Moira: No te vas a creer lo que me ha pasado esta mañana!

Ginny: Verás... De ti me espero lo que sea

Moira: Muy graciosa pelirroja

Ginny: Lo se

Ginny: Bueno, cuenta maldita

Moira: Me ha escrito un alguien que no conozco

Ginny: ... Un Alguien... Qué?

Moira: Si, eso mismo

Ginny: Qué quieres decir con eso?

Ginny: O es algo o es alguien pero no un alguien

Moira: Por lo que a mí respecta, en estos momentos puede ser una persona, un fantasma, un elfo doméstico o cualquiera de los bichos de Hagrid

Moira: Vete tú a saber

Ginny: Deja de leer, primer aviso

Ginny: O de experimentar con pociones, esos vapores te están afectando

Moira: Déjame

Moira: Esto es raro, dice que le dio mi número alguien que ambos conocemos

Ginny: Te dejo o no?

Ginny: Aclárate

Moira: Agh! Esto es serio!

Ginny: Ya lo se! No sueles dar tu número a cualquiera

Moira: Exacto. No se quién puede haber sido

Ginny: Mejor nos vemos en el Gran Comedor, es hora de comer

Moira: Vale, así hablamos con tranquilidad de esto

Ginny: Genial, nos vemos allí!

Tras las clases no pudo evitarlo más, tenía que contárselo a alguien y le escribió a la que era una de sus mejores amigas, Ginny. Cuando entró en Hogwarts y el sombrero la mandó a Gryffindor entabló una amistad muy cercana tanto con la pelirroja como con Hermione Granger, aunque aún no había podido hablar con esta última, sus deberes de prefecta la tenían ocupada y no la vería hasta la hora del almuerzo o hasta mañana, dependiendo de lo que se alargara. Se lo tenía que contar también en cuanto la viera, Ginny daba buenos consejos pero era muy impulsiva, necesitaba una cabeza serena y Hermione era perfecta.

Entró en el Gran Comedor y se sentó con Ginny a hablar del asunto que les atenía mientras los demás alumnos se iban uniendo a ellas en las diferentes mesas. Aunque cada alumno tiraba irremediablemente para la mesa de su propia casa, había algunos que se sentaban mezclados, charlando amigablemente con los amigos que eran de otras casas.