Cap. 2: El clan sin apellido
-Deberíamos decirle algo, no quiero que nos ignore todo el tiempo.
- ¿Bromeas? Dijo que no la molestáramos.
Jessenia podía escuchar perfectamente lo que sus compañeras de cuarto decían, a pesar de que ellas pensaban que se había dormido. Adaptarse a ellas iba a ser difícil.
Cuando entró por primera vez en la habitación, no tardaron en lanzarse encima suya y empezar a hacerle preguntas incómodas y manosear su capa; no era necesario ser muy inteligente para darse cuenta de que ellas no tenían ninguna conexión con la magia. Cuando llegó le dijeron que podía tomar la cama que quisiera, y eligió la individual sólo con el fin de rodearla con una carpa azul y poner un letrero que decía "Μην ενοχλείτε", en la entrada (les explicó que ahí decía "No molestar"). Escuchaba a las chicas hablar y en sus voces notaba cierto entusiasmo que le recordaba a sus tiempos de infancia. Decidió salir y hablarles.
-A ver -dijo saliendo de la carpa -, ustedes son Elizabeth y Emily, ¿verdad?
-Ya te dije que me digas Lizzy -respondió Elizabeth, ella era una chica que venía del norte de Canadá, a pesar de que sus rasgos físicos eran más parecidos al estereotipo latino; con piel morena, cabello marrón oscuro largo y ojos marrones.
-Y a mí llámame Milly - dijo Emily, ella era canadiense al igual que la otra chica, pero sus rasgos eran más europeos; con cabello rubio cobrizo, tez blanca y ojos marrones claro.
-No tengo suficiente confianza en ustedes como para llamarlas así -dijo acercándose a la mesa de noche con los libros de las clases que iba a tomar.
- ¿Cómo nos podemos ganar su confianza? -preguntó Elizabeth algo dolida por la afirmación.
"Primero que nada, no me trates de 'usted' como si fuera tu superior". Pensó.
-Ustedes no tienen ninguna conexión con la magia, ¿no es así? -preguntó tomando un libro de los que estaban ahí.
-Sí, así es -respondió Emily.
-téleia -dijo Jessenia esbozando una pequeña sonrisa, lo cual confundió a las chicas -. Miren, cada bruja tiene una especialidad, algún tipo de magia en el que es especialmente buena -tomó otro libro y se acercó a las chicas -. Todas las que estudian aquí, y ya saben usar magia, tiene un punto fuerte, incluyéndome. Sí quieren, les puedo enseñar a usar la magia en la que me especializo -las chicas sonrieron y asintieron ante lo dicho -. Pero -eso les quitó la sonrisa -, deben hacer algo por mí primero.
- ¿Qué es? -preguntó Emily algo atemorizada.
Jessenia le entregó a cada una un libro de los que llevaba. A Elizabeth le dio el libro de la clase de Farmacéuticos Mágicos; a Emily el libro que utilizan en Magia Moderna, que fue recién publicado hace un par de meses; aunque casi nadie usaba el físico, preferían la versión en digital.
-Pongan atención a lo que le voy a pedir a cada una, porque sólo lo diré una vez.
"Los guerreros de Esparta son la excusa que el pueblo griego pone para negarse al uso de magia, debido a que fueron guerreros inigualables que no usaban más que su ingenio, fuerza y voluntad para destacar; razón por la que las familias dedicadas a la magia en dicho lugar son muy pocas. Las historias cuentan que se les ofreció recibir ayuda por parte brujas experimentadas y ellos se negaron por diversas razones. (…) Una vez vista esta parte de su historia, nos dedicaremos a ver la historia actual de Grecia con respecto a la magia."
