Prólogo 2
¡Hola! Ya está lista la segunda parte del prólogo de esta cosa rara que se me ocurrió. Espero que cumpla sus expectativas.
Esto está desde el punto de vista de Todoroki, una pequeña introducción muy sintetizada sobre sus sentimientos.
La siguiente, es la última parte del prólogo (por fin) y luego, ya por fin lo bueno (espero je, je).
Disclaimer: BNHA no me pertenece, es propiedad de Kohei Horikoshi. No tengo fines de lucro, solamente busco diversión (y entrenarme en la escritura de paso xD).
Mi vida, ha sido dura y hasta cierto punto, hostil. Siempre teniendo en la mente que el único propósito de mi nacimiento, es el derrotar al héroe número uno del mundo, All Might.
Mi padre, me engendró con ese único fin. Sus egoístas ambiciones, provocaron infelicidad total en mi vida, la de mi madre y la de mis hermanos. Por tanto, el amor se volvió ausente muy pronto. Comencé a crecer con un sentimiento profundo de soledad y rencor hacia él.
Por eso negué toda conexión con él, vergüenza y rabia me daba reconocer que era su hijo, y debía siempre callarlo, reprimirlo; pero a sí mismo, evitar usar aquello que me hacía similar a él, esa parte de mí que yo tanto odiaba.
Me negaba a vivir mi vida a partir de los deseos egoístas de mi padre. Él que se casó con mi pobre madre sólo para hacer al "hijo perfecto", y que, por tanto, no sólo no descansó hasta que yo naciera, sino que, prácticamente, ignoraba a mis hermanos mayores. Ninguno era digno, ninguno era como yo; y yo, sólo quería ser un niño como los demás.
Por esa razón me recluí en mí mismo. Por esa razón me negué a usar el lado izquierdo de mi cuerpo que tan parecido era a él, el día que mi madre vertió agua hirviendo sobre el ojo que se encuentra en ese lado tan aborrecido por mí, sentí que aquello era culpa de mi padre, ese día, a la edad de cuatro años, nació dentro de mí un rencor hacía él que crecía más conforme yo lo hacía. Ese día perdí todo rastro de amor.
Desde esa fecha mi infancia se terminó, ya no tenía derecho de jugar o reír, debía dedicar mi vida a estudiar y entrenar mi cuerpo y mi mente. No tenía permiso de ser un niño ya, era ese "próximo héroe número uno" que no podía perder el tiempo con "tonterías". Miraba a mis hermanos mayores jugar desde la ventana y anhelaba volver el tiempo atrás, cuando mi madre estaba ahí, cuando podía jugar con mis hermanos, cuando era amado.
Y entonces, al llegar a la preparatoria, apareció él. Ese chico que me sacó de esa burbuja de odio y rencor en la que estaba atrapado. Él me hizo reconciliarme con mi propio cuerpo, pero, sobre todo, me hizo saber que sí podía ser importante para alguien, para él, por ejemplo.
Midoriya Izuku es una persona especial. Cuando lo conocí, no le presté mucha atención, pero pronto se volvió "interesante", captó mi atención y me hizo cuestionarme quién era él. Su sonrisa, su carisma, rápidamente se ganó el afecto del salón entero. Pero, sobre todo, rápido se llevó todos mis pensamientos e incluso, mis ambiciones.
Por alguna razón, quería ser mejor que él, por alguna razón quería superarlo y lo consideraba mi rival. Aun cuando su Quirk no era el más sobresaliente aparentemente; uno que le cobraba muy caro cada vez que lo usaba, y que asustó a todos en el festival deportivo, pero yo sabía que él escondía más de lo que nos imaginábamos todos.
Después de enfrentarme a él en el festival deportivo, no sólo comprobé mis sospechas, sino que sucedió aquello que cambió todo mi mundo, sacudió mi cabeza y mi corazón; provocó que mis pensamientos hacia él, ya de por sí, frecuentes, se volvieran dueños mi mente. Él había conseguido que yo dejara atrás todo cuanto conocía y a cuanto me aferraba, consiguió que yo dejara de aborrecer el fuego del lado izquierdo de mi cuerpo. En su lugar, la sensación de conocerlo más a fondo había reemplazado a mis miedos y odios. Me atreví a ver a mi madre desde esos días, me atreví a volver a sonreír.
Entonces me descubrí a mí mismo pasando la mañana entera contemplando su rostro cada que tenía oportunidad después de ese festival. Me gustaba ver su cabello, sus ojos, las pecas tiernas en sus mejillas redondas, los rasgos adorables complementados con esos enormes ojos verdes llenos de vida y luz, y esa mirada tan especial, que me brindaba su resplandor cada vez que se dirigía hacía mí. Me di cuenta que estaba enamorado de él. Mi primer amor, Midoriya Izuku.
Y ahora estoy aquí, compartiendo el mismo edificio que él. Unos pisos más abajo, como si hubiera alguna movida del destino aguardando por hacerse presente. El sólo pensar que estamos habitando el mismo edificio me hace el corazón estremecer. Hace tan sólo un par de días que nos hemos mudado a esta construcción, y sigo sin poder creer que, si salgo de esta habitación, bajo un par de pisos y camino unos pasos, estaré frente a su puerta. Cierro los ojos y veo su radiante sonrisa dedicada sólo para mí al tiempo que escucho su delgada voz llamándome. Suspiro al pensar que, incluso, he tenido la oportunidad de cargarlo entre mis brazos y sentir de cerca la suavidad que lo rodea.
Mirando mi mano izquierda, recuerdo que él me hizo encontrar las ventajas que ella poseía, ver que me daba calidez y que no todo era el fuego intimidador de mi padre; y me dio el valor de luchar por mi propio sueño.
Su pureza y corazón de oro, no han pasado desapercibidas, todos en clase se han dejado cautivar por sus palabras, Tokoyami, por ejemplo, le he escuchado comentar que le agradece ser el primero en fijarse en sus talentos. Y aunque no entiendo del todo la forma constante y reiterativa en que todos lo miran últimamente, puedo entender que sientan más empatía por él. Kirishima lo observa discretamente cuando se asegura que nadie lo está mirando, o al menos, eso cree él; pues yo he notado que lo mira y sus ojos rojizos se llenan de luz cuando lo hace. Lo mismo pasa con Aoyama, por ejemplo.
Pero sin importar lo que otros piensen de él, yo quiero que sepa lo que yo pienso. Lo que me ha hecho sentir y lo mucho que me ha ayudado. No es mi intensión ocultar mis sentimientos toda mi vida. Sin embargo, cuando lo intento, las palabras no salen de boca. Mi garganta se hace un nudo y comienzo a sudar, a titubear, me lleno de miedos ¿Y si él se asusta y se aleja de mí? No se si podría vivir con su indiferencia o con evasivas constantes. Sencillamente, no lo soportaría.
Soy consciente de mi principal problema: me cuesta mucho expresar mis sentimientos más profundos. Suelo ser directo, pero cuando se trata de mis emociones más personales, sencillamente no salen.
El problema, es que, otros como Bakugo, sí que se expresan con facilidad. Y yo sé, que eso, podría separarme de él, por siempre…
¡Listo! Perdón que quede tan corto, pero es que siento que extenderlo demasiado, lo habría hecho tedioso. Pienso que pude sintetizar sus sentimientos (de acuerdo a mi perspectiva, por supuesto), después, planeo ahondar más en ellos.
Espero que les haya gustado, gracias a quienes lo están siguiendo. Y a los que no, por favor, déjenme un Review, me animan mucho en verdad.
Me despido con un saludo y un abrazo, ¡linda semana!
