Notice me
Capítulo 2: Fan
John no había visto a Sherlock ni de casualidad. No sabía si debía disculparse o si sería mejor no hablarle y olvidarse de todo. "Posiblemente piensa que soy una especie de pervertido que además de acosarlo, quiere violarlo" pensó. Aquella noche, John se incluyó en la celebración "post-exámenes" con sus compañeros de curso tomando cantidades industriales de cerveza, intentando así rechazar los pensamientos que rondaban en su cabeza y nublarse por un rato. Tragos iban y venían, mientras algunos muchachos de diferentes facultades comenzaban a reunirse en el mismo bar, hasta repletar el lugar.
-Malditos exámenes, debido a ellos no he logrado ver a Sherlock ni siquiera una vez… ¡Necesito disculparme! Que mierda me paso para hacerle eso ¿Acaso soy un animal? – se decía John a sí mismo, cabizbajo.
Mientras John se sentía cada vez más y más perdido debido al rio de alcohol en su sangre, pudo notar entre la multitud la llegada de algunos conocidos. Entre ellos estaba Molly Hopper, una estudiante de Química inteligente y bastante tímida quien se venía acercando con alguien del brazo, difícilmente visible debido a la borrachera y el largo abrigo negro con cuello levantado del tipo, que ocultaba su rostro. John, que aun poseía un poco de conciencia, pensó si era conveniente acercarse a saludarla, ya que ella siempre era cortés con él y hasta le había prestado sus apuntes, a pesar de no ser muy amigos. Mientras se proponía a levantarse, pudo escuchar la estridente voz del acompañante de Molly, quien parecía no estar para nada contento.
-Me puedes repetir ¿Por qué estoy aquí? Me siento fuera de lugar entre estos borrachos, su increíble estupidez y su repugnante olor a libido atrás de las chicas del lugar. Además, esta tan lleno de gente que ni siquiera puedo moverme…y ese horrible ruido ¿Quién mierda puede llamar música a eso? – decía el joven del abrigo negro, en voz alta y con mucha incomodidad.
-Sherlock…me prometiste que saldrías conmigo si te dejaba utilizar mis accesos a la computadora del profesor. Además, no deberías hablar así de los chicos aquí…muchos de ellos llevan clases contigo, son nuestros amigos.
-Pfff! Habla por ti, yo no tengo amigos. Por cierto, tampoco tengo novia, esa no es mi área. Sin embargo, eso ya te lo he dicho en variadas ocasiones ¿verdad? Me tomo el trabajo de repetírtelo en vista de que me has traído aquí, con evidentes intenciones de atraer mi atención. – respondió Sherlock, sin mucho interés. Molly conocía bien a su acompañante y se sabía de memoria sus argumentaciones al respecto, pero a pesar de ello lo quería, y serle de ayuda era lo que le importaba. Opto por girarse e ignorarlo un poco, mientras examinaba el lugar.
La cabeza de John estaba convertida en un embriagado y confuso desorden, pero pudo diferenciar el eco de la voz Sherlock junto a Molly, aun cuando la música no le permitió oír su conversación. Se levantó dirigiéndose hacia donde se encontraban ellos, tomo otro sorbo de su trago para aumentar sus niveles desfachatez, se armó de valor y se paró frente a ambos.
-Hola Molly, disculpa que te moleste, imagino que están en una cita. Sherlock, se perfectamente que fui muy grosero contigo… ¡hip! Pe…pero quiero decirte que lo siento, ahora lo entiendo y estoy muy feliz por ustedes… ¡hip! Hooper es una buena amiga y seguro les ira muy bii…- John guardo silencio antes de continuar…realmente estaba muy borracho. Sherlock lo escucho, sin expresión alguna en su rostro.
-Ehmm… John ¿estás bien? – Pregunto Molly, desconcertada – No comprendo que ha pasado pero…respeto a Sherlock y yo, bueno creo que… ¿John? ¿JOHN?
John sintió su cuerpo cayendo suave y liviano, escuchando los balbuceos de la gente riéndose de él y de su vergonzosa caída, que en aquel momento no le podía importar menos. Lo único en que pensaba era en lo mal que se sentía por haberse aprovechado de Sherlock y lo triste que era enterarse que, por muy sociópata y antipático que fuera, su belleza y extrañeza no le eran indiferente a los demás, especialmente alguien tan brillante como Molly Hooper. Él siempre pensó que alguien tan particularmente extraño como Sherlock era inaccesible para el resto del mundo y que por ende, nadie tendría la osadía de querer conocerlo, entenderlo o amarlo…nadie excepto él. Mientras estos sentimientos lo derrumbaban lentamente, sintió por un momento como si levitara en el aire, en medio de la nada. Giró la cabeza y le pareció ver el rostro de Sherlock cerca del suyo.
