¡Hola otra vez! Ya he terminado los exámenes por fin (aleluya). He decidido que voy a alargar un poco mas este fic, además alguien me lo ha pedido y yo siempre soy fiel a mi palabra, así que aquí está el siguiente. Este capitulo es un poco de transición, solo para dejar ver que personajes van a aparecer mas o menos. En este Sansa es la protagonista y veremos un poco como se toma la noticia de que su hermana haya regresado, en el siguiente trataré de poner a Arya de nuevo, o sino a alguien cercano a ella. Disfrutadlo, y ya sabéis para cualquier cosita, review

¡Besos!

Rose Black.

Sansa se miraba nerviosa en el espejo de su cuarto, alisando una y otra vez su ya perfecto vestido. No entendía porque Lord Baelish quería verla a esas horas de la noche, pero supuso que sería para hablar de algo importante. Bajó los escalones en silencio, tratando de no ser oída. Había dejado sus zapatos en la habitación y en esos momentos sentía la fría piedra sobre sus pies descalzos. Cruzó con cuidado la galería y en poco estuvo ante la puerta de Petyr. Llamó muy suave y espero a que le abrieran .Volvió a alisarse el vestido y se colocó nerviosa el pelo. Aun no se acostumbraba al color oscuro del tinte, pero sabía que era necesario. Su pelo, tan rojo como el fuego habría llamado la atención, y si además le unías el parecido que tenia con su madre y que los Lannister la buscaban desesperadamente, no era un buen momento para seguir luciendo su melena pelirroja. La puerta se abrió despacio y sin ningún ruido y Sansa entró rápido para evitar ser vista. Petyr la esperaba tras la puerta con su habitual serenidad y temple.

-Alayne hija mia, cierra la puerta por favor.

Sansa asintió y se encaminó hacia la puerta, que seguía entreabierta, y se aseguró de cerrarla bien, seguramente la conversación que iba a tener lugar era únicamente para sus oídos.

-Lord Baelish, me estaba preguntando…-Sansa empezó a hablar, pero Petyr la silenció enseguida.

-Alayne, ¿Es que no vas a darle un beso a tu padre?

Y ahí estaba otra vez, esa extraña petición que Lord Baelish la hacía siempre que se encontraban a solas. Un beso. Sansa sabia perfectamente que las hijas no besaban a sus padres, pero al principio no quiso contrariar a Petyr, por temor a alguna represalia, pero luego, cuando ya se dio cuenta de que no la pasaría nada, simplemente no quería perder esa costumbre. Alayne se acercó a su "padre" y besó sus labios brevemente, solo era un roce pero a Sansa se le antojaba raro, y en algunas ocasiones se cuestionaba que sucedería si continuara con ese beso durante más tiempo, pero enseguida se reprendía mentalmente, ¡Ella era una dama y no podía ir pensando esas cosas de Lord Baelish!

-Alayne, ¿no ibas a preguntarme algo?

-¡Oh si padre!- Sansa enrojeció levemente, había vuelto a quedarse en blanco- Quería preguntarle el por que de mi visita.

Lord Baelish se acercó a una mesa mientras reía y sirvió un par de copas de vino. Entregó una a Sansa mientras contestaba.

-¿Es que acaso debe haber un motivo para que un padre quiera hablar con su hija?

Si lo había. Sansa estaba segura de ello. No era la primera vez que su padre la mandaba llamar a sus habitaciones, y siempre era por algún motivo. Tomó un sorbo del vino mientras miraba a Petyr sentarse en un gran sillón-

-Claro que no padre, pero me preguntaba ¿Hay alguna noticia que desee decirme?

Petyr alzó una ceja mientras daba un trago rápido. Siempre tan directa.

-Hija mia siéntate aquí conmigo, hay una noticia que a lo mejor te interesa.

Sansa asintió y se sentó en el mismo sillón, pero a una distancia prudencial de Lord Baelish. Tomó otro sorbo de aquel vino dulce y paladeó su sabor mientras esperaba a que Petyr hablara. Este la miró esquivando su mirada y esbozando una sonrisa ladina comenzó ha hablar.

-He descubierto información sobre Arya Stark.

