Hola, hoy les traigo el segundo capítulo de la historia, espero lo disfruten.

Kung Fu Panda y sus personajes no me pertenecen.


Po miraba fijamente a su adversaria, apenas tenían 10 minutos peleando y él ya se sentía hecho polvo, pero al mismo tiempo con más energía que nunca, peleas como esta le encantaban, lo hacían sentir vivo al máximo, y qué decir de contra quién peleaba, no había contrincante favorito e ideal para él, pero tampoco tan difícil. Cuando peleaban lado a lado no había quién los venciera en el campo de batalla en peleas cuerpo a cuerpo, sus técnicas a veces poco ortodoxas pero tan inesperadas y la ferocidad de ella, su excelente defensiva y la ofensiva tan poderosa de ella, simplemente eran el equipo perfecto. Pero es esta situación eso no importaba, porque enfrentarse a ella era otra cosa muy distinta porque aunque conocía cada uno de sus movimientos y ataques de memoria, ella también lo conocía perfectamente a él, aunque sus movimientos llegaban a ser inesperados ella de alguna forma desarrollaba contra ataques para cada uno, como si pudiera leer su mente o adivinar sus pensamientos con sólo verlo un segundo a los ojos.

Tal vez por eso no lograba vencerla, porque cuando ella lo veía a los ojos el sentía perderse un poco en ellos.

Lo miraba con mucha intensidad, y el perdía por un segundo el hilo de la batalla, era en esos micro momentos que ella aprovechaba para dar un golpe contundente o por lo menos lo suficientemente fuerte para desorientarlo o rezagarlo un poco, y funcionaban la mayoría del tiempo, ganando ella casi todas las batallas. Pero en esta ocasión Po se concentro en no mirarla a los ojos, sino al resto de su cuerpo, cuando algún musculo de tensaba para prever el ataque siguiente o la posición que adquiría su cola, ya que cuando ésta se levantaba tensada significaba peligro.

Observó que sus piernas se tensaron a la vez, por lo que había dos opciones: que ella pensaba dar un salto o alguna vuelta en el aire, si era así tal vez fuera para hacer un ataque directo o para dirigirse a la tortuga de jade y tomar impulso para poder...

No tuvo demasiado tiempo para concluir sus pensamientos porque rápidamente ella salto pero hacía los obstáculos favoritos de Mono, los anillos de madera con filosas espinas, con su mano se impulsó en uno para llegar al otro lado del salón en donde se encontraban los cubos oscilantes con picos de metal y al igual que lo hacía cada que entrenaba con ellos, golpeo uno partiéndolo en pequeños pedazos y son una patada de lado en el aire le envío uno directamente a la cara a Po, el pobre no terminaba de procesar todos los movimientos tan rápidos de ella cuando el pedazo de madera ya se encontraba a una muy corta distancia de sus cara. Por acto reflejo intentó pararlo con un golpe con el antebrazo, y lo logró, pero lo que no logro fue ver que una muy furiosa tigresa se encontraba a menos de un metro de distancia para atacarlo, sólo había utilizado el bloque de madera para distraerlo y realizar un barrido de pies, logrando tirar al confundido panda de espaldas y aprovechar ese momento para tomar uno de sus piernas y lanzarlo al aire, siguiéndolo con un salto y dándole una patada para lanzarlo hacia la zona de los agujeros escupe fuego, en dónde él cayó de lleno en su cara. Po se levanto adolorido aún y apenas y realizó en dónde se encontraba cuando en menos de un segundo después ya estaba siendo cruelmente chamuscado y saliendo lo más rápido posible de la zona de fuego.

Cuando por fin logro salir, no pudo hacer más que tumbarse en el suelo.

-Ayyyyyy, eso sí dolió.

-Esa fue una buena pelea maestro, gracias por darme el honor de pelear contra usted.

- Ha ha ha, que graciosa eres Tigresa, pero ya te dije que no me digas maestro cuando Shifu no está cerca.

Po no se acostumbraba a que sus mejores amigos le llamaran "maestro", pero cuando el panda rojo se encontraba presente siempre les decía que llamaran de manera "apropiada" al maestro del palacio de jade, por lo menos cuando se encontraban entrenando o discutiendo asuntos del palacio de jade o con otros maestros de kung fu. Pero a Tigresa le gustaba molestarlo de vez en cuando con la formalidad.

