… bueno…"
"Por favoooor", le suplicó poniendo ojitos de perrito. Siempre funcionaba.
"…está bien, pregúntale." Habiendo escuchado eso, salió corriendo de su casa. Debía esperarlo pero lo más era seguro que esté camino a casa.
"¡Arthur!", gritó cuando lo vio.
"¡Hola Alfred!"
"¡Arthur! ¡Arthur! ¡Ven!", le hacía seas para que viniera donde se encontraba, ya no cruzaba la calle, porque le dijo que era peligroso, así que siempre esperaba a que el otro cruzara.
"¿Qué pasa Alfred? Pareces un poco alterado."
"Arthur ¿puedo quedarme contigo hasta que mis papás vuelvan? Di que sí"
"¿Ah? Claro que puedes quedarte pero ¿Qué van a hacer tus padres?"
"Tienen una reunión muy importante, me quieren llevar pero yo no quiero ir."
"Ya veo, entonces vamos a hablar con tu mamá para decirle que te quedas conmigo."
"¿En serio? ¡Gracias Arthur!"
***
"¡Mamá! Traje a Arthur"
"Hola Arthur, espero que Alfred no te esté causando problemas."
"Todo lo contrario señora Jones, me gusta su compañía, Alfred es un buen chico."
"¿Lo ves mamá?"
"Ah bueno…"
"Por favor no se preocupe, yo puedo encargarme de Alfred, le aseguro que lo cuidaré muy bien."
"Ok. En ese caso, Alfred pórtate bien." Se dirigió a su hijo y depositó un pequeño beso en su frente. "Trataremos de regresar pronto."
"Lo haré mamá", le respondió con una sonrisa.
"Adiós, nos vemos más tarde, Arthur no dudes en usar lo que necesites y muchas gracias."
"Hasta luego, señora Jones."
Cuando la puerta fue cerrada se quedaron en un pequeño silencio, y Arthur se dio cuenta de que Alfred lo miraba detenidamente.
"¿Y?", habló por fin el pequeño.
"¿Y?", preguntó al no entender lo que el otro quería.
"¿Qué vamos a hacer?"
"Oh, sí, veamos…", entendiendo al fin, se puso a pensar en algunas cosas que podrían hacer, pero había algo en especial que se le vino a la mente. "Alfred, ¿quieres ayudarme a preparar galletas?"
"¿Como las que me invitabas?"
"Sí."
"Ahh…"
"¿Qué pasa? ¿No te gustaron?"
Al ver que la sonrisa de Arthur se desvanecía, Alfred no dudo en responderle al instante.
"Claro que sí, me encantaría hacer galletas contigo."
"Bien, entonces comencemos, tu madre dijo que podía tomar lo que necesitara, así que, espero que no le incomode que tome prestada su cocina por un momento."
Alfred sólo lo veía sonreí y caminar de un lado para el otro, mientras recordaba el sabor de esas galletas, no eran sus preferidas, pero como Arthur dijo haberlas hecho especialmente para él, se las comió todas.
No queriendo pensar en ese, decidió poner manos a la obra y pasar otro buen rato con Arthur, de todos modos, no podían ser las peores galletas del mundo.
"Arthur, ¿qué quieres que haga?"
***
La madre de Alfred consiguió el trabajo a medio tiempo y debía comenzar a trabajar junto a su esposo; ella se podía encargar de su hijo por las mañanas, llevarlo y traerlo de la escuela. El problema era por las tardes.
"¿En serio estás dispuesto a cuidar de Alfred?"
"Claro señora Jones, pasamos casi todas las tardes juntos y es casi lo mismo."
"Mamá di que sí, es una gran idea."
"Está bien", respondió, haciendo sonreír a ambos, niño y adolescente. "Entonces Arthur desde hoy serás la…no, el niñero de Alfred, ¿Qué te parece?", se dirigió al pequeño.
"¡Genial!"
"Bueno, tengo que salir, tu padre me espera y Arthur hablaremos de tu sueldo, más tarde."
"¿Sueldo?"
"Por supuesto, invertirás tiempo y dedicación, lo lógico es que recibas uno."
"Ok."
"Nos vemos, cuídense."
"Adiós mamá."
"Hasta luego señora Jones."
Desde ese día Arthur Kirkland se convirtió en el niñero del pequeño Alfred Jones.
