Aquí viene el segundo capítulo...

Unas aclaraciones:

CE: cambio de escena

Cursiva: pensamientos de un personaje

(NA): yo dando la brasa.

DISCLAIMER: ya todo el mundo sabe q los personajes son de KJ Rowling, no?...

CAPÍTULO 2: en el callejón Diagon!

Esa misma noche, otro grito se oye en la oscuridad pero lejos, muy lejos del primero.

-Harry! Harry, compañero, despierta!.- un chico pelirrojo pecoso zarandea a uno moreno q está tumbado en la cama contigua a la suya, sin mucha delicadeza.- HARRY DESPIERTA!

-Ron! Amigo! He tenido una pesadilla terrible. He soñado con Voldemort, perdón Quién-Tu-Sabes.- corrige al ver como se encoge su mejor amigo ante la sola mención del nombre.- y...ay! me duele la cicatriz.- se queja la tiempo q con la mano busca sus gafas. Odia la sensación de no ver más allá de tres palmos de su nariz.

-Lo sé, estabas gritando y retorciéndote en la cama, y te cogías el brazo izquierdo. Era como si te estuvieran maltratando.

-No recuerdo nada. Sólo unos ojos rojos inyectados en sangre, nada más, estaba como paralizado...

Harry es interrumpido cuando la puerta de la habitación se abre y da paso a una castaña seguida de una tropa de pelirrojos.

El ojiverde se sonroja y sube un poco la sábana, al darse cuenta de q sólo lleva puesto unos boxer.

-Harry, ¿estás bien? Te...¿te ha pasado algo?

-Estoy bien, Mione. Bueno, ahora lo estoy.

-¿De veras? ¿Harry querido?.- la voz de la matriarca de los Weasley le llega lejana, los ojos empiezan a pesarle y suelta un enorme bostezo.

-Si, señora Weasley, estoy...- pero el chico no puede acabar la frase porque cae rendido de nuevo sobre la almohada.

-Vamos, vamos. Todos fuera, dejadle descansar.- dice Arthur empujando a los gemelos y a Ginny fuera del cuarto.

-Es muy extraño como ha vuelto a conciliar el sueño, ¿verdad Ron?¿Ron?.- Hermione sonríe al ver al pelirrojo apoyado también sobre la almohada de Harry. Desde que acabaran quinto, y Harry llegara a La Madriguera a pasar el verano, el pelirrojo no ha descansado mucho por las noches. Sólo hace q velar el sueño de su mejor amigo.

La castaña se acerca a él. Con mucho cuidado coloca el brazo del chico sobre su espalda y lo levanta de la cama para dejarlo en la suya. Le acuesta y le tapa con la sábana, aunque están a finales de agosto refresca por las noches.

La chica observa su respiración suave para asegurarse de que no le ha despertado. "Parece más pequeño cuando duerme. Pero está muy guapo."

Hermione echa un vistazo a los dos chicos antes de retirarse a su habitación. "Ojalá descansen bien lo q resta de noche". Piensa , mientras cierra suavemente la puerta.

C.E

Las mañanas en la Madriguera siempre son ajetreadas.

Tanta gente desayunando a la vez vuelve loca Molly q no hace más q chillar.

-FRED! QUIERES DEJAR DE ENCANTAR LAS TOSTADAS DE TU HERMANA! Tenemos q ir al Callejón Diagon pronto si queremos comprar los libros q necesitareis este año.

-Mamá! Dos cosas voy a decirte.- dice el aludido mientras desencanta la tostada y se la pasa a una Ginny bastante cabreada.- La primera es q nosotros dos ya no vamos a Hogwarts con lo q no llegamos tarde a ningún sitio, ¿no?. Y la segunda: ¡Soy George, mamá!

-Sí, y yo Fred!.- dice el otro chico con los ojos risueños.

-Hay! No me mareeis , el resto no tenemos tiempo para vuestras bromas. Ginny, cariño, ¿Hermione ya está lista?

-Sí, está arriba buscando no se qué lista de no se qué libros q le recomendó Leah.