-Esta vez si me diste una buena paliza haha ¡estuviste bárbara!- Po quiso hacer énfasis en su expresión levantando los brazos aún estando tirado en el suelo pero le dolió todo el cuerpo por el brusco movimiento- oww creo que me rompí la espalda...

-Ya ya, no fue para tanto. Ven te ayudo.- Tigresa le ofreció una mano al panda para ayudarlo a levantarse.

El la aceptó y se levanto con la ayuda de ella, notó que aún cuando sólo le tomaba para ayudarlo, su agarre era fuerte y firme, y aunque nunca se lo diría a ella en voz alta, era algo que le encantaba. Como ella era tan seria y ruda, siempre fuerte y ágil, esa ferocidad que tanto asustaba a sus enemigos, a él lo atraía como un imán. Sus ojos intensos y anaranjados que lograban intimidar hasta al más valiente cuando ella estaba enojada, eran los mismos que él vería cada segundo por el resto de su vida si pudiera, porque los había visto es esos raros pero preciados momentos cuando ella reía abiertamente y éstos brillaban como el mismísimo sol , o cuando le contaba alguna anécdota de su infancia y se le veían tristes y cristalinos por el llanto que no soltaban. Quizá era por eso que él estaba tan enamorado de ella, porque a pesar de todas esas barreras que Tigresa tenía ante todo el mundo, él era uno de los afortunados (al menos él se sentía muy afortunado) que podía ver a través de ellas, ella le había permitido conocer sus miedos, sus sueños y metas, su lado más frágil y escondido. De hecho, él era la persona que más la conocía y con la que Tigresa se sentía completamente segura y el confianza, a pesar de ser el amigo que menos llevaba tiempo de conocer.

Po ya estaba parado pero ella no soltó su brazo, al contrario, dirigió su mano hacia la de él deslizado con un muy suave tacto a través de su brazo hasta llegar a su mano y dejando la suya reposar ahí. Ambos se miraron y Po sintió que su corazón estaba a punto de salirse. Habló y sólo Oogway en el reino de los espíritus sabría cuanto autocontrol requirió para no soltar puros balbuceos de lo nervioso que se encontraba ante la felina que lo miraba con una suave pero juguetona sonrisa en su rostro.

-¿sigue en pie lo de esta noche?

La sonrisa de ella se extendió y bajo la mirada con un suave rubor en sus mejillas...

- Por supuesto. De hecho ya he pensado en un lugar que me gustaría que fuéramos...claro, si tú estás de acuerdo.

Oh sí, tenían una cita esta noche. Después de varias semanas en donde Po pensaba de qué manera le podía pedir a Tigresa salir con él sin resultar con una herida de tercer grado, de repasar en su habitación de su casa abajo en el valle (para no arriesgarse a que Shifu lo atrapara) lo que iba a decir , después de recibir consejos de sus dos padres sobre cómo seducir a una hembra, y de tomar todo el valor del mundo, por fin se lo pidió cuando se encontraban charlando una semana anterior bajo el árbol de la sabiduría celestial una tranquila noche de otoño. Ella en un primer momento se puso nerviosa y ni siquiera su pelaje logró cubrir el rubor de su cara, pero después de unos tortuosos minutos que le parecieron horas al panda sin decir nada, ella respondió que estaría encantada.

Para ninguno de los dos pasó desapercibido el hecho de que su relación no era más la de una simple amistad, se quedaban hasta tarde platicando de sus más íntimos y sagrados secretos, y también de los más tristes y oscuros pensamientos; Po le contaba el remolino de sentimientos que lo habían invadido cuando se enteró de lo que Shen había hecho con su aldea, con su madre y de lo mucho que había querido, al menos durante unos segundos, matar a Shen únicamente para vengar a los suyos; Tigresa le contaba de sus solitarios momentos en el orfanato y de cómo cuando era cachorra habría dado lo que fuera por conocer el paradero de sus padres, de cómo a veces imaginaba el rumbo que hubiera tomado su vida de haber crecido con unos padres. En esos momentos tan íntimos compartían risas y lagrimas, y a veces terminaban en abrazos que duraban hasta la mañana siguiente.

Ambos sentían algo especial y único cuando estaban con el otro, algo que no habían sentido antes ni con alguien más. Y tal vez no se lo decían con palabras, pero sí con miradas, por lo que ninguno de los dos se sentía incómodo o raro ante el hecho de una oportunidad para salir en plan de algo de más que amigos.