-Wao… ¡hip! Oye…tienes los ojos más hermosos que he visto en mi vida. – musitó, somnoliento, quedándose profundamente dormido en medio de su letargo alcohólico.
A la mañana siguiente y con un espantoso dolor de cabeza, John despertó en un lugar…TOTALMENTE DESCONOCIDO, sin tener ni siquiera una idea de cómo llegó hasta allí. Aún mareado, se incorporó y caminó hasta afuera de la habitación en busca de respuestas. El lugar era más o menos pequeño y acogedor, con pequeñas ventanas y un interesante desorden con todo tipo de elementos. Observando a su alrededor, encontró el perfil de un esbelto joven sentado frente a un microscopio, en pijama y con una bata celeste. Los ojos de John no podían creer lo que estaban viendo, era Sherlock en persona quien lo había ayudado. Antes de pronunciar palabra, éste se adelantó.
-Toma lo que está en la mesa, te ayudará a superar la resaca. Yo mismo lo hice, es sumamente efectivo. – ordeno Sherlock, continuando sus actividades.
John bebió la desagradable bebida sin protestar.
-Esto…Sherlock, gracias por ayudarme anoche. Realmente…pensé que tu no volverías a hablarme después de…tu sabes…lo que pasó. Verás… -toma aire- la verdad es que tú…– le dijo John haciendo una pausa, terriblemente avergonzado.
-Hagamos cuenta que nunca pasó. – respondió Sherlock, sin siquiera inmutarse o moverse de sus asuntos.
-De…de acuerdo. – Le respondió -Espero pues que… - mientras hablaba, John es interrumpido en seco.
-Molly Hooper es una colega de la facultad de Química y asistente de un profesor con quien estoy trabajando actualmente. Tengo demasiadas cosas en mente y no tengo tiempo para perderlo en cosas como relaciones interpersonales, amor, bebida o sexo. – en ese momento, Sherlock miro de reojo a John, queriendo saber si había sido lo suficientemente claro.
El joven futuro doctor sintió un leve calor dentro de sí mismo…algo así como un pequeño rayo de esperanza. Intentando ocultar la sonrisa que formaba en su rostro, cambio de tema.
-Vaya que está funcionando esa cosa que me diste, aunque sabe asqueroso. – Dijo John, respecto a la bebida anti-resaca - ¿Qué contiene?
-Bueno, es una simple mescla de naranja, limón, jengibre, berenjena, todo mesclado con un poco de aceite de oliva. Tienen propiedades específicas para curar malestares principalmente digestivos que son causadas por el exceso de alcohol.
- Wow…para ser una persona que no bebe, sabes bastante sobre resacas y ese tipo de cosas…
-Bueno, la herboristería es realmente básica si te quieres dedicar a la química o farmacología y todo lo referente a ello. Es lo mínimo que deberías comprender… ¿Y dices que estudias medicina?
- Tu dulzura me provoca diabetes, Sherlock…
-Quizás deberías dedicarte a ser un espía, en eso eres realmente bueno.
-No lo creo, mi última víctima me descubrió. Un sabelotodo bastante engreído…
-No hay problema, cualquiera te hubiera descubierto porque eres un idiota. No te ofendas, la mayoría de las personas lo es. – responde Sherlock, sonriendo – Bueno, creo que en vista de las circunstancias y ya que estas recuperado puedes irte, tengo cosas importantes que hacer.
- De acuerdo, entonces… - Mientras John pensaba lo que iba a decir, Sherlock se había ido a alguna parte, sin siquiera despedirse.
Antes de salir, John pudo ver la laptop de Sherlock en la mesa del comedor. Estaba abierta, por lo que se podía leer claramente una gran serie de páginas abiertas y búsquedas en Google.
"Como curar la resaca" "Remedios Caseros para la Resaca" "La Cruda y sus consecuencias" "Cómo tratar con la resaca" "Remedios naturales para la resaca"
-Jajaja…bastardo mentiroso ¿no que la herboristería era el conocimiento básico? – Pensó John, para sí – pero, pero…espera…esto quiere decir que ¿se tomó todas esas molestias…por mí? – este pensamiento quedó rondando la cabeza de John mientras salía del departamento de Sherlock – Quizás solo quiso ser amable…mejor será que me vaya a casa.