-¿Quién?.- preguntan lo gemelos al unísono muy interesados.

-Ahh! Una chica Ravenclaw con quien ha hecho muy buenas migas este último curso. La verdad, q son tal para cual.

-¿Quién?.- la voz de la castaña se escucha desde las escaleras. Todos se giran hacia ella, la miran durante unos segundos para luego, continuar con lo q estaban haciendo.

Bueno todos menos Ron q se queda como hipnotizado mirándola. Luce un moreno recién adquirido q aún resalta más con la camiseta de tirantes blanca q lleva a juego con una falda ibicenca. El cabello le desciende hasta la mitad de la espalda como en torbellino. "La verdad, q está bonita, y el verano en la costa española le ha sentado de maravilla."

-Leah.- contesta Harry a su amiga mientras intenta disimular la risita q le ha provocado ver al otro chico.

-Ah! He quedado con ella en el Callejón Diagon para comprar las cosas juntos. ¿Qué os parece?.

-Por mí, bien.- logra articular Ron.

-Y por mí.- dice Harry al tiempo q se mete un trozo enorme de baicon en la boca. Nada en su mirada inocente haría pensar a nadie en la terrible pesadilla q tuvo la noche anterior.

Media hora más tarde, La Madriguera se queda vacía cuando poco a poco los pelirrojos, Harry y Hermione la abandonan por la red de polvos flu a grito de "Callejón Diagon" dejando tras de sí un humo verde.

Al llegar a Londres se distribuyen la tarea para acabar más rápido, y deciden q, tras finalizar las compras se reúnan en el Caldero Chorreante para comer.

Ron, su hermana, Hermione y Harry deciden ir juntos, pero a los pocos minutos Ginny se despide del grupo al ver a su novio Dean frente a la tienda de varitas de Olivander.

El Trío Dorado decide entrar a comprar los libros. Justo antes de atravesar la puerta de la tienda una voz grita a pocos metros.

-Hermione!

La castaña se gira hacia el origen de la llamada y ve como su amiga se dirige corriendo hacia ellos.

-Hola chicos!.- saluda Leah con un sonoro beso en la mejilla a cada uno.- Hola Mione.- dice mientras abraza a su mejor amiga.- ¿Llego tarde para comprar con vosotros?

-Claro q no!.- dice Hermione. Las dos chicas entran juntas a la tienda riéndose de algo gracioso q han visto en un libro del escaparate.

-Hey! Tío, espaila q las chicas se van.- susurra Ron a Harry mientras le da un ligero empujoncito. El pelirrojo sabe del efecto q Leah causa en su amigo.

Todavía recuerda el momento en q ambos la conocieron junto a Hermione en la biblioteca.

Flashback

La biblioteca está vacía, normal a las 10 de la noche, pero Harry sabe q Hermione siempre se queda hasta más tarde los días q no tiene q vigilar los pasillos del colegio. Así q después de la cenar él, y, tras arrastrar a Ron fuera de la mesa del Gran

Comedor (N/A: Había flan de postre...q goloso!) se dirigen a buscarla para organizar los entrenamientos del ED.

Los chicos miran por todos los pasillos. Por fin la encuentran cerca de la zona prohibida buscando en la estantería.

La joven tiene un par de libros q flotan junto a su cabeza. La observan durante unos segundos pasar su dedo índice por los lomos libros para luego llamar su atención.

-¿Hermione?.- llama Harry.- Habíamos quedado hace quince minutos y como no venías hemos venido a por ti.

La de ojos castaños se gira y les dirige una mirada de aprobación mientras los libros descienden hasta acabar en sus manos.

-Perdón, chicos es q Leah y yo nos entretuvimos y no nos dimos cuenta de la hora.

-¿Quién?.- preguntan los dos a un tiempo.

-Leah.- responde mientras q con su mano libre alza un dedo para señalar a la parte alta de una escalera q se halla a su derecha.

Los dos jóvenes levantan la vista. Una chica está buscando algo en la parte alta de la estantería a varios metros del suelo.

