Capítulo 2.
Encerrada en su pequeño y moderno apartamento, Emily parecía un león enjaulado. Intentaba tranquilizarse a sí misma para poder centrarse en su siguiente paso. A su modo de ver, tenía dos opciones: aceptar la ayuda de Ian para proteger a su hijo, con el riesgo de que éste desapareciera con él; o volver a la UAC, y mostrar todas sus cartas, entregándoles a Ian, pero con el riesgo de que ese otro grupo que buscaba la forma de vengarse de Doyle, encontrara al niño. Ninguna opción parecía lo suficiente tranquilizadora para ella.
Sabía que podía fiarse de Ian para proteger a Declan. La razón era evidente… Doyle haría cualquier cosa para mantenerlo a salvo. Y cuando decía cualquier cosa, se refería a "cualquier cosa", dentro o fuera de la ley. En otras circunstancias, y teniendo en cuenta en su trabajo, le habría parecido una insensatez, pero cuando se trataba de Declan y del terrible peligro en que se encontraba, no parecía tan mala idea. Pero Ian le había dejado algo claro:
- "La única razón por la que no estás muerta es porque eres la madre de mi hijo".- Ian consideró necesario aclarárselo, por si aún le quedaba alguna duda.
La noche anterior se había encontrado en la puerta de su apartamento una pequeña caja con un lilium dentro, su flor favorita. Junto a él, una simplemente nota en francés "Isfahan est belle en novembre".
Una simple frase que sólo tenía significado para Emily. El lugar y el mes en que había nacido Declan, seis años atrás.
Se quedó horrorizada. Hacía semanas que su antiguo equipo se había presentado en la UAC para colaborar en la resolución de los casos de asesinatos que se estaban prodigando en DC. Antes de intercambiar información, Clyde había hablado con Emily para explicarle que tenían motivos para pensar que Doyle estaba detrás de aquellos crímenes; le informó también del asesinato de Jeremy; de la huida de Doyle de una prisión de Corea del Norte; y se pusieron de acuerdo en la versión de los hechos que debían dar a la UAC. Preservar la verdadera identidad de Lauren Reynolds, era prioritario. Emily no estaba por la labor de proporcionar información tan íntima a su actual equipo, exponiéndola a un juicio que no le apetecía enfrentar. Les dirían que Lauren Reynolds era una antigua agente del equipo, infiltrada en el círculo de Doyle como contrabandista, con el fin de ganarse su confianza y revelara la identidad de su líder, Valhalla. Les dirían que oficialmente Lauren Reynolds había muerto en un accidente de coche, pero que los detalles de dicho incidente eran información reservada que no estaban autorizados a compartir, pero que en cualquier caso, no era relevante. Cualquier dato necesario para atrapar a Doyle se encontraba en el perfil que habían elaborado durante su captura. Supuestamente, todo se hacía para proteger a Emily, evitando que Doyle se acercara más a ella.
Sin embargo, Emily no creía que fuera posible que Ian estuviera precisamente en DC, y que no hubiera descubierto ya su identidad. Las victimas de los asesinatos estaban todas relacionadas con la detención de Doyle, que se había realizado con la colaboración de varias agencias de distintos países. Sin embargo, tenía la sensación de que algo se le escapaba. ¿Cómo es que no había ido aún a por Sean, a por Tsia o Clyde? ¿Cómo es que no había intentado nada contra ella aún?
Ahora, con aquella nota entre sus manos, tenía la respuesta. Doyle quería algo más de ella. Quería a su hijo.
Sabía que quería verla, que probablemente la hubiera estado vigilando desde hace tiempo. Dio gracias por no haber ido a visitar el niño en las últimas semanas. Ahora no podía hacer ningún movimiento que lo llevara a él, al menos no hasta descubrir cuánto sabía.
Salió del edificio de apartamentos y se dirigió a una cafetería cercana en la que a veces quedaba con J.J. y Penélope. Tenían el mejor Bourbon de la ciudad, y eso fue lo que pidió mientras esperaba sentada en la terraza, bajo la luz de una luna tan llena como lo estaba el día en que nació Declan. "Que curioso", pensó, "Las cosas que acaba uno recordando".