Diana soltó un suspiro al leer esto; el libro que estaba leyendo pertenecía a la serie "La Historia Mágica De...", que se dedicaba a contar todo sobre la magia en diversos países. Quiso estudiar la historia de Grecia esperando que tuviera algo que solucionara sus dudas. Pero se decepcionó al ver que, mientras que la historia mágica de Gran Bretaña era tan extensa que tenía que ser separada en tres volúmenes de poco más de 1000 páginas cada uno, la de Grecia era un libro de no más 250 páginas, ya iba por la página 102 y lo único relevante que vio, fue que las familias con magia en el país son tan escasas que la mayoría de los habitantes piensan que no existen.
Ya aburrida de leer todo eso, decidió dirigirse al índice al final del libro y ver los títulos para encontrar alguno que pueda tener relación con los 'Gios to'. Al principio no había nada que llamara la atención realmente; pero los últimos tres títulos le interesaron: "Industrias Lyria", "Fuerza Gamma" y "El clan sin apellido". Este último en especial; así que fue directo a la página donde empezaba.
"El clan sin apellido:
El clan sin apellido es la familia de magos griegos más importante e imponente en toda su historia. Es la única que recibe respetos por parte de los habitantes comunes del país e incluso, son respetados y reconocidos por brujas de todo el mundo.
Normalmente, son pocos los que conocen de la existencia, importancia y superioridad de dicha familia. Debido a que la magia en su país está muy poco extendida, prefieren mantenerse en las sombras, trabajando para otras familias importantes dentro del mundo mágico.
Una de las principales razones por las que esta familia recibe el status de importante, imponente, respetable y superior, es por la antigua leyenda de 'El Juego de la Muerte'. Dicha leyenda es transmitida de generación en generación. Los mismos miembros de la familia afirman que no es una leyenda, sino un hecho verídico que explica la superioridad como clan de su familia.
A continuación, les contaremos la leyenda de 'El juego de la Muerte', tal y como la cuentan los miembros de la... "
- ¿Qué estás leyendo? -Una vos salió de la nada, asustando a la chica y haciendo que se desconcentrara de su lectura. Cuando dirigió su vista, se topó con un par de ojos rojos mirándola fijamente.
- ¿Akko? -Dijo Diana aún sorprendida de no haberse dado cuenta que ella estaba a la par suya.
- ¡Hola! -dijo la japonesa sentándose a la par de la británica -. Casi no hemos tenido tiempo para nosotras, ¿por qué no me has hablado?
-Bueno... -Diana se sentía un poco avergonzada por la forma en la que Akko le habló -Sabes que me delegaron para controlar a las nuevas estudiantes, y como hubo un recorrido inicial para ellas tuve que acompañarlas.
- ¿En serio? -Diana sabía que Akko estaba consciente de eso, por lo que no entendía la sorpresa de la chica -. No será que estás queriendo juntarte más con una de las nuevas y por eso me dejas de lado.
- ¿A qué te refieres? -Ahora estaba más confundida; en especial por que, hasta ahora, Akko no se había interesado tanto porque Diana no pasara tiempo con ella. En el año pasado estudiaban juntas y se mantenían cerca durante los tiempos libres, pero no se quejaba por no estar por un día que no se hablaran. Muy probablemente el hecho de haber pasado más de 2 meses sin verse y que su tía tirara todas las cartas que llegaban que no fueran de alguien "importante", había afectado en alguna medida.
-Con las chicas te vimos mientras daban el recorrido -respondió la chica con su típico entusiasmo -Amanda dijo que te notó muy atenta a una de las chicas. Creo que dijo que llevaba cinta púrpura.
Con explicar el color de la cinta entendió de qué estaba hablando. Durante el recorrido a la escuela no quitó los ojos de encima de Jessenia, que iba junto a sus compañeras de cuarto conversando. Sentía que, si no le mantenía un ojo encima, algo malo iba a pasar. La chica llevaba su uniforme, pero en la cinta llevaba el cuchillo de caza que Diana había visto la tarde anterior. Y lo que más le llamó la atención, fue que llevaba su varita de la escuela, pero al lado contrario, iba una varita de madera. Un tipo de varita antiguo que muy pocas usaban en la actualidad; hay quienes dicen que las varitas alargadas de madera antiguas eran más efectivas que las actuales, se imaginaba que la familia de Jessenia pensaba de esa manera como para darle esa varita a su hija.
