DISCLAIMER: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer.
DECISIONES TOMADAS
CAPITULO 2
BPOV
Mis dos hombres favoritos dormían en nuestra cama, cuando salí del lavabo después de tomar una ducha caliente para calmar los dolores de mi vientre. Mi período se había hecho presente al fin. Siempre era igual; cuando conseguía el resultado negativo en la prueba de embarazo, entonces mi período aparecía para confirmarlo.
Me tumbé en la cama dejando a Anthony entre Edward y yo y adopté la posición fetal mientras esperaba que hicieran efecto los analgésicos.
- Estás bien, cariño? – susurró Edward mirándome con preocupación
- Sí. Es solo que me ha venido el período.
- Te duele? – dijo estirando el brazo que rodeaba a Anthony para acariciar mi rostro
- Un poco – reconocí
- Qué tal si te tomas el día libre hoy? – ofreció – Yo me ocuparé de llevar a Anthony al colegio y de recogerle, o podemos pedirle a Sue que vaya por él.
- No hace falta. Se me pasará en seguida. Me he tomado un calmante. Quiero ir al despacho para la presentación del proyecto de Da Revin.
- Estás segura? Yo puedo traerte todos los papeles. Hoy sólo será la primera toma de contacto.
- Lo sé, pero igual quiero ir
- De acuerdo, descansa mientras yo me ocupo de Anthony – dijo levantándose para besar mi frente antes de salir de la cama llevando a nuestro niño en brazos.
Me dirigí al despacho luego de dejar a Anthony en el colegio. Edward ya estaba allí y la reunión con Aro estaba por comenzar.
Me senté al costado de mi marido ante la gran mesa de reuniones, cuando Aro entró y repartió dossiers para todos los presentes.
- Buenos días – saludó – Como ya todos sabéis, la multinacional Da Revin Enterprises nos ha elegido para llevar a cabo su más reciente proyecto aquí en Seattle. Es una importantísima oportunidad para Twilight Constructions y necesitamos a los mejores. Cuento con todos vosotros.
Da Revin Enterprises era una importante compañía francesa, propiedad de los hermanos Da Revin. El hermano mayor y principal accionista de la empresa, Laurent Da Revin, había fallecido un año antes y sus acciones habían pasado a manos de su viuda, Irina Da Revin.
Da Revin había comprado unos importantes terrenos en las afueras de Seattle, dos años antes de que le diagnosticaran una grave enfermedad. Su intención había sido la construcción de un mega hotel, al que anexaría un importante centro comercial.
Su viuda y su hermano habían tardado en ponerse de acuerdo pero finalmente habían decidido llevar a cabo el proyecto de Laurent, y para ello nos habían elegido.
Era un mega proyecto y contábamos para él con un gran equipo. Edward sería el arquitecto director y yo era la responsable de los interiores. Sin dudas teníamos mucho trabajo entre manos, pero nos hacía felices.
A primera hora de la tarde, cuando yo dejaba el despacho, Edward se iba con Aro para reunirse con los inversores.
EPOV
Nos reunimos con los representantes de Da Revin Enterprises en sus oficinas del centro de la ciudad.
Irina y Steve Da Revin nos esperaban en la sala de juntas cuando la recepcionista nos hizo pasar.
Aro ya les había conocido por lo que fue el encargado de presentarnos.
Durante un instante se me cortó la respiración al ver a la viuda del viejo Laurent.
- Él es Edward Cullen, nuestro director de arquitectos y el responsable de vuestro proyecto. Ellos son Steve Da Revin y su cuñada la señora Irina Da Revin. – nos presentó Aro
- Ya nos conocemos – sonrió Irina cuando estrechamos nuestras manos
Aro me observó especulativo.
- No sabía que eras la esposa de Laurent – expliqué – Cómo estás?
- Oh, muy bien, Edward. Y tú qué tal? Veo que continúas trabajando en Twilight
- Sí. Hace ya diez años.
Irina y Steve nos explicaron más o menos lo que querían, y nosotros expusimos algunas de las ideas que habíamos estado manejando.
- Edward será el responsable de todo lo relacionado con la arquitectura, estructuras, edificio, etc., lo relativo a los interiores, interiorismo y decoración está bajo el mando de la licenciada Isabella Swan-Cullen
- Cullen? – preguntó Irina levantando una ceja interrogante
- Mi esposa – expliqué
- Oh, te has casado – dijo atrayendo la mirada de su cuñado
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Era tarde cuando salimos por lo que me ofrecí a llevar a Aro directamente a su casa.
- Qué pasó ahí dentro? – me preguntó Aro cuando dejamos el edificio – De dónde conoces a esa mujer?
- Salimos juntos una temporada – expliqué incómodo poniéndome al volante de mi coche
- Wow – sonrió – A Bella no va a gustarle nada. Ella lo sabe?
- Que salí con Irina, sí – dije observándolo un instante – Que Irina es la viuda de Laurent, no. Tampoco yo lo imaginaba, Laurent le sacaba más de veinte años.
- Ya. Él le sacaba veinte años, pero ella le sacó una fortuna – se burló Aro – Esa mujer se convirtió en multimillonaria en cuatro años.
