Disclaimer: Los personajes aquí utilizados nos me pertenecen. Todos son de la creación del maestro Akira Toriyama; Yo solo los someto a mi voluntad literaria.
¡Y SEGUIMOS DE ANIVERSARIO!
El reloj sobre el monitor marcaba pasada de la 1 am. Era temprano si consideraba el hecho de que en ocasiones no dormía por estar entrenando súbitamente hasta el punto mortal. Aún así, sabía debía volver a la habitación que compartía con du esposa; la terrícola.
Separandose de la pared que le servía de sitio en la oscuridad, dio otro vistzao a la cuna donde reposaba su vista cada noche. Ella dormía plácidamente y así era perfecto. Le echo encima una de esas telas de color afeminado y revisó el monitor de seguridad estuviera en pleno funcionamiento.
Todo bien.
Dio media vuelta y se guió a la salida. Abrió la puerta silenciosamente y por un momento se sintió como si fuera su hijo. ¿Porque tener tanto cuidado? ¿De que?
Bajo ese pensamiento se sintió bastante patético. Así que la abrió y cerró como acostumbraba hacerlo con las demás.
Camino por el pasillo con tanta naturalidad que no se dio cuenta cuando ya estaba frente a la de su primogénito. La entreabrio delicadamente para corroborar que si obedeció y se encontraba ya dormido.
Así fue.
Su vista agudizó y contempló desde la lejanía el dormir del pequeño; con una pierna sobre Goten mientras su mano colgaba de la cama. Su cabeza bajo el trasero de su amigo y el cachete pegado a la sabana gracias a la saliva que escurría de su boca.
Igual que su madre.
Una mueca de imperceptible orgullo curvo sus facciones mientras cerraba la puerta de la habitación y se dirigía a la suya. Sin dudas ese niño había sacado más de su madre que incluso la pequeña niña de cabellos azules.
Retomando el camino se preguntaba el porque sus hijos no habían sacado algo característico de el. Trunks tenía sus gestos, de eso no había duda, pero fuera de eso, sólo su tez bronceada y no pálida como su madre.
¿Y de Bura?... Ni hablar. Se preguntaba si cuando tuviera otro hijo...
Detuvo en la puerta de su habitación.
¿Otro hijo? ¿Porque pensaba en otro hijo? ¿Cabia siquiera tal posibilidad de contemplación?
Sacudió la cabeza y entró con sigilo.
Pensar en otro hijo sería pensar en que le gusta ser padre, por que no podía sólo egendrar e irse de su vida ¿Cierto?... Otro pensamiento le atacó; ¿Desde cuando se consideraba un padre y no como un guerrero en primer lugar?
Mirai...
Claro, había sido desde la aparición del guerrero del futuro. Ese que había llegado y derrotado a Frezzer. Ese que entreno muy duro con el en la habitación del tiempo. Ese que fue muerto por Cell.
Una punzada le atravesó el pecho y se sintió débil.
¿Por que le afectaba a esas alturas?
Y nuevamente el sacrificio con Majin buu atiborro su cabeza. Ni siquiera se percató ya estaba dentro de su habitavion.
Si eso le hubiera sucedido al pequeño Trunks el día del torneo donde apareció Babidi, jamás se lo hubiera perdonado. Nuevamente caía en que debía proteger su nueva oportunidad a como diera lugar.
Los sollozos le sacaron del trance que eran sus pensares. A una distancia que no recordaba recorrer, se encontraba recostada la mujer que creyó en el. Esa que con su altanería e insolencia había captado su atención robando de el muchas noches de lujuria desenfrenada y confrontaciones a primera luz de día. Muchos se preguntaban sobre la catarsis de su relación, sin embargo el la entendia súbitamente; Tenía fiereza sólo comparada con la de un Saiyajin.
Aún recordaba con alegría todas las veces que, aunque ella se sabía inferior en fuerza y poder, Bulma nunca retrocedió en sus palabras. Ya sea para ofenderle, exigirle, ordenarle o amarle. Ella siempre defendió su lugar y eso le llevó a aceptar el fruto de su vientre.
Años después, estaba ahí; metiéndose con cuidado en la cama para evitar despertarla de ese trance al que ella le llamaba sueño.
Removió la pierna que abarcaba media cama y la mano que colgaba por encima de su misma almohada. Una vez colocada en una posición menos aprovechada, fue que recostó su cabeza y volvió a su pensamiento original; Mirai.
¿Que será de el ahora que no tenía una dimensión propia?
Esos razonares son los que le demandaban exigirse cuidar a su familia. Mirai no tuvo eso y ahora... Vivía de la suerte y piedad de los dioses.
Eso el no podía permitirlo en su realidad. A toda costa, debía entrenar para enfrentar esos póstumos desafíos que pudieran aparecer de repente.
Súbitamente se puso de pie listo para una ronda de entrenamiento exhaustivo. Calzo nuevamente sus botas logrando remover mucho la cama.
— ¿A donde vas?.— pregunto una voz a su espalda. Sin voltear a verla, respondió.
— A entrenar.— ante la declaración, Bulma tallo sus ojos con somnolencia. Observó el reloj sobre su muñeca y se percató eran casi las 3 am.