***
Mathew venía a jugar con su primo por lo menos una vez a la semana y a insistencia de Alfred, pasaban la tarde en casa del adolescente. La presencia de los dos niños no fue lo que esperaba, es decir, cuando dos niños se juntan lo usual es que hagan ruido y correteen de aquí por allá, pero ese no era el caso de estos dos pequeños, y eso se debía a que Matty era demasiado tranquilo.
Ahora estaban viendo televisión y él se encontraba en la cocina.
De repente el timbre de la puerta sonó.
Dejando de lado las galletas que estaba preparando, Arthur fue a ver quién era, cuando pasó por la sala los vio sentados en la alfombra frente al televisor. Dio una pequeña sonrisa por lo tranquilos que estaban y continuó avanzando. Cuando abrió la puerta se encontró con la persona que menos esperaba.
"Bonjour, mon ami"
Al terminar de escuchar esas palabras cerró la puerta con tal fuerza que si Francis no hubiera puesto su pie, de seguro y le habría dado en la cara.
"Oye no es necesario ser tan agresivo."
"¿Qué quieres Francis?"
"Estaba aburrido, así que decidí pasar por aquí."
"Largo de aquí estoy ocupado."
"¿Ocupado? No me digas que estás con alguien."
"Pues sí, ahora lárgate." Una vez más su intento de cerrarle la puerta en la cara fue detenido.
"Espera, espera, y ¿a quién te trajiste esta vez?
"Que te importa, largo, te dije que tengo compañía… es más tengo dos visitantes", sonrió maliciosamente ante lo último que dijo.
"Ohh pues si querías a más de uno, me pudiste haber invitado, sabes que no me negaría a algo como eso."
"¿Contigo? olvídalo."
"Como si no lo hubieras disfruta…"
"¡Cállate!...está bien, está bien, cierra bien la puerta al entrar." Diciendo esto, Arthur se dirigió una vez más a la cocina, seguido por un Francis que sonreía victoriosamente.
"Oye, ¿esos dos pequeñines son tu compañía?
"Pues que esperabas, ahora cállate y déjame terminar."
"No pensarás darles eso a los niños o ¿sí? ¿Acaso se portaron mal?", dijo burlonamente al observar que Arthur preparaba sus galletas tan especiales.
"Si te sigues burlando te…"
"Seré sincero, sólo vine por algo."
"Oye no me interrumpas cuand…"
"Hay que divertirnos Arthur". Sonrió de forma tan pícara que no era necesario decir más para entender lo que proponía, la cual no duró mucho porque al instante una pequeña porción de masa le fue tirada en la cara.
"¿Estás loco? Uno: Hay niños en la casa. Dos: No puedes decirme qué hacer en mí casa. Tres: No te soporto."
"Arthur, Arthur, Arthur, yo tampoco te soporto, pero esto va más allá de lo que queremos." Sin perder más tiempo se acercó al otro rubio, le cogió las manos para que no impidiera lo que estaba por hacer, y terminó por cerrar la distancia la distancia que había entre ellos.
***
En la sala los niños seguían viendo los dibujos, riendo de vez en cuando ante lo que veían, pero como el pequeño Alfred no era de los que podían pasar todo el día mirando televisión, se aburrió y le preguntó a su primo si quería ir a ver lo que hacía Arthur.
"Yo quiero seguir viendo la televisión", le respondió en un tono muy bajito.
"Está bien, yo iré con Arthur."
"Espera Alfred, ¿cómo cambio al programa de los osos?"
"Ah, sólo toma el control y presiona este número luego este y listo."
"Gracias"
Alfred se dirigió rápidamente a la cocina, quería ver si las galletas que Arthur les prometió ya estaban listas, no es que sean las galletas más deliciosas del mundo, es sólo que él quería ser el primero en probarlas. Además cada vez que comía algo preparado por él, Arthur se ponía muy contento, así que siempre le decía que su comida era muy rica. Era, como dijo su madre, una mentira piadosa.
Al llegar a la cocina se detuvo por la puerta, porque la imagen que vio lo confundió…un poco.
Arthur y Francis estaban haciendo algo que él a veces veía hacer a sus padres cuando no se daban cuenta de que los observaba.
Ellos se estaban besando.
Cielos de verdad me dolió escribir la parte de Arthur y Francis pero era necesario, ya que asi me lo imaginé dammit!!
Y lamento la demora pero últimamente no he pasado mucho tiempo en mi compu, bueno no el tiempo necesario para concentrarme en esto XD
Como ya dije espero y les siga gustando :3