Sansa se atragantó con el vino y comenzó a toser frenéticamente. ¿Su hermana? ¿No estaba muerta? La idea le parecía inverosímil y al mismo tiempo posible. Arya era una pequeña guerrera, ella siempre había sido la mas aventurera y la mas masculina. Si se cortaba el pelo ¿Quién diría que es una chica? Y si se vistiera con harapos, nadie pensaría que es hija de un Lord. Si su hermana había sido lo suficientemente inteligente, habría podido salir de Desembarco por la puerta delantera, en las narices de la Guardia Real. Pero no quería precipitarse. Tal vez la noticia fuera que habían hallado su cadáver, o que los Lannister la tenían en su poder.

-¿Qué ha sucedido con ella? ¡Contádmelo por favor!

Petyr se acercó a ella, tanto que Sansa pudo llegar a oler su aliento. Acercó un dedo a la boca de Sansa y acarició la comisura, quitando un resto de vino que había escapado de su boca. Entonces se levantó y volvió a llenar ambas copas. Sansa no se había dado cuenta, pero ya había terminado su primera copa y no parecía querer parar de beber. Meñique dio otro trago rápido y comenzó a explicarle a su "hija".

-Fuentes me habían asegurado que Arya Stark estaba presa de los Lannister, y que hace poco había sido desposada con Ramsay Bolton. Pero no lo creí por un instante, mis fuentes me aseguraron que la joven que viajaba como Arya Stark no era ella.

-¿Quién era pues?-Sansa se moría de ganas de saber quien era la joven que viajaba como su hermana.

-Jeyne Poole, creo que se llamaba así. Pero ella no nos concierne a nosotros Alayne. La cuestión es que hace poco una de mis fuentes, quizás la mas fiable, me ha informado de que tu hermana hizo una visita a Invernalia hará una semana o dos. Y cuando se fue, lo hizo en compañía de tres personas más. Desconocidos sin duda.

Sansa se quedó paralizada. Las fuentes de Petyr Baelish jamás se equivocaban y eso significaba que su hermana estaba viva, y quizás, solo quizás, en buenas manos. Eso alegró su corazón en parte, pero algo en su interior se agitó con duda. ¿Por qué no habían identificado a las personas que viajaban con su hermana? Meñique siempre lo sabía todo, y no entendía por que no le decía quien era. Nunca le había guardado información, que ella supiera. Hacia pocas semanas le había dicho sin ningún reparo que su medio hermano Jon había sido atacado en el Muro y que había fallecido. En ese momento Sansa se encontró a si misma llorando la perdida de Jon, ella siempre había albergado la esperanza de que su hermano apareciera un día y la salvara de todo eso. Hacia tiempo que ella había entendido todo lo que Jon Nieve había sufrido por ser un bastardo, y ya no quería seguir alejada de su hermano por eso. "Demasiado tarde", se dijo a si misma cuando se enteró de aquello.

-¿No sabéis quien la acompaña mi señor?- Sansa volvió ha beber con urgencia y vació su copa sin ninguna elegancia. Poco le importaba, su hermana estaba viva.

-No, aun no los hemos identificado, pero estoy seguro de que lo haremos pronto.

Sansa asintió y comprendió que debía irse ya, después de todo, ya le había dicho lo que quería oír. Se levantó con rapidez, y maldijo por hacerlo. La cabeza le daba vueltas y Sansa se apoyó en el borde del sillón mientras sonreía bobamente. ¡Estaba ebria! Con la emoción de la noticia, no se había dado cuenta de que se había tomado dos copas enteras, y sumándole las otras dos de la cena, ya empezaba a notar los efectos del alcohol.

-El vino era un poco fuerte, ¿no padre?

Petyr se carcajeo un instante y vació su copa también.

-Que poca resistencia tienes para el alcohol hija mia. Ahora ven, besa a tu padre antes de irte pequeña.

Sansa se acercó sin ningún temor, y son una sonrisa en los labios. No tenia porque temer a Petyr Baelish, solo era un sinsonete, y ella era una loba del norte que se escondía tras la apariencia de un pajarito. Sintiéndose valiente agarró la solapa de la camisa de Meñique y estampó sus labios a los de su "padre". Petyr para su deleite tardó en reaccionar, seguramente debido a la sorpresa, y ella sonrió victoriosa con sus labios aun apretando los suyos. Cuando sintió como la mano de Petyr se acercaba a su hombro para apartarla ella respondió mordiendo el labio de Meñique. Este abrió la boca sorprendido y ella abrió la suya también dejando que su aliento atravesara su boca. Seguía sabiendo a menta.

Sansa se apartó entonces bruscamente y sonrió como una idiota mientras abría la puerta.

-Buenas noches padre.