-15 años después-
"Taberna del Viejo Joe", leí el letrero de mi futuro lugar de trabajo. Entré y un penetrante olor a alcohol entró a travéz de mis fosas nasales.
-Así que al fin apareces, ¡Creí que nunca llegarías!- me habló un hombre mayor, con una gran barriga y barba que le llegaba al pecho.
-No estaba muy entusiasmado, pero la necesidad sobre todo- le respondí al cantinero, a la vez que me acercaba a la barra donde él estaba.
-Anímate Chial, hace poco obtuviste la mayoría de edad, ¿acaso no te emociona tener tu primer trabajo?- dijo carcajeandose. Tomó un delantal blanco y lo lanzó para que yo lo atrapase. -Póntelo y ven a ayudarme-
-Claro, jefe- dije de mala gana. Me vestí con el delantal y me dirigí a la cocina, donde recibiría mi primera orden de adulto.
Bueno, ¿Cómo empiezo?... mi nombre es Chial, (nombre extraño, lo sé) soy un chico ordinario: estatura normal, masa muscular nada fuera de lo común, sin metas ni aspiraciones especialmente increíbles... un simple aldeano.
Mi hogar es ésta pequeña aldea, ubicada detrás de dos grandes montañas, nada peculiar suele pasar aquí... bueno o al menos así era.
Cuando mi turno terminó, tomé mis cosas y me dirigí hacia aquél señor barrigón, para que me diera mi paga.
-Hoy fué un buen día vendimos mucho así que aumenté un poco tu recompensa de hoy- dijo sonriendo, luego me dió una bolsa de tela, la abrí y detro de ella encontré 3 piedras de color rojo, que brillaron cuando la luz las tocó.
-Genial- dije inexpresivo, realmente no me importaba ganar dinero, finalmente no habían muchas cosas que hacer en la aldea, mas que beber y participar en carreras de montura.
Caminé por las calles, la noche se acercaba y la gente comenzaba a encender las luces de los faroles.
Me detuve frente a una gran casa, de tres plantas con grandes ventanas en cada lado, y dos grandes puertas de roble que servían como entrada.
Golpee una de las puertas un par de veces, pero nadie abrió.
-Peeeequeeeeeeñoooooooo coooooovaaaaaardeeeeeee- Escuché una voz llamarme por entre los árboles, era grave y rasposa. Me dí media vuelta nervioso, miré hacia todos lados pero no encontré nada.
-Teeee eeeeeencooooooontreeeeeee- oí la voz de nuevo, pero ésta vez la escuché más cerca. Golpee la puerta, ahora aún más nervioso, implorando que me dejaran entrar.
-¡Veeendreeeee poooor tíiiiiiiiiii!- Esta vez la voz se escuchaba justo detrás de mí, justo en ese momento, la puerta de roble se abrió, me apaniqué y rápidamente entré, cerrando la puerta tras de mí.
-¿Qué sucede?- preguntó una mujer mayor, la misma que había abierto la puerta segundos antes.
-N-nada señora Manson- respondí con respiración agitada -Gracias por... abrirme-
-¿No hay de qué?- dijo confundida mientras me veía alejarme.
Subí las escaleras, llegando a la tercera planta, caminé por un angosto pasillo y me topé con una puerta cerrada, urgué en mi bolsillo y saqué una pequeña llave.
La deslicé dentro del cerrojo y haciendo un "click", la puerta abrió.
Dentro de la habitación tan solo había una cama con sábanas color rojo, un pequeño escritorio y una mesa con distintas y variadas herramientas.
Dejé mis cosas, incluyendo la bolsa que el cantinero me entregó, sobre el escritorio y me tumbé en la cama.
Me quedé pensando por un par de minutos, cuando mis párpados no podían resistir más abiertos, y caí dormido.
-A la mañana siguiente-
Desperté con un gran dolor de cabeza, usualmente recuerdo mis sueños, pero esta vez no podía recordar ni un fragmento.
-Qué extraño- dije, pero algo me sacó de mis pensamientos...
-¡AAahhhhhh!- escuché un grito, que provenía del primer piso de la casa. Salí corriendo y bajé las escaleras rápidamente, conocía de quién era ese grito... la señora Manson.