-Ah... Sí. Esa chica me la topé ayer, y digamos que no me dio una buena primera impresión.
- ¿Eh? ¿Hizo algo malo el primer día? Ese debe ser un nuevo récord, ni yo podría superar algo así -dijo la chica sonriendo; Diana sólo esbozó una pequeña sonrisa ante el comentario.
- No necesariamente algo malo -dijo calmándose -en teoría no hizo nada fuera de las reglas de la escuela.
- ¿A qué te refieres? ¿Quién fue?
-Es la chica de las alas de mariposa; un par de nuevas alumnas estaban hostigándola y ella se puso en guardia sacando un cuchillo de caza, de no ser porque intervine, seguro que las hubiese atacado.
- ¡¿Eh?! -la japonesa parecía muy sorprendida ante tal hecho -. ¡Las amenazó con un cuchillo y eso no va en contra de las reglas!
-Baja la vos, estamos en la biblioteca.
-Lo siento.
La británica soltó un suspiro.
-No llegó a amenazarlas, sólo desenvainó el arma. Revisando las reglas, me di cuenta de que no mencionan nada acerca de la posesión y uso de armas. Pero, aun así, esa chica en serio que no me agrada, por eso le ponía tanta atención durante el recorrido. Temía que fuese a hacer algo malo.
- ¿No confías en mí? Eso duele.
Ambas chicas voltearon a ver a la persona que habló. Sentada justo en frente de ellas estaba Jessenia, apoyando su barbilla sobre la palma de su mano derecha mientras con la otra jugaba con un bolígrafo, viéndolas a ambas con una sonrisa ladeada.
Se levantaron rápidamente, con un rostro de sorpresa; pero no una buena sorpresa, una desagradable.
- ¿D-Desde cuando estás tú aquí? -preguntó Diana aún sorprendida.
-Yo llegué antes que tú -dijo la chica poniéndose de pie -. Llegaste y te sentaste aquí sin pedirme permiso. Me pareció grosero, pero lo dejé pasar porque se me apetecía.
"Tiene que estar mintiendo". Pensó ante tal afirmación. Estuvo ahí sentada por más de una hora y en ningún momento sintió su presencia. Volteo a ver a Akko y notó que ella también estaba confundida, si se hubiera dado cuenta de que ella estaba ahí lo hubiese mencionado.
Se generó un silencio muy largo e incómodo, mientras Jessenia tomaba sus cosas y cerraba los libros que tenía en la mesa. Los tomó y se dirigió a guardarlos a sus respectivos estantes. Cuando se alejó, la tensión se bajó. Las chicas se vieron y sólo pudieron sonreír; más que por alegría o porque fuera gracioso, eso era una risa algo nerviosa.
- ¿Qué pasó aquí? -dijo Amanda entrando en la escena junto con Constanze.
-Nada verdaderamente importante -dijo Diana ya calmada -. ¿Qué haces aquí?
-Te venía a avisar que la directora te está buscando -dijo acercándose a la mesa y viendo el libro que leía Diana -. ¿Por qué estás leyendo "La Historia Mágica de: Grecia"?
-Por nada que te importe -dijo con su típica frialdad, tomando el libro y empezando a caminar.
- ¿A dónde vas? -dijo Akko tomándola del brazo.
-A guardar el libro –dijo Diana confundida.
-Yo lo guardo por ti –tomó el libro y soltó a la chica -. Tú ve a ver qué quiere la directora.
-Gracias –respondió para despedirse y salir.