- No...¡digo sí!...es decir...- A pesar de sus esfuerzos a Po lo domino el nerviosismo por unos segundos. Porque tal vez no se sentían incómodos pero no podían evitar los nervios y la emoción de dar el siguiente paso hacia un sentimiento y situación en la que eran principiantes.

Po respiro lo más hondo que pudo para tranquilizarse y habló:

- Lo que quiero decir es que cualquier lugar que escojas está bien, no puedo esperar por ir.- Le dedicó una sonrisa a Tigresa, mientras que con su pulgar acarició suavemente la mano que sostenía de ella, recibiendo otra sonrisa a cambio.

-Está bien, entonces, sólo tomaré un baño y estaré lista.

-Oh sí, yo también, la verdad es que necesito un baño después de esa paliza que me diste he he

-Bueno, entonces será mejor que vayamos de una vez.

-Claro.

Se soltaron las manos muy a su pesar y se dirigieron a sus habitaciones para tomar sus cambios de ropa correspondientes.

-Bueno, ve tú primero si quieres, yo me iré después.

Aunque los estanques de agua caliente que servían como bañeras de hembras y machos estaban separadas, los chicos siempre preferían esperarse a que Víbora y Tigresa se adelantaran, pues las paredes de papel no eran muy gruesas que digamos y a veces las siluetas se podían ver a través de ellas, así que por respeto a sus compañeras les daban un tiempo de ventaja para que ellas ya estuvieran dentro de la bañera cuando ellos llegaran, y siempre se apuraban en bañarse para salir antes y dejarlas vestirse a gusto.

- Está bien.- Y Tigresa se adelantó a los cuartos de baño.

Po esperó cinco minutos antes de dirigirse hacia allá y una vez llegando deslizó la puerta para entrar pero su mirada se encontró con algo que provoco que se congelara en su lugar, como si sus pies se hubieran pegado de repente al piso y su corazón por poco y sufriera un paro cardiaco...

Por lo visto Tigresa había demorado un poco más que de costumbre en meterse a la bañera, porque a través de la fina pared se veía reflejada su silueta retirándose su blusa y dejándola a un lado de ella sobre el piso, y aunque Po no podía verla directamente él sintió sus mejillas arder hasta el punto en que hubiera sido posible coser un huevo sobre su cara, y rápidamente bajo su mirada, escuchó cuando ella se metió al agua y sólo entonces cerró la puerta tras de él y pasó a la antesala de donde se encontraban las bañeras. Se metió a la bañera de los chicos y no pudo evitar repasar en su mente la fina silueta de su amiga, su cuerpo se veía mucho más fino sin ese pantalón de entrenamiento un poco abombado sobre él, entonces se imaginaba cómo lucirían las rayas de sus piernas...¿serían todas rayadas en su totalidad o tendría ese pelaje blanco adelante como el pelaje debajo de su cuello y pecho que se dirigía hacia aún más abajo? ¿tendría ese blanco pelaje sobre todo su abdomen o incluso en otras partes más íntimas?

Po sacudió con fuerza su cabeza y hundió su cuerpo completo en el agua para apartar esos vergonzosos pensamientos sobre su amiga y deseo que el agua estuviera helada, porque es lo que necesitaba en ese preciso momento...

Se apuró a terminar de bañarse y salir lo más pronto posible del cuarto de baño, le dijo a Tigresa desde la puerta para salir que la esperaba en el principio de las escaleras afuera del palacio y se marchó a su habitación para dejar su ropa sucia. Incluso le dio tiempo de preparar unos sencillos bocadillos para la cita y espero a que Tigresa lo alcanzara afuera.

- Ya estoy lista, ay que apurarnos para ver el atardecer en su mejor momento. Vámonos. - Tan pronto como llego, bajo las escaleras para dirigirse al lugar que había planeado.

- ¡Oye espérame!

Po la siguió, ninguno se dio cuenta pero ambos tenían una muy grande sonrisa en su rostro. Sin duda esta sería una gran noche...


Bueno eso fue todo por el capítulo de hoy, dejenme en los comentarios que opinan.

El siguiente capítulo será sobre la cita de Tigresa y Po, la calma entes de la tormenta, literal y figurativamente haha, ya entenderán cuando lean lo que sigue en la historia. Saludos y bonit día/noche, la hora que sea que estén leyendo.