— De acuerdo pero, ¿No crees que es muy temprano?.— sabía que un bufido sería su respuesta inicial. Y lo fue.
— Bff... Entrenar es una disciplina. Palabra que los terrícolas no entienden. No importa la hora. — dicho esto, se encaminó a la salida.
— Bien, como digas Vegeta... Sólo intenta no hacer mucho escándalo o despertarás a Bura.— escucho una leve risa que bien podía imaginar orgullosa viniendo de su esposo.
— Ella sigue dormida, no debería preocuparte.— el saiya se tomó del pomo de la puerta cuando volvió a escuchar aquella voz.
— ¿Como puedes estar tan seguro? ¿Acaso ya la revisaste?.— la pregunta salió con mofa, una que Vegeta no entendía su proceder. Volteo por encima del hombro y se percató de la sonrisa socarrona que deliniaban esos labios rojos.
— No se de lo que hablas. Y ya duermete que te pones insoportable cuando no lo haces bien — dicho esto, abrió puerta y salió antes de darle la oportunidad de ponerlo nervioso. ¿Que había querido decir? El sabía que nada era al azar con Bulma, eso era algo que le gustaba de ella. Las preguntas antes de hacerlas, ella ya sabía la respuesta... Pero, ¿Como?
No le dio más vueltas al asunto y camino apresuradamente a la planta baja.
No sin antes revisar nuevamente todo estuviera bien en aquella habitación parpadeante.
En la habitación principal, Bulma veía desde su reloj la cámara del monitor de Bura.
Vio como la puerta se abría nuevamente como cada noche y por esta atravesaba una cabellera encrespada.
Cuando invento el monitor y lo coloco en la habitación de la pequeña, jamás pensó en que cada noche de los últimas semanas un pitido le avisaría que el infrarojo había sido profanado. Cuando le despertó la primera vez le asusto mucho, busco a su esposo a su lado y no lo encontro ahi...
Activo el reloj y al ver de quién se trataba no pudo estar más que contenta.
Claro que no le notificó a Vegeta sobre las cualidades de su aparato, para que hacerlo si a él no le interesaba la tecnología por sobre el poder. Pero sin eso, ¿Como habría escuchado pegar aquellas ramas contra la ventana de esa habitación?
— Bárbaros..— Dijo a la vez que Apagaba la cámara y el audio para volver a su sueño cargando en su rostro tranquilidad.
Dos cosas había descubierto esa noche;
Dio la vuelta hacia el espacio vacio de Vegeta.
Que Trunks también cuidaba de su hermana; había escuchado todo el diálogo padre e hijo y el como, silenciosamente, hacían un pacto entre ellos por amor a Bura.
Se abrazo de la almohada solitaria.
El cambio. Ella y Vegeta. La metamorfosis total de sus vidas que trajo consigo una retribución inconmensurable; La fragilidad del pecado y la fortaleza del perdón les otorgó por medio de dificiles pruebas aquello que jamás soñaron.
Sonrio contra ella.
Ahora sí podían llamarse una familia.
FIN
N.A: Hola. Gracias si han llegado hasta aquí. Espero les hubiera gustado y me lo hagan saber en un Rw.
Este pequeño One tiene dos misiones: La primera, felicitar a todos los papás por su día, ya pasado. No todos son padres y cabe festejar a los que llevan ese título con mérito. Un padre no es el que egendra si no el que te educa. ¡Felicidades a todos!
Y la segunda, pero no menos importante, es por que hoy celebró un día muy especial.
¡Hoy estoy de aniversario! ¡VEO AMOR POR TODAS PARTES!
Pensé que era en unos días pero, por medio de un mensaje me llegó que no.
Lo siento Cariño, no me hagas dormir en el sofá de tu desprecio...
Mentira, mentira... Es mi aniversario amistoso con una persona muy especial que, aunque últimamente hemos tenido muchos "roses" y conflictos de actitud chocando con nuestras personalidades, seguimos aquí, Diciéndonos cuanto nos queremos.
Lourdes13: Eres el ser más especial que tuve la dicha de conocer. Sabes todo de mi, me lees como un libro abierto que por años estuvo cerrado. Te quiero muchísimo y aprecio como no tienes idea. Sabes que eres mi mejor amiga y que no te cambiaría por nada. Ni nadie. Esto es para ti y de corazón, espero te guste. Fue improvisado ya que creí era para otro día, aún así, lo hice pensando solo en ti y el como tú me alegras cada uno de mis días.
Disculpame si Te he ofendido en algún momento, sabes que tengo un carácter muy voluble. Así mismo, también si te he abandonado estos tiempos, ando ocupada con ilusiones. Jajaja... Omite, omite. Total, esto es para ti y no desearía fuera diferente.
Sabes que cuentas conmigo para todo, y que todo significa; siempre. ("Always" para ti que te gusta Harry Popotes.)...
Te pido un año más y que está vez si le echemos ganitas. Sabes que eres muy importante para mí y que este tiempo se fue volando con cada día que compartí contigo mis locuras. Me tienes para lo que sea, y sabes qué, una llamada no basta para hacerte entender que siempre me tendrás así; a tu disposición.
Te quiero mucho terrícola.
¡FELIZ ANIVERSARIO CARIÑO!