Cuando salió, se dirigió directamente a la oficina. Sabía que muy probablemente iba a ser para pedirle que ayudara en algo más además del control de las alumnas. Luego de unos minutos caminando llegó y entró pidiendo permiso, para encontrar que la directora no estaba sola. Con ella estaba la profesora Fineland, la profesora Du Nord (a pesar de que ella decía que la llamaran Chariot, sus modales y la admiración que le tenía a la susodicha no se lo permitían) y una nueva profesora que Diana nunca en su vida había visto.
-Buenas tardes Diana –dijo la directora -; disculpa que te molestemos en este momento, pero queríamos pedirte un favor. Primero que nada, te presento a Amara Weber –señaló a la profesora nueva -. Ella será la profesora de "Defensa Mágica".
"¿Defensa Mágica?" Diana ya había escuchado que iban a agregar esa clase. Era algo así como clases de defensa personal, pero con el uso de magia.
-Sí, y quisiera que tú me ayudaras –dijo la profesora Weber.
-Ayudarla en qué sentido –preguntó la británica.
-Verá señorita Cavendish –dijo la profesora Fineland -. Hemos estado asignando ayudantes para las clases, pedimos a alumnas que se destaquen en esa área para que ayuden a entrenar a las nuevas estudiantes. Hemos hablado con chicas como la señorita von Braunschbank para magia moderna o la señorita Manbavaran para farmacéuticos mágicos. Pero no conocemos a ninguna que se destaque en defensa mágica. Por lo que…
-De hecho –dijo la nueva maestra, interrumpiendo de manera muy abrupta -, hay alguien que podría funcionar mejor.
-Profesora Weber –dijo Chariot acercándose a su nueva compañera –ya lo habíamos discutido; no podemos asignar a una nueva estudiante a la que sólo desea por su nombre a ayudarla.
- ¡No saben lo que ese nombre conlleva! –gritó.
Diana levantó la mano e hizo un sonido con la garganta para pedir la palabra. La nueva profesora parecía muy segura de que esa chica de la que hablaba era la asistente perfecta. Algo en su interior le decía que ya sabía de quién estaba hablando.
-Disculpe que las interrumpa. Primero, por supuesto que acepto ser la ayudante de la profesora Weber, la defensa mágica no será mi fuerte, pero conozco lo suficiente –se inclinó hacia adelante para mostrar respeto ante su nueva maestra -. Segundo, por casualidad, la chica de la que habla no se trata de la señorita Jessenia Gios to Josif.
- ¿La conoces? –preguntó la nueva.
-Me he topado con ella, sí. Pero quisiera que me dijera qué tiene de especial el nombre de dicha chica cómo para que sólo con leerlo ya crea que conoce el tema. ¿El apellido 'Gios to' tiene algún peso en ello?
-Tiene demasiado peso –respondió con frialdad, muy parecida a la de Diana a la hora de hablar. Pero esta incluía un tono seguro y firme en lo que decía -, el hecho de que la chica sea griega lo confirma. Y te equivocas en algo –esa frase dejó confundida a Diana -, 'Gios to' no es un apellido. Esa chica no tiene apellido.
Con sólo decir la última frase, Diana entendió a qué se enfrentaba. Cuando entró a la academia, el hecho de llevar el apellido Cavendish hizo que muchas maestras la pusieran por encima de las demás sin pensarlo mucho; pero ninguna había defendido la postura de superioridad con la firmeza con la que lo hacía la nueva maestra sólo con la mirada. Lo que decía no parecían tonterías, verdaderamente pensaba que Jessenia era una conocedora, no, una experta en el tema; por primera vez vio a una maestra poniendo a una de sus compañeras por encima suyo, y no dudando, sino con convicción. Ahora sentía que esa chica en serio no le agradaba, y que nunca lo haría.
-¡Wow! –Akko gritaba con mucho entusiasmo, sin importarle el fastidiar a las que pasaban por ahí, ahora que había más estudiantes, los pasillos ya no se veían muy vacíos -, ¿de verdad tu mamá es alguien así de importante?
