Disclaimer: Los personajes conocidos no me pertenecen, todo el mundo (o casi todo) sabe que son propiedad de Stephenie Meyer y cualquiera que pueda pagar por los derechos
Aviso:Este fic participa del Reto Anual "Te proponemos un longfic" del foro "Sol de Medianoche"
Canción recomendada:
Blue Bird – Jo Jung Hee
Palabras utilizadas: Cama
Palabras: 769
Blue Bird
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Capítulo 1
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Miró alrededor, indeciso, ¿cómo podría comenzar?
Sabía que debía pedir ayuda, pero nunca había imaginado que sería algo complicado, lo que le llevaba de nuevo a pensar en la forma ideal de cómo comenzar la búsqueda. Podría ir a la recepción del hotel y decirle al encargado la razón de su visita.
–¿Y qué le dirías? –Se preguntó en voz alta– ¿"Hola, soy Edward Cullen y busco a una señora que mi padre conoció hace más de veinte años"?
Sacudió la cabeza, eso sonaba completamente ridículo.
Tal vez viajar a Forks no hubiese sido una buena idea, pero un mes antes le había parecido una idea fantástica. No, en realidad, Alice había hecho que pareciera la mejor idea de la historia. En ese momento su teléfono comenzó a sonar, sacándolo de sus pensamientos, no necesitó ver la pantalla de su móvil para saber quién era.
–Es como si te invocara, Alice, si lo pienso bien es un poco aterrador –comentó al descolgar.
–Talento natural.
–Eso no hace que me sienta mejor.
–De eso se trata, Edward –respondió ella en un tono cariñoso–. ¿Cómo te está yendo?
–Acabo de llegar y estoy desempacando.
Oyó su bufido del otro lado de la línea.
–Eso significa que acabas de dejar la maleta sobre la cama, ¿no es así?
–¿No estás espiándome? –preguntó, escéptico mirando alrededor.
Alice soltó una risa suave.
–No, tonto, tengo mejores cosas que hacer. Te conozco desde que nací, así que sé lo que significa tu "desempacar" y tu "desayuno decente".
–Alice, no creo que esto sea una buena idea.
–Edward, no vas a volver hasta que lo intentes –su voz se endureció ligeramente.
–Repíteme otra vez porque tuve que venir yo.
–Suenas como un chiquillo –le reprochó ella con un suspiro–. Porque Emmett está casado y tú no. Y porque yo estoy cuidando a papá, sino con gusto hubiera ido.
–Yo podría tomar tu lugar.
Alice profirió un sonido ahogado.
–¿Tú? Ni de broma. No vamos a cambiar, sabes que él no está bien emocionalmente y, Edward, en varias ocasiones has demostrado que una piedra tiene más sensibilidad que tú. Oh, por no hablar de los chistes incómodos e idiotas que tratas de hacer para disipar la tensión. Te quiero, pero no quisiera tenerte a mi lado cuando tenga un día horrible y quiera ser comprendida y animada.
Edward gruñó, pero no intentó defenderse, pues eso era verdad.
–Emmett pudo haber traído a Rosalie.
–En serio suenas como un chiquillo. Sabes que Rose está casi a punto de dar a luz y no puede viajar en este momento. Sé que lo harás bien.
–¿Segura? Acabas de decirme que una piedra tiene más sentimientos que yo.
–Lo sé, lo sé. Pero tienes encanto, no tanto como yo, pero con el que posees harás lo mejor.
–Vaya forma de darme ánimos.
–Ya sabes que no hay nadie como yo –replicó, petulante–. Bien, te ayudaré un poco. Supongo que no quieres comenzar con el recepcionista… ¿por qué no paseas por el pueblo y encuentras a alguien que te ayude? No has comido, así que podrías mezclar las cosas: comer y buscar información. Es una buena idea.
–¿Y si alguien me quiere mandar al psiquiatra?
–Te sacaré –le aseguró–. Pero dudo que lleguen a hacer eso, si es una mujer probablemente te llevará a su ático para convertirte en su esclavo sexual. ¿Te imaginas? Sumiso, obediente, complaciente, usando todo lo que ella te pida… incluso un tanga diminuto.
–Alice –la riñó mientras ella reía.
Esperó unos minutos hasta que ella se tranquilizó lo suficiente como para farfullar otros disfraces que podría usar.
–Sigo sin creer que sea una buena idea.
–Eso no fue lo que dijiste –respondió, jadeante.
–Fue antes de llegar a Forks y que la realidad me golpeara.
–Hazlo por papá, está muy animado con la idea. Además, juro que si regresas sin siquiera intentarlo lo lamentarás –su voz se tornó amenazadora y él tembló, cuando quería su hermana podía ser un verdadero dolor en el trasero.
–Bien, bien, me has convencido.
–Haz tu mejor esfuerzo –Alice volvió a sonar dulce y angelical–. Te llamaré después.
–Adiós –masculló antes de colgar.
Se pasó una mano por el cabello, frustrado.
–Será fácil, sólo tengo que encontrar a la mujer que Carlisle conoció hace más de veinte años. Él le decía Rosemary o Mary, aunque no sabe si ése era su verdadero nombre. Cosa que hicieron los dos. Papá no tiene cara de Cooper –bufó–. En serio, ¿quién querría llamarse así? Ni siquiera sabemos si ella sigue viviendo en este pueblo.
Agarró su teléfono móvil, sus llaves y salió dando un portazo.
¡Hola!
Muchas gracias por leer. Es una idea que me tiene muy entusiasmada. Tiendo a hacer capítulos cortos, hago mi mejor esfuerzo para poder transmitir los sentimientos que quiero.
Lamento si encuentran faltas ortográficas, si hay una que sea imperdonable me gustaría que me lo hicieran saber (:
He creado una lista de reproducción de esta historia, el link está en mi perfil, aunque puedo ponerlo en el siguiente capítulo. Probablemente la letra no tenga mucha relación con Edward, pero se aplica más a Bella, en el prólogo o en el que sigue (el cual ya casi tengo listo). Sabrán bien de qué va todo esto en los siguientes. Por cierto, ¿qué tipo de música escuchan? ¿Cuál es su canción favorita?
¡Espero que les haya gustado el capítulo!
Abrazo de panda mafioso
Missannie