Pasado algo más de una hora, Doyle se sentó frente a ella. Se notaba el paso de los años, y las consecuencias de la prisión, pero seguía conservando su atractivo. "Siempre fue terriblemente atractivo. En realidad, los hombres peligrosos solían serlo". Sin duda, era el tipo de Emily. Guapo, seguro de si mismo, inteligente, y nada recomendable.
- La única razón por la que no estás muerta es porque eres la madre de mi hijo.
- Si le haces daño….- Emily intentó que pareciera una amenaza, pero sabía que en ese momento tenía todas las de perder. Posiblemente la razón por la que no estaba muerta no era porque tuvieran un hijo en común, sino porque Ian no había averiguado dónde estaba.
- Tranquila, amor. Sólo quería aclarártelo para que no hubiera confusiones. He venido a hacer un trato.
- ¿Y qué te hace pensar que quiero hacer un trato contigo?
- El hecho de que en este momento hay un grupo criminal que pretende eliminarme, y que utilizará todos los medios a su alcance, para hacerlo. Incluido a nuestro hijo.
Emily se quedó durante unos segundos sin respiración. ¿Un grupo criminal?. La BAU no tenía información al respecto. Hasta el momento todos los implicados que habían podido identificar estaban ligados a Valhalla, y por tanto a Doyle.
- Son tu grupo criminal- Dijo enfatizando el "tu".
- Lo eran- Puntualizó Doyle- Seis años en prisión son muchos años. Aquellos a los que dejé al mando del negocio no tienen intención de que vuelva a recuperarlo. Cierto que aún algunos me son fieles. Pero estamos en una guerra por… "la supremacía del bando más fuerte".
- ¿Por qué iban a asesinar a quienes te capturaron?.. Esto no es más que una venganza.
- Solo lo aparenta. Quieren implicarme. Que los federales me detengan si no consiguen matarme ellos. No soy tan fácil de atrapar… - Y luego añadió- O al menos no lo era antes de conocerte…. Debo concederte ese honor.
A Emily no le pasó por alto el atisbo de rencor que se traslucía a través de sus palabras.
- No fue un honor. Sólo fue trabajo.- Emily hizo su mejor esfuerzo por no apartar la vista de Doyle. No podía ver en ella señales de debilidad.
- Vaya- Doyle acercó su rostro al de Emily. Ésta no se apartó.- Êtes-vous toujours si impliqué dans votre travail? (¿siempre te implicas tanto en tu trabajo?).
- Hago lo que es necesario.- Contestó Emily sin inmutarse.
- Tu jefe, Aaron Hotcher, debe estar muy contento contigo.- No había perdido la sonrisa. A Emily le entraron escalofríos ante la sola mención del nombre de Hotchner.
- Por ahora no he tenido queja.
- Yo tampoco la tuve… al menos durante un tiempo.- Doyle la miró de arriba a abajo, desnudándola con la mirada. ¿Cómo era posible que aún la perturbara aquella mirada ?.
Emily apartó los ojos durante un momento para recuperar el aliento. El muy cabrón sabía el efecto que causaba en ella y lo aprovechaba a su favor, pero podía recuperar el control. Era una experta en eso.
- ¿Has venido a rememorar nuestros encuentros sexuales o a proponerme un trato ? Porque si ambas cosas están relacionadas, ya te dejo claro que no llegaremos a ningún acuerdo.
Doyle la miró complacido por el descaro de su respuesta. Se había dado cuenta de que hablaba Lauren y no Emily. Y estaba encantado con ello.
- Quiero mi libertad.
- ¿Cómo ?- Emily se contuvo para no echarse a reir.
- Quiero la protección de la CIA del FBI de INTERPOL y de quien haga falta.
- ¿A cambio de qué ?
- Os entregaré a quienes han cometido los asesinatos. En bandeja de plata, y os entregaré además a unos cuantos cabecillas de organizaciones criminales, que son objetivo de vuestro gobierno desde hace años. Sé nombres, lugares, contactos… Soy una enciclopedia andante del crimen.- Sonrió.
- ¿Y tus crímenes ?
- ¿No te parece suficiente el tiempo que pasé en esa prisión de Corea ?