-Por supuesto –respondió Jessenia mientras le entregaba su cuchillo a Constanze con mucho cuidado, en los ojos de la alemana se veía un brillo que ninguna de sus amigas había visto nunca, y todo porque reconoció que el cuchillo de Jessenia era un producto de Industrias Lyria y ahora lo tenía en sus manos -. Mi madre es directora general y fundadora de Industrias Lyria, la única compañía de armamentística mágica en el mundo.
Constanze admiraba el cuchillo después de sacarlo de su vaina de cuero marrón. El cabo era cilíndrico de estamina teñida de blanco, con un pomo de acero en el inferior y de cerca de 12 centímetros de largo; con el logo de la empresa a forma de virola. La guarda era de acero, con una forma que imitaba a la guarda de una espada, con cada lado de cerca de 3 centímetros, se unía a la hoja con una cubierta de acero de 2 centímetros que cubría la base de ésta. La hoja era de cerca de 25 centímetros de acero al cromo 5160; afilada en ambos lados dejando una especie de camino en el centro, pues los filos eran muy prominentes; el centro estaba bañado en oro y tenía grabado el nombre "Jessenia" en letra bromello. Si su madre era fundadora de la empresa, tenía sentido que le fabricara un arma especialmente hecha para ella. Contanze había escuchado de la tecnología armamentística de Lyria. Había soñado con tener una de sus armas en su poder, al fin tenía una en sus manos, desgraciadamente no era suya. Y en su mente sentía que nunca tendría una propia, pues son muy buenas, pero muy costosas. A demás que sólo se venden a ejércitos, departamentos de policía y otros lugares y personas que, tras una exhaustiva investigación, se les autorizaba su uso; no se las daban a cualquiera y no creía tener aún lo necesario para ser una usuaria autorizada.
-Una pregunta -dijo Amanda con una sonrisa un tanto pícara -, si en serio tu madre maneja una empresa tan grande, tu familia tiene mucho dinero, ¿verdad? Y una casa muy lujosa también.
-Nuestra casa se encuentra en la cima de una montaña -respondió intentando quitarle el cuchillo a la pequeña ingeniera, quien se negaba a regresarlo -; y somos dueños de toda la montaña en sí -Amanda se mostraba muy sorprendida, y Akko aún más -. A demás de dueños de unas 100 hectáreas de bosque adyacente con un lago en su interior -al fin logró quitarle el cuchillo y la vaina a Constaze y lo guardó; la alemana sólo puso cara de resignación, molesta de que le quitara su ilusión.
- ¿Sólo el trabajo de tu madre les dio todo eso? -dijo Akko casi a gritos.
-Claro que no, mi papá también ayudó en ello.
-Pues un día de estos nos invitas a tu casa-dijo Amanda poniendo sus manos detrás de su cabeza. Pero Jessenia la ignoró.
Las tres chicas de detuvieron en seco al ver que la chica griega se quedaba estática viendo por la ventana del pasillo.
-Ese tipo no debería estar aquí -dijo casi susurrando, las chicas se mostraban confundidas -. Regresen a sus habitaciones, y hagan lo que hagan no me sigan -Jessenia empezó a correr hacia el pasillo de salida.
- ¡Antes de que te vayas! -gritó Akko a la chica de lejos sin darle muchas vueltas al asunto - ¡¿A qué se dedica tu padre?!
- ¡Él es asesino! ¡Más bien sicario! -gritó abandonando el lugar.
Akko abrió con fuerza los ojos, muy sorprendida; Amanda sólo se empezó a reír; Constanze se mostraba indiferente, se veía las manos recordando lo que se sentía tener el cuchillo.
-Esta chica resultó saliendo bromista -dijo Amanda calmando su risa y empezando a caminar, Constanze la siguió y Akko se quedó parada.
-Lo que dijo, ¿era una broma? -dijo a sí misma, por alguna razón, sentía que Jessenia estaba diciendo la verdad.