Ésta comienza a descender pero se apoya mal y pierde el equilibrio. Lo cierto es q se hubiera metido un buen tortazo si no llega a ser por los reflejos de buscador de Harry, q la sujeta por la cintura justo antes de q su cuerpo impacte contra el suelo.

-Por las barbas de Merlín! Que susto! Gracias.- dice la chica mientras se alisa la falda del uniforme.

-De nada.- responde Harry incómodo mientras se separa de ella.

-Ah! Que mal educada soy.- se excusa Hermione.- Ron, Harry esta es Leah Mirdin de Ravenclaw compartimos Arintmancia juntas.- aclara.

Justo en ese momento, la chica q hasta ese momento había continuándose alisando la falda levanta la cabeza.

-Mucho gusto.- sonríe, extendiéndoles la mano a modo de saludo a ellos, q se quedan atontados mirándola.

-Bueno, vamos a organizarnos.- Hermione, q se había dado cuenta de la mirada de Harry decide intervenir, pues no quiere q su amiga se sienta incómoda.

Por dos horas todavía estuvieron en la biblioteca hablando de ED.

Harry, sin embargo, no prestaba mucha atención a lo q se decía pues no podía dejar de mirar a la nueva amiga de la prefecta.

"En verdad es bonita." Piensa el pelinegro mientras la analiza: su cabello largo y negro como una noche de verano sin luna. Su piel tiene un ligero toque aceitunado y su cuerpo es de infarto, aunque no está tan delgada como Hermione. Pero sin duda, lo mejor de ella son sus ojos. Jamás había visto algo tan impresionante: una mirada violeta y profunda, con ligeros toques de azul cielo...

Fin del Flasback

La librería está abarrotada de gente, a duras penas consiguen llegar al mostrador, donde un mago de piel cetrina vestido con una capa azul malva está despachando a una chica rubia q viste de manera algo provocativa.

-Anda, si es el Trío Dorado y la "alien morada". ¿Qué tal, gentuza?.- la joven les observa con una mirada cargada de odio y su expresión es como la de alguien q está oliendo algo desagradable. Ese gesto desfigura ligeramente su rostro, q a pesar de todo es hermoso.

-Parkinson.- saluda Leah con odio. La ravenclaw está más q acostumbrada al apodo q le han puesto los slytherin debido a sus peculiares ojos. Ignora el comentario y se gira hacia Harry como para pedirle ayuda, pero no es el moreno el que contesta.

-Si tu inmenso culo nos lo permite nos gustaría comprar los libros.- le espeta Ron, colorado hasta la raíz de su fueguino cabello.

-¿MI QUÉ...?.- grita Pansy, al tiempo q levanta la mano para golpear al chico, pero justo antes del impacto su mano es detenida por otra q la sujeta con fuerza.

-Pansy, querida.- dice una voz q arrastra las palabras.- olvídate de Cara-Rajada, el Pobretón y sus "novias", q todavía tengo q ir a comprarme una túnica nueva.

-Pe-pe-ro...Draco, ellos...-intenta discutirle la rubia. Él le dirige una mirada dura y la chica parece cambiar rápidamente de opinión. Su mano, q todavía en alto, sigue sujeta por la del slytherin comienza a descender al tiempo q él entrecruza suavemente sus dedos con los de ella. El movimiento, delicado pero a la vez cargado de sensualidad es seguido por unos irises esmeralda...

Tiene unas manos increíbles! Ojalá esas manos...Vale Harry, tú no acabas de pensar en esas manos acariciándote...¡imposible!¡No!

-¿Qué pasa Potter?¿Te gustan mis manos?.- le pregunta el rubio al ver el ligero rubor q ha subido a las mejillas del moreno segundos antes con la mirada fija en él. Algo internamente se revuelve en el fondo de Draco. "No...él no podía estar pensando en ti, Draco. Acéptalo de una vez por todas..."

-¿Qué?.- responde el otro mientras pestañea varias veces por debajo de las gafas.