Al atravesar el último escalón, me dirigí rápidamente a la cocina, que és donde suele estar ella. Pero al entrar al lugar, lo que ví hizo que un escalofrío me recorriera la espalda.
Frente a mis ojos, la señora Manson, estaba en el suelo, y sobre ella estaba una criatura humanoide, cuya piel era de un color parecido al verde, a a vez que un olor a putrefacto entró a mi naríz, era tan desagradable que me dieron náuseas.
Aquella criatura escuchó mis pasos, y se dió la vuelta.
Su horrible rostro estaba desfigurado, las cuencas de sus ojos estaban vacías y de su boca brotaba una gran cantida de sangre, sobre su cabeza llevaba una gorra de cuero, parecida a las que usan los corredores en aquellas carreras de caballos.
Se levantó con dificultad, y comenzó a avanzar lentamente hacia mí.
Me congelé, sabía muy bien lo que era esa criatura: un Zombie, pero ellos solo debeerían de salir de noche, además la aldea cuenta con una muralla alrededor y guardias armados en las puertas... pero si hay uno de estos aquí, entonces significa que...
Comencé a correr, tenía que salir a la calle para comprobar que ésto en realidad estaba pasando... Y así era, de alguna manera, cientos de monstruos habían logrado entrar a la aldea, y estaban atacando a la gente incluso a plena luz de día.
Habían monstruos por todos lados, corrí en dirección a las puertas que guiaban a la salida de la aldea, pero la gran cantidad de monstruos me impedía seguir con mi camino.
En unos segundos fuí completamente rodeado y acorralado. Ellos se acercaban lentamente.
Uno de ellos se lanzó contra mí, traté de bloquearlo, pero éste abrió rápidamente la boca y enterró sus dientes en mi antebrazo.
Grité de dolor, mientras que las lágrimas brotaban y caían por mis mejillas, golpee la cabeza de la criatura hasta que finalmente me soltó, ví entonces la sangre que salía de la gran herida que me había hecho la mordida del zombie. Casi inmediatamente, mi brazo comenzó a perder color, y a volverse pálido hasta que cambió a una tonalidad verdosa, parecida al color de uno de ellos. El dolor era insoportable, además, extrañamente sentí cómo algo me quemaba la espalda por unos momentos.
¿Acaso éste era mi fin?, sin familia, amigos... sin nada... solo
Toda mi vida pasó frente a mis ojos, recuerdos de mi abuela... espera, ¿abuela?
Entonces pasó, algo increíble, todo el mundo se congeló a mi alrededor.
Una intensa luz se materializó, y de ella salió un hombre de mediana edad, con una gran barba blanca y una camisa color café.
-¿...?- no pude formular ninguna palabra.
-Tranquilo, ya estás a salvo, ahora te llevaré a un lugar seguro- dijo con una voz serena, que denotaba seguridad.
-¿Q-q-quién?-
-Te lo diré tan pronto como estemos allá- respondió, entonces sus ojos, que aparentaban ser normales, se iluminaron, desapareciendo sus pupilas y emanando una fuerte luz. En unos instantes nos encontrábamos en medio del bósque.
-¡¿Q-q-que C-c-como?!- traté de hablar, pero permanecí atónito
-Mi nombre es Notch, pero eso no es importante ahora, tienes que descansar- me interrumpió, luego colocó su mano sobre mi cabeza, y perdí el conocimiento.
Mientras tanto en la aldea
Un hombre alto y delgado, vestido con una camiseta azul y unos jeans de un tono más obscuro, merodeaban la zona, parecía estar buscando algo...
-Así que fuiste tú, hermano...- dijo, para comenzar a reír -Pero hagas lo que hagas, ¡No podrás impedir que encuentre a ese chico y lo asesine!- sus ojos, ahora visibles, eran de un color blanco brillante.
Entonces le habló a uno de los zombies para que se acercara.
-Asesina a todos- le indicó, a lo que la criatura asintió, entonces frente a sus ojos se dió lugar a una masacre sanguinaria, de la cual no hubo ningún sobreviviente.
Cuando acabó el horrible suceso, aquél hombre, se fué tan rápido y misteriosamente como había llegado.
Así que, sí, seguiré la historia, cualquier duda o sugerencia les invito a dejar una review, muchas gracias por leer.