Desde ese día John optó por alejarse de Sherlock, sin embargo era inevitable pasar por los lugares donde siempre se lo encontraba, logrando verlo desde lejos algunas veces. No sería tan malo decirle alguna que otra cosa de vez en cuando, quizás un saludo y un "cómo estas". Ya se olvidaría de él, seguramente.
Luego de una semana, terminando una de sus habituales prácticas de Rugby, John se refrescaba con un poco de agua cuando ve a su amigo Mike acompañado de una hermosa joven, llamándole a lo lejos, diciéndole que se acerque.
- ¡Que tal Mike! ¿Qué hay de nuevo? –saludo John, con un apretón de manos
-Hey John ¿cómo estás? Te presento a Mary Morstan, una de las chicas de la facultad de enfermería. Ella admira mucho tu forma de jugar.
- ¡Mike eres un bocón! Me delatas sin ninguna vergüenza. –Responde Mary mirando hacia John, sonriendo con coquetería - ¿Qué cuentas, John? Sé que eres uno de los chicos de medicina, de la clase de Mike ¿verdad?
- Este…bueno chicos, disculpen tengo que irme a sacar unos libros de la biblioteca. Nos vemos más tarde. – dijo Mike, casi de inmediato.
- ¡ESPERA MIKE! Discúlpame un segundo Mary – se aleja de ella, para no ser escuchado – Oye ¿me crees idiota? Haces esto para dejarme solo con esa chica ¿verdad? ¿Qué te propones con eso?
- Mírala, está muy linda ¿no crees? Es que estos días te he visto totalmente extraño, no sé, me dio la impresión de que alguna chica te había dejado así. Por eso me tome la libertad de buscar una chica que creo que de veras le gustas - Ante la mirada ofuscada y enojada de John, Mike continuo - Oh vamos, no actúes tan amargado, dale una oportunidad, a lo mejor pasa algo…tu sabes, siquiera para divertirse un poco.
Ante la insistencia de Mike, John optó por conversar con Mary para no parecer descortés Contra lo esperado, ambos se cayeron bastante bien, llegando a verse de manera continua y saliendo a veces a tomar algo después de clases. Pasadas un par de semanas, Mary propone a John acompañarlo hasta su casa ya que "le quedaba de camino". Llegaron a casa de John notando que sus padres aún no habían regresado y Harry tampoco, puesto que solía llegar tarde del trabajo algunos días de la semana. Le sirvió un té y puso una película mientras conversaban un poco. Fue entonces cuando Mary decidió ser un poco más osada de lo que John se esperaría.
-Oye John – le dijo Mary, mirándole seductoramente - ¿Por qué no me enseñas tu habitación? Realmente…me gustaría conocerla.
- Ehm… ¿Mi habitación? Bueno, esta algo desordenada, veras siempre…
Antes de terminar la frase, Mary poso los labios sobre los de John quien se encontraba demasiado sorprendido. Era más que obvio lo que ella quería dentro de su habitación, algo que él ni siquiera se estaba imaginando. La pregunta era ¿Debería hacerlo? Su soledad…le dijo que sí.
Cuando se proponía a llevársela, la puerta de su casa comienza a sonar repentinamente. ¿Serían sus padres? No, ellos tenían llave al igual que Harry ¿Debiera llevarse a Mary y encerrarse su habitación? Mientras John pensaba por unos segundos, la delicada e insinuante mano de Mary se deslizaba sobre la suya, dándole una respuesta. A pesar de ello, escogió pensar que podía ser algo importante y optó por abrir la puerta. Al hacerlo, encontró a una persona que definitivamente no esperaba ver.
-Hola John. – dijo Sherlock, frente a un increíblemente estupefacto John, quien no tenía idea de cómo reaccionar.
- Sherlock, pasa…pasa. Justo había hecho algo de té. – comento John, tragando un poco de saliva. – Esto…te presento a Mary Morstan, una amiga de Enfermería.
- Hola. –Dijo Sherlock, sin entusiasmo alguno. Mary miro a John con cierto desconcierto. Pudo no haber abierto la puerta o atenderlo desde la entrada, sin embargo, John lo hizo pasar. – Siento que interrumpí algo especialmente importante…Oh! Esperen… ¿Acaso…?