Emily sabía a qué se refería. Estaba bastante al corriente del tipo de torturas que realizaban allí. Se sintió en cierto modo culpable, pero desconocía que se hubiera realizado ese traslado desde Rusia. Clyde nunca le informó.
- No tuve nada que ver con eso.- Parecía lamentarlo realmente. Doyle lo notó.
- Lo sé. - Le concedió.- El único crimen que he cometido es el asesinato de tu amigo Jeremy.
A Emily le sorprendió esta confesión. Podría habérselo atribuido fácilmente a sus rivales. Pero no lo había hecho.
- ¿Así de fácil lo reconoces ? ¿Sin el mínimo arrepentimiento ?
- ¿Por qué iba a arrepentirme ? Era un traidor. Estaba dispuesto a vender cualquier información sobre ti a cualquiera que le ofreciera un buen precio. Si lo miras bien, le hice un favor a la Interpol.
- Por lo que veo te la vendió a tí- Emily conocía lo suficientemente a Doyle como para saber que no iba a permitir que Jeremy compartiera esa información con nadie más. Lo había hecho para protegerla… o mejor dicho, para que nadie más pudiera llegar a Declan a través de ella. Y le resultaba creible. No tenía por qué mentirle. Al fin y al cabo, a ella nunca le gustó Jeremy. Tanto ella como Doyle tenían en común cierto instinto para ver la debilidad de las personas. Si no la vio venir a ella, sólo fue porque estaba enamorado de Lauren.
- Por desgracia, solo pudo descubrir tu tapadera. Aunque ya lo sospechaba. Tu tumba estaba vacía- A Emily le recorrió un escalofrío- Pero eso ya lo sabías…
- Fue un bonito funeral.
Ian sonrió. No tenía intención de ocultarle nada a Emily. Necesitaba que confiara en él, o al menos hacerla dudar de a qué bando debía unirse.
- ¿Cómo te enteraste de Declan ?.- A Emily se le comenzaba a agotar la paciencia.
- ¿Se llama Declan ?
La pilló desprevenida. Había dado por hecho que estaba al tanto de ese detalle. Había estado jugando con ella. Podía verlo en su sonrisa de satisfacción y sin querer había bajado la guardia, dándole más información de la que pretendía.
- ¿Quiéres terminar con esto Ian ? ¿Cómo lo supiste ?.- Su tono era cada vez más exigente.
Doyle hizo una pausa antes de responder.
- ¿Nunca te diste cuenta de lo pendiente que estaba de tí, verdad ?.- En cierto modo parecía sorprendido de que ella no lo supiera,
- No sé a qué te refieres- Emily frunció el ceño. Estaba harta de que jugara con ella.
- ¿Crees que no noté tus mareos y tus náuseas de las últimas semanas en las que estuvimos juntos ?. Y, por si tenías dudas, conozco tu cuerpo al milímetro…. Noté que algo había cambiado. No estaba seguro, claro, pero lo supuse. Esperaba que tú me lo confirmaras, no quise presionarte. Cuando descubrí tu coartada y que habías desaparecido durante unos cuantos meses… junté las piezas. Estaba seguro de que jamás habrías abortado. No, después de lo que te ocurrió a los 15 años. Jeremy me facilitó algunos de tus pseudónimos… y comprobé que usaste uno de ellos para viajar hasta Irán. Volviste en noviembre, después de que nació el bebé.
Emily se había quedado atónita con la explicación de Doyle, ni siquiera recordaba que le hubiera contado lo de su aborto en la adolescencia. La conocía mejor de lo que ella habría deseado. También dedujo que hasta ahí había podido averiguar. No sabía dónde estaba Declan. Aunque ahora tenía un dato más, su nombre, y se lo había facilitado ella. La había engañado.
Ian no esperó a que respondiera. Ya había conseguido desestabilizarla. Se levantó de su asiento y, antes de marcharse, le dijo :
- Mi libertad, a cambio de mi colaboración… y a cambio de la custodia de Declan. No pretendo quitártelo… tú eres su madre. Pero renunciaste a él. Yo no lo hubiera hecho nunca.
Mientras se alejaba, Emily notó cómo una lágrima le resbalaba por la mejilla.