-Déjalo, Potter. Tu cerebro no puede procesar más de dos palabras seguidas, y no me voy a parar a repetírtelo.

-Déjale en paz, Malfoy.- dice la morena de ojos violetas, poniéndose por delante de Harry encarando al de ojos grises.

El hecho de q Harry haya colocado una mano en la cintura de la chica saca de quicio al rubio, provocándole q el odio q siente por ella aumente.

-Vaya cara-rajada, ¿ahora te defiende tu novia? No sabía que te gustaban los aliens morados...- ¡Paff! Esta vez si ha habido bofetada pero directa en la cara del slytherin.

La ira q se refleja en ese momento en los ojos de tormenta hace q los q están presenciando la escena tengan un escalofrío. Los dientes le chirrían y aprieta fuertemente los puños. La imagen asustaría a cualquiera, pero la morena q está frente a él le sostiene la mirada con furia.

En un movimiento rápido, Draco se deshace de la mano de su compañera y saca su varita apuntando a Leah directamente a su pecho. Ella no se acobarda y le sonríe con malicia... más propia de cualquier slytherin q de una ravenclaw.

Leah inclina ligeramente la cabeza con lo q unos pocos mechones le caen sobre la cara.

-No te atreverías a hacerlo, Malfoy. Esto está lleno de gente.- dice la morena mientras saca su varita también. El resto de los gryffindors hace tiempo q apuntan al otro para proteger a su amiga. Incluido Harry.

-¡Está bien!.- grita el dependiente, antes de q ninguno pronuncia maleficio alguno.- Señor Malfoy, señorita Parkinson, ustedes dos ya han comprado sus libros, así q les agradecería q salieran de mi tienda.- mientras habla el hombre de la túnica malva conduce a la pareja hacia la puerta haciéndose paso entre el gentío q ha rodeado a los jóvenes durante el altercado.

-Me las vas a pagar, Mirdin. Nadie golpea a un Malfoy...¡nadie!.- apunta con el dedo mirándola con odio visceral.- Vámonos, Pansy.

-Sí.- dice la rubia al tiempo q coge al rubio por la cintura y la acerca hacia ella.

Ron y Hermione van a felicitar a Leah, pero Harry no puede moverse del sitio, se queda como una estatua de los tiempos clásicos, sin pestañear, ni mover un solo músculo. Justo antes de q la puerta se cierre el de mirada tormentosa se gira y sus ojos coinciden con los del moreno. Por unas décimas de segundo el corazón del primero se detiene, y en su mente se oyen las palabras tan temidas pronunciadas por Voldemort: "Tráeme a Potter".

Cuando se alejan de la tienda, Draco separa a la chica con brusquedad.

-La próxima vez te controlas por tu culpa esa asquerosa niñata me golpeó.- dice acariciándose la mejilla todavía dolorida.

-Lo siento, Draquito.- le responde ella acercándose de nuevo a él de manera sensual a sus labios, pero él es más rápido y la separa.

-Ni te me acerques, Panse.- se gira de nuevo hacia la tienda,y suelta un leve suspiro mientras intenta reconocer la silueta del moreno a través de los cristales del escaparate.- Anda vamos.- dándose por vencido se dirige al caldero Chorreante con paso elegante.

-Pero Draquito...¿no íbamos a por tu túnica nueva?

-Panse...

-¿Sí?

-Ya cállate.

La rubia se encoge de hombros y sigue a su príncipe a través del Callejón.

- - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - - -

Mientras, Harry, continúa allí plantado en medio de la tienda viendo como las ods figuras rubias se alejan y se pierden entre la multitud. Quiere moverse, pero su cuerpo no le responde. Está confundido ante un remolino de sentimientos y pensamientos q se pelean por salir al exterior.

No puede creer lo q sus ojos le dicen q ha visto, pero q su mente se niega a aceptar: cuando sus ojos se cruzaron con los orbes mercurio no le pareció ver en ellos el acostumbrado odio...no, no era odio lo q reflejaban.

Esos ojos del color de la tormenta le estaban pidiendo...¡auxilio!

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