- NO interrumpiste nada de nada, Sherlock. Por cierto ¿Quién lanzo algo pesado en tu cabeza como para que te presentes luego de semanas? – le dijo John, un poco entusiasmado.
-Mi cabeza esta en perfecta forma, gracias por preguntar ¿no deberías llenar de algo tu propia cabeza? De lo contrario, nunca acabaras la universidad. – le dijo Sherlock, con una media sonrisa, mientras bebe un sorbo de té.
John estaba inquieto, no sabía cómo demonios afrontar la situación. Por un lado, estaba frente a una mujer hermosa, inteligente y que lo deseaba, además de que hace bastante tiempo que había dejado de "practicar" el amor. Y por el otro, estaba ese arrogante antisocial de ojos perfectos, irresistible, totalmente incapaz de ser empático con alguien y protagonista de algunas noches solitarias entre las fantasías de John. Ese tipo seguramente le diría algunas frases sarcásticas más y se iría por donde vino. Fue entonces cuando su "meditación" fue interrumpida.
-John, en vista de tu extraño e inconveniente silencio, iré sin rodeos. –Dijo Sherlock - Deje uno de mis libros el otro día en tu habitación y lo necesito ahora.
-Claro…puedes entrar a mi habitación y buscarlo, debe estar tirado por ahí…lo siento, es todo un desorden. – dijo John señalándole el lugar, aun sabiendo que Sherlock ya lo conocía. Una vez que él se retiró a la habitación de John, Mary cogió sus cosas y se dirigió a John.
-Gracias por todo John, creo que yo debería retirarme. – dijo Mary, camino a la puerta.
-No, espera…Mary…yo…es decir, perdóname, sé que la visita de Sherlock fue inoportuna pero, es que él es bastante peculiar y bueno, podemos dejarlo para otra ocasión quizás…y…
-No te preocupes John, nos veremos después. – sin dejar que John se explicase, Mary se marchó sin más.
No entendía lo que ella había concluido ¿Habrá pensado que no he querido estar con ella? O tal vez… ¿pensado que quiero a…?... Espera ¿Qué paso con Sherlock?
John se dirigió hasta su habitación puesto que Sherlock se estaba demorando. Grande fue su sorpresa cuando lo encontró cómodamente echado sobre su cama, con SU laptop en las manos. Ver a Sherlock Holmes revisando sus cosas y echado en su cama, era un momento de lo más inesperado. A pesar de lo ocurrido semanas anterior, Sherlock no parecía tener ni el menor resentimiento o temor al estar allí, por lo que John no pudo dejar contener una pequeña sonrisa.
- ¿Encontraste tu lib…? Espera… ¿Cómo accediste a mi laptop? ¡Tiene contraseña! – le respondió John, desconcertado.
-No me tomo más de unos segundos descifrarla. – dijo Sherlock, sin moverse de la pantalla – además, he olvidado la mía. Tienes muchas fotos de mujeres desnudas aquí, que aburrido eres. Si estás aquí, asumo que ahuyenté a tu chica.
-No, ella no es nada mío, solo una buena amiga. – respondió John, incomodo.
-Bueno, a juzgar por la mirada vidriosa y el rubor en sus mejillas, es obvio que tenía la temperatura corporal alta, acompañado de un aumento de la respiración y frecuencia cardiaca. Posible flujo sanguíneo hacia el área genital por la forma en que movía sus manos y las dirigía inconscientemente hacia sus piernas…conclusión ella…
- ¡SHERLOCK! – interrumpió John, bastante avergonzado. – Deja el tema, por favor.
-Bueno y puedo notar que…no estas interesado en ella, tal vez. Sin embargo, tienes fotos de mujeres desnudas en tu laptop y no tienes novia, esa pudo ser tu oportunidad, John.
- Ya fue suficiente, será mejor que sueltes mi lapt…
En ese momento, los pies de John se enredaron entre los cables del cargador de batería de su laptop, haciendo que accidentalmente tropiece y caiga sobre Sherlock en la cama haciendo que su portátil se cierre y quede entre su pecho y el del futuro detective. Sus rostros cayeron muy cerca uno del otro, dejando a John petrificado ante semejante proximidad, puesto que de no haber apoyado el brazo en el colchón, hubiera caído boca contra boca de manera inevitable. En ese momento exacto, Sherlock mira directamente a los ojos de su amigo.
-John… - le dijo, mirándole fijamente.
Continuará…