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- Hemos hecho galletas! – gritó Anthony cuando entré a la casa
- Son para después de la cena – escuché la voz de Bella desde la cocina mientras levantaba en brazos a mi hijo
Cenamos con Anthony contándonos sus anécdotas de la guardería. Amaba a ese niño más de lo que imaginaba que era posible.
Mientras yo llevaba los platos al lavavajillas, luego de probar las galletas de Anthony, Bella se encargaba de llevarlo a la cama.
- Estoy agotada – suspiró acercándose a llenar dos tazas con café llevándolas al salón – Qué tal ha ido la reunión?
- Bien – dije sentándola en mi regazo de espaldas a mí para darle un masaje en el cuello
- Mmm, no pares – gimió y me puse duro – Tienen buenas ideas?
- No muchas – expliqué – Recuerdas a Irina Grace?
- Irina Grace? – dijo dudosa – tu ex?
- No es mi ex – discutí – No era mi novia. Fue sólo un ligue de unos meses. Y sólo salía con ella para intentar olvidarme de ti
- Sí, claro – rió y se recostó contra mí – Qué pasa con ella?
- Que ahora es Irina Da Revin
- Es la viuda de Laurent? – preguntó tan sorprendida como yo me había sentido
- Ajá
- Pero el tenía cerca de 60!
- Lo sé – reconocí y acerqué mis labios a la curva bajo su oreja aspirando su delicioso olor
- Wow. Parece el chiste. 60 años de edad, 90 millones en el banco…
Deslicé mis manos bajo su camiseta llevándolas a sus pechos.
- Eres mala – susurré lamiendo su cuello cuando sus manos se posaron sobre las mías y las apretó sobre sus pechos erectos
- Ella fue la que eligió a Twilight?
- No lo sé…
Deslicé mi mano por su vientre para colarla bajo sus pantalones y comencé a acariciarla por sobre la tela de las bragas.
- Supongo que recordaba que tú trabajabas allí. – dijo con su mano sobre la mía marcando el ritmo – Aro te debe un contrato millonario
- Y tú me deberás un orgasmo millonario – susurré mordiendo el lóbulo de su oreja y dando el tema por zanjado
- Tengo la regla, cariño, y llevo un tampax – dijo mientras apretaba sus piernas sobre mi mano
- Déjame masturbarte – pedí en su oído – Sólo acariciando tu clítoris – a Bella no le gustaba que la penetrara en los primeros días de su período, pero siempre estaba muy sensible entonces.
Separó las piernas y metí mi mano bajo las bragas. Colé mis dedos entre sus pliegues hasta alcanzar su perla. Comencé a masajearla en su punto más sensible mientras mi otra mano sobaba sus senos. Bella llevó su mano hacia atrás hasta alcanzar mi duro miembro que se apretaba contra su espalda.
Lo masajeaba y apretaba por encima de la tela de mi pijama mientras gemía acercándose al orgasmo. Su respiración se aceleró cuando sus gemidos se intensificaron.
- Más fuerte, Edward, no pares – rogó y la complací imprimiendo más fuerza a mis dedos hasta sentirla convulsionar en mis brazos
Cayó rendida en mi regazo y lentamente retiré mi mano lamiendo en la curva de su cuello el tibio sudor de su éxtasis.
Tras solo unos momentos se giró y me empujó haciéndome caer sobre el sofá. Se recostó sobre mí y bajó la mano a mis pantalones para liberar mi erección.
- Me toca pagar – susurró besándome y dirigió sus labios directamente a mi pene duro y brillante.
Pasó la lengua arriba y abajo por toda la longitud de mi erección que se volvió más tiesa frente a ella. Me observaba desde su posición a la vez que se humedecía los labios para llevarlos a la cabeza de mi pene, que introdujo con lentitud entre sus labios.
Sus manos masajeaban el saco de mis testículos y sus movimientos sobre mi falo eran lentos y cadenciosos.
- Bells, me voy a correr sólo con mirarte... – suspiré rogando que imprimiera más fuerza a sus movimientos
Sonrió y rodeó el miembro con sus manos apretándolo mientras lo hundía en lo profundo de su boca. Me masturbaba con sus manos mientras su boca, su lengua y sus labios me exprimían exigentes.
Cuando no pude resistirlo más llevé mis manos a su cabeza para sostenerla con fuerza y comencé a embestirla con necesitada rapidez. Escuchaba los gemidos de Bella sin que dejara de estrujar mis genitales.
- Me voy a correr, cielo... – gemí dándole la oportunidad de sacarme de su boca
Contrariamente a ello, apretó mi pene con fuerza subiendo y bajando por su longitud hasta hacerme descargar hasta la última gota de semen en el fondo de su garganta.
Me desplomé en el sofá con el sonido de Bella tragándose mi eyaculación de fondo.
- Te amo – susurré cuando la levanté para recostarla sobre mí
- Sólo por esto – dijo burlona
- Te amo por todo – la apreté contra mí – Pero por estas cosas un poquito más – sonreí contra su oído
Bueno, aquí les traigo un nuevo capítulo. Espero que os guste.
Gracias a todos por la aceptación de esta nueva historia, espero no defraudaros.
Gracias por los reviews, alertas y favoritos.
Besitos y nos seguimos leyendo!
